España
AVE Madrid-Barcelona: doble vía y normalidad desde las 15.00 horas
La alta velocidad Madrid-Barcelona mantiene retrasos por la mañana y prevé recuperar desde las 15.00 la doble vía, frecuencias y tiempos habituales.
Imagen: MZC / Tranvia.org / CC BY-SA 3.0.
Resumen
- El corredor Madrid-Barcelona sigue con ajustes durante la mañana
- La doble vía entre Ricla y Plasencia volverá a estar disponible
- Las operadoras prevén normalizar el servicio desde las 15.00 horas
La alta velocidad entre Madrid y Barcelona circula este lunes 19 de octubre, aunque durante la mañana todavía mantiene ajustes, supresiones y posibles retrasos heredados de la incidencia de Ricla. La previsión es que el corredor vaya recuperando su funcionamiento habitual a partir de las 15.00 horas, una vez que la segunda vía quede plenamente disponible para las operadoras.
La situación, por tanto, es mucho mejor que durante los últimos días, pero la normalidad absoluta no ha llegado desde primera hora. No existe un nuevo corte general de la línea Madrid-Barcelona y las reparaciones principales están terminadas, aunque Renfe, Iryo y Ouigo mantienen durante la mañana parte de las medidas adoptadas mientras reorganizan trenes, material y horarios. El cambio importante llegará con la recuperación completa de las dos vías entre Ricla y Plasencia de Jalón.
La doble vía vuelve entre Ricla y Plasencia de Jalón
El punto crítico está en Zaragoza. Desde el incendio del pasado 12 de octubre, los trenes han tenido que compartir una sola vía en el tramo comprendido entre Ricla y Plasencia de Jalón, una limitación especialmente incómoda en uno de los corredores ferroviarios con mayor intensidad de tráfico de España.
Circular por una única vía obliga a ordenar los trenes de ambos sentidos como si atravesaran un embudo. Aunque el resto de la línea esté despejado, basta ese tramo para reducir la capacidad, espaciar circulaciones y convertir unos minutos de demora en retrasos acumulados durante la jornada. Renfe, Iryo y Ouigo han tenido que adaptar parte de su programación a esa realidad, con cambios de horarios y supresiones en determinados servicios.
La recuperación de las dos vías elimina precisamente ese cuello de botella. Cuando la infraestructura quede de nuevo plenamente disponible, las compañías podrán recomponer su oferta comercial, recuperar frecuencias y acercar los tiempos de viaje a los habituales. No es un detalle técnico menor: significa devolver capacidad real a una línea por la que circulan decenas de trenes cada jornada.
La normalidad se espera a partir de las 15.00 horas
Las operadoras han mantenido durante la mañana las medidas previstas antes de conocer la reapertura definitiva, de modo que algunos trenes pueden seguir afectados por retrasos, modificaciones o supresiones. La referencia manejada para la recuperación progresiva del servicio comercial es la tarde de este lunes, con las 15.00 horas como punto a partir del cual debería empezar a apreciarse una circulación mucho más próxima a la habitual.
Eso no significa que a las tres de la tarde todos los paneles de las estaciones vayan a ponerse mágicamente en verde. El ferrocarril funciona con composiciones, maquinistas, surcos de circulación y horarios encadenados; después de varios días alterados, normalizar todo el sistema requiere unas horas. La infraestructura puede estar lista antes de que desaparezca la última demora.
Qué ocurrió con el AVE incendiado en Ricla
Todo empezó a las 16.05 horas del 12 de octubre. Una de las cabezas tractoras de un tren de alta velocidad que viajaba desde Madrid hacia Figueres sufrió un incendio a la altura de Ricla, en Zaragoza, en sentido Barcelona.
El fuego obligó inicialmente a interrumpir la circulación por ambas vías. Unas cuatro horas después pudo recuperarse parcialmente el tráfico ferroviario, pero únicamente utilizando una de ellas. El convoy afectado permaneció en una zona complicada y su retirada exigió trabajos específicos antes de que Adif pudiera abordar la reparación completa de la infraestructura.
Durante los días posteriores se mantuvo la circulación por vía única y las operadoras tuvieron que reorganizar sus servicios. Hubo cancelaciones, modificaciones de horarios y demoras mientras se intentaba conservar el mayor número posible de trenes en circulación entre Madrid, Zaragoza y Barcelona.
Una reparación mucho mayor de lo que parecía
La retirada del convoy incendiado fue solo una parte del trabajo. Primero hubo que desmontar la sección aprovechable y después retirar la parte más dañada por el fuego, una operación compleja por las dimensiones y el peso del material ferroviario. Para fragmentar algunos restos se empleó incluso una cizalla industrial de grandes dimensiones.
Después entraron los equipos de infraestructura. Hubo que limpiar residuos, inspeccionar carriles y soldaduras, acondicionar canaletas, sustituir soportes dañados y reinstalar elementos de señalización retirados para facilitar las operaciones. En alta velocidad, cada pequeño componente cuenta; a 300 kilómetros por hora no existen piezas decorativas.
La catenaria también necesitó trabajos específicos. Se repusieron aproximadamente 1,2 kilómetros de hilo de contacto, además de reparar otros componentes eléctricos, volver a tensar el sistema y comprobar su geometría. Los técnicos realizaron igualmente auscultaciones de la vía y pruebas con equipos de ultrasonidos antes de dar por terminada la intervención.
Buena parte de estos trabajos se efectuaron durante las ventanas nocturnas de mantenimiento, de unas cinco o seis horas, para evitar que la reparación obligara a cerrar nuevamente durante el día una conexión esencial entre Madrid, Zaragoza, Lleida, Tarragona y Barcelona.
Qué cambia para los viajeros este 19 de octubre
Para quien tenga billete este lunes, la situación es bastante distinta a la vivida a mediados de la semana pasada. El corredor permanece operativo y la previsión es que la desaparición de la restricción entre Ricla y Plasencia permita recuperar progresivamente frecuencias y tiempos habituales durante la tarde.
Eso afecta tanto a los servicios AVE y Avlo de Renfe como a los trenes de Iryo y Ouigo. Durante los últimos días, la limitación de infraestructura obligaba a todos los convoyes a atravesar el mismo tramo disponible, con una capacidad notablemente reducida. Volver a disponer de las dos vías permite separar otra vez los tráficos en ambos sentidos y aliviar el principal foco de retrasos.
Durante la mañana, sin embargo, todavía pueden existir cambios concretos en determinados trenes. Un viajero puede encontrarse con una modificación aunque la avería física esté prácticamente solucionada, porque los horarios comerciales fueron adaptados previamente a las restricciones previstas para este lunes.
Por qué un incendio ha alterado la línea durante una semana
A primera vista puede resultar extraño que un incendio localizado en un solo tren condicione durante tantos días una línea de cientos de kilómetros. La explicación está en el funcionamiento de una infraestructura ferroviaria de alta velocidad. Perder una de las dos vías en un tramo obliga a coordinar cada circulación en sentido contrario con enorme precisión.
Una carretera puede perder un carril y seguir absorbiendo tráfico, aunque aparezca un atasco considerable. En un ferrocarril no existe ese margen. Los trenes no pueden adelantar, cambiar de carril a voluntad o improvisar un recorrido por el arcén. Cada movimiento está sujeto a señalización, seguridad y franjas de paso.
El problema crece cuando por el mismo corredor circulan tres operadores con numerosos servicios diarios. Un retraso temprano puede propagarse: un tren espera paso, otro pierde su ventana prevista y una estación empieza a recibir convoyes fuera de secuencia. Es una especie de dominó ferroviario, solo que con composiciones de cientos de toneladas y miles de viajeros afectados.
La reparación tampoco podía darse por terminada sin revisar cuidadosamente carriles, electrificación y sistemas de seguridad. En una línea diseñada para circular a velocidades muy elevadas, una soldadura, la geometría de la catenaria o un elemento de señalización deben superar controles específicos antes de devolver la infraestructura al servicio ordinario.
Madrid y Barcelona dejan atrás una semana de restricciones
El episodio de Ricla entra este lunes en su fase final. Tras una semana de circulación condicionada, el corredor de alta velocidad Madrid-Barcelona se prepara para recuperar su capacidad habitual con la vuelta de la segunda vía y la reconstrucción progresiva de los horarios comerciales.
La mañana todavía puede dejar alguna demora y algún tren modificado, pero el escenario ya no es el de los días posteriores al incendio. La diferencia es importante: el gran cuello de botella ferroviario está desapareciendo y, desde la tarde, la línea debería ir recuperando frecuencias, capacidad y tiempos de viaje normales. Después de siete días atravesando Ricla con cuentagotas, el AVE vuelve poco a poco a tener dos carriles bajo las ruedas.
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