Deportes
Ayuso apoya que España deje el Mundial 2030 si la final va a Marruecos
Ayuso apoya que España abandone la organización del Mundial 2030 si la final se juega en Marruecos, una sede que la FIFA todavía no ha elegido.
Foto: Populares de Madrid, CC BY 2.0.
Resumen
- Ayuso respalda la salida de España del Mundial 2030 si la final es en Marruecos
- Feijóo propone retirarse de la organización si llega a la Moncloa
- La FIFA no ha decidido la sede de la final y España sigue como anfitriona
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha respaldado este viernes 6 de noviembre la propuesta de Alberto Núñez Feijóo de que España abandone la organización del Mundial de fútbol de 2030 si la FIFA concede a Marruecos la celebración de la final. La dirigente popular considera «sensato» renunciar a participar en el campeonato como país anfitrión si España no consigue albergar el partido decisivo.
Ayuso ha defendido esta posición durante una entrevista en Telecinco, después de que el presidente del Partido Popular planteara públicamente la retirada española si llega al Gobierno tras las elecciones generales del 29 de noviembre y la final termina disputándose en territorio marroquí. Sus declaraciones elevan la presión política sobre una decisión que corresponde a la FIFA y que, por el momento, continúa abierta.
La controversia afecta a uno de los mayores acontecimientos deportivos de la próxima década. España, Portugal y Marruecos tienen adjudicada conjuntamente la organización del torneo, pero todavía no se ha determinado qué estadio acogerá la final. Madrid, Barcelona y Casablanca mantienen sus aspiraciones, mientras la discusión sobre el reparto de partidos ha adquirido una dimensión política que va bastante más allá del fútbol.
Ayuso respalda a Feijóo y endurece su discurso sobre Marruecos
La presidenta madrileña ha asegurado que Feijóo «no puede estar más acertado» al plantear que España renuncie a organizar el Mundial si no recibe la final. Ayuso ha acusado a Marruecos de intentar «robarles el Mundial en la cara» y ha defendido que, en esas circunstancias, España no debería colaborar en la organización.
«Que no cuenten con nosotros para organizar nada, claro», ha manifestado la dirigente popular, alineándose con una propuesta que Feijóo había formulado en una entrevista concedida al programa El Chiringuito.
El líder del PP sostiene que España merece organizar la final por su capacidad para celebrar grandes acontecimientos deportivos, sus resultados futbolísticos y su protagonismo en el origen de la candidatura ibérica, que posteriormente incorporó a Marruecos.
Feijóo ha argumentado que España es una de las grandes potencias del fútbol mundial y ha reivindicado los éxitos de sus selecciones masculina y femenina. A su juicio, estos antecedentes refuerzan las razones deportivas para reclamar el último partido del campeonato.
Su planteamiento va más allá de defender una candidatura española. Si alcanza la Presidencia del Gobierno y la FIFA adjudica la final a Marruecos, abogará por retirar a España de la organización. Ayuso comparte esa posición.
La final del Mundial 2030 enfrenta a España y Marruecos
La disputa por la final lleva meses generando tensiones entre las federaciones española y marroquí. El principal candidato de Marruecos es el Gran Estadio Hassan II, que se está construyendo en la provincia de Benslimán, cerca de Casablanca, con una capacidad prevista de aproximadamente 115.000 espectadores.
España presenta dos alternativas: el Santiago Bernabéu, en Madrid, y el Spotify Camp Nou, en Barcelona. Ambos estadios forman parte de una candidatura española que defiende su experiencia organizativa, sus infraestructuras y su capacidad para recibir a aficionados de todo el mundo.
La situación se complicó especialmente en septiembre, cuando el presidente de la Federación Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa, aseguró públicamente que la final se celebraría en el estadio Hassan II.
Aquellas declaraciones no equivalían a una adjudicación. La FIFA respondió que todavía no había tomado ninguna decisión y que la sede definitiva se anunciaría cuando correspondiera.
La FIFA mantiene abierta la elección del estadio
El organismo que dirige Gianni Infantino conserva la competencia para determinar dónde se celebrará el partido. Ni España ni Marruecos tienen garantizada la final, con independencia de las aspiraciones de sus respectivas federaciones.
El proceso de evaluación continúa. La FIFA anunció el 27 de octubre una nueva ronda de visitas a las ciudades candidatas de España, Portugal y Marruecos durante noviembre y diciembre de 2026.
Estas inspecciones permitirán examinar estadios, infraestructuras, movilidad, alojamientos y otros aspectos necesarios para organizar la competición.
La selección definitiva de las sedes y la posterior asignación de encuentros siguen pendientes. No existe, por tanto, una resolución oficial que permita afirmar que España haya perdido la final o que Marruecos la tenga asegurada.
Qué supondría que España renunciase a organizar el Mundial
La propuesta respaldada por Ayuso plantea una cuestión que va más allá del desacuerdo con Marruecos. España ya tiene adjudicada la organización del Mundial 2030, junto a Portugal y el país norteafricano, mediante una candidatura aprobada por la FIFA en diciembre de 2024.
Abandonar ese proyecto no sería tan sencillo como renunciar a un partido. Implicaría revisar los compromisos organizativos asumidos, abordar las consecuencias para las ciudades anfitrionas y negociar con la FIFA y los demás países participantes.
La Real Federación Española de Fútbol ha defendido que una retirada resulta inviable por los acuerdos ya firmados. Su presidente, Rafael Louzán, mantiene la aspiración de conseguir la final para España, pero su posición no pasa por abandonar el campeonato si la FIFA elige otra sede.
También entrarían en juego las inversiones y los preparativos que ya están realizando administraciones públicas, operadores deportivos y ciudades candidatas. La celebración de un Mundial implica planificación de seguridad, transporte, alojamientos e instalaciones deportivas durante varios años.
Perder la final no supondría perder automáticamente los demás partidos asignados a España. La retirada sería una decisión adicional, con consecuencias propias y sin un procedimiento concreto anunciado por sus defensores.
Por el momento, la propuesta constituye una posición política condicionada a dos acontecimientos futuros: que Feijóo llegue al Gobierno y que la FIFA decida celebrar la final fuera de España.
Ayuso vincula el Mundial con las tensiones diplomáticas por Ceuta
La presidenta madrileña también ha relacionado su postura con las tensiones entre España y Marruecos, especialmente después de la crisis migratoria registrada en Ceuta durante el verano.
Ayuso ha criticado al Gobierno de Pedro Sánchez por su política hacia Rabat y ha denunciado lo que considera una falta de firmeza en la defensa de los intereses españoles.
Durante su intervención ha cuestionado igualmente las decisiones del Ejecutivo respecto al Sáhara Occidental, así como las relaciones económicas y portuarias entre ambos países. Son acusaciones políticas de la dirigente madrileña, independientes del procedimiento deportivo que determinará la sede del partido.
La posición de Ayuso refleja hasta qué punto el Mundial de 2030 se ha incorporado al debate electoral. Una competición concebida como un proyecto compartido entre Europa y África se ha convertido también en un motivo de confrontación sobre las relaciones bilaterales y el papel de España frente a Marruecos.
España sigue siendo anfitriona mientras se decide la final
El Mundial de 2030 mantiene su estructura oficial. España, Portugal y Marruecos organizarán 101 partidos, mientras que Uruguay, Argentina y Paraguay albergarán tres encuentros conmemorativos del centenario de la primera Copa del Mundo, disputada en 1930.
El reparto definitivo de los encuentros todavía está pendiente, aunque la candidatura española aspira a desempeñar un papel destacado en la competición.
El respaldo de Ayuso a Feijóo introduce una advertencia política en ese proceso: para ambos dirigentes, organizar el torneo sin acoger su final no sería una solución aceptable.
Pero las declaraciones no modifican los acuerdos vigentes. España continúa siendo uno de los tres países anfitriones y la FIFA mantiene abierta la elección del estadio que albergará el partido por el título.
La diferencia es importante. La final está por adjudicar; la organización del Mundial, no. Cualquier decisión española de abandonar el campeonato tendría que afrontar una realidad institucional y contractual mucho más compleja que el desacuerdo político sobre dónde debe jugarse el último partido.
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