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Blocus: 230 identificados y nuevas convocatorias fantasma en Cataluña

Tras los disturbios de Blocus en Barcelona, los Mossos identifican a 230 personas más y vigilan nuevas convocatorias, algunas sin asistentes.

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Blocus 230 identificados

Resumen

  • Los Mossos identifican a 230 personas más tras los disturbios de Blocus
  • Varias convocatorias en Cataluña no han reunido a ningún manifestante
  • La policía vigila nuevos llamamientos para el sábado 31 de octubre

Los Mossos d’Esquadra han identificado a otras 230 personas desde el domingo 25 de octubre en los dispositivos desplegados en Cataluña ante nuevas convocatorias vinculadas a Blocus, la plataforma anónima que alentó los graves disturbios del sábado en Barcelona. Los llamamientos, difundidos principalmente por redes sociales, han obligado a reforzar la vigilancia en varias localidades, aunque algunos han terminado siendo convocatorias fantasma a las que no ha acudido ningún manifestante.

La policía catalana intenta evitar que se repitan los altercados del 24 de octubre, que dejaron 130 detenidos, 76 de ellos menores de edad, más de 450 personas identificadas y numerosos comercios dañados o saqueados en el centro de Barcelona. Las 230 identificaciones posteriores corresponden a nuevos controles preventivos y no deben confundirse con detenciones ni interpretarse automáticamente como pruebas de participación en aquellos incidentes.

La preocupación policial tiene dos frentes. Por un lado, determinar quién organizó y promovió los ataques del sábado. Por otro, seguir las nuevas convocatorias que circulan bajo el nombre Blocus, cuya capacidad real de movilización resulta difícil de establecer. La próxima fecha señalada es el sábado 31 de octubre, cuando se han anunciado nuevas concentraciones en Barcelona y otras ciudades españolas.

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Granollers, Mataró y Girona: las primeras réplicas de Blocus

El domingo 25 de octubre, apenas unas horas después de los disturbios de Barcelona, los Mossos desplegaron dispositivos especiales en Granollers, Mataró y Girona. En las tres localidades habían aparecido mensajes que invitaban a reproducir las movilizaciones del sábado, acompañados de carteles con una estética prácticamente idéntica.

La operación más importante se desarrolló en Granollers, donde la policía identificó a unas 130 personas. Los agentes reforzaron la vigilancia del centro urbano, especialmente en los accesos a las zonas comerciales y las estaciones de tren y autobuses, ante la sospecha de que determinados grupos de jóvenes pretendían concentrarse para provocar nuevos incidentes.

El despliegue permitió impedir que se formara una concentración de características similares a la registrada en Barcelona. No hubo disturbios comparables a los del sábado.

En Mataró, los Mossos también detectaron movimientos de jóvenes en las inmediaciones del centro comercial Mataró Parc. Allí realizaron alrededor de una veintena de identificaciones, entre ellas las de varios menores, por su posible relación con la convocatoria difundida en las redes.

La situación fue distinta en Girona. Aunque también circularon carteles anunciando una protesta, los agentes no encontraron participantes en el lugar previsto.

Estos episodios han puesto de manifiesto una dificultad para las fuerzas de seguridad: una convocatoria publicada en internet puede atraer a decenas de personas, quedarse en unos pocos movimientos dispersos o no reunir a nadie. La policía debe valorar el riesgo antes de conocer cuál de esos escenarios terminará produciéndose.

La convocatoria fantasma de la plaza de Espanya de Barcelona

La última alerta se produjo el lunes 26 de octubre en la plaza de Espanya de Barcelona, donde una nueva convocatoria difundida por redes sociales anunciaba una concentración para las cinco de la tarde.

El aviso llevó a los Mossos a desplegar varias unidades policiales en los alrededores de la plaza, los accesos al metro y la zona comercial. Los agentes también informaron a los establecimientos próximos del riesgo de que pudieran repetirse los saqueos registrados durante el fin de semana.

Algunos comerciantes, especialmente en el entorno de la calle Creu Coberta, optaron por proteger sus escaparates como medida preventiva. Sin embargo, la concentración anunciada no llegó a celebrarse.

Pese a la ausencia de manifestantes, la actuación policial permitió identificar a 80 personas que acumulaban 260 antecedentes por distintos delitos, según el balance difundido por fuentes policiales.

Se trata de una cifra significativa, aunque conviene distinguir los hechos. Esos antecedentes no demuestran que las personas identificadas estuvieran organizando una protesta de Blocus ni que hubieran participado en los disturbios anteriores. Las identificaciones se practicaron durante un dispositivo preventivo que también permitió efectuar controles habituales contra la multirreincidencia.

La convocatoria volvió a quedar en nada, pero exigió movilizar recursos policiales y adoptar precauciones en una zona comercial que todavía tenía muy presentes los incidentes del sábado.

Qué es Blocus y por qué preocupa a los Mossos

Blocus es el nombre utilizado por una serie de perfiles anónimos que han difundido convocatorias juveniles en España tomando como referencia las movilizaciones estudiantiles francesas.

La palabra procede del francés y significa bloqueo. En Francia se emplea habitualmente para referirse a los bloqueos de centros educativos, una forma de protesta asociada a reivindicaciones del alumnado.

En España, el término ha aparecido vinculado a mensajes sobre las condiciones de vida de los jóvenes, la educación y distintas reivindicaciones sociales. Sin embargo, las autoridades no han identificado hasta el momento una estructura organizativa centralizada detrás de las convocatorias ni una agenda reivindicativa clara que explique los ataques registrados en Barcelona.

Esa distinción importa. Blocus funciona también como una etiqueta en internet, utilizada por diferentes cuentas que pueden reproducir carteles, adaptar mensajes y anunciar movilizaciones sin que exista necesariamente una dirección común.

De TikTok a WhatsApp y Telegram

Las investigaciones sobre la convocatoria del 24 de octubre han permitido reconstruir parte de su difusión digital.

Los mensajes aparecieron principalmente en TikTok, donde perfiles anónimos compartían carteles y vídeos destinados a atraer a jóvenes. Algunas publicaciones incluían enlaces o códigos QR que permitían acceder a grupos de WhatsApp y Telegram, utilizados para intercambiar información sobre las concentraciones.

Los investigadores han detectado también carteles elaborados con herramientas de inteligencia artificial y publicaciones que reproducen una misma estética, con imágenes de calles incendiadas y referencias a protestas juveniles.

El problema es que la circulación masiva de estos contenidos no permite saber quién está detrás de cada mensaje ni cuántas personas tienen intención real de acudir a una convocatoria.

Una imagen que se comparte cientos de veces puede parecer el anuncio de una gran movilización y acabar sin un solo asistente. También puede suceder lo contrario: que un llamamiento aparentemente menor termine provocando graves incidentes.

Los disturbios del sábado demostraron que esta segunda posibilidad no puede descartarse.

El 31 de octubre, la siguiente fecha bajo vigilancia

La policía catalana mantiene la atención sobre las convocatorias anunciadas para el próximo sábado 31 de octubre, coincidiendo con Halloween y la celebración de la Castañada en Cataluña.

En las redes sociales circulan mensajes que llaman a nuevas concentraciones en Barcelona, especialmente en zonas céntricas, con imágenes y consignas similares a las empleadas durante los días anteriores.

También se han detectado anuncios de movilizaciones en otras ciudades españolas, entre ellas Madrid y localidades andaluzas. No obstante, los mensajes presentan diferencias en cuanto a horarios, lugares de encuentro y organización.

Por ese motivo, no puede darse por confirmada una movilización masiva únicamente porque existan carteles anunciándola.

Los Mossos trabajan para evaluar cada convocatoria y preparar dispositivos proporcionados al riesgo detectado. El objetivo es impedir nuevos saqueos, proteger los establecimientos y actuar contra quienes puedan intentar aprovechar estas concentraciones para cometer delitos.

La consellera de Interior de la Generalitat, Núria Parlon, ha defendido la necesidad de anticiparse a estas situaciones después de las críticas recibidas por la respuesta policial del sábado.

Los nuevos llamamientos llegan, además, cuando todavía se investigan las responsabilidades de los disturbios originales y el papel que pudieron desempeñar los perfiles anónimos encargados de difundir las convocatorias.

La investigación busca a los responsables de los saqueos

En paralelo a la vigilancia preventiva, los Mossos mantienen abierta una investigación para determinar quién estuvo detrás de los ataques del 24 de octubre.

Los agentes están recopilando grabaciones de cámaras de seguridad de los comercios, imágenes obtenidas durante los disturbios y vídeos publicados posteriormente en redes sociales.

Este material debe permitir identificar a personas que participaron en los saqueos o causaron daños y que no fueron detenidas durante la intervención policial.

Las diligencias investigan posibles delitos de desórdenes públicos, daños, robo con fuerza y atentado contra agentes de la autoridad, entre otros.

La investigación también pretende reconstruir el origen de las convocatorias digitales. No basta con localizar una cuenta que haya compartido un cartel: los investigadores deben determinar quién impulsó los llamamientos, qué instrucciones se difundieron y si existió una coordinación dirigida a cometer actos violentos.

Las autoridades estudian solicitar autorización judicial y colaboración a las plataformas digitales para identificar a quienes utilizaron perfiles anónimos y grupos de mensajería para promover los altercados.

El elevado número de menores detenidos añade otra dimensión al caso. De las 130 personas arrestadas durante los disturbios del sábado, 76 eran menores de edad, cuyos procedimientos corresponden al ámbito de la justicia juvenil.

La investigación deberá individualizar las responsabilidades. Participar en una concentración, difundir su convocatoria y cometer un robo o una agresión son conductas diferentes, con consecuencias jurídicas también distintas.

El reto policial: distinguir las amenazas reales de las falsas alarmas

Las réplicas de Blocus han introducido un escenario complicado para los Mossos. Las nuevas concentraciones pueden anunciarse y multiplicarse en pocas horas, sin organizadores visibles y con mensajes que circulan entre perfiles anónimos.

Los dispositivos de Granollers, Mataró, Girona y Barcelona han evitado que se reproduzcan los graves disturbios del sábado, pero también han demostrado que una parte de los llamamientos no se traduce en movilizaciones reales.

El desafío consiste en actuar con suficiente antelación sin convertir cada cartel difundido en internet en una amenaza confirmada. Eso exige recursos, información y una valoración del riesgo que no siempre resulta sencilla.

Hay otra cuestión esencial: las identificaciones preventivas no convierten a los jóvenes controlados en sospechosos de los saqueos. Las responsabilidades penales deben establecerse a partir de hechos y pruebas, no por la edad, la apariencia o la presencia de una persona cerca de una concentración anunciada.

Mientras se acerca el 31 de octubre, los Mossos mantienen la vigilancia sobre los canales asociados a Blocus y continúan investigando los delitos cometidos en Barcelona.

Las 230 nuevas identificaciones reflejan la intensidad del despliegue policial, pero no prueban por sí mismas la existencia de una organización capaz de repetir los disturbios. Esa es precisamente la incógnita que las autoridades intentan despejar antes de la próxima convocatoria.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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