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La ONU avisa: la MINURSO cesará esta noche en el Sáhara Occidental
El mandato de la MINURSO expira este 31 de octubre. Sin una nueva resolución, la misión de la ONU cesará sus operaciones en el Sáhara Occidental.
Imagen: cingularite, CC BY-SA 2.0.
Resumen
- La MINURSO cesará sus operaciones si el Consejo no renueva el mandato
- El mandato de la misión de la ONU expira este 31 de octubre
- Rusia y Estados Unidos han bloqueado las propuestas para prorrogarla
La ONU ha advertido de que todas las operaciones de mantenimiento de la paz de la MINURSO en el Sáhara Occidental cesarán a partir de la medianoche de este sábado si el Consejo de Seguridad no consigue renovar antes su mandato. La misión llega así a unas horas decisivas después del doble bloqueo registrado en Nueva York entre Estados Unidos y Rusia.
Naciones Unidas ha aclarado, sin embargo, que el fin del mandato no supone por sí solo una retirada inmediata de todo su personal. La organización asegura que no ha dado instrucciones para abandonar el territorio y prevé que el secretario general, António Guterres, se pronuncie oficialmente si la misión acaba suspendiendo sus actividades.
El problema va bastante más allá del papeleo diplomático. La MINURSO lleva desplegada desde 1991 y continúa realizando tareas de observación, investigación y seguimiento de la situación militar. La ONU considera que su presencia ha contribuido a contener tensiones entre Marruecos y el Frente Polisario incluso después de la ruptura del alto el fuego en 2020.
Rusia y Estados Unidos dejan a la MINURSO sin prórroga
La crisis se desencadenó durante la votación del viernes en el Consejo de Seguridad. Rusia vetó primero el proyecto presentado por Estados Unidos, que había recibido 11 votos favorables, uno en contra —el ruso— y tres abstenciones, correspondientes a China, Pakistán y Somalia. Al tratarse de un miembro permanente, el voto negativo de Moscú bastó para impedir su aprobación.
Washington planteaba una transformación de fondo. Su propuesta mantenía inicialmente la misión, pero situaba el plan de autonomía de Marruecos como base de las negociaciones y planteaba cambios importantes en el futuro de la MINURSO. No era, por tanto, una simple prórroga técnica.
Rusia respondió presentando su propio texto, mucho más limitado: una prórroga técnica de doce meses sin modificar sustancialmente el cometido ni la estructura de la misión. Estados Unidos votó en contra. La propuesta rusa solo reunió tres votos favorables y once abstenciones, por lo que tampoco alcanzó los nueve apoyos necesarios para ser aprobada.
Dos proyectos incompatibles para el futuro del Sáhara
La discrepancia de fondo es clara. Estados Unidos considera agotado el esquema que dio origen a la MINURSO y quiere que las negociaciones avancen tomando como referencia la autonomía saharaui bajo soberanía marroquí. Rusia rechaza que se imponga de antemano una determinada salida política y defiende mantener el conflicto dentro del marco de la descolonización y la libre determinación.
Ese choque entre dos miembros permanentes ha dejado el mandato vigente contra el reloj. La resolución aprobada en octubre de 2025 únicamente autorizaba la presencia de la MINURSO hasta el 31 de octubre de 2026. Sin una nueva decisión del Consejo de Seguridad, la misión pierde la autorización que sustenta sus operaciones de mantenimiento de la paz.
Qué supone realmente el cese de operaciones
Naciones Unidas ha sido cuidadosa al diferenciar dos escenarios. Uno es que la MINURSO deje de desarrollar sus funciones operativas una vez extinguido su mandato. Otro, distinto, es que cientos de integrantes de la misión abandonen inmediatamente el Sáhara Occidental. Por el momento, la ONU sostiene que no existe una orden de retirada.
La organización también ha rechazado las informaciones que apuntaban a que el personal había recibido instrucciones para permanecer en sus alojamientos y suspender preventivamente su actividad. La cuestión central no es física, sino jurídica: sin renovación, desaparece el mandato del Consejo de Seguridad que permite mantener las operaciones con normalidad.
La ONU ha expresado asimismo su preocupación por la seguridad en la zona y por el riesgo de una escalada de las hostilidades. El conflicto continúa marcado por incidentes armados y enfrentamientos de baja intensidad entre Marruecos y el Frente Polisario desde que se rompió el alto el fuego en 2020.
Una misión creada para un referéndum que nunca llegó
La Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental nació en abril de 1991 tras el acuerdo de alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario. Su propio nombre resume cuál era entonces el elemento central del proceso: preparar un referéndum sobre el futuro político del territorio.
Ese referéndum nunca llegó a celebrarse. Las diferencias sobre el censo electoral, las condiciones de la consulta y el estatus definitivo del Sáhara Occidental fueron bloqueando durante años el proceso. Mientras tanto, la misión sobrevivió mediante sucesivas renovaciones del Consejo de Seguridad y fue concentrando buena parte de su actividad en la observación y estabilización sobre el terreno.
El Sáhara Occidental, antigua colonia española, permanece así atrapado en uno de los conflictos territoriales más prolongados del norte de África. Marruecos controla la mayor parte del territorio y defiende su soberanía sobre él, mientras que el Frente Polisario reclama la independencia y el ejercicio de la autodeterminación saharaui.
La situación militar empeoró en 2020 con la ruptura del alto el fuego que había sostenido durante casi tres décadas el marco establecido en 1991. Desde entonces se registran hostilidades de baja intensidad, mientras Naciones Unidas sigue reclamando que las partes eviten una escalada y retomen una vía política.
Marruecos ve una oportunidad para pasar página
Rabat ha interpretado el fracaso de la renovación de forma muy distinta a Naciones Unidas. El Gobierno marroquí considera que el escenario abierto tras las votaciones supone un cambio relevante y mantiene que el futuro del territorio debe resolverse mediante su propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí.
Marruecos aspira también a que el conflicto deje de ocupar periódicamente la agenda del Consejo de Seguridad y sostiene que la autonomía constituye una salida realista. A la vez, Rabat ha reiterado su compromiso con el alto el fuego, aunque la situación militar continúa siendo frágil.
El Frente Polisario rechaza, por el contrario, que el plan marroquí se convierta en la única opción posible. Su posición sigue vinculada al derecho de autodeterminación del pueblo saharaui y a la posibilidad de que la independencia permanezca entre las alternativas políticas.
Ese es, precisamente, uno de los mayores obstáculos para cualquier acuerdo. Las partes no discuten únicamente las condiciones de una eventual solución, sino también qué soluciones pueden formar parte de la negociación.
La ONU teme una escalada sin presencia sobre el terreno
La relevancia actual de la MINURSO ya no depende únicamente del referéndum que figura en su nombre. La misión observa e investiga incidentes, informa sobre la evolución del conflicto, mantiene contactos con las partes e intenta reducir las tensiones militares cuando se producen episodios de especial riesgo.
Ese trabajo adquirió más importancia después de la reanudación de las hostilidades. La ONU ha expresado en distintas ocasiones su preocupación por los ataques cerca de zonas civiles y ha reclamado a Marruecos y al Frente Polisario que eviten acciones capaces de provocar una escalada militar más amplia.
Sin observadores internacionales operativos se reduce también la capacidad independiente para verificar determinados incidentes sobre el terreno. En un conflicto donde las versiones enfrentadas forman parte desde hace décadas de la disputa política, la ausencia de esa supervisión internacional puede aumentar aún más la incertidumbre.
El Sáhara entra en una fase especialmente incierta
El Consejo de Seguridad todavía puede evitar el cese si logra aprobar una fórmula de compromiso antes de que expire el mandato. El fracaso de los dos proyectos, sin embargo, demuestra que el debate ha cambiado: ya no se discute únicamente cuánto tiempo renovar la MINURSO, sino también para qué debe existir y sobre qué base política debe negociarse el futuro del Sáhara Occidental.
Si no hay acuerdo, Naciones Unidas tendrá que suspender las operaciones de paz de una misión desplegada durante 35 años. El personal no desaparecerá automáticamente del territorio, pero quedará abierta una etapa inédita, con la misión sin mandato operativo y con Marruecos y el Frente Polisario todavía enfrentados sobre la cuestión esencial.
La advertencia de Naciones Unidas es, en definitiva, bastante concreta: sin renovación, la MINURSO deja de operar. Detrás de esa decisión administrativa permanece un conflicto que no está resuelto, continúa políticamente bloqueado y conserva suficiente tensión militar como para que la desaparición de la misión abra un escenario difícil de prever.
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