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Historia

Cuju: así se jugaba al fútbol en la antigua China hace 2.300 años

El cuju fue un juego de pelota practicado en China hace 2.300 años. Tenía equipos, porterías y técnicas propias, pero no es el fútbol moderno.

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el fútbol de la antigua China

Imagen: Wikimedia Commons / dominio público.

Resumen

  • El cuju nació hace unos 2.300 años en China y se jugaba con pelota de cuero
  • Según la modalidad, había porterías, equipos o pruebas de habilidad
  • Fue un antecedente histórico del fútbol, no su origen directo

El cuju fue un antiguo juego de pelota practicado en China hace más de 2.000 años y considerado una de las primeras formas documentadas de fútbol. Su nombre significa literalmente «golpear la pelota con el pie» y sus primeras referencias históricas se remontan al siglo III antes de Cristo. Mucho antes de que Inglaterra estableciera las reglas del fútbol moderno, los chinos ya organizaban encuentros con equipos, porterías, árbitros y distintas técnicas para controlar un balón de cuero.

El cuju se jugaba de varias maneras. En algunas modalidades, dos equipos competían para introducir la pelota por una abertura situada en una estructura elevada. En otras, el objetivo consistía en mantener el balón en el aire mediante golpes precisos con distintas partes del cuerpo, sin utilizar las manos. Había partidos competitivos, exhibiciones individuales y ejercicios colectivos. No existía un reglamento único: las normas cambiaron considerablemente durante los siglos en los que se practicó.

Su historia atraviesa distintas etapas de la civilización china. Nació como una actividad popular, adquirió importancia en el entrenamiento militar, llegó a los palacios imperiales y terminó convirtiéndose en un entretenimiento urbano con jugadores especializados. También lo practicaron mujeres, aunque su participación dependió de las costumbres y restricciones sociales de cada época.

La FIFA reconoce el cuju como un antecedente histórico del fútbol por la antigüedad de sus testimonios y su organización. Sin embargo, eso no significa que el deporte actual descienda directamente de aquel juego chino. Su evolución fue independiente y presenta diferencias fundamentales.

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El origen del cuju en China: una tradición de más de 2.000 años

Las primeras referencias históricas al cuju se sitúan en el periodo de los Reinos Combatientes, entre los siglos V y III antes de Cristo. Los textos antiguos relacionan su práctica con Linzi, capital del estado de Qi, situada en la actual provincia china de Shandong. Era una ciudad próspera donde las actividades recreativas tenían una presencia importante.

Obras como el Zhan Guo Ce, conocido como Estrategias de los Reinos Combatientes, y el Shiji, o Memorias históricas, mencionan la afición por este juego. Sus testimonios permiten establecer que el cuju existía hace unos 2.300 años, aunque no identifican a un inventor ni una fecha exacta de creación.

Existen leyendas que atribuyen su nacimiento al mítico emperador Amarillo, Huangdi, varios milenios antes de nuestra era. Son relatos tradicionales, no pruebas históricas suficientes para adelantar tanto su origen.

Durante la dinastía Han, que gobernó China entre finales del siglo III antes de Cristo y el año 220 de nuestra era, el cuju adquirió una organización más compleja. Se construyeron espacios específicos para jugar y comenzaron a aparecer referencias escritas a reglas, equipos y árbitros.

Los militares también lo utilizaban como entrenamiento físico. Correr, coordinar movimientos y controlar la pelota podían contribuir a la agilidad y la resistencia de los soldados. Pero sería un error reducirlo a una disciplina castrense: su práctica se extendió a la corte y a otros sectores de la sociedad.

Cómo se jugaba al cuju y cuáles eran sus reglas

El funcionamiento del cuju dependía de la época y de la modalidad. Algunas versiones se parecían a una competición entre equipos, mientras que otras estaban más próximas a una exhibición de dominio del balón.

En las formas competitivas, la finalidad era conseguir más tantos que el adversario. Los jugadores se pasaban la pelota y trataban de dirigirla hacia una meta. Se empleaban principalmente los pies, aunque determinadas técnicas también permitían utilizar rodillas, pecho, hombros y otras partes del cuerpo. Las manos quedaban excluidas.

Los documentos conservados muestran que había capitanes, jueces y normas de comportamiento. El juego exigía disciplina, coordinación y precisión. No se trataba simplemente de dar patadas a una pelota.

Las antiguas porterías y el agujero por el que debía pasar el balón

Uno de los testimonios más interesantes procede de Li You, escritor de la dinastía Han que vivió entre los siglos I y II. Su descripción habla de un campo delimitado con seis metas en forma de media luna a cada extremo y equipos organizados de manera equilibrada.

Posteriormente aparecieron modalidades muy diferentes. Una de las más conocidas utilizaba dos postes de unos 10 u 11 metros de altura, entre los que se colocaba una estructura con una abertura circular denominada fengliu yan.

El reto consistía en hacer pasar la pelota por aquel agujero, situado a considerable altura. Algunas descripciones hablan de una abertura de aproximadamente 30 centímetros de diámetro.

En una de estas versiones competían dos equipos de seis jugadores. Los participantes combinaban pases y controles sin dejar caer el balón hasta que el encargado de rematar intentaba introducirlo por la abertura. Después, el turno pasaba al equipo contrario.

No era necesario disputar la pelota mediante entradas o choques como en el fútbol actual. En determinadas variantes, las dos formaciones permanecían separadas por una red.

Las reglas exactas no se conocen en su totalidad, y el número de participantes también variaba. Por eso, las recreaciones modernas deben entenderse como aproximaciones a un deporte que evolucionó durante muchos siglos.

Cómo era la pelota del cuju y por qué cambió con el tiempo

Los primeros balones se fabricaban con piezas de cuero cosidas y rellenas de materiales como plumas o pelo. Su comportamiento era muy distinto al de una pelota moderna: resultaban menos elásticos y exigían una técnica particular para levantarlos y controlar su trayectoria.

Durante la dinastía Tang, entre los años 618 y 907, se extendieron modelos con una vejiga animal inflada en el interior. Esta innovación permitió fabricar pelotas más ligeras y con una respuesta más dinámica a los golpes.

También evolucionó la confección exterior. Los artesanos pasaron de utilizar pocas piezas de cuero a fabricar cubiertas más elaboradas, algunas de hasta doce paneles. Se conocen ejemplares históricos que pesaban alrededor de 560 gramos, aunque no todos los balones tenían necesariamente el mismo peso.

La transformación fue decisiva para el desarrollo del juego. Una pelota que podía mantenerse más tiempo en el aire facilitaba los pases elevados, los golpes acrobáticos y las exhibiciones técnicas.

En el cuju, la habilidad individual tenía un valor extraordinario. Los manuales antiguos describen al menos dieciséis categorías básicas de golpes, algunos ejecutados con el empeine, el talón, la rodilla o el pecho. Cada técnica podía incluir distintas variantes.

Baida: la modalidad en la que importaba más la habilidad que los goles

El cuju alcanzó una de sus etapas de mayor popularidad durante la dinastía Song, entre los años 960 y 1279. En ese periodo florecieron distintas formas de practicarlo, entre ellas el baida.

Esta modalidad prescindía de la portería y valoraba especialmente la precisión técnica. Los participantes debían mantener la pelota en movimiento mediante una sucesión de golpes controlados, evitando que tocara el suelo.

Podía practicarse individualmente o en grupos, que en algunas versiones llegaban a reunir diez personas. Los errores técnicos podían penalizarse. Un pase mal ejecutado, una trayectoria inadecuada o una pérdida de control influían en la valoración de la actuación.

El parecido con los actuales ejercicios de toques de balón y fútbol freestyle resulta evidente, aunque el baida tenía sus propios criterios y convenciones.

No todo era competición. También había encuentros informales, actuaciones para celebraciones y demostraciones ante miembros de la corte. La práctica del cuju formaba parte de una cultura del entretenimiento mucho más amplia.

De hecho, aparecieron asociaciones como las llamadas qiyunshe, dedicadas a organizar actividades, transmitir conocimientos y formar jugadores. Algunos profesionales recibían remuneraciones por sus exhibiciones, mientras que los aspirantes debían aprender numerosas técnicas antes de alcanzar cierto reconocimiento.

Uno de los testimonios más detallados de una competición procede de Meng Yuanlao, quien describió un encuentro celebrado durante una fiesta imperial en la antigua capital de Kaifeng. En él participaron dos equipos profesionales, uno vestido de rojo y otro de verde.

Las mujeres también jugaban al fútbol en la antigua China

Aunque buena parte de la documentación histórica se concentra en soldados, cortesanos y jugadores varones, el cuju no fue una actividad exclusivamente masculina.

Las representaciones artísticas muestran a mujeres practicando el juego. El Museo Nacional de China conserva un espejo de bronce de la dinastía Song cuya decoración representa a una mujer golpeando una pelota mientras un hombre parece defenderla.

También existen pinturas y poemas que documentan la práctica femenina durante diferentes dinastías. Algunas mujeres participaban en encuentros informales y otras desarrollaban habilidades que podían exhibir profesionalmente.

Las condiciones sociales influían directamente en sus posibilidades. La costumbre de vendar los pies, extendida en determinados sectores y periodos de la sociedad china, limitaba la movilidad de numerosas mujeres. Algunas intérpretes recurrían a movimientos con otras partes del cuerpo para dominar el balón.

El cuju también ocupó un lugar destacado en festividades tradicionales, como Qingming, dedicada al recuerdo de los antepasados. Niños, adultos y distintos grupos sociales participaron en su práctica a lo largo de los siglos, aunque el acceso a determinadas competiciones y asociaciones no era igual para todos.

Por qué desapareció el cuju y qué relación tiene con el fútbol actual

El declive del cuju comenzó a hacerse evidente durante la dinastía Ming, iniciada en 1368. Sus gobernantes modificaron las prioridades de la actividad militar y social, y el juego perdió parte de su importancia institucional.

El emperador Hongwu llegó a imponer prohibiciones severas contra su práctica, especialmente por considerarla una distracción respecto a otras obligaciones. Aun así, el cuju no desapareció inmediatamente. Continuó presente en algunas costumbres populares antes de perder progresivamente su relevancia durante las dinastías posteriores.

La gran diferencia con el fútbol que conocemos se encuentra en su desarrollo histórico.

El fútbol moderno se codificó en Inglaterra en 1863, cuando se fundó la Football Association y comenzaron a unificarse las reglas de un deporte que hasta entonces contaba con múltiples variantes británicas.

No hay pruebas de una transmisión directa entre el cuju y aquella reglamentación inglesa. China desarrolló una tradición futbolística propia muchos siglos antes, pero eso no convierte al cuju en el origen demostrado de las reglas actuales.

Su valor histórico es, precisamente, otro. Demuestra que una sociedad antigua consiguió convertir un sencillo juego de pelota en una actividad organizada, con árbitros, especialistas, asociaciones, competiciones y aficionados.

En la actualidad, el cuju sobrevive principalmente mediante recreaciones culturales, investigaciones históricas y espacios dedicados a conservar su memoria. La ciudad de Linzi cuenta desde 2015 con un museo dedicado a esta tradición.

Hace más de dos milenios, los chinos ya jugaban, competían y perfeccionaban técnicas con una pelota a sus pies. No practicaban el fútbol de once contra once que conocemos, pero habían desarrollado una cultura deportiva sorprendentemente sofisticada. Y mucho antes de que existiera una liga profesional o una Copa del Mundo, controlar un balón y superar al rival ya era motivo suficiente para organizar un espectáculo.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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