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Economía

India negocia con EE. UU. operar dos proyectos petroleros en Venezuela

ONGC prevé asumir la gestión de dos proyectos petroleros de Venezuela en tres a seis meses. Repsol participa en uno y quedan dividendos pendientes.

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dos proyectos petroleros en Venezuela

Resumen

  • India negocia con EE. UU. y Venezuela operar dos proyectos petroleros
  • San Cristóbal y Carabobo-1 podrían pasar a gestión india en seis meses
  • ONGC busca cobrar más de 500 millones de dólares en dividendos pendientes

La petrolera estatal india Oil and Natural Gas Corporation (ONGC) mantiene negociaciones avanzadas con las autoridades de Estados Unidos y Venezuela para asumir la gestión de dos importantes proyectos de extracción de crudo en el país sudamericano. La compañía espera obtener los derechos de operación en un plazo de tres a seis meses, según ha comunicado este viernes, 6 de noviembre de 2026.

Las conversaciones afectan a los proyectos de San Cristóbal y Carabobo-1, donde India ya posee participaciones empresariales. El objetivo es pasar de ser un inversor a intervenir directamente en la explotación y comercialización del petróleo. La operación también permitiría abordar el cobro de más de 500 millones de dólares en dividendos pendientes y ampliar la presencia india en una industria venezolana que trata de recuperar inversiones y capacidad productiva.

El director financiero de ONGC, Anupam Agarwal, ha explicado durante una conferencia con analistas que las negociaciones se encuentran en una fase avanzada. El acuerdo todavía no está cerrado, pero la compañía trabaja con la perspectiva de conseguir los derechos operativos antes de mayo de 2027.

El movimiento tiene una dimensión económica y otra geopolítica. Venezuela necesita capital, tecnología y operadores capaces de reactivar sus yacimientos. India, uno de los mayores importadores de petróleo del mundo, busca diversificar su abastecimiento. Y Washington sigue teniendo un papel decisivo en las condiciones jurídicas y comerciales que permiten desarrollar negocios petroleros en territorio venezolano.

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San Cristóbal y Carabobo-1: los dos proyectos que quiere gestionar India

La propuesta supone un cambio importante respecto a la participación que ONGC mantiene actualmente en Venezuela. Hasta el momento, la empresa india ha intervenido principalmente como accionista. Con el nuevo esquema pretende adquirir responsabilidades directas sobre la actividad de los yacimientos, las decisiones operativas y la venta de su producción.

En San Cristóbal, ONGC Videsh, la filial internacional del grupo, posee el 40 % del capital, mientras que el 60 % restante corresponde a Petróleos de Venezuela (PDVSA). La intención de la compañía india es obtener la gestión operativa completa del proyecto, aunque eso no implica necesariamente adquirir la totalidad de sus acciones.

La situación de Carabobo-1 es distinta. ONGC y otras empresas indias suman una participación del 18 %, mientras que la española Repsol controla otro 11 %. Para este proyecto, la fórmula prevista es una gestión compartida con otros inversores.

Repsol, el socio español presente en Carabobo-1

La presencia de Repsol introduce también un componente español en la negociación. La petrolera tiene intereses directos en uno de los activos afectados, aunque no se ha anunciado ningún cambio en su participación accionarial ni los términos concretos del eventual reparto de responsabilidades.

El consorcio de Carabobo-1 incluye también a Indian Oil Corporation y Oil India, cada una con el 3,5 % del capital. PDVSA conserva el 71 %. La nueva estructura que negocia ONGC podría modificar quién toma las decisiones sobre la explotación, sin que ello suponga necesariamente alterar el reparto de la propiedad.

Más de 500 millones de dólares pendientes de cobrar

Uno de los asuntos económicos más importantes es la recuperación de los beneficios acumulados que ONGC no ha podido recibir de sus inversiones venezolanas.

La compañía tiene pendientes más de 500 millones de dólares en dividendos correspondientes a sus participaciones en San Cristóbal y Carabobo-1. Las restricciones financieras y las dificultades derivadas de las sanciones estadounidenses han complicado durante años la actividad de las empresas extranjeras en Venezuela.

Según Agarwal, esos importes se ajustarán una vez que se formalicen los nuevos acuerdos operativos. No se han detallado todavía los mecanismos de compensación ni el calendario de recuperación del dinero.

El planteamiento ofrece a ONGC una oportunidad doble: asumir un papel más relevante en activos donde ya ha invertido y resolver una cuestión financiera que permanece abierta desde hace años.

También contempla una posibilidad adicional. Los futuros contratos podrían incluir una cláusula que permita a la empresa india adquirir participaciones en otros yacimientos venezolanos, ampliando así su presencia en el país.

Por qué Estados Unidos interviene en las negociaciones

La participación de Washington responde al régimen de sanciones estadounidenses que ha condicionado durante años las operaciones petroleras venezolanas. Aunque Estados Unidos ha flexibilizado determinadas restricciones en 2026, las autorizaciones y sus condiciones continúan siendo determinantes para numerosas inversiones internacionales.

ONGC recibió en julio de 2026 una autorización estadounidense que le permitió avanzar en la reactivación de sus actividades venezolanas. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro, tiene un papel fundamental en estas decisiones, porque supervisa el cumplimiento de las sanciones económicas.

Las conversaciones actuales buscan concretar el paso siguiente: los derechos de operación, las condiciones económicas y las responsabilidades de los futuros gestores. La empresa india pretende participar directamente en la extracción y venta del crudo, en lugar de depender exclusivamente de los mecanismos administrados por PDVSA.

En agosto, ONGC ya había manifestado su intención de aprovechar el nuevo marco petrolero venezolano para asumir la dirección de ambos proyectos. La novedad anunciada este viernes es que las negociaciones han avanzado y la empresa establece un horizonte de tres a seis meses para conseguirlo.

Conviene distinguir, sin embargo, una autorización para desarrollar determinadas actividades de la aprobación definitiva de un contrato de explotación. La primera facilita las conversaciones y las operaciones permitidas; la segunda requiere cerrar los acuerdos correspondientes con las partes implicadas.

India quiere asegurarse más petróleo en un mercado inestable

India es el tercer mayor importador de petróleo del mundo y depende en gran medida de los suministros exteriores para abastecer su economía. Diversificar proveedores constituye una prioridad estratégica, especialmente ante las tensiones internacionales que afectan a las rutas energéticas y a los precios del crudo.

Venezuela ocupa una posición singular en esa estrategia. Dispone de las mayores reservas probadas de petróleo del planeta y produce grandes cantidades de crudo pesado, una variedad que determinadas refinerías indias están preparadas para procesar.

Las relaciones energéticas entre ambos países no son nuevas. Las compañías públicas indias mantienen inversiones en el sector venezolano desde 2008, con participaciones en proyectos de la Faja Petrolífera del Orinoco y una presencia empresarial consolidada antes de las últimas negociaciones.

En junio de 2026, el ministro de Petróleo y Gas Natural de India, Hardeep Singh Puri, mantuvo conversaciones con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, durante su visita a Nueva Delhi para reforzar la cooperación energética.

El acercamiento se produce en un contexto de reorganización del comercio internacional de crudo. India mantiene vínculos energéticos con Rusia, los productores de Oriente Próximo y otros mercados, pero busca reducir su exposición a interrupciones del suministro.

La expansión en Venezuela encaja en ese propósito. No se trata únicamente de comprar barriles en el mercado internacional, sino de participar en su producción y comercialización desde el origen. Tener capacidad de gestión sobre los yacimientos permite intervenir en decisiones industriales que van mucho más allá de una operación convencional de importación.

Venezuela busca inversores para recuperar su producción petrolera

El interés indio llega cuando Venezuela intenta reactivar una industria afectada por años de falta de inversión, deterioro de infraestructuras, problemas de gestión y restricciones internacionales.

El país cuenta con enormes recursos bajo tierra, pero disponer de reservas no equivale a tener capacidad inmediata para extraerlas, transportarlas y venderlas. La recuperación de la producción exige financiación, equipos, mantenimiento y acceso estable a los mercados.

El nuevo marco legal petrolero venezolano y la apertura a acuerdos con compañías extranjeras buscan facilitar parte de ese proceso. Las empresas internacionales pueden aportar experiencia técnica y capital, mientras que el país sudamericano necesita recuperar actividad e ingresos.

Para ONGC, asumir la gestión de campos ya conocidos presenta ventajas frente a comenzar proyectos desde cero. Cuenta con participaciones previas, información técnica y experiencia sobre los activos. Eso no elimina las dificultades, pero permite negociar sobre una base empresarial existente.

Todavía no se han comunicado objetivos concretos de producción, presupuestos de inversión ni previsiones económicas para los proyectos bajo la futura administración india. Cualquier estimación sobre nuevos barriles disponibles sería, de momento, prematura.

Un nuevo reparto de responsabilidades en el petróleo venezolano

El desenlace de estas negociaciones puede modificar el papel de ONGC dentro de la industria petrolera venezolana. La compañía aspira a dejar de ser un socio financiero con participación limitada en la gestión para convertirse en un operador directo de dos activos relevantes.

La previsión de tres a seis meses sitúa las posibles autorizaciones y acuerdos entre febrero y mayo de 2027, siempre que las conversaciones prosperen. La participación de PDVSA, las condiciones estadounidenses y los intereses de los demás accionistas tendrán que quedar reflejados en los contratos definitivos.

Para Venezuela, la entrada de un operador extranjero con mayor responsabilidad podría contribuir a la recuperación de los yacimientos. Para India, supondría consolidar sus inversiones y fortalecer su acceso a recursos energéticos. Y para empresas como Repsol, con intereses en Carabobo-1, será importante conocer cómo se organiza finalmente la gestión compartida.

No existe todavía un acuerdo definitivo, pero sí un cambio significativo en el estado de las conversaciones. India ya no se limita a buscar oportunidades para comprar petróleo venezolano: quiere participar directamente en la gestión de su producción.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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