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Jordania cifra en más de 20 los muertos del EI tras bombardear Siria

Jordania anuncia más de 20 supuestos miembros del Estado Islámico muertos en Siria, mientras Damasco denuncia víctimas civiles y ataques sin permiso.

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carrosarmatos de jordania disparando

Foto: Sgt. Richard Blumenstein (Dominio público).

Resumen

  • Jordania afirma que sus bombardeos en Siria mataron a más de 20 miembros del EI
  • Las autoridades sirias denuncian siete civiles muertos, entre ellos tres niños
  • Los ataques siguieron a un atentado en una iglesia de Karak con nueve muertos

Jordania asegura haber matado a más de 20 miembros del Estado Islámico (EI) durante los bombardeos efectuados la noche del lunes 26 de octubre contra distintas posiciones del sur de Siria. El Gobierno jordano presenta la operación como una represalia por el atentado perpetrado tres días antes contra una iglesia ortodoxa en la provincia de Karak, que dejó nueve muertos y decenas de heridos.

El balance, anunciado este martes por las autoridades de Amán, llega acompañado de una grave controversia. La Defensa Civil siria ha confirmado siete fallecidos, entre ellos tres niños y una mujer, en ataques que alcanzaron diferentes puntos del territorio. Damasco denuncia que los bombardeos se realizaron sin su autorización, mientras Jordania sostiene que existía coordinación entre ambos países.

El portavoz del Gobierno jordano y ministro de Comunicaciones Gubernamentales, Mohamed Momani, ha atribuido al Ejército la eliminación de más de una veintena de integrantes del grupo yihadista. También ha asegurado que los aviones destruyeron un importante depósito de armas del Estado Islámico, además de instalaciones utilizadas por organizaciones terroristas.

Las cifras de combatientes muertos proceden, por el momento, de las autoridades jordanas y no cuentan con una verificación independiente. Tampoco se ha esclarecido la relación exacta entre los supuestos objetivos militares alcanzados y los civiles fallecidos. Esa diferencia entre las versiones oficiales se ha convertido en uno de los principales puntos de fricción entre Amán y Damasco.

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Jordania confirma más de 20 supuestos yihadistas muertos en los bombardeos

La Fuerza Aérea jordana desarrolló el lunes una operación contra posiciones situadas en el sur de Siria que, según su Ejército, servían de refugio a organizaciones terroristas relacionadas con el atentado cometido el viernes 23 de octubre en territorio jordano.

En su primer comunicado, las Fuerzas Armadas de Jordania informaron de la destrucción de varios emplazamientos, vehículos y equipos utilizados por estos grupos, aunque no identificaron expresamente a las organizaciones atacadas ni ofrecieron una cifra concreta de víctimas.

Este martes, Mohamed Momani precisó que los bombardeos habían causado más de 20 bajas mortales entre presuntos integrantes del EI. El portavoz también aseguró que las fuerzas jordanas evitaron deliberadamente atacar lugares en los que sus servicios de información habían detectado presencia de población civil.

Pese a esa explicación, el Gobierno jordano reconoció la existencia de víctimas civiles y expresó su pesar por lo ocurrido.

La operación constituye una respuesta militar directa al ataque contra la comunidad cristiana de Karak. Sin embargo, la identificación de los objetivos como integrantes del Estado Islámico procede de las autoridades jordanas, sin que se hayan difundido pruebas independientes que permitan confirmar el balance anunciado.

Siria denuncia siete civiles muertos, incluidos tres niños

La información facilitada por los organismos de emergencia sirios ofrece una perspectiva muy distinta de las consecuencias de los bombardeos.

La Defensa Civil de Siria comunicó la recuperación de siete cadáveres en cuatro lugares atacados de las provincias meridionales de Deraa y Sueida. Entre las víctimas se encuentran cinco integrantes de una misma familia, incluidos tres menores y una mujer, fallecidos durante uno de los ataques.

Los equipos de rescate también atendieron a varios heridos. Las autoridades sanitarias locales comunicaron balances diferentes a medida que avanzaban las labores de asistencia, por lo que las cifras deben interpretarse teniendo en cuenta el organismo y el momento en que fueron difundidas.

Especialmente grave resulta la muerte de los miembros de una misma familia. Los servicios de emergencia sirios atribuyen estas víctimas a un bombardeo que alcanzó el lugar donde se encontraban, mientras el Gobierno jordano insiste en que sus operaciones estaban dirigidas contra instalaciones terroristas.

La presencia de objetivos armados no elimina las obligaciones de protección de la población civil. El derecho internacional humanitario exige distinguir entre combatientes y civiles y respetar los principios de proporcionalidad y precaución durante los ataques.

Damasco desmiente que autorizara la operación jordana

La controversia no se limita al número de víctimas. También afecta a la coordinación militar entre Jordania y Siria.

El Ejército jordano presentó inicialmente los ataques como una actuación coordinada con las autoridades sirias. Sin embargo, el Gobierno de Siria negó haber recibido una notificación previa y aseguró que la intervención militar se ejecutó sin coordinación con Damasco.

El Ministerio de Exteriores sirio trasladó formalmente sus objeciones a Jordania y anunció contactos diplomáticos para examinar las circunstancias de la operación. También confirmó la apertura de investigaciones destinadas a determinar lo ocurrido y evaluar las consecuencias de los bombardeos.

El desacuerdo afecta a una cuestión especialmente delicada: la soberanía territorial siria. Aunque ambos países comparten intereses en la lucha contra el terrorismo y el tráfico ilícito en su frontera, esa cooperación no implica necesariamente una autorización para realizar operaciones aéreas dentro del territorio vecino.

El atentado contra una iglesia que provocó la respuesta militar

Los bombardeos tienen su origen en el ataque del viernes 23 de octubre contra la iglesia greco-ortodoxa de San Jorge, situada en la localidad de Hamud, en la gobernación jordana de Karak.

Varios hombres armados abrieron fuego durante una ceremonia fúnebre a la que asistían miembros de las comunidades cristiana y musulmana. El ataque dejó nueve personas muertas y decenas de heridas, según el balance difundido por las autoridades jordanas.

El atentado provocó una profunda conmoción en el país, donde las agresiones de estas características contra lugares de culto son poco frecuentes. Jordania, de mayoría musulmana, cuenta con una minoría cristiana históricamente integrada en su sociedad.

El rey Abdalá II condenó la matanza y exigió una respuesta contundente contra sus responsables. Las autoridades declararon tres días de luto nacional y desplegaron un dispositivo de seguridad para localizar a los sospechosos.

La elección de un funeral como escenario del ataque añadió gravedad a lo sucedido: los agresores dispararon contra personas reunidas para despedir a un fallecido, en una ceremonia religiosa abierta a familiares y conocidos de distintas confesiones.

Tres sospechosos detenidos, pero sin vínculos confirmados con el EI

El lunes 26 de octubre, las fuerzas de seguridad jordanas anunciaron la detención de tres presuntos responsables del atentado después de un enfrentamiento armado en la provincia de Karak.

Los sospechosos, dos hermanos y su cuñado, se encontraban escondidos en un inmueble abandonado. Según la Dirección de Seguridad Pública, se negaron a entregarse y dispararon contra los agentes, que respondieron y consiguieron detenerlos. Los tres resultaron heridos.

Durante la operación se localizaron armas de fuego y munición. Los responsables policiales describieron a los detenidos como individuos de ideología extremista, aunque señalaron que, hasta ese momento, no habían encontrado indicios de una conexión con otras células organizadas.

Esta precisión es importante porque ninguna organización había reivindicado el atentado contra la iglesia y las investigaciones sobre posibles vínculos terroristas seguían abiertas.

La posterior afirmación del Gobierno jordano de que sus bombardeos eliminaron a integrantes del Estado Islámico no demuestra, por sí sola, que los detenidos pertenecieran a ese grupo o actuaran siguiendo sus instrucciones.

El cierre de la frontera agrava las tensiones entre Siria y Jordania

Los ataques también han tenido consecuencias en las comunicaciones terrestres entre ambos países.

Tras los bombardeos, las autoridades sirias anunciaron el cierre del paso fronterizo de Nasib, el principal punto de tránsito comercial y de pasajeros entre Siria y Jordania. La medida afectó a los desplazamientos en ambos sentidos.

La frontera constituye un espacio estratégico para los dos Estados, tanto por su actividad económica como por los problemas de seguridad asociados al tráfico de armas, el contrabando y la presencia de redes extremistas.

Jordania ha desarrollado durante años operaciones contra amenazas procedentes de territorio sirio. La inestabilidad regional y la circulación de grupos armados han obligado a reforzar la vigilancia fronteriza, aunque las operaciones más allá de sus límites territoriales plantean problemas diplomáticos y jurídicos diferentes.

El enfrentamiento de versiones entre los dos gobiernos complica esa cooperación. Amán considera que ha actuado contra una amenaza para su seguridad nacional, mientras Damasco reclama respeto a su soberanía y explicaciones por la muerte de civiles.

La amenaza del Estado Islámico y el riesgo de nuevas represalias

El episodio vuelve a situar al Estado Islámico en el centro de las preocupaciones de seguridad de Jordania y Siria. Aunque la organización perdió hace años el control de la mayor parte de los territorios que llegó a dominar, sus redes clandestinas y su capacidad para inspirar acciones violentas continúan representando una amenaza regional.

Jordania conoce las consecuencias de esa violencia. En diciembre de 2016, Karak sufrió un atentado reivindicado por el EI que provocó 14 muertos, entre ellos una ciudadana canadiense. Diez años después, la provincia vuelve a aparecer vinculada a una ofensiva terrorista, aunque la autoría del ataque contra la iglesia de Hamud no está acreditada en los mismos términos.

La respuesta militar jordana abre ahora dos cuestiones distintas: la efectividad de los bombardeos contra las estructuras yihadistas y la responsabilidad por las víctimas civiles registradas en Siria.

Por el momento, Amán mantiene su balance de más de 20 presuntos miembros del EI muertos, mientras Damasco exige aclaraciones por los ataques sobre su territorio. Las investigaciones deberán precisar tanto la identidad de las personas alcanzadas como las circunstancias en las que se produjeron las muertes.

La tensión entre ambos países llega después de un atentado que dejó nueve fallecidos en una iglesia jordana y de una operación militar que ha causado nuevas víctimas al otro lado de la frontera. Evitar que esa sucesión de ataques y represalias se prolongue dependerá, en buena medida, de lo que determinen las investigaciones y de la capacidad de Jordania y Siria para restablecer una coordinación efectiva en materia de seguridad.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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