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España

Canarias: más de 1.000 migrantes en una noche, uno de ellos fallecido

Canarias registra más de 1.000 llegadas y un fallecido en una sola noche. Octubre y noviembre evidencian un brusco repunte de la ruta atlántica.

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brusco repunte de la ruta atlántica

Resumen

  • Canarias recibe más de 1.021 migrantes en horas y registra un fallecido
  • En cinco días de noviembre han llegado más de 3.200 personas
  • La meteorología y las rutas africanas figuran entre los posibles factores

Canarias atraviesa un repunte extraordinario de llegadas de migrantes por vía marítima que ha devuelto a las islas a cifras próximas a las registradas durante los episodios de mayor presión migratoria de 2023 y 2024. Desde las 21.00 horas del jueves 5 de noviembre hasta la mañana del viernes 6, Salvamento Marítimo ha desembarcado a más de 1.021 personas en El Hierro, Lanzarote y Gran Canaria. Una de ellas había fallecido durante la travesía y varias embarcaciones seguían pendientes de asistencia.

El episodio no es aislado. Durante los cinco primeros días de noviembre llegaron al archipiélago más de 3.200 migrantes en 39 cayucos y pateras, casi tantos como durante todo el primer semestre de 2026. El cambio resulta especialmente llamativo porque la ruta canaria había registrado un importante descenso durante buena parte del año. La concentración de llegadas apunta a una combinación de posibles factores: ventanas meteorológicas favorables para navegar, cambios en los puntos de salida de África occidental, actividad de las redes de tráfico de personas y dificultades económicas y sociales en países como Senegal.

La situación plantea dos cuestiones diferentes. La primera es inmediata: atender a quienes continúan llegando y evitar nuevas muertes en el Atlántico. La segunda exige analizar por qué una ruta que parecía haber perdido intensidad se ha reactivado con tanta rapidez. Las cifras confirman una aceleración muy acusada, aunque todavía no permiten determinar cuánto durará ni atribuirla a una única causa.

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El Hierro concentra los rescates y registra una nueva víctima mortal

El puerto de La Restinga, en El Hierro, se ha convertido nuevamente en el principal punto de desembarco de las embarcaciones que llegan desde África occidental. Durante la noche del jueves y la madrugada del viernes se sucedieron las operaciones de búsqueda, rescate y acompañamiento de cayucos.

Una de las intervenciones permitió auxiliar a 92 personas, entre ellas cinco mujeres y dos menores. La embarcación había sido localizada a unos 74 kilómetros de la isla por el helicóptero Helimer 204 y posteriormente atendida por la Salvamar Navia.

La operación más numerosa afectó a otros dos cayucos, con 218 y 283 ocupantes, respectivamente. Fueron localizados a unos 55 kilómetros de El Hierro y auxiliados por la Salvamar Diphda. Entre las 501 personas que viajaban en ambas embarcaciones se encontraba una fallecida, cuya causa de muerte no había sido precisada en el balance inicial.

La actividad continuó de madrugada. A las 00.58 horas llegó a La Restinga otro cayuco con 174 personas. Más tarde se atendieron nuevas embarcaciones, incluida una con 166 ocupantes, mientras permanecían activas otras operaciones de asistencia.

Lanzarote también recibió dos expediciones, una con 27 hombres magrebíes y otra con 61 personas. En Gran Canaria, Salvamento Marítimo desembarcó en Arguineguín a los ocupantes de otra embarcación, cuyo número todavía no se había concretado.

Los servicios de emergencia trabajan con recuentos provisionales. Las cifras pueden modificarse a medida que finalizan los rescates, se identifica a los ocupantes y se actualizan los registros.

Las cifras confirman un cambio brusco en la ruta canaria

La evolución de 2026 permite entender mejor la magnitud del episodio.

Durante los seis primeros meses del año llegaron a Canarias 3.708 migrantes por vía marítima. La cifra representaba una caída del 67,2 % respecto al mismo periodo de 2025, cuando se contabilizaron 11.321 llegadas.

A finales de septiembre, el balance acumulado ascendía a 7.133 personas. Sin embargo, durante octubre llegaron otras 6.194, según la diferencia entre los balances oficiales del 30 de septiembre y el 31 de octubre.

Es decir, en un solo mes desembarcaron en Canarias muchas más personas que durante todo el primer semestre.

El contraste resulta todavía más llamativo al examinar los primeros días de noviembre. Las más de 3.200 llegadas registradas entre los días 1 y 5 equivalen aproximadamente al 86 % de todas las contabilizadas entre enero y junio.

Los más de 1.021 desembarcos comunicados durante la última noche se solapan parcialmente con el recuento del jueves, por lo que no deben sumarse íntegramente a los 3.200 anteriores.

Pese al fuerte incremento reciente, existe un matiz importante: hasta el 31 de octubre habían llegado a Canarias 13.327 personas, frente a las 14.099 del mismo periodo de 2025. El balance acumulado todavía reflejaba un descenso del 5,5 %.

La comparación confirma que no estamos ante un crecimiento sostenido durante todo el ejercicio, sino ante una aceleración muy pronunciada desde octubre, especialmente intensa durante los primeros días de noviembre.

En 2024, Canarias registró el récord histórico de 46.843 llegadas por mar. Las cifras actuales no permiten afirmar que vaya a repetirse aquella situación, pero sí evidencian que el ritmo de algunas jornadas se aproxima al de los episodios más intensos de aquellos años.

El tiempo favorece algunas travesías, pero el calor no explica las llegadas

La meteorología es uno de los factores que pueden contribuir a la concentración de embarcaciones en determinadas fechas. Sin embargo, las temperaturas elevadas no constituyen por sí solas una explicación suficiente para el repunte migratorio.

En la ruta atlántica tienen mucha más importancia la intensidad y dirección del viento, el oleaje, las corrientes marinas y la existencia de periodos de relativa estabilidad.

El otoño es tradicionalmente una época de mayor actividad migratoria hacia Canarias. Durante parte de esta estación disminuye la intensidad habitual de los vientos alisios, lo que puede abrir ventanas de navegación más favorables para embarcaciones pequeñas y sobrecargadas.

Las previsiones meteorológicas para el jueves 5 de noviembre señalaban vientos generalmente flojos en Canarias. La predicción marítima contemplaba zonas de mar rizada, marejadilla o marejada, aunque también mar de fondo de entre uno y dos metros en distintos sectores del archipiélago.

Estas condiciones pueden haber facilitado la aproximación de algunas embarcaciones a las islas. Pero hay una diferencia fundamental entre observar buen tiempo en destino y demostrar que toda una travesía desde Senegal o Gambia se realizó bajo condiciones favorables.

Muchos cayucos navegan durante varios días y atraviesan regiones marítimas muy distintas. Algunos salen de costas situadas a más de mil kilómetros de su destino y pueden permanecer en el océano durante una semana o incluso más.

Tampoco se ha identificado un episodio excepcional de calor que permita establecer una relación directa con las salidas de estos días. Las temperaturas previstas en las islas apenas presentaban variaciones significativas.

La interpretación más razonable es que el estado del mar puede facilitar la acumulación de llegadas, sin explicar por sí mismo por qué tantas personas deciden embarcar ni por qué las redes que organizan las travesías intensifican su actividad.

Senegal y Gambia ganan protagonismo en las salidas hacia Canarias

Uno de los cambios más relevantes está en el origen de las embarcaciones.

Durante buena parte de 2025 y los primeros meses de 2026, el refuerzo de los controles migratorios en Mauritania, Senegal y Marruecos contribuyó a reducir las salidas por la ruta atlántica.

Frontex registró durante los ocho primeros meses de 2026 una caída del 58 % en las detecciones de cruces irregulares por la ruta de África occidental. También identificó una creciente participación de embarcaciones procedentes de Gambia, Senegal y Guinea-Bisáu, con recorridos más largos y peligrosos.

Ese desplazamiento geográfico resulta esencial para entender lo que ocurre.

Cuando aumentan los controles en determinados puntos de salida, las redes de tráfico de migrantes pueden buscar otros puertos, playas o países desde los que organizar los viajes. La presión no desaparece necesariamente: puede trasladarse a otra parte de la costa.

Los datos recientes apuntan precisamente a una mayor actividad desde Senegal y Gambia.

El miércoles 4 de noviembre llegaron a El Hierro seis cayucos procedentes de Senegal con 557 personas. Durante los primeros cinco días del mes, esta isla recibió aproximadamente 2.300 migrantes en 26 embarcaciones, incluidos 307 menores, de los cuales once eran bebés.

Lanzarote presenta un patrón diferente. Buena parte de las expediciones que alcanzan sus costas procede del sur de Marruecos. Allí se ha observado una utilización creciente de lanchas neumáticas con más de un centenar de ocupantes, una carga muy superior a la habitual en esas embarcaciones.

La sobreocupación incrementa los riesgos de vuelco, avería o pérdida de flotabilidad y dificulta la asistencia ante cualquier emergencia.

La crisis económica y política de Senegal añade incertidumbre

La situación interna de Senegal también merece atención. El país atraviesa importantes dificultades financieras después del descubrimiento de una elevada deuda pública que no había sido correctamente declarada por anteriores autoridades.

Durante 2026 se han sucedido las negociaciones para afrontar esa deuda y recuperar financiación internacional. El 5 de noviembre se conoció una nueva disputa presupuestaria que podía retrasar un programa de ayuda de 2.200 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional.

La tensión económica coincide con dificultades persistentes para acceder a empleos estables, especialmente entre los jóvenes, y con problemas relacionados con el coste de la vida.

Ese contexto puede contribuir a mantener la presión migratoria. Las expectativas de mejora tras el cambio político de 2024 tampoco se han materializado para todos los sectores de la población, según ha señalado el presidente canario, Fernando Clavijo.

Ahora bien, sería incorrecto establecer una relación automática entre la crisis presupuestaria senegalesa y los cayucos que han llegado esta semana.

No se ha demostrado una causa directa que vincule las últimas decisiones políticas de Dakar con el número concreto de embarcaciones que han partido hacia España.

Tampoco puede atribuirse el repunte a una nueva guerra generalizada en África. Los ocupantes de los cayucos pueden tener nacionalidades, situaciones personales y motivos migratorios diferentes, incluso cuando parten de un mismo país.

En los movimientos desde África occidental se combinan problemas económicos, falta de oportunidades, situaciones de inseguridad en algunas regiones, vínculos familiares y aspiraciones personales.

A estos factores se suma la capacidad de las redes de tráfico para organizar salidas cuando consideran que existe una oportunidad favorable.

El Hierro afronta la presión sobre sus servicios de acogida

La concentración de desembarcos tiene consecuencias inmediatas sobre los recursos de atención del archipiélago, especialmente en El Hierro.

La isla cuenta con alrededor de 11.000 habitantes, una población pequeña en comparación con los miles de migrantes que pueden llegar en periodos de gran actividad.

La Delegación del Gobierno ha organizado traslados en ferris para liberar los dispositivos de primera acogida y evitar una acumulación excesiva de personas en los muelles y centros habilitados.

El delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana, ha reconocido que el incremento de llegadas está tensionando algunos recursos, aunque sostiene que el sistema continúa funcionando mediante las derivaciones.

Sin embargo, organizaciones sindicales policiales y representantes de trabajadores de Salvamento Marítimo han advertido del agotamiento de las plantillas y de las dificultades para mantener el ritmo de intervenciones.

El presidente autonómico, Fernando Clavijo, ha reclamado una reunión urgente con el Gobierno central para abordar el repunte. También ha expresado su preocupación ante la posibilidad de que continúen aumentando las salidas desde África occidental.

La situación exige respuestas en varios niveles: disponibilidad de medios de rescate, asistencia sanitaria, identificación de las personas llegadas, protección de menores, coordinación entre administraciones y capacidad de acogida.

Conviene distinguir, además, entre la presión puntual sobre los servicios de una isla pequeña y el conjunto de la capacidad de acogida del Estado. La primera puede alcanzar niveles importantes sin que eso signifique necesariamente el colapso de todo el sistema.

La dimensión humana tampoco debe quedar relegada por los números. La Organización Internacional para las Migraciones documentó 168 personas muertas o desaparecidas en la ruta atlántica hacia Canarias durante el primer semestre de 2026. Son pérdidas registradas, no una estimación exhaustiva de todas las víctimas.

Un repunte confirmado que puede alterar el balance de 2026

Canarias no está registrando simplemente una sucesión ordinaria de rescates. Los datos de octubre y principios de noviembre muestran una reactivación de la ruta atlántica que ha cambiado rápidamente la evolución de un año caracterizado, hasta hace pocas semanas, por el descenso de llegadas.

Las condiciones de navegación propias del otoño ofrecen una explicación parcial. La mayor actividad desde Senegal y Gambia, los cambios en las rutas de salida y la situación económica de África occidental aportan otros elementos importantes.

No existe, por el momento, evidencia suficiente para atribuir el fenómeno exclusivamente al calor, a un deterioro repentino de la situación africana o a una modificación concreta de los controles fronterizos.

El dato fundamental es que Canarias ha pasado de contabilizar 3.708 llegadas durante seis meses a recibir más de 3.200 personas en apenas cinco días.

Si este ritmo se mantiene durante las próximas semanas, podría modificar sustancialmente el balance migratorio de 2026. Si disminuye con los cambios meteorológicos o con nuevas actuaciones en los países de salida, el episodio podría quedar como un repunte muy intenso, pero temporal.

Mientras tanto, la prioridad inmediata sigue estando en el Atlántico. La última noche ha dejado más de mil personas desembarcadas, nuevas operaciones de rescate y otra muerte en una ruta cuyo peligro permanece incluso cuando las condiciones del mar parecen favorables.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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