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Elecciones en Israel: el 66,7 % ha votado, 9 puntos más que en 2022

Con el 66,7 % de participación a las 18.00, las elecciones israelíes superan en nueve puntos la cifra de 2022. Netanyahu se juega el Gobierno.

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Votando en Israel

Foto: Laliv g (CC BY-SA 4.0).

Resumen

  • Israel alcanza el 66,7 % de participación electoral a las 18.00
  • La afluencia supera en nueve puntos la de las elecciones de 2022
  • Netanyahu se juega el Gobierno ante una oposición sin mayoría asegurada

La participación en las elecciones legislativas de Israel ha alcanzado el 66,7 % a las 18.00 horas de este martes, 27 de octubre de 2026, según los datos oficiales comunicados por la Comisión Electoral Central. La cifra supone un incremento de nueve puntos porcentuales respecto a 2022 a la misma hora y confirma una movilización electoral especialmente elevada en una jornada decisiva para el futuro político del país.

El dato, anunciado por Din Livne, director general interino de la autoridad electoral israelí, sitúa la participación muy por encima del 57,7 % registrado hace cuatro años en ese mismo momento. Israel acude a las urnas por primera vez desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza, en unas elecciones que determinarán la composición del Parlamento y las posibilidades de Benjamín Netanyahu de continuar al frente del Gobierno.

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La participación en Israel bate registros desde primera hora

La elevada afluencia no ha sido un fenómeno aislado de última hora. Los datos publicados durante la jornada muestran que la movilización electoral ha ido creciendo y ampliando su ventaja sobre las elecciones anteriores.

A las 10.00, la participación alcanzaba el 16,7 %, frente al 15,9 % de 2022. Al mediodía había subido hasta el 31,5 %, tres puntos por encima de los anteriores comicios. La diferencia se hizo todavía más evidente a las 14.00, cuando el 44,9 % del electorado ya había depositado su voto.

Dos horas después, el porcentaje alcanzaba el 55,7 %, frente al 47,5 % registrado a esa misma hora cuatro años atrás. La Comisión Electoral Central confirmó que se trataba de un máximo histórico para esa franja horaria, desde que comenzaron a registrarse estos datos en 1973.

El avance hasta el 66,7 % a las 18.00 prolonga esa tendencia. El incremento respecto a 2022 se ha acelerado a medida que transcurría la jornada, aunque todavía queda por conocer cómo se distribuirá políticamente esa mayor movilización.

El 66,7 % supera incluso la participación de las 20.00 en 2022

La comparación con las anteriores elecciones permite comprender la importancia del dato. El 1 de noviembre de 2022, Israel terminó la jornada electoral con una participación definitiva del 70,63 %, equivalente a casi 4,8 millones de votantes.

En aquellos comicios, a las 18.00 había votado el 57,7 % del electorado y a las 20.00 el porcentaje alcanzaba el 66,3 %. Es decir, en las elecciones de 2026 se ha superado a las seis de la tarde la participación que hace cuatro años se registraba dos horas más tarde.

Con aproximadamente 7,33 millones de ciudadanos llamados a votar, el censo también ha aumentado considerablemente. En 2022 había unos 6,79 millones de electores, de manera que la movilización actual representa un volumen de votantes todavía mayor en términos absolutos.

La participación del 66,7 % se sitúa, de hecho, a menos de cuatro puntos de la cifra definitiva de las anteriores elecciones, cuando aún quedaban varias horas para el cierre de la mayoría de los colegios.

Eso no permite anticipar el resultado electoral, pero sí confirma que la cita está movilizando a una parte extraordinariamente importante de la sociedad israelí.

Netanyahu se juega su continuidad tras tres años de guerra

Las elecciones para renovar la 26.ª Knéset, el Parlamento israelí, se celebran en un contexto político muy diferente al de 2022.

El Gobierno de Benjamín Netanyahu afronta el juicio de las urnas después de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, la guerra en Gaza y las posteriores operaciones militares israelíes en otros escenarios de Oriente Próximo.

Las cuestiones de seguridad nacional, la responsabilidad política por los fallos que permitieron aquellos ataques y la gestión del conflicto han ocupado un lugar central en la campaña.

Netanyahu busca conservar el poder al frente del Likud, apoyándose en sus tradicionales aliados de la derecha, la extrema derecha y los partidos religiosos ultraortodoxos.

Frente a él destaca Gadi Eisenkot, antiguo jefe del Estado Mayor del Ejército y dirigente del partido Yashar, que aspira a reunir una mayoría alternativa con distintas fuerzas del centro y la derecha. La oposición también incluye otras formaciones con posiciones diversas sobre la seguridad, la economía y el futuro político del país.

Las encuestas publicadas antes de la votación dibujaban una competición ajustada, sin una mayoría parlamentaria asegurada para ninguno de los principales bloques.

Por qué la participación puede alterar el reparto de escaños

El sistema electoral israelí introduce una dificultad adicional para interpretar los primeros datos. Los ciudadanos no eligen directamente al primer ministro, sino a los partidos que ocuparán los 120 escaños del Parlamento.

Las candidaturas necesitan alcanzar al menos el 3,25 % de los votos válidos para acceder al reparto parlamentario. Ese umbral puede resultar determinante cuando varias formaciones pequeñas se encuentran cerca del porcentaje mínimo.

Una mayor participación podría cambiar la distribución de escaños si la movilización no es igual entre los distintos sectores del electorado. Especial atención recibe el voto de los ciudadanos árabes israelíes, cuya participación puede influir en el equilibrio entre bloques.

Pero hay una distinción fundamental: más votantes no significa automáticamente más apoyo al Gobierno o a la oposición. Para saber quién sale beneficiado será necesario conocer los votos recibidos por cada candidatura.

A qué hora cierran las urnas y cuándo habrá resultados

La mayoría de los colegios electorales israelíes abrieron a las 7.00 y tienen previsto cerrar a las 22.00, hora local, las 21.00 en la España peninsular.

La Comisión Electoral Central ha indicado que las personas que lleguen antes del cierre podrán votar aunque deban permanecer en una cola. Esta circunstancia podría retrasar la publicación de algunos sondeos a pie de urna.

Las principales cadenas de televisión israelíes tienen previsto difundir sus primeras proyecciones una vez concluida la votación. No obstante, esos sondeos no equivalen al escrutinio oficial y pueden presentar diferencias relevantes, especialmente en una elección ajustada.

Está previsto que el recuento permita conocer una imagen más precisa del resultado durante los próximos días. La publicación formal de los resultados electorales está fijada, como máximo, para el 4 de noviembre de 2026.

Después comenzará el proceso de formación de Gobierno. El presidente israelí, Isaac Herzog, consultará con las distintas fuerzas parlamentarias y encargará la tarea al candidato que considere con mayores posibilidades de reunir apoyos suficientes.

El aspirante designado dispondrá inicialmente de 28 días para formar Gobierno, con la posibilidad de recibir una prórroga de hasta 14 días adicionales. Si las negociaciones fracasan, el procedimiento contempla nuevas oportunidades para encontrar una mayoría.

Una movilización histórica que deja abierto el futuro del Gobierno

La participación del 66,7 % a las 18.00 confirma que las elecciones israelíes de 2026 están registrando una afluencia excepcional. La ventaja de nueve puntos respecto a 2022 no es un simple repunte estadístico: refleja una movilización que se ha mantenido durante toda la jornada.

El precedente de 2022 demuestra, sin embargo, que participación y mayorías parlamentarias son dos cuestiones diferentes. Entonces, el bloque encabezado por Netanyahu consiguió 64 escaños y pudo formar Gobierno. En esta ocasión, las encuestas previas no garantizan una mayoría semejante.

El país afronta una decisión de importantes consecuencias internas y regionales. La continuidad de Netanyahu, la posible llegada de una coalición alternativa y la futura orientación de la política israelí dependerán del reparto definitivo de escaños.

Por el momento, los datos ofrecen una certeza: el electorado israelí está participando mucho más que en 2022. Saber qué cambio político, si lo hay, producirá esa movilización exige conocer primero los resultados de las urnas.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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