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Salud

Pediatras y neurólogos piden aulas sin pantallas hasta los 6 años

Pediatras, neurólogos y psicólogos reclaman aulas sin pantallas hasta los 6 años, límites hasta los 16 y retrasar el primer móvil inteligente.

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cero pantallas hasta los 6 años

Resumen

  • Pediatras y neurólogos piden cero pantallas en los colegios hasta los 6 años
  • Recomiendan menos de una hora diaria de 7 a 12 años y menos de dos hasta los 16
  • Las medidas aún no son una prohibición general y afectan también a los móviles

Los pediatras, neurólogos, psicólogos y psiquiatras reclaman que los niños de hasta seis años no utilicen pantallas en los colegios españoles. La propuesta, presentada este martes 27 de octubre por la Plataforma Control Z, también plantea limitar el tiempo de exposición a dispositivos digitales durante la infancia y la adolescencia, con restricciones adaptadas a cada edad hasta los 16 años.

La iniciativa reúne a 30 entidades, entre ellas 15 sociedades médicas y de psicología, y pretende cambiar la forma en que se utiliza la tecnología en las aulas. Los especialistas consideran que la digitalización educativa debe respetar las necesidades del desarrollo infantil y advierten de los riesgos asociados a una exposición excesiva. Por ahora, se trata de recomendaciones dirigidas a las administraciones y los centros educativos, no de una prohibición general aprobada para todos los colegios de España.

El debate va más allá de retirar tabletas de Educación Infantil. Los expertos quieren revisar cuánto tiempo pasan los alumnos delante de una pantalla, qué actividades realizan con ella y qué aprendizajes están dejando de lado. Su planteamiento cuestiona una idea que durante años parecía indiscutible: que introducir tecnología desde edades cada vez más tempranas equivale, necesariamente, a mejorar la enseñanza.

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Cuánto tiempo de pantallas recomiendan según la edad

Una de las principales novedades del decálogo presentado por Control Z es la propuesta de establecer límites diarios de exposición digital que tengan en cuenta tanto las actividades escolares como el uso de dispositivos fuera del colegio.

Las recomendaciones siguen los criterios de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y distinguen tres etapas del desarrollo.

En los niños de 0 a 6 años, se recomienda evitar el uso de pantallas. Entre los 7 y los 12 años, el tiempo debería mantenerse por debajo de una hora diaria, siempre con supervisión adulta. Para los adolescentes de 13 a 16 años, el límite propuesto es inferior a dos horas al día, incluyendo las actividades escolares y los deberes.

Este último detalle resulta especialmente importante. No se trata de permitir dos horas de entretenimiento digital después de una jornada de clases con ordenadores. El tiempo utilizado para estudiar también cuenta.

La propuesta obligaría a revisar determinadas prácticas educativas, especialmente aquellas que convierten las tabletas o los portátiles en herramientas habituales para realizar ejercicios, consultar materiales y completar tareas.

Por qué los neurólogos alertan del uso temprano de pantallas

La preocupación de los especialistas está relacionada con el desarrollo del cerebro infantil. Durante los primeros años de vida se producen cambios fundamentales en los sistemas responsables de la atención, la memoria, el lenguaje y la regulación emocional.

Los niños aprenden principalmente mediante la interacción con otras personas, el movimiento, la exploración de su entorno y el juego. Pasar demasiado tiempo delante de un dispositivo puede reducir las oportunidades de realizar estas actividades esenciales para el aprendizaje y la maduración.

La Asociación Española de Pediatría actualizó en diciembre de 2024 sus recomendaciones y amplió de dos a seis años la edad hasta la que aconseja evitar las pantallas. Su criterio parte de la evidencia disponible sobre la relación entre la exposición digital y distintos aspectos del desarrollo infantil.

Entre los problemas asociados a un uso excesivo figuran las alteraciones del sueño, el sedentarismo, las dificultades de atención y determinados cambios en los hábitos de alimentación y comportamiento.

Eso no significa que cualquier contacto con una pantalla provoque automáticamente un trastorno. La investigación distingue entre el tiempo de exposición, el contenido utilizado, el contexto familiar y la existencia de acompañamiento adulto. Tampoco todas las asociaciones observadas demuestran una relación directa de causa y efecto.

Los especialistas insisten, sin embargo, en un aspecto que suele quedar fuera del debate tecnológico: el tiempo que un niño dedica a una pantalla deja de estar disponible para otras experiencias.

Una videollamada breve con un familiar, por ejemplo, no cumple la misma función que pasar una hora consumiendo vídeos de forma pasiva. La finalidad y las condiciones de uso importan.

Los expertos también quieren retrasar el primer móvil hasta los 16 años

El documento presentado este martes no se limita a las pantallas del colegio. También reclama retrasar el acceso de los menores a teléfonos inteligentes personales con conexión libre a internet.

José Antonio Luengo, psicólogo y vicepresidente primero del Consejo General de la Psicología de España, defiende que no se facilite un smartphone personal antes de los 16 años.

Para los adolescentes de entre 13 y 16 años, los especialistas plantean priorizar teléfonos sin conexión a internet o con funciones de conectividad restringidas, especialmente cuando las familias necesitan mantener el contacto con sus hijos.

La propuesta también reclama restringir el acceso a las redes sociales hasta los 16 años y reforzar los mecanismos de protección de los menores frente a contenidos inadecuados.

Los especialistas consideran que las redes sociales introducen riesgos específicos relacionados con la comparación social, la construcción de la identidad, la exposición pública y el uso compulsivo de determinadas aplicaciones.

El descanso nocturno es otro motivo de preocupación. La utilización de dispositivos antes de acostarse puede interferir con los horarios de sueño, especialmente cuando se prolonga mediante notificaciones, conversaciones o contenidos que favorecen la conexión continua.

Por eso recomiendan establecer periodos de desconexión digital de una o dos horas antes de dormir.

Qué cambia en los colegios y qué medidas siguen siendo propuestas

La Plataforma Control Z ha presentado también la denominada Estrategia Digital ZETA, desarrollada en el ámbito de Escuela Saludable con la participación de Ecologistas en Acción.

Su objetivo es ofrecer a los centros educativos un modelo para revisar la incorporación de herramientas digitales, reducir exposiciones innecesarias y priorizar aquellas actividades que aporten un beneficio pedagógico concreto.

Entre sus planteamientos figura convertir los colegios e institutos en espacios libres de teléfonos inteligentes personales, recuperar actividades de aprendizaje sin dispositivos y reforzar la formación del profesorado sobre riesgos digitales.

La directora de Control Z, Mar España, ha advertido de que existe una «sobredosis digital» y ha reclamado una respuesta de las administraciones educativas.

La plataforma pretende trasladar sus propuestas al Ministerio de Educación, al Consejo Escolar del Estado y a las instituciones europeas. También reclama un pacto de Estado que permita establecer criterios compartidos de protección de la infancia.

Conviene aclararlo: la presentación del decálogo no supone la entrada en vigor de una nueva ley nacional. Las recomendaciones todavía deben traducirse, en su caso, en decisiones normativas o cambios en los proyectos educativos.

Madrid ya ha limitado el uso de dispositivos en Infantil y Primaria

La discusión llega cuando algunas comunidades autónomas han comenzado a restringir el uso de tecnología en los centros docentes.

La Comunidad de Madrid aprobó en julio de 2025 un decreto que elimina, con carácter general, el uso individual de dispositivos digitales en Educación Infantil y Primaria de los centros sostenidos con fondos públicos.

La norma también impide que los profesores encarguen tareas evaluables fuera del horario escolar que obliguen a utilizar tabletas, ordenadores u otros dispositivos.

El uso compartido continúa permitido bajo supervisión docente y con finalidad pedagógica, aunque sujeto a limitaciones de tiempo. En el segundo ciclo de Infantil, de tres a seis años, se permite un máximo de una hora semanal de uso compartido. En el primer ciclo se evita el contacto con estos dispositivos.

En Secundaria, los centros disponen de mayor capacidad para regular su utilización según la edad del alumnado y las necesidades educativas. La normativa contempla también excepciones para estudiantes con necesidades específicas de apoyo educativo y determinadas enseñanzas.

Esta regulación madrileña no equivale exactamente a la propuesta de Control Z. Mientras la normativa autonómica permite determinados usos colectivos en Infantil, los especialistas plantean evitar las pantallas en esa etapa.

La diferencia muestra que limitar los dispositivos individuales no es lo mismo que eliminar toda exposición digital.

Recuperar la lectura, la escritura y el juego en las aulas

El decálogo también propone reforzar capacidades educativas que sus promotores consideran esenciales: la lectura comprensiva, la escritura, el razonamiento matemático y la resolución de problemas.

La preocupación aparece en un contexto de debate sobre el rendimiento escolar, alimentado por los resultados de PISA 2025, publicados en septiembre de 2026. El informe situó el rendimiento medio del alumnado español por debajo del promedio de la OCDE en las competencias principales. No obstante, estas evaluaciones no permiten atribuir por sí solas las dificultades académicas al uso de pantallas.

Los especialistas defienden que las herramientas digitales se utilicen cuando exista una finalidad educativa definida, en lugar de convertirse en el soporte habitual de cualquier actividad.

Esto podría traducirse en más ejercicios de escritura manual, lectura de libros impresos, debates entre alumnos, actividades manipulativas y resolución de problemas sin depender constantemente de una aplicación.

En Educación Infantil, la prioridad estaría en el juego simbólico, la actividad física, la comunicación y la interacción directa. En cursos superiores, el aprendizaje tecnológico podría concentrarse en actividades concretas, bajo supervisión y con objetivos claros.

También se propone mejorar la capacidad de los centros para detectar problemas de salud mental relacionados con el entorno digital, mediante la colaboración entre profesores, orientadores y profesionales sanitarios.

La formación del profesorado ocupa un lugar importante en este planteamiento. Conocer las herramientas digitales resulta necesario, pero también lo es identificar sus riesgos, evaluar su utilidad y enseñar a los estudiantes a utilizarlas con criterio.

La tecnología tendrá que justificar su lugar en el aula

El debate sobre las pantallas escolares está dejando atrás una etapa en la que disponer de más dispositivos se presentaba, casi automáticamente, como un indicador de modernización educativa.

Las recomendaciones presentadas por pediatras, neurólogos y especialistas en salud mental cuestionan esa equivalencia. Un colegio equipado con ordenadores no garantiza por sí mismo una enseñanza de mayor calidad, del mismo modo que reducir las pantallas tampoco resuelve todos los problemas educativos.

La cuestión consiste en encontrar un equilibrio entre la protección del desarrollo infantil y la adquisición de competencias digitales, sin confundir el aprendizaje de la tecnología con su utilización permanente.

Para las familias, las recomendaciones implican prestar atención al tiempo total de exposición de sus hijos, incluyendo las actividades escolares, y coordinar los límites domésticos con los establecidos en el colegio.

Para las administraciones, el reto es más complejo: decidir qué restricciones deben ser comunes, cómo adaptarlas a las distintas edades y de qué manera garantizar que el alumnado siga adquiriendo conocimientos tecnológicos.

La propuesta de Control Z introduce una exigencia concreta en esa discusión: cero pantallas durante los primeros seis años y límites progresivos hasta los 16.

Lo que está por decidir es hasta dónde llegará su aplicación en el sistema educativo español.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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