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EE. UU. prepara citaciones por el caso de los dos Sullivan en Alaska

La polémica de los dos Sullivan en Alaska llega a los tribunales: la Fiscalía prepara citaciones y Trump busca impedir una victoria demócrata.

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los dos Sullivan en Alaska

Resumen

  • EE. UU. prepara citaciones por la candidatura del segundo Sullivan en Alaska
  • La campaña demócrata de Mary Peltola niega haber participado en la maniobra
  • Trump pide medidas penales y trata de condicionar la certificación electoral

El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha intensificado su investigación sobre una presunta maniobra electoral en Alaska que podría haber favorecido al Partido Demócrata en una de las carreras más disputadas por el control del Senado. Los fiscales federales preparan nuevas citaciones de un gran jurado para esclarecer cómo llegó a las papeletas un candidato con prácticamente el mismo nombre que el senador republicano que aspira a la reelección.

La investigación, que se desarrolla a pocos días de las elecciones legislativas del 3 de noviembre de 2026, se centra en la candidatura de Daniel J. Sullivan Jr., un profesor jubilado que comparte nombre con el senador republicano Dan S. Sullivan. Las autoridades tratan de determinar si su participación formó parte de una estrategia organizada para confundir a los votantes conservadores y beneficiar indirectamente a la demócrata Mary Peltola.

El caso ha adquirido una nueva dimensión después de que una investigación periodística revelara mensajes y testimonios que apuntan a la participación de colaboradores de la campaña de Peltola y de responsables del aparato electoral demócrata en la búsqueda de candidatos con el mismo nombre que su adversario republicano.

La Fiscalía federal de Alaska está preparando citaciones ante un gran jurado y medidas para preservar mensajes de texto y correos electrónicos que permitan reconstruir los contactos relacionados con la candidatura. La investigación penal llevaba meses abierta, pero se ha intensificado tras las nuevas revelaciones.

El presidente Donald Trump ha exigido que Peltola abandone la carrera electoral y ha reclamado consecuencias penales. Paralelamente, el gobernador republicano de Alaska, Mike Dunleavy, ha ordenado una investigación estatal para determinar si los hechos pudieron vulnerar la legislación electoral.

Por el momento, no se han anunciado cargos penales contra Peltola y su campaña niega haber participado en la candidatura del segundo Sullivan.

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Dos candidatos llamados Sullivan y una elección decisiva

El origen de la polémica está en una coincidencia de nombres que, según las sospechas de los investigadores, podría no haber sido tan casual.

Dan S. Sullivan es el senador republicano que representa a Alaska desde 2015 y busca un tercer mandato de seis años. Su principal adversaria es Mary Peltola, antigua congresista demócrata que en 2022 se convirtió en la primera nativa de Alaska elegida para la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

La disputa se complicó cuando Daniel J. Sullivan Jr., un profesor jubilado residente en Petersburg, una pequeña localidad pesquera del estado, presentó su candidatura al mismo escaño.

Los dos Sullivan consiguieron llegar a las elecciones generales del 3 de noviembre. En la papeleta también figuran Peltola y Gerald Heikes, otro aspirante de orientación republicana.

La presencia de dos candidatos con nombres casi idénticos despertó las sospechas del Partido Republicano, que denunció una posible operación para desviar votos del senador titular.

La preocupación no se limita al parecido de los nombres. En unas elecciones ajustadas, una pequeña cantidad de papeletas emitidas por equivocación podría influir en el resultado, aunque todavía no se ha demostrado que se haya producido esa confusión.

Daniel J. Sullivan Jr. ha negado que se presentara para engañar a los electores o perjudicar deliberadamente al senador republicano. También ha rechazado haber actuado siguiendo instrucciones de la campaña demócrata.

Los mensajes que han situado a los demócratas bajo sospecha

La controversia dio un giro el 28 de octubre, cuando se publicó una investigación basada en entrevistas, documentos y comunicaciones internas que relacionaban a colaboradores demócratas con una operación para localizar aspirantes capaces de restar apoyos al republicano.

Según esa información, la iniciativa comenzó durante el verano de 2025. Personas vinculadas a la campaña de Peltola habrían examinado registros electorales para localizar residentes de Alaska llamados Dan Sullivan.

El objetivo atribuido a la operación era introducir en la competición a un candidato cuyo nombre pudiera confundirse con el del senador.

Los participantes habrían utilizado internamente la denominación de proyecto de composición de la papeleta electoral.

La investigación periodística también señala la participación de colaboradores del Comité de Campaña Senatorial Demócrata (DSCC), la organización encargada de apoyar a los candidatos del partido al Senado.

Entre los testimonios destaca el de Elisa Rios, antigua responsable de la campaña de Peltola, quien sostuvo que la candidata conocía la iniciativa, aunque no había intervenido directamente en el reclutamiento.

Se trata de una afirmación relevante, pero no constituye una conclusión judicial sobre la responsabilidad de Peltola.

La campaña de Mary Peltola niega su participación

Los responsables de la candidatura demócrata mantienen que no intervinieron en la campaña de ninguno de los dos Sullivan.

El DSCC también ha rechazado haber participado en el reclutamiento del candidato homónimo y ha recordado que los republicanos han recurrido en otras elecciones a estrategias para favorecer la presencia de aspirantes que pudieran perjudicar a sus adversarios.

Peltola ha criticado la atención dedicada a esta controversia y considera que desvía el debate de los problemas que preocupan a los ciudadanos, especialmente el coste de la vida.

Su posición contrasta con la del equipo del senador republicano, que acusa a sus adversarios de haber diseñado una operación destinada a alterar la competencia electoral mediante el engaño.

La responsabilidad política y la responsabilidad penal, sin embargo, son cuestiones distintas. La participación de operadores políticos en el reclutamiento de candidatos rivales no implica automáticamente la comisión de un delito.

El Departamento de Justicia prepara nuevas citaciones judiciales

La Fiscalía federal de Alaska investiga desde hace meses las circunstancias en las que Daniel J. Sullivan Jr. decidió competir por el escaño.

Durante agosto ya se conoció la emisión de citaciones de un gran jurado relacionadas con el caso. Las nuevas informaciones apuntan a que los fiscales están preparando más requerimientos para obtener pruebas y testimonios.

Los investigadores también trabajan en medidas destinadas a conservar comunicaciones electrónicas.

El objetivo sería establecer una cronología precisa de los contactos entre los distintos participantes y determinar si existió una coordinación para introducir deliberadamente una candidatura engañosa.

Los fiscales estarían examinando posibles delitos relacionados con la privación de derechos electorales, aunque no se ha comunicado una imputación formal.

Una citación de un gran jurado obliga a comparecer o a entregar determinada documentación, según su contenido. No equivale a una orden de detención ni demuestra que la persona requerida haya cometido un delito.

La investigación podría prolongarse más allá de las elecciones del 3 de noviembre.

Trump reclama consecuencias penales y Alaska abre otra investigación

Donald Trump ha intervenido directamente en la controversia y ha pedido que Mary Peltola renuncie a su candidatura.

El presidente sostiene que la supuesta operación habría sido diseñada para engañar a los electores republicanos y considera que sus responsables deberían responder ante la Justicia.

El gobernador Mike Dunleavy también ha ordenado al Departamento de Seguridad Pública de Alaska que investigue las nuevas revelaciones.

La decisión llega después de que la División Electoral del estado examinara durante junio la candidatura de Daniel J. Sullivan Jr.

Entonces, la directora electoral Carol Beecher concluyó que existían motivos para considerar que la candidatura podía haber sido presentada para confundir a los votantes. Sin embargo, el Tribunal Supremo de Alaska permitió finalmente que Sullivan Jr. participara en las elecciones.

La nueva investigación estatal deberá determinar si existen pruebas suficientes de alguna infracción que justifique actuaciones civiles o penales.

La demanda de Trump para bloquear una posible victoria demócrata

La investigación penal no es el único procedimiento abierto.

El 22 de octubre, el Departamento de Justicia presentó una demanda federal para impedir que Alaska certifique determinados resultados electorales si el senador republicano pierde y los votos obtenidos por su homónimo pudieran haber cambiado el resultado.

La iniciativa responde a una hipótesis: que algunos votantes republicanos seleccionen por error al segundo Sullivan y que esa confusión permita la victoria de Peltola.

La Administración Trump pretende que el tribunal intervenga antes de que se oficialice un resultado potencialmente afectado por esa situación.

El propio presidente reconoció públicamente haber impulsado la demanda.

Pero las autoridades electorales de Alaska, pese a estar encabezadas por responsables de un estado gobernado por republicanos, han solicitado su desestimación.

Su argumento es que el Gobierno federal carece de una base jurídica suficiente para impedir la certificación electoral en las circunstancias planteadas.

La cuestión resulta especialmente delicada porque la demanda contempla intervenir si el candidato republicano pierde, una condición que ha generado críticas por el posible trato desigual a los resultados.

La existencia de esa demanda tampoco significa que la certificación haya quedado suspendida. Para ello sería necesaria una resolución judicial.

Cómo funciona el voto preferencial de Alaska y por qué importa

Alaska utiliza un sistema electoral particular que puede influir en las consecuencias de esta polémica.

Las primarias permiten que los cuatro candidatos con más votos avancen a las elecciones generales, independientemente de su afiliación política.

En la votación definitiva se aplica un modelo de voto preferencial, conocido en Estados Unidos como ranked-choice voting.

Los ciudadanos pueden ordenar a los candidatos según sus preferencias. Si ninguno obtiene la mayoría absoluta de las primeras opciones, se elimina al aspirante menos votado y sus papeletas se transfieren a la siguiente preferencia disponible.

El procedimiento continúa hasta determinar un vencedor.

Este mecanismo introduce un elemento importante en el caso de los dos Sullivan: votar inicialmente al candidato equivocado no implica necesariamente que el sufragio termine perdido.

Si un elector selecciona por error al segundo Sullivan como primera opción, pero sitúa al senador titular como segunda preferencia, su voto podría terminar beneficiando al republicano cuando se redistribuyan las papeletas.

No obstante, el sistema tampoco elimina por completo las posibles consecuencias de una confusión. Algunos ciudadanos pueden ordenar incorrectamente sus preferencias o elegir únicamente a un candidato.

Para demostrar que el resultado ha sido alterado sería necesario acreditar algo más que la similitud de los nombres.

Alaska llega a las elecciones con una disputa judicial abierta

La polémica estalla en un momento especialmente sensible para el Partido Republicano.

Las elecciones legislativas del 3 de noviembre de 2026 renovarán la totalidad de la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio del Senado estadounidense.

Alaska figura entre los estados cuya competición senatorial podría resultar determinante para establecer qué partido controla la Cámara Alta durante los dos últimos años del mandato presidencial de Donald Trump.

En las primarias de agosto, Peltola obtuvo aproximadamente el 49,5 % de los votos, frente a cerca del 41 % del senador Sullivan. Aunque esos porcentajes no predicen directamente el resultado de noviembre, reflejan la competitividad de una elección que los republicanos necesitan defender.

La investigación penal, las actuaciones ordenadas por el gobernador y la demanda federal avanzan por vías diferentes, pero todas confluyen en una misma disputa.

Todavía no se ha demostrado judicialmente una conspiración electoral, ni existe una resolución que permita anticipar que el resultado del 3 de noviembre vaya a quedar invalidado.

Lo que sí está confirmado es que dos candidatos con nombres prácticamente idénticos aparecerán en las papeletas y que las autoridades investigan las circunstancias de una de esas candidaturas.

La controversia plantea un problema que va más allá de Alaska: hasta dónde puede llegar la estrategia electoral de un partido y qué pruebas hacen falta para considerar que ha vulnerado los derechos de los votantes.

A pocos días de las urnas, los ciudadanos tendrán que decidir entre los candidatos mientras la Justicia examina cómo llegaron algunos de ellos a la papeleta. Y esa es, precisamente, la paradoja del caso: una investigación destinada a proteger la integridad electoral convive con una demanda que pretende condicionar la certificación de sus resultados.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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