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Economía

Gasolina y diésel podrían subir por la caída de exportaciones chinas

China exporta menos combustibles mientras refuerza sus reservas, una decisión que puede tensionar el diésel y la gasolina también en España.

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Gasolina y diésel podrían encarecerse

Resumen

  • China reduce sus exportaciones de gasolina, diésel y combustible de aviación
  • Menos oferta internacional puede elevar los precios de los carburantes
  • El diésel es el combustible con mayor riesgo de nuevas subidas en España

La gasolina y, especialmente, el diésel vuelven a enfrentarse a presiones alcistas en los mercados internacionales. China ha reducido el volumen de combustibles refinados que coloca en el exterior mientras intenta reforzar sus propias reservas, una decisión que retira oferta de un mercado mundial que sigue ajustado y puede terminar trasladándose a las gasolineras europeas.

Eso no significa que el precio vaya a subir de inmediato en España ni que China determine por sí sola cuánto cuesta llenar el depósito. Pero el riesgo de encarecimiento ha aumentado. Pekín autorizó para octubre alrededor de 3,7 millones de toneladas de gasolina, diésel y combustible de aviación, frente a algo más de cuatro millones previstas para septiembre. Entre enero y agosto, las exportaciones conjuntas de estos productos ya habían caído un 21% interanual.

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China protege sus reservas y deja menos combustible fuera

El movimiento comenzó con bastante más contundencia. A principios de octubre, las principales refinerías chinas suspendieron temporalmente buena parte de sus exportaciones de productos petrolíferos mientras el Gobierno daba prioridad al abastecimiento nacional. Tras las vacaciones de la Semana Dorada, las ventas al exterior se reanudaron, aunque con cantidades más contenidas de las que esperaba el mercado.

La razón está dentro de China. Las existencias comerciales de gasóleo habían llegado a situarse aproximadamente 20 millones de barriles por debajo de los niveles que las autoridades pretendían recuperar, mientras que las reservas de gasolina presentaban un déficit cercano a nueve millones de barriles respecto a ese umbral. Con ese panorama, las refinerías tienen menos incentivos políticos para sacar producto del país, incluso cuando exportarlo resulta rentable.

Hay otro dato que ayuda a entender el escenario. Sinopec, una de las mayores petroleras y refinadoras del mundo, procesó un 10,2% menos de crudo durante los nueve primeros meses de 2026 y redujo un 11,4% sus ventas de combustibles refinados. La producción de diésel fue la que más retrocedió. El consumo chino de productos refinados también cayó, pero la prioridad sigue siendo garantizar suficiente combustible dentro del país.

Por qué puede afectar a la gasolina y al diésel en España

España no necesita importar directamente cada litro que deja de vender una refinería china para notar el efecto. Los productos refinados se negocian en mercados internacionales conectados. Si China exporta menos gasóleo a Asia, compradores de esa región buscan cargamentos alternativos en Corea del Sur, India, Oriente Próximo u otros centros de refinado.

Esa competencia puede elevar el precio internacional del combustible terminado. Y ahí está el detalle importante: el precio que paga un conductor no depende únicamente de cuánto cotice el barril de Brent. Importan también el coste de transformar ese crudo en gasolina o gasóleo, los márgenes de refino, el transporte marítimo, el tipo de cambio y, finalmente, los impuestos.

El diésel es especialmente sensible en este momento. Los analistas ya advertían a comienzos de octubre de que una menor oferta china podía tensionar los destilados medios, categoría en la que se incluye el gasóleo. El mercado llegaba, además, con problemas de suministro provocados por las alteraciones en Oriente Próximo y los daños sufridos por parte de la capacidad de refino rusa.

El crudo no cuenta toda la historia

Durante periodos de escasez de capacidad de refino puede ocurrir algo que a primera vista parece extraño: que el petróleo se estabilice mientras el diésel o la gasolina continúan caros. La diferencia entre el precio del crudo y el valor de los productos obtenidos al refinarlo, el llamado margen o crack spread, aumenta cuando hay poca disponibilidad de combustible terminado.

Las compañías petroleras están reflejando precisamente esa situación. Los márgenes de refino elevados han impulsado los resultados recientes de grandes grupos energéticos, mientras los costes del transporte marítimo también se han disparado. El combustible, dicho de otra manera, no termina de encontrar un tramo tranquilo de la cadena.

El diésel sigue siendo más caro que la gasolina en España

Los últimos datos disponibles situaban la gasolina de 95 octanos en España en torno a 1,75 euros por litro, mientras que el gasóleo rondaba los 1,89 euros. La gasolina había bajado respecto a la semana anterior y el diésel permanecía prácticamente estable.

Un depósito de 50 litros supone, con esos precios medios, aproximadamente 87,5 euros en gasolina y algo más de 94 euros en diésel. La situación ha mejorado para la gasolina respecto a los máximos registrados a finales de septiembre, pero el gasóleo continúa mostrando una resistencia mayor a las bajadas.

Y eso explica por qué una nueva tensión en las exportaciones asiáticas preocupa más al mercado del diésel. Europa es estructuralmente dependiente de importaciones de destilados y necesita captar cargamentos en un mercado global. Cuando aparecen varios compradores para menos barriles disponibles, el precio encuentra pocas razones para ser amable.

La subida no es inevitable

Hay, con todo, factores capaces de frenar el encarecimiento. China ha vuelto a exportar después de la interrupción inicial de octubre y los operadores esperan nuevos cargamentos asiáticos durante noviembre, lo que podría aliviar parcialmente la disponibilidad de gasóleo. Los inventarios de productos petrolíferos en algunos grandes centros comerciales asiáticos también han mostrado cierta recuperación.

Rusia, por otra parte, ha incrementado de nuevo la producción de diésel después de las reparaciones en algunas refinerías y permite determinados envíos mediante cuotas, aunque mantiene controles sobre las exportaciones para proteger su mercado interno. Más oferta disponible para terceros países puede liberar, indirectamente, otros cargamentos para el mercado internacional.

Tampoco debe olvidarse el comportamiento del petróleo. Una bajada suficientemente fuerte del precio del crudo podría compensar parte del aumento de los márgenes de refino. Por eso sería excesivo afirmar que el recorte chino garantiza una subida de la gasolina o el diésel en España. Aumenta la presión, pero no dicta por sí solo el precio final.

Un mercado de carburantes que sigue sin colchón

El problema de fondo es que el mercado mundial de combustibles afronta 2026 con menos margen para absorber interrupciones. China quiere reconstruir inventarios, parte de la capacidad de refino de Oriente Próximo y Rusia ha sufrido perturbaciones y los costes marítimos permanecen elevados. Cualquier nuevo problema de producción o transporte puede sentirse con rapidez en los precios mayoristas.

Para los conductores españoles, la consecuencia más inmediata es sencilla: después de las últimas bajadas de la gasolina, no está garantizado que el alivio continúe. Si China mantiene reducidas sus exportaciones y el mercado de productos refinados vuelve a estrecharse, el diésel sería el combustible con mayor riesgo de repunte. La gasolina tampoco quedaría al margen, aunque parte de la presión podría diluirse si aumentan las exportaciones asiáticas y se normaliza la oferta durante noviembre.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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