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Economía

SEAT abre la puerta a fabricar drones militares y civiles en Martorell

La planta de Martorell podría sumar una línea para drones civiles y militares. SEAT estudia el proyecto, aunque aún no hay decisión definitiva.

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Un dron militar volando

Imagen: Lt. Col. Leslie Pratt, dominio público.

Resumen

  • SEAT estudia fabricar drones civiles y militares en su planta de Martorell
  • El proyecto con Aggity sigue en fase preliminar y no tiene luz verde
  • Martorell aportaría capacidad industrial para producir aeronaves en serie

SEAT estudia utilizar parte de la capacidad industrial de su fábrica de Martorell, en Barcelona, para producir drones de uso civil y militar. La automovilística ha mantenido contactos técnicos con distintas empresas del sector de la defensa y, entre las propuestas planteadas, figura un proyecto impulsado por la tecnológica catalana Aggity para fabricar aeronaves no tripuladas en serie. De momento, sin embargo, no existe un acuerdo cerrado ni una decisión definitiva de la compañía.

La operación supondría un movimiento poco habitual para una planta asociada durante décadas casi exclusivamente al automóvil. Martorell acaba, además, de afrontar una inversión multimillonaria para fabricar los eléctricos CUPRA Raval y Volkswagen ID. Polo. Así que no se plantea sustituir coches por drones, sino estudiar si una nueva línea industrial puede convivir con la producción automovilística y aprovechar la enorme capacidad de fabricación de la factoría.

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SEAT y Aggity estudian fabricar drones en Martorell

El contacto más concreto conocido hasta ahora es el mantenido entre SEAT y Aggity, grupo tecnológico especializado en digitalización industrial, inteligencia artificial y software empresarial.

Las dos compañías han abordado con el Ministerio de Industria la posibilidad de desarrollar el proyecto y estudiar vías de financiación pública. SEAT ha dejado claro que las conversaciones son todavía preliminares y de carácter técnico. Dicho de otro modo: hay una idea sobre la mesa, pero todavía no una cadena de montaje esperando drones al final de la línea.

Aggity trabaja en un consorcio destinado a desarrollar aeronaves no tripuladas para aplicaciones civiles y militares. La propuesta necesita un socio capaz de trasladar esa tecnología a una producción industrial en serie, y ahí Martorell presenta una ventaja evidente: pocas instalaciones españolas disponen de una capacidad de fabricación comparable.

Una nueva línea de producción dentro de la fábrica

El esquema estudiado contempla que Aggity y otras empresas especializadas aporten el software, los sistemas de control y los distintos elementos tecnológicos, mientras que SEAT asumiría la capacidad industrial necesaria para fabricar los drones.

La posible colaboración está todavía sometida a estudios de viabilidad, homologaciones, requisitos de seguridad y, naturalmente, números. Entrar en defensa no consiste simplemente en cambiar una pieza de coche por un fuselaje. Es un sector sometido a controles específicos y certificaciones, con procedimientos incluso más estrictos que los habituales en una industria tan regulada como la automoción.

Drones civiles y militares de hasta 1.500 kilos de carga

La propuesta analizada tiene carácter dual, es decir, permitiría utilizar la misma plataforma para misiones civiles y militares.

El concepto desarrollado por el consorcio plantea una aeronave autónoma de despegue vertical, equipada con dos rotores y diseñada para transportar cargas de hasta 1.500 kilogramos. En el ámbito civil podría emplearse para llevar víveres, material o suministros a lugares aislados durante incendios, inundaciones y otras emergencias.

La vertiente militar es bastante distinta. El proyecto contempla aplicaciones logísticas para las Fuerzas Armadas, pero también posibles misiones operativas y sistemas capaces de trabajar coordinadamente en enjambres de drones. Esa condición dual es precisamente una de las razones por las que estas tecnologías están adquiriendo cada vez más interés industrial: una misma base tecnológica puede servir para protección civil, logística pesada o defensa.

No sería, por cierto, el primer contacto de Martorell con estas aeronaves. SEAT lleva años probando drones en operaciones logísticas y desarrolló incluso servicios para transportar componentes entre instalaciones industriales. La diferencia es considerable: una cosa es emplearlos dentro de la fábrica y otra bastante distinta producirlos.

El Gobierno lleva meses acercando la automoción a Defensa

El interés de SEAT por este mercado no aparece de repente. La compañía ha reconocido contactos con varias empresas relacionadas con defensa, entre ellas Indra, y su consejero delegado, Markus Haupt, explicó anteriormente que tanto el Gobierno central como la Generalitat habían sondeado a la automovilística para conocer qué capacidad podría ofrecer a futuros proyectos estratégicos.

España intenta aprovechar una característica muy concreta de su industria del automóvil: dispone de grandes fábricas acostumbradas a producir miles de unidades, gestionar cadenas de proveedores complejas y mantener estándares industriales muy elevados.

El sector de defensa tiene justamente el problema contrario. El incremento de la demanda europea ha puesto de manifiesto limitaciones para elevar rápidamente la producción de determinados equipos. Una fábrica automovilística no se convierte de la noche a la mañana en un centro militar —por suerte, la ingeniería sigue necesitando algo más que una reunión y un PowerPoint—, pero su capacidad productiva resulta difícil de ignorar.

SEAT no es el único fabricante al que se ha acercado la Administración. El Gobierno también ha analizado las posibilidades de otras plantas españolas dentro de una estrategia más amplia para movilizar capacidad industrial procedente de la automoción.

Martorell acaba de transformarse para fabricar coches eléctricos

La posible entrada en defensa llega en un momento especialmente delicado para Martorell. La fábrica acaba de completar buena parte de su profunda transformación hacia el vehículo eléctrico, después de inversiones de más de 3.000 millones de euros vinculadas a la electrificación de las instalaciones.

Desde junio de 2026 produce el CUPRA Raval y el Volkswagen ID. Polo, dos de los modelos urbanos eléctricos estratégicos del Grupo Volkswagen. La familia de pequeños eléctricos desarrollada por el consorcio ya acumula cerca de 150.000 pedidos entre sus diferentes modelos, según los últimos datos publicados por Volkswagen.

Esto introduce una cuestión industrial bastante práctica. Si la producción eléctrica aumenta según lo previsto, cualquier nueva actividad deberá encontrar espacio sin comprometer las líneas de automóviles. SEAT está precisamente elevando la producción de Raval e ID. Polo hacia su capacidad prevista y busca asegurar nuevas responsabilidades para Martorell dentro del Grupo Volkswagen.

La fábrica, inaugurada en 1993, ocupa más de 2,8 millones de metros cuadrados y es una de las instalaciones de mayor volumen del grupo alemán en Europa. Su tamaño, la automatización y la red de proveedores que la rodea explican el interés que despierta más allá del automóvil.

Una decisión que todavía no está tomada

Conviene separar las conversaciones de los hechos consumados. SEAT no ha confirmado que vaya a fabricar drones militares. Tampoco hay anunciado un calendario de producción, una inversión concreta, un volumen de unidades ni una fecha para inaugurar una hipotética línea.

Lo confirmado es que la automovilística mantiene contactos con compañías del sector, que Aggity ha planteado utilizar Martorell para industrializar su proyecto de drones y que las administraciones están participando en las conversaciones. La compañía analiza si existen suficientes sinergias industriales y económicas para seguir adelante.

La decisión tendrá también una dimensión estratégica para Volkswagen. Fabricar material relacionado con defensa implica entrar en un mercado con contratos largos, financiación pública y barreras de entrada considerables, pero obliga al mismo tiempo a establecer procedimientos específicos de seguridad, certificación y control.

Martorell busca nuevas funciones sin abandonar el automóvil

El debate sobre los drones revela algo más amplio que un posible contrato. Martorell está intentando reforzar su papel dentro de un Grupo Volkswagen en plena transformación, con la electrificación, la competencia internacional y los costes industriales presionando las decisiones sobre qué se fabrica y dónde.

SEAT acaba de recibir importantes responsabilidades en vehículos eléctricos y pretende consolidarlas. La defensa aparece como una posible actividad complementaria, no como sustituta de la automoción.

Por ahora, la imagen de una fábrica de SEAT produciendo drones militares sigue perteneciendo al terreno de los proyectos. Pero ya no al de la ciencia ficción industrial. Las conversaciones existen, las administraciones están implicadas y Martorell dispone de algo especialmente valioso cuando Europa quiere producir más y más rápido: una enorme capacidad para fabricar en serie.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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