España
Abascal abre la puerta a colaborar con Aliança Catalana en seguridad
Abascal admite posibles acuerdos con Aliança Catalana en seguridad e identidad, aunque Vox mantiene su rechazo frontal al independentismo catalán.
Resumen
- Abascal acepta colaborar con Aliança Catalana en seguridad e identidad
- Vox limita cualquier entendimiento a asuntos concretos y no plantea una alianza
- El choque sobre la independencia de Cataluña sigue siendo estructural
Santiago Abascal ha abierto la puerta a que Vox colabore con Aliança Catalana en el Parlament en asuntos concretos como la seguridad en las calles y la defensa de la identidad catalana, pese a las profundas diferencias entre ambos partidos sobre la relación entre Cataluña y España. El líder de Vox limita expresamente ese posible entendimiento a cuestiones en las que existan coincidencias y descarta asumir otros postulados de la formación de Sílvia Orriols.
La posición supone un movimiento significativo en el discurso de Vox en Cataluña. Abascal sostiene que la identidad catalana forma parte de la española, pero considera que su principal amenaza actual procede del islamismo y de la inmigración que su partido califica de masiva. Ese diagnóstico acerca parcialmente su discurso al de Aliança Catalana justo cuando la formación independentista ha decidido no concurrir a las elecciones generales del 29 de noviembre de 2026.
Abascal acepta colaborar con Aliança en asuntos concretos
La declaración llegó durante una entrevista publicada el 25 de octubre, en plena campaña de las elecciones generales. Preguntado directamente por la posibilidad de colaborar con Aliança Catalana en el Parlament, Abascal marcó primero una frontera: aseguró que existen postulados de la formación de Orriols con los que Vox no puede cooperar.
Después abrió la puerta. El presidente de Vox afirmó que sí está dispuesto a buscar entendimientos en seguridad en las calles y en la defensa de la identidad catalana frente a lo que denomina un proceso de inmigración masiva. Añadió que esa disposición no se limita a Aliança: también mencionó al PP y a cualquier otra fuerza que coincida con esas posiciones.
No se trata, por tanto, del anuncio de una alianza estable entre Vox y Aliança Catalana ni de un acuerdo parlamentario ya negociado. Es algo más limitado, aunque políticamente llamativo: Abascal admite la posibilidad de una cooperación temática con un partido independentista que compite en una parte del mismo espacio electoral en asuntos como inmigración y seguridad.
La identidad catalana entra en el discurso de Vox
El elemento más novedoso está probablemente en la forma en que Abascal aborda la identidad catalana. El dirigente de Vox sostiene que esa identidad existe y debe protegerse, pero la define como una identidad dual e integrada en la española. Su planteamiento sigue siendo incompatible con el independentismo de Aliança Catalana, que aspira a un Estado catalán separado de España.
Aun así, el lenguaje ha cambiado. Vox ha construido durante años buena parte de su posición en Cataluña alrededor de la defensa de la unidad nacional y de la confrontación con el separatismo. Ahora Abascal considera que el debate territorial ha perdido urgencia frente a la inmigración y el islamismo.
Llegó incluso a utilizar la expresión “155 al califato islámico”, una referencia al artículo de la Constitución aplicado en Cataluña después del referéndum independentista de 2017. La comparación resume bien la nueva prioridad que intenta establecer: desplazar el eje político desde el conflicto territorial hacia inmigración, seguridad e identidad cultural.
Coincidencia en inmigración, ruptura en el modelo de Estado
Ahí aparece la extraña geometría política del asunto. Vox plantea una mayor centralización del Estado y rechaza la independencia catalana. Aliança Catalana, por el contrario, defiende abiertamente la independencia de Cataluña. El desacuerdo es estructural y difícilmente conciliable.
Sin embargo, ambas formaciones mantienen posiciones duras sobre inmigración y han colocado la seguridad y la identidad entre sus principales argumentos políticos. Es ese terreno común —y no el proyecto territorial— el que Abascal señala como posible espacio de colaboración.
La distinción importa. Hablar de una alianza entre Vox y Aliança Catalana sería ir más lejos de lo que ha dicho el líder de Vox. Lo que existe, por el momento, es una oferta de cooperación parlamentaria limitada en materias concretas.
Aliança Catalana no estará en las generales del 29-N
El movimiento llega en un momento especialmente relevante. Aliança Catalana ha decidido no presentarse a las elecciones generales del 29 de noviembre, pese al crecimiento que le atribuyen distintas encuestas en Cataluña y a que sus estatutos no le impiden concurrir al Congreso. La dirección del partido adoptó esa decisión por unanimidad.
Orriols sostiene que su proyecto político debe concentrarse en Cataluña. La líder de Aliança ha llegado a equiparar su ausencia de las elecciones españolas con no participar en unas elecciones de Italia o Alemania, una forma bastante inequívoca de expresar hasta dónde llega la distancia política con el Estado español.
La consecuencia práctica es evidente: los votantes de Aliança no tendrán papeleta propia en las generales. Y ahí comienza una disputa electoral en la que Vox, Junts y otras formaciones pueden intentar captar parte de ese voto.
Orriols tampoco veta que sus votantes elijan a Vox
Un día antes de publicarse las declaraciones de Abascal, Sílvia Orriols había asegurado que no veía ninguna contradicción en que una persona votase a Aliança Catalana en unas elecciones catalanas y a Vox en unas generales. Argumentó que sus electores no pertenecen al partido y pueden elegir libremente otra opción cuando Aliança no concurre.
Orriols también reconoció que algunos de sus simpatizantes podrían optar por Junts u otras candidaturas. Ella, en cambio, adelantó que no participará en las elecciones generales.
La secuencia política es difícil de ignorar: Aliança renuncia a competir el 29-N, Orriols normaliza que parte de sus votantes pueda escoger a Vox y, inmediatamente después, Abascal reconoce la posibilidad de colaborar con su formación en determinados asuntos.
Dos partidos que también compiten en Cataluña
La aproximación tiene otra lectura: Vox y Aliança Catalana no solo pueden coincidir. También son competidores.
Aliança Catalana cuenta actualmente con dos diputados en el Parlament, integrados en el Grupo Mixto, mientras Vox dispone de 11 escaños. La formación de Orriols obtuvo representación en las elecciones catalanas de 2024 y ha ido consolidando un perfil político centrado en independencia, inmigración, seguridad e identidad catalana.
Para Vox, el crecimiento de Aliança plantea un problema particular. Una parte de sus discursos sobre inmigración y seguridad se solapan, pero Aliança añade un componente nacionalista catalán incompatible con la visión territorial del partido de Abascal.
Precisamente por eso resulta relevante que Vox intente separar ambos debates. La idea que transmite Abascal es sencilla: el desacuerdo sobre la independencia no impediría votar juntos una medida de seguridad o inmigración si las dos formaciones comparten el contenido concreto.
Coincidencia parcial y un choque de fondo que permanece
La apertura de Abascal hacia Aliança Catalana no borra el enorme desacuerdo que separa a ambas formaciones. Vox defiende la permanencia de Cataluña en España y apuesta por recuperar competencias autonómicas para el Estado; Aliança persigue precisamente la dirección contraria.
Pero el escenario político catalán está introduciendo combinaciones que hace pocos años habrían parecido bastante menos probables. Seguridad, inmigración e identidad se han convertido en un terreno de competencia y, eventualmente, de coincidencia parlamentaria entre fuerzas enfrentadas en la cuestión nacional.
Abascal ha decidido no cerrar esa puerta. No ha anunciado un pacto con Sílvia Orriols ni una alianza entre los dos partidos. Ha hecho algo más concreto: admitir que Vox puede votar, negociar o colaborar con Aliança Catalana cuando considere que existe una posición compartida. En política parlamentaria, esa diferencia es importante. También lo es que la puerta, hasta hace poco difícil de imaginar, esté ya abierta.
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