Mundo
Israel no halla pruebas del fraude electoral denunciado por Netanyahu
La Comisión Electoral de Israel no detecta irregularidades que alteren las elecciones del 27 de octubre. Netanyahu gana, pero no logra la mayoría.
Resumen
- Israel no halla pruebas de fraude tras revisar 9.069 colegios electorales
- El bloque de Netanyahu suma 53 escaños, ocho menos de los necesarios
- Herzog inicia consultas para encargar la formación del Gobierno
La Comisión Electoral Central de Israel ha concluido este miércoles, 4 de noviembre de 2026, que no existen pruebas de irregularidades que hayan comprometido las elecciones legislativas del pasado 27 de octubre ni alterado sus resultados. El organismo ha llegado a esta conclusión después de examinar miles de actas y todas las denuncias recibidas, incluidas las presentadas por el Likud, el partido del primer ministro, Benjamín Netanyahu, que llegó a hablar de un supuesto «robo de las elecciones».
La resolución supone un importante revés para las acusaciones del primer ministro israelí, cuya formación ganó los comicios, pero no consiguió reunir una mayoría parlamentaria suficiente para gobernar. La autoridad electoral sostiene que las comprobaciones no han revelado irregularidades capaces de invalidar el resultado. Mientras tanto, el presidente del país, Isaac Herzog, ha recibido los resultados oficiales y comienza las consultas para determinar quién tiene posibilidades de formar el próximo Gobierno.
El pronunciamiento llega después de varios días de controversia política por las denuncias sobre supuestas manipulaciones del voto, especialmente relacionadas con los partidos árabes israelíes. Aunque sigue abierta una investigación de los servicios de inteligencia sobre una posible injerencia extranjera, la Comisión Electoral distingue esa pesquisa de la validez del escrutinio.
La Comisión Electoral revisó más de 9.000 colegios electorales
La investigación electoral ha sido considerablemente más amplia que la realizada en anteriores convocatorias. Según los datos del organismo, se examinaron las actas de 9.069 colegios electorales, aproximadamente el 75 % de los 12.018 centros ordinarios habilitados para votar.
La diferencia respecto a las elecciones de 2022 es notable. Entonces se revisaron 5.100 colegios, equivalentes al 43,5 % del total. Esta vez, las comprobaciones incluyeron también un análisis detallado de papeletas y censos electorales en 350 centros.
La Comisión recibió 2.452 solicitudes de revisión presentadas por partidos y candidaturas, relacionadas con 1.350 colegios. Los ciudadanos registraron otras 1.239 denuncias referentes a 750 centros. En conjunto, fueron 3.691 peticiones que obligaron a revisar documentación y contrastar los datos oficiales.
Dean Livne, director general en funciones de la Comisión Electoral, explicó que cada solicitud fue examinada individualmente y que se efectuaron las correcciones necesarias cuando la documentación oficial así lo justificaba.
El presidente del organismo, el magistrado del Tribunal Supremo Noam Sohlberg, destacó la amplitud de las comprobaciones realizadas. El resultado de ese trabajo no respalda las acusaciones de una manipulación capaz de modificar el reparto de escaños.
La existencia de correcciones administrativas en un escrutinio no equivale, por sí misma, a demostrar un fraude. Precisamente esa distinción resulta fundamental para interpretar las conclusiones de la Comisión.
Las acusaciones de Netanyahu contra el resultado electoral
La controversia comenzó inmediatamente después de las elecciones del 27 de octubre. Al día siguiente, el Likud denunció públicamente un supuesto «robo de las elecciones» y aseguró haber aportado centenares de testimonios y pruebas de irregularidades.
Entre sus acusaciones figuraba la presunta distribución de sobres con dinero en efectivo acompañados de papeletas de Raam, una formación política islamista que obtiene buena parte de su apoyo entre los ciudadanos árabes de Israel.
El partido de Netanyahu sostuvo que estas prácticas podían haber influido en el resultado electoral. Sin embargo, ni la Comisión Electoral ni la Policía encontraron entonces elementos que respaldaran las acusaciones de fraude generalizado.
La revisión concluida este miércoles tampoco ha aportado pruebas de que los resultados hayan sido manipulados. Se trata de una diferencia importante entre denunciar irregularidades y acreditar que estas realmente existieron y tuvieron consecuencias electorales.
La investigación sobre una posible injerencia extranjera sigue abierta
El 29 de octubre, Sohlberg solicitó al director del Shin Bet, David Zini, que investigara información relacionada con una posible intervención extranjera en las elecciones.
El servicio de inteligencia interior israelí abrió una investigación sobre esas sospechas. Su existencia no significa que se haya confirmado una operación extranjera para modificar los resultados ni que los votantes árabes estén implicados colectivamente en ninguna actividad ilícita.
La Comisión Electoral mantiene separados ambos procedimientos: una cosa es investigar posibles actuaciones ilegales y otra demostrar que han comprometido la integridad de unas elecciones.
Por ahora, no hay pruebas acreditadas de una alteración del resultado electoral, y las pesquisas del Shin Bet no han impedido la publicación de los datos oficiales.
Netanyahu gana las elecciones, pero se queda sin mayoría
El problema político de Netanyahu no reside únicamente en las denuncias rechazadas por la autoridad electoral. También está en la aritmética parlamentaria.
El Likud obtuvo 27 escaños, convirtiéndose en el partido más votado de las elecciones. Sin embargo, el bloque religioso y nacionalista encabezado por el primer ministro suma 53 diputados, ocho menos de los 61 necesarios para alcanzar la mayoría absoluta en la Knéset, el Parlamento israelí de 120 miembros.
El bloque opositor liderado por Gadi Eisenkot, dirigente de Yashar!, reúne 48 escaños. Por su parte, las dos formaciones árabes, la Lista Conjunta y Raam, consiguieron conjuntamente 19 representantes.
Los resultados dibujan un Parlamento fragmentado en el que ninguno de los dos principales bloques cuenta con los apoyos suficientes para gobernar por sí solo.
Los 19 diputados de las formaciones árabes pueden desempeñar un papel determinante en las negociaciones, aunque su presencia no garantiza que sea posible construir una mayoría alternativa. Las diferencias políticas entre los partidos siguen siendo un obstáculo considerable.
La paradoja para Netanyahu es evidente: ha ganado en número de escaños como partido, pero ha perdido la mayoría de su bloque. Y en el sistema parlamentario israelí, ser la formación más votada no garantiza conservar el Gobierno.
Herzog inicia las consultas para formar el próximo Gobierno
Una vez concluida la revisión electoral, Noam Sohlberg ha entregado este miércoles los resultados oficiales al presidente Isaac Herzog, que tiene previsto iniciar las consultas con los representantes de los partidos.
El jefe del Estado deberá valorar qué candidato reúne mayores posibilidades de conseguir los apoyos parlamentarios necesarios para formar un Ejecutivo.
Entre los principales aspirantes figuran Netanyahu y Eisenkot, aunque la decisión dependerá de las posiciones que expresen las distintas formaciones durante las consultas.
El procedimiento no concede automáticamente el encargo de formar Gobierno al dirigente del partido más votado. Lo determinante es la capacidad de reunir una mayoría viable en la Knéset.
Las conversaciones podrían desembocar en acuerdos entre formaciones que hasta ahora han competido políticamente, una coalición alternativa o, si fracasan los intentos de investidura, una nueva convocatoria electoral.
La batalla política se traslada ahora al Parlamento israelí
La decisión de la Comisión Electoral despeja una de las principales controversias posteriores al 27 de octubre, pero no resuelve la incertidumbre institucional.
Las denuncias del Likud no han conseguido desacreditar el escrutinio oficial, y la autoridad encargada de supervisar las elecciones ha confirmado que no encontró pruebas de irregularidades que alterasen el resultado.
Netanyahu conserva la victoria electoral de su partido, aunque no dispone de los diputados necesarios para garantizar su continuidad al frente del Ejecutivo. Eisenkot tampoco cuenta con una mayoría propia y necesita explorar acuerdos con otras fuerzas.
Israel entra así en una fase de negociaciones en la que las alianzas parlamentarias serán más importantes que las acusaciones sobre el recuento.
Por el momento, el resultado de las urnas se mantiene. La mayoría necesaria para gobernar sigue sin aparecer.
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