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Los Mossos podrán usar gas pimienta ante resistencia pasiva con aviso

El nuevo protocolo de los Mossos permite utilizar gas pimienta ante resistencia pasiva en circunstancias justificadas y exige avisos y registros.

Publicado

el

Equipo de Los Mossos

Imagen: Arturo Puente, CC BY 2.0

Resumen

  • Los Mossos podrán usar gas pimienta ante resistencia pasiva si hay riesgos
  • Deberán avisar previamente siempre que la situación lo permita
  • El protocolo prohíbe usarlo contra personas bajo control policial

Los Mossos d’Esquadra podrán utilizar gas pimienta en manifestaciones y concentraciones, incluso cuando los participantes ejerzan resistencia pasiva, siempre que las circunstancias y la evaluación de riesgos justifiquen su empleo. La policía catalana ha publicado este miércoles, 4 de noviembre de 2026, un nuevo protocolo que regula el uso de este aerosol irritante, establece la obligación de advertir previamente cuando sea posible y exige evitar su proyección directa sobre los ojos.

La principal novedad está en una excepción que puede resultar decisiva durante las protestas. Aunque la nueva normativa desaconseja expresamente utilizar gas pimienta contra personas que ofrecen resistencia pasiva, no establece una prohibición absoluta. Los responsables policiales conservarán la posibilidad de recurrir a este dispositivo si consideran que los riesgos de la intervención lo hacen recomendable.

El documento sustituye la regulación anterior, vigente desde 2013, y llega después de las controversias por las actuaciones de los antidisturbios en Barcelona durante las movilizaciones en apoyo a Palestina de octubre de 2025. ERC, los Comuns y la CUP habían reclamado reglas más claras sobre el empleo de este material policial.

La publicación se produce, además, una semana antes de la huelga general convocada para el 11 de noviembre, una jornada de movilizaciones en la que los dispositivos de orden público volverán a estar bajo especial atención.

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Los Mossos podrán utilizar gas pimienta incluso ante resistencia pasiva

El nuevo protocolo distingue entre diferentes situaciones y establece que el gas pimienta puede emplearse cuando sea necesario restablecer el orden público durante una manifestación o concentración.

El apartado más controvertido afecta a la resistencia pasiva, una forma de protesta en la que las personas se niegan a cumplir determinadas órdenes policiales sin recurrir necesariamente a la violencia. Por ejemplo, permanecer sentadas en el suelo para impedir el paso o negarse a abandonar un espacio.

La resistencia pasiva no queda excluida completamente

La instrucción señala que el aerosol no debería utilizarse en situaciones de resistencia pasiva, pero incorpora una excepción cuando las circunstancias concretas y la evaluación de los riesgos aconsejen su utilización.

Esta distinción es importante. El protocolo no autoriza automáticamente a rociar a cualquier manifestante que desobedezca una orden, pero tampoco impide hacerlo por el mero hecho de que su conducta sea pacífica.

La decisión deberá ajustarse a los principios de congruencia, oportunidad y proporcionalidad, que regulan el uso policial de la fuerza. En términos prácticos, supone valorar la gravedad de la situación, la necesidad de intervenir y las consecuencias previsibles de utilizar el aerosol.

El gas pimienta también podrá emplearse durante motines penitenciarios para recuperar el control de las instalaciones y proteger a las personas, así como en actuaciones graves de seguridad ciudadana en las que intervengan unidades de orden público.

Aviso previo y prohibición de proyectarlo directamente a los ojos

Una de las obligaciones incorporadas al procedimiento es la advertencia previa a las personas que puedan verse afectadas.

Antes de utilizar el aerosol, los agentes deberán avisar verbalmente o mediante megafonía, siempre que las circunstancias permitan hacerlo. Cuando sea posible, también tendrán que conceder un margen para que los manifestantes obedezcan las indicaciones y abandonen la zona.

Esto significa que el aviso no será obligatorio en absolutamente todas las situaciones. El protocolo contempla circunstancias operativas excepcionales que pueden impedir efectuarlo antes de intervenir.

La instrucción también regula cómo debe proyectarse el gas. Los policías tendrán que utilizarlo durante el tiempo mínimo necesario para conseguir el efecto buscado, evitando exposiciones repetidas o prolongadas sobre una misma persona.

El aerosol deberá dispersarse con una inclinación adecuada para formar una nube en suspensión, sin dirigir el chorro directamente a los ojos. También habrá que considerar la dirección del viento para reducir el riesgo de afectar a personas ajenas a la intervención.

Se trata de un dispositivo conocido técnicamente como aerosol OC, por su contenido en oleorresina de capsicum, una sustancia irritante derivada de los pimientos picantes que puede provocar escozor intenso, lagrimeo y dificultades respiratorias temporales.

Quién podrá autorizar su utilización y cuáles son los límites

Como regla general, el empleo del gas pimienta deberá contar con la autorización del jefe del dispositivo policial.

La normativa contempla una excepción para situaciones urgentes en las que exista un riesgo grave y repentino para las personas o los bienes. En esos casos, el agente responsable podrá utilizarlo sin esperar la autorización previa, pero tendrá que justificar posteriormente su decisión ante sus superiores.

Cada intervención deberá quedar documentada. Los Mossos tendrán que registrar las circunstancias que motivaron el empleo del aerosol, la autorización correspondiente o, en su defecto, las razones que justificaron actuar por urgencia.

El procedimiento refuerza así la trazabilidad del uso de la fuerza, de modo que pueda determinarse quién tomó la decisión, en qué circunstancias se produjo y por qué se consideró necesaria. Cada envase dispone de una referencia individual que permite identificar el dispositivo utilizado.

También establece límites específicos. El gas pimienta no podrá emplearse contra personas que ya estén bajo control policial.

En espacios cerrados, su utilización queda desaconsejada, aunque tampoco se excluye por completo. La policía podrá recurrir a él cuando una valoración de las circunstancias y los riesgos lo justifique. En esas situaciones deberá prestar especial atención a la ventilación y a la existencia de salidas.

La polémica de Sants que impulsó el nuevo protocolo

La revisión de las normas llega después de las protestas del 15 de octubre de 2025 en Barcelona, cuando agentes antidisturbios utilizaron gas pimienta contra manifestantes que participaban en movilizaciones en apoyo a Palestina.

Uno de los episodios más cuestionados ocurrió en las inmediaciones de la estación de Sants, donde un grupo de personas permanecía sentado durante una protesta relacionada con la presencia de un equipo israelí de baloncesto.

La actuación provocó críticas de organizaciones sociales y representantes políticos. Entre los participantes se encontraba el diputado de la CUP Xavier Pellicer, quien denunció que los agentes habían utilizado el aerosol sin advertir previamente a los manifestantes.

Aquellos acontecimientos dieron lugar a reclamaciones políticas y procedimientos judiciales relacionados con el uso de este material. Organizaciones como Irídia exigieron mayor transparencia y una regulación específica que permitiera controlar las intervenciones policiales.

En febrero de 2026, los Comuns reclamaron expresamente que el nuevo protocolo prohibiera utilizar gas pimienta ante casos de mera resistencia pasiva. La regulación finalmente publicada no incorpora esa prohibición absoluta, aunque sí establece que este tipo de intervención debe evitarse como norma general.

El nuevo protocolo llega antes de la huelga del 11 de noviembre

La aprobación de las instrucciones coincide con los preparativos para la huelga general prevista el próximo 11 de noviembre de 2026.

Los responsables de las unidades antidisturbios habían reclamado disponer de una regulación actualizada antes de esa convocatoria para contar con criterios operativos precisos y mayores garantías jurídicas.

El nuevo procedimiento afecta especialmente a la Brigada Móvil (BRIMO) y a las Áreas Regionales de Recursos Operativos (ARRO), unidades que intervienen habitualmente en situaciones de orden público.

Hasta esta revisión, el empleo del gas pimienta estaba contemplado en una instrucción general de 2013 sobre armamento y herramientas policiales, pero sin el desarrollo específico que recoge el nuevo documento.

La normativa introduce requisitos de autorización, advertencia y registro más detallados. Sin embargo, mantiene un margen de decisión para los responsables policiales en circunstancias excepcionales.

El aspecto que seguirá concentrando el debate es precisamente ese: la posibilidad de utilizar un agente irritante contra personas que no ejercen violencia, cuando la valoración policial de los riesgos considere necesario intervenir.

El protocolo establece condiciones y controles, pero la proporcionalidad de cada actuación seguirá dependiendo de las circunstancias concretas. La existencia de una norma que permita utilizar el aerosol no significa, por sí sola, que cualquier intervención realizada con él esté justificada.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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