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Los robots de Xiaomi clasifican piezas durante ocho horas en fábrica

Xiaomi prueba robots humanoides durante ocho horas en su fábrica de coches eléctricos. La empresa no publica cifras de errores ni de productividad.

Publicado

el

Los robots de Xiaomi
Imagen: Xiaomi Robotics

Resumen

  • Xiaomi asegura que dos robots clasificaron piezas durante ocho horas
  • La prueba se realizó en su fábrica de coches eléctricos
  • Faltan datos sobre productividad, errores y pausas de trabajo

Xiaomi ha puesto a prueba sus robots humanoides en una de sus fábricas de coches eléctricos y asegura que han conseguido completar una jornada de ocho horas clasificando componentes para la producción de vehículos. La compañía china ha publicado un vídeo en el que dos máquinas de aspecto humano trabajan en una estación industrial, recogiendo piezas de distintos contenedores y colocándolas en los compartimentos correspondientes.

La demostración, difundida el 3 de noviembre de 2026, representa un avance en los ensayos de automatización de Xiaomi. Los robots no se limitan a caminar o ejecutar movimientos previamente preparados para una exhibición: realizan una tarea repetitiva vinculada al funcionamiento de una línea de montaje. Según el fabricante, han conseguido cubrir las necesidades de producción de ese puesto durante una jornada completa, aunque todavía faltan datos independientes para determinar su rendimiento real.

La principal novedad es la duración de la prueba y la capacidad de las máquinas para integrarse en un entorno de fabricación. Xiaomi sostiene que sus humanoides pueden detectar y corregir errores de forma autónoma, además de coordinarse con los sistemas de control de la fábrica. Se trata de habilidades esenciales para que estos dispositivos puedan asumir tareas industriales sin depender continuamente de un operario.

El resultado es prometedor, pero conviene distinguir entre una demostración tecnológica y una incorporación definitiva a la producción. La empresa no ha publicado cifras completas sobre cuántas piezas clasificaron sus robots, cuántos errores cometieron o si necesitaron asistencia humana durante la prueba.

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Ocho horas clasificando piezas para coches eléctricos

La tarea elegida por Xiaomi se desarrolla en una estación dedicada a las cubiertas laterales de la consola central de sus automóviles. Son componentes del revestimiento interior que deben organizarse correctamente antes de su utilización en el proceso de montaje.

En las imágenes aparecen dos robots bípedos trabajando entre contenedores de componentes y estanterías verticales. Cada máquina recoge una pieza, la manipula, se desplaza hasta el lugar correspondiente y la deposita en un compartimento.

Aunque parezca una operación sencilla, exige combinar reconocimiento visual, coordinación de los brazos, control del equilibrio y precisión al colocar los componentes. El sistema también debe interpretar la posición de los objetos, que no siempre permanecen exactamente en el mismo lugar.

La grabación incorpora un contador del tiempo de trabajo acumulado y secuencias aceleradas hasta 100 veces su velocidad normal. Xiaomi identifica la operación como autónoma, pero el vídeo difundido por la empresa no constituye por sí solo una verificación independiente de todo lo ocurrido durante las ocho horas.

Robots capaces de reaccionar ante los errores

Uno de los aspectos más relevantes del ensayo es la supuesta capacidad de los humanoides para resolver incidencias durante el trabajo. En una fábrica, una pieza mal colocada puede interrumpir una operación posterior o exigir la intervención de otro equipo.

Xiaomi asegura que sus máquinas identifican anomalías y modifican su comportamiento para recuperar el funcionamiento normal. También sostiene que pueden coordinarse con la línea de producción, una condición importante para que la robótica humanoide resulte útil fuera de los laboratorios.

En una secuencia de la demostración aparece otro dispositivo con torso humanoide y base móvil con ruedas, que interviene en una operación relacionada con la recuperación de material caído. La escena muestra que el fabricante también experimenta con la colaboración entre distintos tipos de robots, no únicamente con máquinas que caminan sobre dos piernas.

De tres horas de trabajo a una jornada completa en ocho meses

La presencia de robots humanoides en las instalaciones de Xiaomi no es nueva. La compañía lleva meses ensayando diferentes aplicaciones industriales para comprobar si estas máquinas pueden ejecutar operaciones con la precisión y la regularidad necesarias para fabricar automóviles.

En marzo de 2026, el fabricante anunció que uno de sus humanoides había trabajado durante tres horas en su fábrica de vehículos eléctricos de Pekín, realizando operaciones de instalación de tuercas.

En aquella prueba, Xiaomi comunicó una tasa de éxito del 90,2 % y aseguró que el robot podía ajustarse al ciclo de producción de 76 segundos establecido para ese puesto.

En julio, la empresa elevó la tasa de éxito anunciada hasta el 98 % en esa misma operación. También amplió los ensayos a estaciones de mayor complejidad, entre ellas la clasificación de las cubiertas laterales que protagoniza la demostración de noviembre.

Es importante no confundir ambos resultados. El porcentaje del 98 % corresponde a las pruebas anteriores de instalación de componentes, no a la clasificación de piezas durante ocho horas. Xiaomi todavía no ha comunicado una tasa equivalente para esta última operación.

La evolución permite apreciar el cambio de prioridades. Los primeros experimentos trataban de demostrar que un humanoide podía completar determinados movimientos industriales. Las pruebas recientes buscan comprobar si puede mantener una actividad productiva durante periodos prolongados y adaptarse a las exigencias de una instalación real.

Los datos que Xiaomi todavía no ha revelado

La duración de la prueba constituye un avance, pero no basta para establecer que estos robots puedan sustituir a los sistemas industriales convencionales.

Una fábrica necesita conocer cuántas operaciones completa una máquina por hora, cuántos errores acumula, qué mantenimiento requiere y cuánto cuesta mantenerla funcionando.

En la nueva demostración, Xiaomi no ha publicado el número total de piezas clasificadas, la velocidad media de manipulación ni el porcentaje de operaciones realizadas correctamente.

Tampoco ha ofrecido un registro completo de las posibles intervenciones humanas. La compañía asegura que sus robots pueden actuar de manera autónoma, aunque no ha facilitado cifras que permitan establecer hasta qué punto prescindieron de supervisión humana.

La autonomía también depende de las baterías

Otro factor importante es el suministro eléctrico. La grabación utiliza un contador de tiempo acumulado, pero eso no equivale necesariamente a ocho horas ininterrumpidas de funcionamiento.

Para valorar la autonomía operativa de estas máquinas habría que conocer los tiempos de recarga, las posibles sustituciones de baterías y cuánto permaneció disponible cada robot durante toda la prueba.

No se trata de un detalle menor. Un humanoide capaz de clasificar piezas correctamente, pero obligado a detenerse con demasiada frecuencia, podría resultar menos eficiente que un brazo robótico convencional.

También importa el coste. Los robots bípedos incorporan motores, sensores y sistemas de control que permiten caminar, mantener el equilibrio y manipular objetos. Esa complejidad puede ofrecer ventajas en determinados entornos, pero también supone mayores exigencias mecánicas y energéticas.

Por qué los robots con ruedas podrían ser más prácticos

La aparición de un robot con ruedas en la demostración introduce una cuestión interesante sobre el futuro de la automatización industrial.

En numerosas fábricas, las plataformas móviles autónomas ya transportan mercancías y componentes por recorridos previamente definidos. No necesitan caminar para desplazarse sobre superficies diseñadas para vehículos industriales.

Un humanoide bípedo ofrece otras posibilidades: puede aprovechar espacios, herramientas y puestos concebidos para trabajadores humanos sin exigir necesariamente grandes modificaciones de la instalación.

Sin embargo, disponer de piernas no constituye una ventaja automática. Para transportar piezas entre dos puntos de una planta industrial, una base móvil con ruedas puede ofrecer mayor estabilidad, menor consumo energético y una mecánica más sencilla.

El verdadero valor añadido de los nuevos sistemas podría encontrarse en sus manos robóticas, sus sensores y los modelos de inteligencia artificial que interpretan el entorno y deciden cómo actuar.

La combinación de distintas arquitecturas, como la que Xiaomi está ensayando, podría resultar más útil que intentar resolver todas las necesidades de una fábrica mediante un único tipo de robot.

Xiaomi prepara una nueva etapa de automatización industrial

La apuesta de Xiaomi por la robótica humanoide forma parte de un proyecto tecnológico que comenzó antes de su entrada en el mercado de los automóviles eléctricos.

En 2022, la empresa presentó CyberOne, su primer robot humanoide de tamaño completo. Desde entonces ha desarrollado nuevas capacidades de percepción, movimiento y manipulación de objetos, con aplicaciones que van desde el entorno industrial hasta las tareas domésticas.

Lei Jun, fundador y máximo responsable de la compañía, ha planteado el objetivo de desplegar robots humanoides a gran escala en sus propias instalaciones durante los próximos años. En diciembre de 2025 situó ese horizonte en aproximadamente cinco años.

Por el momento, la demostración de noviembre debe entenderse como una prueba industrial, no como la confirmación de un despliegue comercial generalizado. Xiaomi no ha anunciado un precio de venta para los robots utilizados ni un calendario concreto para incorporarlos de manera habitual a sus líneas de fabricación.

El posible impacto sobre el empleo también merece atención. La automatización de operaciones repetitivas puede transformar las necesidades de personal, pero una demostración de ocho horas no permite determinar cuántos puestos de trabajo podrían desaparecer ni en qué plazos.

La experiencia industrial demuestra, además, que introducir nuevas máquinas puede modificar las funciones de los operarios y generar necesidades de supervisión, programación y mantenimiento.

El siguiente desafío: producir más y cometer menos errores

Xiaomi ha conseguido mostrar algo más relevante que un robot ejecutando movimientos llamativos: dos máquinas humanoides participando en una tarea concreta de fabricación durante una jornada de trabajo, según los resultados comunicados por la empresa.

El salto desde las tres horas anunciadas en marzo hasta las ocho horas de noviembre refleja una evolución de su programa de pruebas. También demuestra que el fabricante está concentrando sus esfuerzos en aplicaciones industriales reales, donde la precisión y la continuidad importan tanto como las capacidades de movimiento.

Queda por resolver la parte decisiva. Para competir con los sistemas actuales, estos humanoides deberán demostrar que pueden clasificar componentes con una productividad suficiente, un porcentaje reducido de errores y unos costes asumibles.

La próxima prueba importante no consistirá simplemente en trabajar durante más horas, sino en publicar resultados medibles y verificables que permitan comparar su rendimiento con el de otros sistemas industriales.

Porque completar una jornada es un avance tecnológico. Conseguir que ese trabajo sea fiable, rentable y repetible todos los días es lo que determinará si los robots humanoides terminan convirtiéndose en una herramienta habitual de las fábricas de automóviles.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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