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Bretos aprieta a Feijóo por el candidato de Vox y él responde con ETA

Aimar Bretos pone a Feijóo ante el caso de Jordi de la Fuente, candidato de Vox pendiente de juicio, y el líder del PP desvía el debate hacia ETA.

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Aimar Bretos en la SER

Imagen: Instagram.

Resumen

  • Bretos preguntó a Feijóo por Jordi de la Fuente, candidato de Vox
  • Feijóo evitó entrar en el caso y desplazó la respuesta hacia Bildu y ETA
  • De la Fuente irá a juicio en 2027 por un presunto delito de odio

Alberto Núñez Feijóo ha vivido uno de los momentos más incómodos de su entrevista con Aimar Bretos en la Cadena SER cuando el periodista le ha preguntado por Jordi de la Fuente, cabeza de lista de Vox por Tarragona, antiguo dirigente del Movimiento Social Republicano y pendiente de juicio por un presunto delito de odio relacionado con el asalto a un centro de menores migrantes. El líder del PP, que acababa de defender la posibilidad de alcanzar acuerdos con Vox tras las elecciones generales del 29 de noviembre, evitó entrar directamente en el caso y desplazó la conversación hacia EH Bildu y ETA.

El intercambio condensó en apenas unos minutos uno de los problemas políticos que acompañarán al PP durante la campaña. Feijóo sostiene que no puede descartar un acuerdo con Vox si el resultado electoral lo convierte en necesario para gobernar, pero al mismo tiempo debe responder por los perfiles y posiciones de un eventual socio sobre el que no tiene control. Bretos llevó esa contradicción al terreno concreto. Ya no se hablaba de pactos en abstracto, sino de un candidato pendiente de juicio, con nombre, candidatura y fecha para sentarse en el banquillo.

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Bretos lleva el pacto con Vox del terreno electoral al personal

La conversación había comenzado en términos bastante reconocibles. Preguntado sobre si gobernaría con Vox, Feijóo explicó que el PP concurre por separado y que serán los ciudadanos quienes determinen la aritmética posterior. El dirigente popular no descartó completar una mayoría con la formación de Santiago Abascal si los resultados así lo requieren y defendió que hacerlo sería asumir el mandato surgido de las urnas. La entrevista confirmó, por tanto, que un pacto entre PP y Vox sigue abierto después del 29-N.

Fue entonces cuando Bretos abandonó el confortable idioma de la matemática parlamentaria y puso sobre la mesa la candidatura de Jordi de la Fuente. Le planteó a Feijóo los reparos que podía suscitar entenderse con un partido que presenta como número uno por Tarragona a alguien con pasado en organizaciones de extrema derecha y pendiente de juicio por un presunto delito de odio.

El momento en que aparece ETA

Feijóo arrancó su respuesta con un “Hombre, no sé” y cambió el foco. Su argumento pasó inmediatamente a EH Bildu, a la presencia de antiguos integrantes de ETA en la política y a los acuerdos alcanzados por Pedro Sánchez durante la legislatura. Bretos devolvió entonces la conversación al punto de partida: el asunto planteado no era Bildu, sino el candidato de Vox.

La escena resulta políticamente significativa no porque Feijóo carezca de argumentos para criticar al PSOE por sus pactos parlamentarios —el PP lleva años haciéndolo—, sino porque esa respuesta no resolvía lo que se le estaba preguntando. Bretos insistió en separar ambos planos y planteó al líder popular si su estándar ético dependía de lo que hiciera Bildu.

Feijóo trató entonces de establecer una jerarquía entre los casos. Recordó su compromiso de impedir que personas condenadas por terrorismo puedan formar parte de candidaturas electorales y defendió cambios en la legislación vinculada a la memoria democrática. Cuando Bretos volvió a Jordi de la Fuente, el presidente del PP sostuvo que no le corresponde responder por las listas de otro partido.

Ahí está el nudo. El PP puede alegar, con lógica formal, que las candidaturas de Vox son responsabilidad de Vox. Pero esa distancia se vuelve bastante más estrecha cuando Feijóo admite que podría necesitar los votos de esa formación para ser presidente. Una cosa es no elegir al candidato del socio; otra, políticamente distinta, es decidir después si sus diputados sirven para construir una mayoría.

Quién es Jordi de la Fuente y por qué irá a juicio

Jordi de la Fuente encabezará la candidatura de Vox al Congreso por Tarragona. Es concejal en Sant Adrià de Besòs, diputado en la Diputación de Barcelona y secretario general de Solidaridad, el sindicato vinculado a Vox. Antes de incorporarse al partido de Santiago Abascal desarrolló parte de su carrera política en el Movimiento Social Republicano y posteriormente pasó por Plataforma per Catalunya.

La controversia más inmediata, sin embargo, no pertenece a su biografía política sino a los tribunales. De la Fuente tiene señalado para julio de 2027 un juicio por los hechos ocurridos en El Masnou en 2019, durante unos incidentes en torno a un centro que acogía a menores migrantes. La Fiscalía le atribuye un presunto delito de incitación al odio por motivos relacionados con el origen nacional.

El Ministerio Público solicita para él dos años y dos meses de prisión, una multa de 2.700 euros y otras medidas, entre ellas una inhabilitación vinculada al trabajo educativo y una orden de alejamiento del centro. Los incidentes dejaron cuatro heridos. De la Fuente no ha sido condenado por estos hechos y mantiene plenamente la presunción de inocencia; será el tribunal el que determine su responsabilidad penal.

Un escaño podría alterar incluso el recorrido judicial

Hay otro elemento poco habitual. Si De la Fuente obtiene escaño en las elecciones generales, adquiriría la condición de diputado aforado. Eso podría modificar la competencia sobre la causa y alterar el recorrido de un procedimiento que ya ha sufrido distintos retrasos antes de llegar a juicio. Su posible entrada en el Congreso añade así una dimensión judicial al resultado electoral en Tarragona.

Tarragona tampoco es una circunscripción irrelevante para Vox. En las generales de 2023 el partido se quedó relativamente cerca de obtener representación por la provincia. Su elección como cabeza de lista no es, por tanto, meramente testimonial: existe una posibilidad real de que Jordi de la Fuente llegue al Congreso si la formación mejora sus resultados.

Vox conoce además su trayectoria política. De la Fuente lleva años integrado en su estructura y Santiago Abascal lo respaldó cuando asumió la dirección de Solidaridad. No estamos ante un nombre que haya aparecido de repente en una lista confeccionada a última hora, sino ante un dirigente con peso orgánico dentro del espacio político de Vox.

Feijóo confirma que Vox puede ser necesario para gobernar

El choque con Bretos adquiere todavía más relevancia porque llegó pocos minutos después de que Feijóo dejara abierta con claridad la puerta a Vox. El candidato del PP explicó que no se presenta en coalición con los de Abascal, pero rechazó comprometerse a excluirlos de una futura mayoría. Su razonamiento es que deberá actuar según el resultado de las urnas y buscar estabilidad parlamentaria si los ciudadanos dejan un Congreso sin mayorías suficientes.

Ese escenario no es puramente teórico. PP y Vox han llegado a acuerdos de gobierno o parlamentarios en distintas comunidades y ayuntamientos, y el propio Feijóo apeló durante la entrevista a esa experiencia para sostener que existen líneas rojas dentro de las cuales ambos partidos pueden entenderse.

La dificultad aparece cuando el debate abandona los programas y se detiene en los nombres. Feijóo puede defender que no confecciona las candidaturas ajenas, pero cualquier negociación posterior obligará a valorar políticamente a quienes las integran. Ese fue precisamente el terreno que Bretos quiso explorar al poner sobre la mesa el caso concreto de De la Fuente.

El argumento de Bildu vuelve a encontrarse con su propio espejo

Durante años, el PP ha convertido los acuerdos del PSOE con EH Bildu en uno de los principales argumentos contra Pedro Sánchez. Feijóo volvió a hacerlo en la SER. Desde la perspectiva popular, determinadas alianzas pueden ser legales y, al mismo tiempo, resultar políticamente reprochables por los antecedentes o la naturaleza del partido con el que se pacta. La cuestión de quién sostiene una mayoría ha sido central en el discurso del PP.

La pregunta de Bretos utilizó esa misma vara y la giró hacia Vox. Si los socios cuentan, no basta con responder que cada formación responde únicamente de su propia lista. Y si los socios no cuentan, se debilita parte de la crítica que el PP ha sostenido contra Sánchez. Esa tensión explica la incomodidad del momento bastante mejor que cualquier supuesto duelo radiofónico: el criterio aplicado al adversario regresa inevitablemente.

No significa que Bildu y Vox sean fenómenos equivalentes ni que sus trayectorias puedan intercambiarse como cromos. Significa algo bastante más sencillo. Cuando un partido convierte la identidad y los antecedentes de los aliados del adversario en una cuestión central de legitimidad política, resulta inevitable que después le pregunten por los perfiles de sus posibles socios.

Una entrevista que anticipa la campaña que viene

La entrevista de Feijóo en la SER dejó otros asuntos relevantes, desde las condiciones para intentar formar gobierno hasta distintas posiciones programáticas del PP. Pero el episodio sobre Jordi de la Fuente tiene recorrido porque toca una contradicción que acompañará al partido durante la campaña. Feijóo quiere presentarse como una alternativa propia y diferenciada de Vox, mientras mantiene abierta la posibilidad de gobernar gracias a sus votos.

Esa posición puede resultar electoralmente comprensible. También genera preguntas incómodas. El PP necesita atraer a votantes moderados sin cerrar una vía parlamentaria con Vox, mientras Santiago Abascal intenta conservar autonomía y endurecer su perfil. Entre ambos espacios hay competencia, dependencia y recelo. Una relación política algo parecida a compartir rellano: nadie presume demasiado del vecino, pero la puerta sigue a pocos metros.

Las líneas rojas dejan de ser abstractas cuando llegan los nombres

El intercambio en la SER deja una idea bastante nítida. Hablar de pactos permite refugiarse en porcentajes, escaños y combinaciones posibles; hablar de candidatos obliga a bajar al terreno de las responsabilidades políticas concretas. Bretos pronunció un nombre, Jordi de la Fuente, y Feijóo respondió mirando hacia Bildu y ETA.

Ese desplazamiento puede funcionar como argumento ante una parte de su electorado, pero dejó intacta la cuestión de fondo: hasta dónde llegan realmente las líneas rojas del PP cuando los votos de Vox pueden ser los que permitan alcanzar La Moncloa. La campaña del 29-N apenas necesita una calculadora para plantear esa duda. Basta mirar las listas.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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