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Los hutíes lanzan siete ataques contra Aramco y aeropuertos saudíes

Los hutíes aseguran haber atacado siete objetivos en Arabia Saudí, entre ellos Aramco, aeropuertos y bases; Riad confirma varias interceptaciones

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Artilleria de Los hutíes

Resumen

  • Los hutíes reivindican siete ataques contra objetivos saudíes
  • Aramco, aeropuertos, bases y un oleoducto figuran entre los blancos
  • Riad confirma interceptaciones, pero no todos los impactos anunciados

Los hutíes de Yemen han reivindicado siete ataques con misiles balísticos y drones contra objetivos repartidos por Arabia Saudí, entre ellos instalaciones de Saudi Aramco, dos aeropuertos internacionales, una refinería, el estratégico oleoducto Este-Oeste y una base aérea. La ofensiva supone una nueva escalada en el choque abierto entre los insurgentes y la coalición encabezada por Riad.

Arabia Saudí, sin embargo, no ha confirmado que todos los objetivos señalados por los hutíes fueran alcanzados. La coalición saudí informó de la interceptación de misiles balísticos y la Defensa Civil comunicó la caída de fragmentos en diferentes puntos del oeste del país. Por el momento no existe una evaluación saudí que respalde los daños que asegura haber causado el movimiento yemení.

La magnitud de los objetivos elegidos explica la atención que ha despertado la operación. No se trata únicamente de instalaciones militares: parte de los ataques reivindicados apunta directamente al sistema petrolero saudí, incluido uno de los corredores que permite transportar crudo hacia el mar Rojo sin depender del estrecho de Ormuz. Y ahí el conflicto deja de ser únicamente yemení.

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Siete objetivos repartidos por Arabia Saudí

El portavoz militar hutí, Yahya Saree, aseguró que una de las operaciones tuvo como objetivo el Aeropuerto Internacional Rey Jalid de Riad, principal puerta aérea de la capital. Otro ataque habría sido dirigido contra instalaciones de Saudi Aramco en Yanbu, ciudad industrial situada en la costa del mar Rojo.

Los insurgentes también aseguraron haber atacado la refinería de Rabigh, al norte de Yeda, así como estaciones de bombeo de petróleo y el oleoducto Este-Oeste. La relación de blancos se completa con el Aeropuerto Internacional Rey Fahd de Dammam, el aeropuerto de Najrán y la base aérea de Jamis Mushait, ambas próximas a la frontera con Yemen.

Según la versión hutí, las operaciones fueron ejecutadas mediante una combinación de misiles balísticos y drones y alcanzaron sus objetivos. Esa última afirmación no ha podido ser confirmada de forma independiente. Las autoridades saudíes sí reconocieron actividad de sus defensas aéreas durante la jornada, pero no ofrecieron un balance que coincida con el presentado desde Saná.

El movimiento asegura que esta nueva ofensiva responde a más de un centenar de ataques aéreos saudíes contra zonas de Yemen controladas por los hutíes durante las últimas 24 horas. Saree eleva a 3.123 ataques los efectuados por la coalición desde que comenzó la actual escalada en septiembre. Son cifras proporcionadas por los insurgentes y no verificadas de manera independiente.

Arabia Saudí confirma interceptaciones, pero no los impactos

La versión saudí dibuja un escenario distinto. La coalición afirmó haber derribado dos misiles balísticos lanzados hacia Yanbu y Taif, mientras la Defensa Civil activó durante unas horas alertas de peligro en varias localidades. Poco después comunicó que la amenaza había terminado.

El punto importante es precisamente ese: Arabia Saudí no ha confirmado que los siete objetivos enumerados por los hutíes fueran alcanzados. Tampoco había informado durante la jornada de daños significativos en las instalaciones energéticas mencionadas por el grupo.

La diferencia entre lanzar un misil y alcanzar una instalación estratégica no es menor. En una campaña en la que ambas partes difunden rápidamente sus propias versiones, separar las operaciones reivindicadas de los impactos comprobados resulta especialmente relevante.

Restos de misiles cerca de La Meca y Medina

La Defensa Civil saudí sí informó de la caída de fragmentos procedentes de proyectiles interceptados en las regiones de La Meca y Medina, así como en áreas de Yeda, Taif y Rabigh. No comunicó víctimas por esos incidentes.

Uno de los puntos donde aparecieron restos fue Wadi al Mughammas, a unos cinco kilómetros al este de La Meca. Los hutíes rechazaron inmediatamente haber dirigido ataques contra las ciudades santas y sostuvieron que sus objetivos se limitan a instalaciones petroleras, aeropuertos y posiciones militares saudíes.

La cuestión tiene una especial sensibilidad política y religiosa. La Meca y Medina albergan los dos principales lugares sagrados del islam y reciben cada año a millones de peregrinos, de modo que cualquier incidente relacionado con proyectiles en sus alrededores multiplica las repercusiones de una ofensiva que ya tiene un alcance regional.

Aramco y el oleoducto Este-Oeste entran de lleno en el conflicto

Entre los objetivos reivindicados destaca el oleoducto Este-Oeste, una infraestructura esencial para la estrategia energética saudí. La red permite trasladar petróleo desde los campos orientales del reino hacia terminales del mar Rojo y ofrece a Riad una vía alternativa a las exportaciones que atraviesan el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.

Su importancia ha aumentado durante la actual crisis regional. El conflicto con Irán ha elevado el riesgo sobre las rutas marítimas del Golfo, mientras el estrecho de Bab el-Mandeb, al otro extremo de la península arábiga, también se ha convertido en un espacio disputado por la renovada guerra en Yemen.

Saudi Aramco lleva semanas apareciendo entre los objetivos de los hutíes. El 13 de octubre, un ataque alcanzó el complejo de la compañía en Dhahran, donde se declaró un incendio limitado en un edificio administrativo. Las autoridades saudíes dijeron entonces que no hubo muertos ni heridos. El complejo alberga uno de los principales centros desde los que Aramco supervisa su extensa red de yacimientos, refinerías, oleoductos y terminales.

Los aeropuertos también han pasado a formar parte de esta campaña. Los ataques de octubre contra instalaciones aeroportuarias saudíes han provocado muertos, heridos, daños y alteraciones en el tráfico aéreo, lo que explica que Riad trate los nuevos lanzamientos como algo más que una amenaza militar convencional.

La tregua que frenó los ataques fronterizos desde 2022 se rompe

La actual secuencia supone un vuelco respecto al periodo abierto en 2022. La tregua negociada bajo auspicios de Naciones Unidas había reducido drásticamente durante varios años los ataques transfronterizos entre los hutíes y la coalición saudí. Esa contención se ha deshecho con la reactivación de los combates en Yemen y la extensión de la guerra regional vinculada a Irán.

Los hutíes controlan Saná y amplias zonas del norte y oeste de Yemen desde una guerra que se remonta a 2014. Arabia Saudí intervino militarmente al año siguiente encabezando una coalición en apoyo del Gobierno yemení reconocido internacionalmente.

La situación volvió a deteriorarse con rapidez en 2026. Los avances hutíes en la costa del mar Rojo y hacia el entorno de Bab el-Mandeb llevaron a Arabia Saudí a intensificar de nuevo su intervención en apoyo de las fuerzas gubernamentales yemeníes. La coalición ha respondido con bombardeos sobre territorio hutí mientras los insurgentes han ampliado sus ataques con misiles y drones dentro del reino.

La ofensiva de este sábado no se limita tampoco al territorio saudí. El Gobierno yemení respaldado por Riad afirmó que tres misiles balísticos hutíes fueron lanzados contra instalaciones de la Guardia Costera en Adén. Dos habrían alcanzado un cuartel general y otro un edificio en el distrito de Tawahi. Los hutíes, por su parte, afirmaron haber atacado concentraciones militares y una base naval.

El petróleo acusa el riesgo sobre Arabia Saudí

La amenaza contra la infraestructura energética saudí ya ha tenido consecuencias más allá del campo de batalla. El viernes, antes de esta nueva oleada de siete ataques reivindicados, los precios del petróleo subieron con fuerza ante el temor a nuevas interrupciones del suministro en Oriente Próximo.

El Brent cerró en 116,72 dólares por barril, un avance del 3,14% y su nivel de cierre más alto desde finales de abril. El West Texas Intermediate estadounidense terminó en 103,27 dólares, con una subida del 3,8%. El mercado había reaccionado, entre otros factores, a la sucesión de ataques hutíes contra objetivos saudíes.

Arabia Saudí sigue siendo una pieza central del mercado mundial de crudo, y la combinación de ataques contra Aramco, refinerías, oleoductos y aeropuertos eleva el riesgo de que la guerra de Yemen vuelva a adquirir una dimensión internacional mucho mayor.

Una escalada cuyo alcance aún depende de los daños reales

Por ahora, la principal incógnita de esta última ofensiva está en los daños reales. Los hutíes aseguran haber ejecutado siete operaciones exitosas; Riad confirma interceptaciones y caída de restos, pero no los impactos que proclaman los insurgentes. Lo que sí resulta evidente es que el choque ha dejado atrás la relativa contención de los últimos años y vuelve a colocar la infraestructura energética saudí en primera línea de una guerra cada vez más extensa.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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