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Economía

Frutas Sol cierra en Vigo y prepara un ERE para más de 40 trabajadores

La cadena Frutas Sol cierra sus tiendas de Vigo y prepara un despido colectivo para más de 40 trabajadores, que siguen en permiso retribuido.

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chica comprando en Frutas Sol

Resumen

  • Frutas Sol ha cerrado todas sus tiendas de Vigo
  • La empresa prepara un ERE que afecta a más de 40 trabajadores
  • La plantilla permanece en permiso retribuido mientras avanza el proceso

Frutas Sol ha echado la persiana en todas sus tiendas de Vigo y prepara un expediente de regulación de empleo para abordar el despido colectivo de la plantilla. Los establecimientos abrieron por última vez el viernes 23 de octubre y, desde este sábado, los trabajadores quedan en situación de permiso retribuido por inactividad mientras la empresa tramita el procedimiento laboral.

El cierre pone fin, al menos en Vigo, a una presencia de más de dos décadas ligada al comercio de barrio y deja en el aire el futuro de más de 40 trabajadores. La cadena mantenía alrededor de una docena de establecimientos en la ciudad después de haber ido reduciendo su red durante los últimos meses. La noticia llegó a buena parte de la plantilla con apenas unos días de margen. Primero desapareció producto de los estantes; después llegó la confirmación. La persiana bajó antes que las explicaciones.

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Frutas Sol cerró el viernes sus últimas tiendas en Vigo

La actividad terminó el viernes en establecimientos repartidos por distintos puntos de Vigo, desde Teis y Camelias hasta Urzáiz o la Avenida de Madrid. El cierre fue comunicado durante la misma semana a unas trabajadoras que acudieron a sus puestos sabiendo que aquellas serían sus últimas horas de atención al público.

La escena se repitió en varias tiendas: estanterías cada vez más vacías, poco género y clientes que entraban para hacer una compra rutinaria y salían con una noticia inesperada. Frutas Sol llevaba años formando parte del paisaje comercial de numerosos barrios vigueses, donde una frutería no es únicamente un lugar en el que pesar tomates o escoger naranjas. Hay clientes conocidos, conversaciones de dos minutos y dependientas que saben quién quiere el aguacate para esta noche y quién lo necesita para dentro de tres días.

La desaparición no llega, eso sí, completamente de la nada. Durante los últimos meses se había producido un goteo de cierres y la empresa había reducido progresivamente su presencia. En julio ya se había conocido el final de uno de sus establecimientos de Torrecedeira después de más de quince años de actividad.

La empresa prepara un ERE para la plantilla

La comunicación remitida a los trabajadores habla del cese de la actividad productiva y de distribución y anticipa la preparación de un expediente de regulación de empleo, el conocido ERE, para efectuar un despido colectivo. Mientras ese proceso no se materialice, la plantilla permanece vinculada a la empresa y con derecho al salario durante el permiso retribuido comunicado por la compañía.

No es un detalle menor. El cierre físico de una tienda no supone por sí solo que el contrato de trabajo desaparezca ese mismo día. La legislación laboral establece que, cuando una persona no puede prestar servicios por un impedimento atribuible al empresario y mantiene vigente su contrato, conserva el derecho a percibir su salario.

El despido colectivo, por su parte, tiene un procedimiento específico. La normativa obliga a abrir un periodo de consultas con la representación de los trabajadores y establece reglas concretas cuando el cese afecta a la totalidad de la plantilla. En empresas con menos de 50 trabajadores, ese periodo de consultas tiene una duración máxima de 15 días naturales.

Una plantilla sin comité de empresa

Aquí aparece otra dificultad. Frutas Sol no cuenta, según la información conocida, con comité de empresa ni representantes sindicales propios. Algunas trabajadoras afiliadas a CCOO y CIG han acudido a ambos sindicatos para recibir asesoramiento ante el procedimiento anunciado.

Eso explica parte de la incertidumbre de estas horas. El ERE todavía debe recorrer su cauce laboral y, por ahora, tampoco se ha hecho pública la cifra definitiva de contratos que terminarán extinguiéndose ni las condiciones concretas planteadas por la empresa.

Más de 40 trabajadores y una docena de establecimientos

Antes del cierre definitivo de Vigo, Frutas Sol conservaba alrededor de una docena de tiendas y más de 40 empleados en la ciudad. La dimensión actual es bastante menor que la que llegó a tener la enseña en su etapa de expansión, cuando su red se extendía por diferentes municipios gallegos y las fruterías de la marca aparecían con facilidad en las principales áreas urbanas de las Rías Baixas.

Sobre el alcance exacto del cierre fuera de Vigo existen, de momento, informaciones distintas. Algunas apuntan a un cese más amplio de la actividad en Galicia, mientras otros datos indican que determinados establecimientos de otras localidades ya habían sido vendidos, habían dejado de pertenecer a la empresa o podían funcionar bajo fórmulas diferentes. Lo confirmado sin esa incertidumbre es el cierre de las tiendas operadas por la compañía en Vigo.

La diferencia importa. Una marca comercial puede continuar visible en determinados locales aunque estos pertenezcan a sociedades distintas, hayan cambiado de propietario o funcionen mediante otro modelo. Dar por extinguida toda la red gallega sin distinguir esas situaciones sería adelantarse a los hechos conocidos.

La venta de la plataforma logística de Mos precedió al cierre

Hay otro movimiento relevante antes de la desaparición de las tiendas viguesas. La plataforma logística que Frutas Sol utilizaba en Monte Faquiña, en Mos, unas instalaciones de aproximadamente 5.000 metros cuadrados, fue adquirida por Hermanos Fernández, empresa integrada en el grupo hortofrutícola Orsero. Las tiendas no formaban parte de aquella operación.

La venta de la nave adquiere inevitablemente otra lectura después del cierre, aunque no permite por sí sola establecer su causa. Una cosa es la secuencia de acontecimientos y otra atribuir motivos que la dirección todavía no ha explicado públicamente.

Las cuentas disponibles de Sun Fruit Spain, sociedad vinculada a la explotación minorista de la marca Frutas Sol, ya mostraban dificultades en ejercicios anteriores. En 2023, la sociedad registró una cifra de negocio cercana a los tres millones de euros, contaba con 26 trabajadores y presentó un resultado de explotación negativo de alrededor de 39.000 euros.

Es una fotografía contable, no una explicación automática del cierre. Las pérdidas de un ejercicio pueden pesar, pero no bastan para reconstruir por sí solas una decisión empresarial tomada tres años después. Por ahora, la compañía no ha hecho públicas las razones concretas que desembocaron en el cese.

Un nombre conocido que desaparece de los barrios de Vigo

La historia empresarial asociada a Frutas Sol tiene más de veinte años. Frutas Sol Vigo SL fue constituida en 2001 para actividades vinculadas a la comercialización de frutas y hortalizas, mientras Sun Fruit Spain SL, sociedad constituida en 2006, figura vinculada a la actividad minorista y al nombre comercial Frutas Sol. Son sociedades distintas que han compartido domicilio empresarial en Mos y una marca reconocible para el consumidor.

Para el cliente, claro, esa arquitectura societaria resulta mucho menos visible que una persiana cerrada. Lo que queda este sábado es algo más sencillo de entender: Frutas Sol ya no abre en Vigo. Se esfuma una cadena que durante años ocupó locales a pie de calle y compitió desde el producto fresco con supermercados, mercados municipales y pequeñas fruterías independientes.

El golpe se nota especialmente en aquellos barrios donde ya habían desaparecido otros comercios de alimentación. Una tienda puede parecer una pieza minúscula dentro de una ciudad de casi 300.000 habitantes, hasta que baja la persiana. Entonces queda un escaparate oscuro, menos tránsito en la acera y otro local esperando destino.

El ERE decidirá ahora el desenlace laboral

El capítulo comercial en Vigo ya está escrito: las tiendas han cerrado. El laboral todavía no. La empresa ha anunciado su intención de tramitar un despido colectivo, pero ese procedimiento deberá concretar el número final de afectados, las causas alegadas, las condiciones de las extinciones y el resultado de la negociación prevista por la legislación laboral.

Mientras tanto, los trabajadores permanecen en permiso retribuido y los antiguos escaparates de Frutas Sol amanecen sin actividad. Después de años vendiendo fruta fresca, el último producto que ha dejado la cadena es bastante menos perecedero: incertidumbre para más de 40 familias y un hueco nuevo en el comercio de Vigo.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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