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Economía

Portugal prepara ayudas del 80% para coches eléctricos a rentas bajas

El plan portugués prevé cubrir hasta el 80% del coste de un coche eléctrico para rentas bajas, con ayudas de hasta 16.000 euros y apoyo a la recarga.

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80% para coches eléctricos

Resumen

  • Portugal plantea cubrir hasta el 80% del coste elegible de un eléctrico
  • La ayuda podrá alcanzar 16.000 euros si se entrega un coche para achatarrar
  • El programa prevé unos 20.000 coches y aún debe concretar sus reglas

Portugal prepara para 2027 un nuevo programa de ayudas que permitirá a los hogares con menos recursos cubrir hasta el 80% del coste elegible de un coche eléctrico. El plan, anunciado por el Gobierno durante el debate presupuestario, pretende financiar la adquisición de unos 20.000 vehículos y rompe con el modelo de subvenciones prácticamente iguales para todos los compradores.

El incentivo podrá alcanzar 15.000 euros por automóvil, calculados sobre el precio sin IVA, y elevarse hasta 16.000 euros cuando se entregue para achatarrar un vehículo de combustibles fósiles. El programa prevé también hasta 1.000 euros adicionales para instalar un punto de recarga. No está abierto todavía: faltan la convocatoria, el calendario definitivo y parte de las reglas que determinarán qué coches podrán acogerse.

La medida tiene una particularidad relevante. No bastará con querer cambiar un gasolina o un diésel por un eléctrico barato. El Gobierno portugués ha diseñado el programa específicamente para personas con ingresos reducidos, un colectivo que hasta ahora tenía muchas más dificultades para aprovechar unas ayudas a la electrificación que exigen, antes de nada, tener dinero para comprar un coche.

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Una ayuda de hasta 15.000 euros, o 16.000 con achatarramiento

El porcentaje anunciado es contundente: el Estado podrá asumir hasta el 80% del coste elegible del automóvil eléctrico, sin contar el IVA. La ayuda tendrá un límite general de 15.000 euros y podrá crecer otros 1.000 euros si el beneficiario sustituye y entrega para achatarramiento un vehículo que utilice combustibles fósiles.

Esto obliga a separar dos conceptos que fácilmente se confunden. El 80% es el porcentaje máximo de subvención, mientras que 15.000 euros es el techo ordinario de la ayuda. Por tanto, un coche más caro no permitirá recibir indefinidamente el 80% de su precio: al alcanzar el máximo establecido, el resto tendrá que asumirlo el comprador.

Un ejemplo sencillo ayuda. Si el coste elegible sin IVA fuese de 15.000 euros, el 80% equivaldría a 12.000 euros. Si fuese de 20.000 euros, el cálculo teórico alcanzaría 16.000, pero entraría en juego el límite de la subvención. Con achatarramiento, ese máximo podría crecer hasta los 16.000 euros.

A esto se añadirá la posibilidad de recibir hasta 1.000 euros para instalar un cargador, también tomando como referencia importes sin IVA. Un detalle que no es menor: subvencionar el coche sin facilitar la recarga doméstica habría sido una solución bastante incompleta.

Quién podrá pedir el nuevo incentivo portugués

El Gobierno ha concretado ya dos vías principales para entrar en el programa. Podrán optar al incentivo quienes sean beneficiarios de la Tarifa Social de Energía Eléctrica y también los hogares cuyos ingresos se sitúen por debajo del 80% de la renta mediana utilizada como referencia.

Ese segundo umbral se ha fijado, con los datos disponibles, en 11.572 euros anuales. El cálculo parte de una renta mediana de referencia de 14.465 euros. Portugal tenía además unos 747.000 consumidores acogidos a la tarifa social eléctrica en agosto de 2026.

El criterio supone un cambio significativo respecto a los incentivos convencionales. Una de las críticas recurrentes a las ayudas para comprar vehículos eléctricos es bastante evidente: cuanto más dinero necesita adelantar una familia, más probable es que la subvención termine siendo aprovechada por hogares con mayor capacidad económica para comprar el automóvil incluso sin ella.

Este programa intenta invertir esa lógica. La ayuda será mucho mayor precisamente para quienes cuentan con menor capacidad adquisitiva.

Más de 1,5 millones de hogares potenciales para 20.000 coches

El universo potencial es enorme en comparación con el número de vehículos previstos. Las estimaciones conocidas sitúan en torno a 1,576 millones de hogares los que podrían cumplir alguno de los criterios de vulnerabilidad económica en Portugal continental y en las regiones autónomas. Sin embargo, el programa está concebido para financiar aproximadamente 20.000 automóviles.

Dicho de otro modo: cumplir el requisito económico no garantiza una ayuda para todo el mundo.

Ese desequilibrio convierte el sistema de adjudicación en uno de los aspectos más importantes pendientes de conocer. Habrá que ver si las solicitudes se atenderán estrictamente por orden de llegada, si existirán prioridades dentro de los hogares elegibles o si el presupuesto se distribuirá mediante otros criterios.

La cuestión no es menor. En junio, una convocatoria portuguesa dotada con 10 millones de euros para vehículos eléctricos agotó sus fondos en pocas horas, un precedente que explica el interés por conocer con precisión cómo funcionará la nueva convocatoria.

Qué falta por saber antes de comprar un coche

El anuncio permite hacerse una idea bastante clara de la dimensión económica del programa, pero todavía no equivale a una convocatoria abierta.

El Gobierno portugués no ha publicado aún el calendario definitivo de solicitudes. Tampoco están completamente detallados los documentos que tendrá que aportar cada familia, el procedimiento de pago ni todos los requisitos técnicos que deberán cumplir los vehículos. El Ministerio trabaja todavía en las distintas convocatorias.

También queda por concretar oficialmente si el programa admitirá coches eléctricos usados o quedará reservado a automóviles nuevos. Esa diferencia puede resultar especialmente importante precisamente para los hogares de menos ingresos: el mercado de segunda mano ofrece precios mucho más bajos y reduce la cantidad que tendría que financiar la familia.

No conviene, por tanto, comprar un vehículo dando por hecho que después llegará automáticamente un reembolso del 80%. Hasta que se publique la regulación definitiva habrá elementos esenciales que pueden cambiar la decisión: precio máximo admitido, fecha válida de adquisición, características técnicas, documentación, condiciones del achatarramiento y forma de abono.

Otro punto práctico será el momento en que se reciba el dinero. Para una familia con pocos ingresos no es lo mismo obtener el descuento directamente al comprar que adelantar decenas de miles de euros y solicitar después una devolución. El diseño administrativo puede decidir si la ayuda es realmente accesible o solo muy generosa sobre el papel.

Portugal amplía su apuesta por la movilidad eléctrica

El incentivo social no sustituirá a las ayudas destinadas al resto de compradores. El Ejecutivo prevé mantener un programa general para vehículos eléctricos con una dotación de 50 millones de euros, siguiendo unas reglas similares a las empleadas anteriormente, aunque sus condiciones para 2027 tampoco están cerradas.

En el programa anterior, los particulares podían recibir 4.000 euros por la compra de un turismo 100% eléctrico nuevo. El precio máximo admitido era de 38.500 euros, o 55.000 euros para determinados vehículos con más de cinco plazas, y se exigía el achatarramiento de un automóvil de combustibles fósiles con más de diez años.

La diferencia con el nuevo esquema para rentas bajas es notable. Portugal pasa de una subvención fija relativamente limitada a plantear una cobertura que puede absorber una parte muy considerable del precio del vehículo.

El paquete anunciado va más allá de los hogares. El Gobierno también plantea ayudas para la adquisición de hasta 9.000 vehículos eléctricos por microempresas, incentivos para vehículos pesados menos contaminantes y financiación de infraestructuras de recarga. También contempla el cofinanciamiento de unos 700 autobuses eléctricos destinados a zonas de baja densidad.

Detrás está el intento de acelerar la descarbonización del transporte portugués y, al mismo tiempo, evitar que el cambio tecnológico agrande una brecha bastante incómoda: que conducir un vehículo con menores emisiones termine siendo una posibilidad reservada principalmente a quienes pueden pagar uno nuevo.

Una ayuda ambiciosa que dependerá de cómo se aplique

El anuncio portugués destaca por una cifra difícil de ignorar: hasta el 80% del coste elegible de un automóvil eléctrico para los hogares con menos ingresos, con ayudas de hasta 15.000 euros y un máximo potencial de 16.000 euros cuando exista achatarramiento.

Pero el auténtico alcance del programa se decidirá cuando aparezca la letra pequeña. Hay alrededor de 20.000 coches previstos frente a más de 1,5 millones de hogares potencialmente elegibles, de modo que el presupuesto, los criterios de adjudicación y la rapidez para tramitar las solicitudes serán determinantes.

Portugal ha dado, en cualquier caso, un giro interesante al enfoque habitual de estas subvenciones. En lugar de conceder prácticamente la misma cantidad independientemente de los ingresos, pretende reservar la ayuda más potente para las rentas bajas y para quienes tienen menos posibilidades de comprar un eléctrico por sus propios medios.

La diferencia entre una buena política pública y un gran titular estará en lo de siempre: quién consigue realmente cobrarla, cuánto tarda y cuánto dinero necesita adelantar.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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