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Irán designa terroristas a Marina y RAF británicas y señala al MI6

Teherán responde a Londres declarando terroristas a la Marina y la RAF británicas y calificando al MI6 de grupo hostil en plena escalada bilateral.

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Marina y la RAF británicas

Foto: LPhot Dan Rosenbaum / UK Ministry of Defence, OGL 3.0.

Resumen

  • Irán declara terroristas a la Marina y la RAF británicas
  • El MI6 queda clasificado por Teherán como «grupo hostil»
  • La medida agrava meses de tensión entre Irán y Reino Unido

Irán ha declarado organizaciones terroristas a la Marina Real británica y a la Real Fuerza Aérea (RAF) y ha clasificado al servicio de inteligencia exterior del Reino Unido, el MI6, como «grupo hostil». La decisión eleva un grado más el enfrentamiento entre Teherán y Londres, deteriorado durante meses por la guerra de Irán, las acusaciones de operaciones encubiertas y las medidas británicas contra la Guardia Revolucionaria iraní.

El Ministerio de Exteriores iraní presentó la medida este domingo, 1 de noviembre de 2026, como una respuesta a lo que considera actuaciones hostiles del Gobierno británico durante el último año. Teherán señala, en particular, el uso de instalaciones y recursos militares británicos por Estados Unidos durante el conflicto iniciado el 28 de febrero y la decisión adoptada por Londres en julio contra la Guardia Revolucionaria.

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Irán responde a las medidas británicas contra la Guardia Revolucionaria

La decisión iraní tiene un componente evidente de reciprocidad política. Reino Unido designó en julio al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) como amenaza para la seguridad nacional mediante las nuevas facultades introducidas en su legislación contra amenazas procedentes de Estados extranjeros. La medida británica convirtió en delito determinadas formas de apoyo o asistencia a los organismos incluidos bajo ese régimen.

Teherán considera esa decisión una agresión contra una institución que forma parte de las Fuerzas Armadas iraníes. Ahora devuelve el golpe colocando bajo su propia clasificación a dos de los pilares militares del Reino Unido: la Royal Navy y la Royal Air Force.

Hay, sin embargo, una diferencia jurídica relevante. Londres no incluyó a la Guardia Revolucionaria en su lista ordinaria de organizaciones terroristas al amparo de la legislación antiterrorista, sino que utilizó un nuevo régimen específico contra amenazas estatales extranjeras. La decisión de Irán, por su parte, sí emplea expresamente la consideración de organización terrorista para las fuerzas británicas. Equiparar automáticamente ambas figuras sería simplificar demasiado lo ocurrido.

El MI6 queda clasificado como «grupo hostil»

Irán ha reservado una fórmula distinta para el MI6, el servicio británico encargado de la inteligencia exterior. No lo incorpora en la misma categoría empleada para la Marina y la RAF, sino que lo declara «grupo hostil».

Exteriores iraní justificó esta decisión por la supuesta cooperación del MI6 con Israel y con otros países que Teherán considera contrarios a sus intereses nacionales. El Gobierno iraní sostiene que las medidas se ajustan al derecho internacional y al principio de reciprocidad, y responsabiliza a Londres de las posibles consecuencias.

La base de RAF Fairford agrava el choque entre Londres y Teherán

El enfrentamiento no llega de la nada. Una de las piezas centrales de la tensión reciente es RAF Fairford, una importante base aérea británica utilizada también por fuerzas estadounidenses y preparada para operar con bombarderos pesados.

El 27 de septiembre se produjo un incidente de seguridad alrededor de la base que las autoridades británicas han relacionado con Irán. Londres aseguró posteriormente que era altamente probable que la operación hubiera sido coordinada desde territorio iraní y sostuvo que la Guardia Revolucionaria estaba casi con toda seguridad detrás de ella. Irán ha rechazado esas acusaciones.

La investigación británica ha avanzado desde entonces. Dos hombres fueron acusados a finales de octubre en relación con el episodio bajo la legislación de seguridad nacional. Según la Fiscalía británica, uno de ellos habría tratado de ayudar a los servicios de inteligencia iraníes y otro habría realizado labores de reconocimiento en las inmediaciones de Fairford. Las acusaciones deberán probarse ante los tribunales.

El caso tiene una dimensión militar particularmente delicada porque Fairford había alojado bombarderos estadounidenses empleados durante las operaciones contra Irán. Estados Unidos retiró posteriormente varios B-1 de la base en medio de las preocupaciones de seguridad.

Reino Unido niega haber participado en ataques ofensivos contra Irán

Teherán acusa a Reino Unido de haber facilitado a Estados Unidos bases, instalaciones militares y apoyo logístico durante el conflicto iniciado el 28 de febrero. Esa interpretación forma parte de la argumentación iraní para justificar las nuevas designaciones.

La posición británica es distinta. Londres ha reconocido su participación en operaciones defensivas regionales durante la guerra, pero ha mantenido que sus fuerzas no intervinieron en los ataques ofensivos estadounidenses e israelíes contra territorio iraní. El Gobierno británico presentó sus operaciones como acciones destinadas a proteger a ciudadanos, instalaciones y aliados frente a ataques iraníes.

Ese matiz no convence a Teherán, que considera que permitir el uso de infraestructura militar británica convierte a Londres en parte de la estructura que hizo posibles determinadas operaciones estadounidenses.

Meses de acusaciones por operaciones iraníes en Europa

El deterioro de las relaciones también va mucho más allá de la guerra. Reino Unido y numerosos aliados occidentales han acusado durante 2026 a organismos de seguridad iraníes de emplear redes criminales, grupos intermediarios y operaciones encubiertas para actuar contra disidentes, periodistas y otros objetivos fuera de Irán.

En junio, Reino Unido, España, Estados Unidos y una veintena de países más denunciaron conjuntamente supuestos complots, actos de intimidación y otras actividades atribuidas a los servicios iraníes y a organizaciones vinculadas a ellos. Teherán rechaza de forma reiterada esas imputaciones.

Londres endureció todavía más su posición en octubre. El Gobierno británico anunció sanciones contra dos ciudadanos iraníes acusados de participar en actividades hostiles y recordó que había identificado más de veinte amenazas creíbles relacionadas con intentos de matar o secuestrar a personas en Reino Unido desde 2025.

La respuesta iraní contra la Royal Navy, la RAF y el MI6 debe leerse dentro de esa sucesión de medidas. No es simplemente una disputa terminológica sobre quién llama terrorista a quién. Las dos capitales están construyendo marcos legales y políticos cada vez más duros para tratar las actividades de la otra parte como un problema de seguridad nacional.

Una relación bilateral cada vez más cerca del enfrentamiento abierto

Por ahora, Teherán no ha detallado qué consecuencias prácticas tendrá para militares británicos la declaración de la Marina y la Fuerza Aérea como organizaciones terroristas. Tampoco ha concretado nuevas medidas específicas derivadas de la clasificación del MI6 como grupo hostil. La importancia inmediata de la decisión es, sobre todo, política y diplomática.

Pero el contexto importa. Irán y Reino Unido acumulan ya sanciones, acusaciones de espionaje, incidentes de seguridad y choques vinculados a operaciones militares. Lo que hace unos meses podía describirse como una relación profundamente deteriorada empieza a adquirir otra dimensión: cada Gobierno considera formalmente que instituciones esenciales del otro representan una amenaza directa.

La designación anunciada por Teherán no resuelve ninguna de esas disputas. Al contrario. Añade una nueva capa a una crisis en la que la diferencia entre represalia diplomática, medida legal y conflicto de seguridad es cada vez más estrecha.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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