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Israel obliga a 1.600 palestinos a dejar sus casas y cierra Hebrón

Una operación israelí en Hebrón ha obligado a 1.600 palestinos a dejar sus casas, mantiene la ciudad cerrada y podría ampliarse en Cisjordania.

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Coches policia israeli en Hebron

Imagen: Oren Rozen / CC BY-SA 4.0.

Resumen

  • Israel ha desplazado a 1.600 palestinos de sus hogares en Hebrón
  • La ciudad sigue cerrada a los vehículos y bajo fuertes controles militares
  • El Ejército prevé varios días de operación y no descarta ampliarla

Israel ha obligado a 1.600 palestinos a abandonar sus viviendas en Hebrón durante la operación militar iniciada tras el ataque en el que murieron dos soldados israelíes. El Ejército mantiene cerrados los accesos por carretera a esta ciudad del sur de Cisjordania ocupada y prevé prolongar el operativo durante varios días.

La cifra procede de los últimos datos recopilados por el Ayuntamiento de Hebrón: son más de 200 familias desplazadas y, entre ellas, un 43% asegura que no dispone de otro lugar donde alojarse. La ciudad, con más de 200.000 habitantes, permanece sometida a fuertes restricciones de movimiento. Los palestinos pueden abandonar determinadas zonas a pie únicamente por tres puntos habilitados y después de pasar controles e interrogatorios militares.

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Más de 200 familias fuera de sus viviendas

La operación comenzó durante la noche del viernes al sábado y ha afectado especialmente a zonas como Deir Baha y Al Jalda. Según los datos municipales, las órdenes israelíes han provocado el desalojo forzoso de alrededor de 1.600 personas, mientras las autoridades palestinas advierten de que otras 2.500 podrían recibir órdenes similares si el dispositivo continúa ampliándose.

El cierre de las entradas para vehículos ha provocado largas colas junto a los controles militares de acceso a Hebrón. Los primeros recuentos difundidos durante la jornada situaban en varios centenares las familias evacuadas en Deir Baha y áreas próximas, un balance que fue creciendo conforme avanzaba la operación.

El Ayuntamiento está recopilando directamente los datos de los afectados mediante formularios. No es un detalle menor: en medio de una operación en marcha, las cifras han evolucionado durante el sábado, de ahí las diferencias entre los primeros recuentos y los últimos datos comunicados desde la ciudad.

Las fuerzas israelíes también han comenzado a demoler viviendas, comercios y otras estructuras en determinadas zonas de Hebrón. Las autoridades palestinas han informado de edificios marcados después de ser evacuados, mientras el Ejército sostiene que las demoliciones afectan a infraestructuras que considera ilegales o relacionadas con actividades armadas.

Israel presenta la operación como «focalizada»

Las Fuerzas de Defensa de Israel describen el despliegue como una operación destinada a localizar armas, detener sospechosos y desmantelar lo que califican como «infraestructuras terroristas». Según su versión, los registros son «precisos» y «focalizados» y se concentran en el área de procedencia de los autores del ataque del viernes. El Ejército calcula que la intervención durará varios días.

La palabra «focalizada», eso sí, convive con un cierre que afecta a toda una ciudad. Los accesos para vehículos permanecen bloqueados y miles de vecinos dependen de pasos controlados por soldados para desplazarse. El Ejército no había facilitado este sábado una cifra propia de palestinos desalojados de sus casas.

El ataque que desencadenó la redada

La operación responde al tiroteo perpetrado el viernes cerca de Hebrón. Dos palestinos armados abrieron fuego contra israelíes en el cruce de Judea, según las autoridades militares. Dos soldados israelíes murieron y otros tres resultaron heridos. Las fuerzas israelíes abatieron posteriormente a los dos atacantes.

El Gobierno israelí sostiene que ambos pertenecían a una célula de Hamás. El grupo islamista elogió el ataque, pero no se atribuyó oficialmente su autoría. Después del tiroteo, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, anunció una respuesta que incluye registros casa por casa, evacuaciones de residentes y destrucción de infraestructuras que Israel vincula con organizaciones armadas.

La reacción no se ha limitado a Hebrón. El Club de Prisioneros Palestino cifró en al menos 70 las detenciones realizadas desde la noche del viernes hasta la mañana del sábado en distintas redadas en Cisjordania, una parte importante de ellas en el distrito de Hebrón.

Netanyahu amenaza con extender la operación a Cisjordania

El alcance político y militar de lo ocurrido supera, al menos sobre el papel, los límites de la ciudad. Netanyahu ha afirmado que el Ejército prepara una operación de gran escala en Cisjordania y ha empleado como referencia la Guerra de los Seis Días de 1967. Su ministro de Defensa, Israel Katz, también ha apuntado a una posible ampliación del dispositivo.

La comparación tiene un peso evidente. Fue en la guerra de 1967 cuando Israel ocupó Cisjordania y Jerusalén Este, territorios que permanecen en el centro del conflicto israelí-palestino casi seis décadas después.

Por el momento, Hebrón funciona como primer escenario de esta nueva estrategia. El Gobierno israelí ha señalado como precedente las grandes operaciones desarrolladas en otros puntos de Cisjordania, mientras las autoridades palestinas temen que los desalojos inicialmente temporales acaben prolongándose.

El precedente de Yenín y Tulkarem

La preocupación no nace de la nada. Operaciones israelíes iniciadas desde 2025 en los campos de refugiados de Yenín y Tulkarem provocaron el desplazamiento de decenas de miles de palestinos. Naciones Unidas situó en al menos 33.000 las personas obligadas a abandonar esas zonas.

Netanyahu ha presentado ese tipo de actuaciones como un modelo para combatir a los grupos armados palestinos. Para quienes viven en los barrios sometidos a evacuaciones, la cuestión práctica es bastante más elemental: si podrán regresar a sus casas y, en algunos casos, si esas viviendas seguirán allí cuando termine el operativo.

Hebrón, una ciudad marcada por controles y divisiones

Hebrón ocupa una posición especialmente delicada dentro de Cisjordania. Es una de las principales ciudades palestinas y, al mismo tiempo, alberga en su centro histórico a unos 800 colonos israelíes, protegidos por un amplio dispositivo militar. La convivencia territorial está marcada desde hace décadas por controles, calles restringidas y episodios periódicos de violencia.

La ciudad posee también una enorme importancia religiosa para musulmanes y judíos por el recinto de la Tumba de los Patriarcas o mezquita de Ibrahim, vinculado en ambas tradiciones a la figura de Abraham. Esa combinación de religión, asentamientos, presencia militar y población palestina convierte cualquier escalada en Hebrón en algo especialmente sensible.

Esta vez, sin embargo, el salto de escala es evidente. No se trata únicamente de registros puntuales o de un nuevo puesto de control: centenares de familias han tenido que salir de sus viviendas, los principales accesos permanecen cerrados y las demoliciones ya forman parte de la operación.

La Autoridad Palestina denuncia un «castigo colectivo»

La Autoridad Nacional Palestina ha condenado la actuación israelí y la califica de «castigo colectivo», además de advertir de una escalada que, a su juicio, agravará la inseguridad. Las autoridades locales han activado mecanismos de emergencia para buscar alojamiento y asistencia para las familias desplazadas.

Israel defiende, por el contrario, que sus medidas persiguen a responsables y estructuras vinculadas con el ataque contra sus soldados. Ahí está buena parte de la disputa: determinar hasta dónde puede llegar una operación de seguridad dirigida contra sospechosos cuando sus consecuencias alcanzan de forma directa a miles de civiles.

El dato del 43% de familias desalojadas que asegura no tener alojamiento alternativo ofrece una medida bastante concreta del problema. Tras las declaraciones políticas y los términos militares quedan personas que han salido de casa con pocas pertenencias y sin saber cuánto durará la orden.

Hebrón queda pendiente de una operación que puede crecer

El cierre de Hebrón no tiene por ahora una fecha concreta de finalización. El Ejército israelí habla de varios días de operaciones, mientras el Gobierno abre la puerta a ampliar la misma estrategia a otros puntos de Cisjordania. Las autoridades palestinas, entretanto, siguen actualizando el número de desplazados.

La situación puede cambiar con rapidez, pero el balance disponible este sábado ya deja dos hechos difíciles de rebajar a simple retórica militar: 1.600 palestinos han sido obligados a abandonar sus hogares y Hebrón continúa cerrada a los vehículos. Lo que ocurra después —el regreso de esas familias, nuevas evacuaciones o una extensión de la ofensiva— determinará si la redada queda como una operación limitada o marca el comienzo de una intervención mucho mayor en Cisjordania.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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