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Rescatan a un marinero de 86 años y su perro tras 69 días sin noticias
Tras 69 días sin noticias, un marinero de 86 años y su perro fueron rescatados en el Pacífico. El fuerte oleaje retrasó la evacuación del velero.
Resumen
- Rescatan a un marinero de 86 años y su perro tras 69 días sin noticias
- Una radiobaliza permitió localizar el velero a 740 kilómetros de San Diego
- El fuerte oleaje retrasó el rescate y el marinero fue trasladado al hospital
Un marinero de 86 años y su perro han sido rescatados con vida en el océano Pacífico después de permanecer más de dos meses sin que se tuvieran noticias de ellos. La Guardia Costera de Estados Unidos consiguió localizarlos a unos 740 kilómetros de San Diego, frente a la costa de California, cuando viajaban a bordo de un velero averiado. El rescate, completado el 28 de octubre de 2026, puso fin a una desaparición que se prolongaba desde agosto.
El hombre navegaba acompañado de su mascota en el Willow Wind, un velero con el que había partido de Astoria, en el estado de Oregón, rumbo a Pago Pago, en Samoa Americana. Su último contacto conocido se produjo el 20 de agosto. Después, silencio. Nadie volvió a tener noticias de él hasta que una señal de emergencia permitió localizar su embarcación en medio del Pacífico.
La operación movilizó aviones de reconocimiento, un patrullero de la Guardia Costera, un buque mercante y un helicóptero de salvamento. El navegante llegó a tierra debilitado y con dificultades para caminar, aunque sin lesiones graves, mientras que su perro también pudo ser evacuado con vida.
Lo extraordinario de la supervivencia contrasta con las numerosas incógnitas que todavía rodean el caso. Las autoridades no han explicado cómo consiguió alimentarse el hombre durante tantas semanas, de dónde obtuvo agua potable ni cuándo comenzaron exactamente los problemas de navegación que terminaron dejando dañadas las velas del barco.
Una señal de emergencia permitió encontrar el velero desaparecido
La búsqueda comenzó después de que la Guardia Costera estadounidense recibiera, el 24 de octubre, un aviso sobre el retraso del marinero. Su embarcación no había completado el trayecto previsto y llevaba más de dos meses sin establecer comunicación con tierra.
El avance decisivo llegó tres días después. El 27 de octubre, el Centro de Coordinación de Rescate de Alameda, en California, recibió una alerta procedente de una radiobaliza de emergencia registrada a nombre del Willow Wind.
Este dispositivo, conocido técnicamente como EPIRB, permite transmitir una señal de socorro mediante satélites y facilitar la localización de embarcaciones en peligro. En situaciones de aislamiento oceánico puede resultar determinante, especialmente cuando las comunicaciones convencionales dejan de funcionar.
La Guardia Costera movilizó un avión C-27 Spartan desde Sacramento, desvió un HC-130 Hércules y al patrullero Robert Ward, y solicitó colaboración a los buques que se encontraban en las proximidades.
Aquella misma tarde, la tripulación del C-27 consiguió localizar el velero a aproximadamente 460 millas de San Diego, equivalentes a unos 740 kilómetros.
El barco tenía las velas dañadas y presentaba problemas para continuar normalmente su navegación. Dentro seguían el marinero y su perro.
El rescate se complicó por el fuerte oleaje del Pacífico
Localizar el velero no significó que sus ocupantes estuvieran inmediatamente a salvo. El buque mercante Grand Orion, que acudió en respuesta a la petición de ayuda, llegó hasta la embarcación alrededor de las 3.20 de la madrugada del 28 de octubre.
Las condiciones marítimas impidieron realizar el traslado de forma inmediata. El fuerte oleaje hacía especialmente peligrosa la maniobra entre el pequeño velero y el mercante, de dimensiones muy superiores.
La tripulación tuvo que esperar más de 14 horas hasta que fue posible completar el salvamento.
Finalmente, a las 17.36 horas, los marineros del Grand Orion consiguieron subir a bordo tanto al hombre como al animal. Ambos quedaron fuera de peligro inmediato.
El Willow Wind, que presentaba daños en sus velas, fue abandonado a la deriva. La operación había conseguido salvar a sus dos ocupantes, aunque no recuperar la embarcación.
Un helicóptero trasladó al marinero y a su perro hasta California
El rescate continuó a la mañana siguiente, el 29 de octubre.
Un helicóptero MH-60 Jayhawk de la Guardia Costera estadounidense acudió al encuentro del Grand Orion cuando el mercante se encontraba aproximadamente a 274 kilómetros al oeste de Ventura, en California.
Los equipos de salvamento izaron al marinero y a su mascota desde el buque y los trasladaron a las instalaciones de la Guardia Costera en San Diego.
Desde allí, el hombre fue llevado al hospital Scripps Mercy para someterse a una evaluación médica. Tras más de dos meses sin noticias suyas, había conseguido regresar a tierra firme acompañado del perro con el que había emprendido la travesía.
El marinero estaba débil, pero no presentaba heridas graves
El estado físico del superviviente era una de las principales preocupaciones de los equipos de emergencia, especialmente por su avanzada edad y el largo periodo transcurrido desde su última comunicación.
Según la información difundida tras el rescate, el hombre se encontraba debilitado y tenía dificultades para caminar, pero no presentaba lesiones de gravedad cuando pudo ser examinado por los servicios médicos.
La Guardia Costera no ha facilitado un diagnóstico completo ni ha precisado si sufría deshidratación, desnutrición u otras complicaciones relacionadas con el tiempo pasado en el mar.
Tampoco se han difundido detalles sobre el estado veterinario del perro, aunque está confirmado que ambos sobrevivieron y fueron evacuados juntos.
Las autoridades estadounidenses no han hecho públicos los nombres del navegante ni de su mascota. Por el momento, tampoco han trascendido declaraciones personales que permitan conocer su experiencia durante las semanas sin contacto.
Dos meses desaparecidos y muchas preguntas sobre su supervivencia
Entre el último contacto conocido, el 20 de agosto, y el rescate del 28 de octubre transcurrieron 69 días. Es un periodo excepcionalmente largo para permanecer incomunicado durante una travesía marítima.
Sin embargo, existe una diferencia importante entre pasar 69 días sin comunicación y permanecer exactamente ese tiempo a la deriva.
La Guardia Costera ha confirmado que el velero tenía las velas dañadas cuando fue localizado, pero no ha establecido cuándo se produjo la avería ni durante cuánto tiempo navegó sin capacidad efectiva de maniobra.
Tampoco se sabe cuántas provisiones llevaba inicialmente el marinero, si disponía de reservas suficientes de agua potable o si consiguió obtener alimentos durante la travesía.
Esas circunstancias resultan fundamentales para comprender cómo sobrevivieron los dos ocupantes. La falta de agua dulce puede convertirse en una amenaza mucho más inmediata que la ausencia de comida, mientras que la exposición prolongada al sol, el viento y el movimiento del barco añade dificultades físicas a cualquier situación de emergencia.
La presencia del perro plantea otra incógnita. El animal también necesitaba alimento y agua durante el periodo de aislamiento, pero las autoridades no han explicado cómo atendió el navegante sus necesidades.
Sin esos datos, atribuir la supervivencia a determinadas técnicas, alimentos o decisiones del marinero sería aventurar explicaciones que todavía no están documentadas.
Una radiobaliza y la cooperación marítima salvaron dos vidas
El comandante Jason Nguyen, responsable del centro de mando del Distrito Suroeste de la Guardia Costera, agradeció la intervención de las tripulaciones mercantes y de los equipos de salvamento que participaron en la operación.
También destacó la importancia de transportar dispositivos de comunicación de emergencia y de dejar establecido un plan de navegación antes de emprender una travesía.
Ese plan permite que una persona en tierra conozca el itinerario previsto, el destino y las fechas aproximadas de llegada. Si una embarcación desaparece o no completa su recorrido, esa información facilita el inicio de las labores de búsqueda.
El caso del Willow Wind demuestra la utilidad de combinar los sistemas de localización por satélite con la colaboración de los barcos comerciales que navegan por zonas alejadas de la costa.
La señal de emergencia permitió encontrar el velero. La tripulación del Grand Orion hizo posible la evacuación pese al fuerte oleaje. Y un helicóptero completó el traslado hasta California.
Quedan por conocer los detalles de aquellos 69 días sin noticias, las circunstancias de la avería y cómo lograron sobrevivir el navegante y su perro. Lo que sí está confirmado es el desenlace: los dos salieron con vida de una travesía que nunca llegó a su destino previsto.
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