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Naturaleza

Una montaña submarina concentra 2,8 millones de anguilas en Tasmania

El monte submarino Patience, al sur de Tasmania, concentra unos 2,8 millones de anguilas de aguas profundas y mantiene un misterio científico.

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2,8 millones de anguilas

Resumen

  • El monte Patience concentra unos 2,8 millones de anguilas de aguas profundas
  • Los científicos creen que se reúnen allí para reproducirse
  • El misterio es por qué eligen ese monte entre más de 120 cercanos

A más de un kilómetro bajo la superficie, frente al sur de Tasmania, una montaña submarina reúne cada año una concentración difícil de imaginar: hasta 2,8 millones de anguilas de aguas profundas, con una biomasa conjunta de unas 3.550 toneladas. El escenario es el monte submarino Patience, dentro del parque marino Huon, en Australia.

Los científicos tienen una explicación bastante sólida para semejante reunión: probablemente los animales llegan hasta allí para reproducirse. Lo que no saben es algo aparentemente más sencillo y, en realidad, mucho más desconcertante: por qué escogen precisamente Patience cuando en la región existen más de un centenar de montes submarinos con características parecidas.

La protagonista es Diastobranchus capensis, una anguila de aguas profundas ampliamente distribuida. La concentración de ejemplares en Patience se conocía desde hacía años, pero una investigación dirigida por científicos de la agencia australiana CSIRO ha conseguido ponerle números mediante campañas realizadas entre 2023 y 2025. El resultado convierte este rincón del océano en uno de los fenómenos reproductivos conocidos más extraordinarios de las profundidades marinas.

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Una concentración de unas 3.550 toneladas de anguilas

El estudio calcula que durante el periodo de mayor abundancia la biomasa de anguilas alcanza aproximadamente entre 3.547 y 3.557 toneladas, equivalentes a unos 2,8 millones de individuos. La concentración aumenta especialmente entre marzo y mayo, durante el otoño austral.

No están repartidas de manera uniforme por toda la montaña. Las observaciones muestran grandes densidades en las zonas más profundas y relativamente planas del monte, alrededor de los 1.050 metros de profundidad o más. En las áreas de máxima concentración, los animales llegan a encontrarse muy próximos unos de otros.

El conjunto puede extenderse aproximadamente tres kilómetros de largo por dos de ancho, con los peces ocupando también una amplia franja de la columna de agua sobre el fondo marino. En esas mismas aguas se concentra otra especie, el reloj anaranjado, Hoplostethus atlanticus, aunque suele preferir las pendientes más pronunciadas próximas a la cima.

Cómo se cuentan millones de peces a un kilómetro de profundidad

Nadie se ha puesto, naturalmente, a contar las anguilas una por una. El equipo realizó nueve estudios acústicos entre 2023 y 2025, utilizando ecosondas capaces de enviar pulsos sonoros hacia el fondo y analizar las señales que regresan al barco.

Las anguilas presentan una ventaja para este tipo de medición: su vejiga natatoria contiene gas y refleja con bastante intensidad las ondas acústicas. El problema es que el sonar también detecta otros peces, de modo que los investigadores combinaron esas mediciones con imágenes obtenidas mediante cámaras submarinas y muestreos físicos para separar las especies y calcular la biomasa de forma más precisa.

Ese detalle importa. Atribuir todo el eco detectado a las anguilas habría producido estimaciones incorrectas porque los relojes anaranjados también forman concentraciones alrededor del monte. El trabajo desarrolló precisamente un método para distinguir la aportación de ambas especies y evitar que una enorme nube en la pantalla del sonar terminase convertida, por arte de cálculo, en millones de peces que no estaban allí.

Todo apunta a una gigantesca reunión para reproducirse

La explicación con mayor respaldo es que Patience funciona como un punto de reproducción. Los investigadores capturaron pocos ejemplares, pero las hembras examinadas presentaban huevos en fases avanzadas de desarrollo. Los animales estudiados tenían además el estómago vacío, otro indicio compatible con una reducción de la alimentación durante el periodo reproductivo.

No constituye todavía una filmación directa del desove. Ahí está la diferencia importante. Las pruebas biológicas, la estacionalidad y el enorme número de animales respaldan con fuerza la hipótesis reproductiva, pero quedan por documentar aspectos básicos de lo que ocurre después: dónde van los adultos, hacia dónde se desplazan las larvas y cómo encuentran las anguilas este lugar.

Una reunión que dura buena parte del año

La concentración tampoco aparece durante unos pocos días. Los datos recopilados a lo largo de distintas campañas han permitido detectar anguilas en números importantes desde diciembre hasta agosto, aunque su abundancia aumenta notablemente durante el otoño austral.

Esta persistencia sorprendió a los investigadores. Una agregación tan numerosa mantenida durante meses alrededor de una estructura relativamente pequeña supone una excepción entre los montes submarinos, conocidos precisamente por funcionar como puntos de concentración de fauna marina.

El gran misterio es por qué eligen solo Patience

Aquí empieza la parte que la investigación todavía no consigue explicar. La región alberga más de 120 montes submarinos, varios de ellos con profundidades y condiciones generales semejantes. Sin embargo, no se ha observado en los demás una reunión comparable de Diastobranchus capensis.

Una posibilidad es que influyan las corrientes oceánicas, la forma concreta del relieve o la posición de Patience respecto a la plataforma continental. También puede existir alguna combinación de factores ambientales que todavía no haya sido identificada. Son hipótesis plausibles, no una explicación demostrada.

Y ahí reside buena parte del interés científico. Para llegar hasta un lugar situado a más de mil metros de profundidad, año tras año y en cantidades de millones de individuos, debe existir algún mecanismo que convierta esa montaña en un punto especialmente adecuado. Saber cuál es permitiría comprender mejor las migraciones y la reproducción de especies profundas que, pese a su abundancia, siguen siendo bastante desconocidas.

Un lugar conocido por los pescadores desde hace décadas

La presencia anormalmente alta de anguilas alrededor de Patience no apareció de repente en las últimas campañas. Los pescadores ya conocían la zona desde los años ochenta, cuando capturaban ejemplares de forma accidental mientras buscaban reloj anaranjado. El lugar llegó a recibir informalmente el nombre de Eel Hill, algo así como la colina de las anguilas.

Las cámaras científicas confirmaron posteriormente la concentración. Una expedición de 2007 obtuvo imágenes submarinas de los animales y las campañas posteriores fueron completando el puzle. La gran diferencia del nuevo trabajo es cuantitativa: ya no se sabe simplemente que allí hay muchísimas anguilas, sino que pueden contarse por millones.

Patience, un laboratorio natural para estudiar el océano profundo

Patience se encuentra dentro del parque marino Huon, una zona protegida que en el pasado sufrió los efectos de la pesca de arrastre de fondo. Su protección ofrece ahora la posibilidad de seguir la evolución de estas poblaciones y comprobar cómo responden los ecosistemas profundos cuando desaparece parte de la presión pesquera.

La especie tiene además interés para la conservación. Las anguilas de este tipo han sido capturadas históricamente como pesca accidental y determinadas poblaciones estudiadas en Nueva Zelanda han registrado fuertes descensos durante las últimas décadas. Contar con una estimación fiable en Patience proporciona una referencia para medir cambios futuros.

El método empleado también puede resultar útil más allá de estas anguilas. Combinar acústica, cámaras y muestreo permite vigilar grandes agrupaciones animales en zonas profundas sin recurrir de forma sistemática a métodos extractivos. En un medio donde observar directamente ya es complicado, contar millones de animales sin sacarlos del agua no es precisamente un detalle menor.

La investigación ha resuelto una incógnita importante: la gigantesca concentración no está formada por decenas de miles de animales, sino que puede alcanzar unos 2,8 millones de anguilas. También refuerza la idea de que el monte submarino es un lugar esencial para su reproducción.

Pero el misterio principal sigue intacto. Entre decenas y decenas de montañas bajo las mismas aguas, las anguilas regresan a Patience. Saber qué tiene este monte que no tienen los demás puede acabar explicando una parte todavía oscura de la vida en las profundidades oceánicas. Y, de momento, la ciencia tiene el número. Le falta el motivo.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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