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Nvidia invertirá 3.000 millones de dólares en Meta para impulsar Muse

Nvidia invertirá 3.000 millones de dólares en Meta para mejorar su agente Muse, mientras la tecnológica busca captar 97.500 millones en capital.

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Sede de NVIDIA

Foto: Coolcaesar (CC BY-SA 4.0).

Resumen

  • Nvidia invertirá 3.000 millones de dólares en acciones de Meta
  • Meta busca captar hasta 97.500 millones para ampliar su infraestructura de IA
  • Muse puede realizar tareas, pero no tiene fecha de lanzamiento en España

Nvidia invertirá 3.000 millones de dólares en Meta para reforzar su alianza en inteligencia artificial y acelerar el desarrollo de Muse, el agente personal con el que la empresa de Mark Zuckerberg pretende competir en el mercado de los asistentes capaces de ejecutar tareas. El fabricante estadounidense de chips anunció este martes, 27 de octubre de 2026, su participación en la ampliación de capital de la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, acompañada de un acuerdo para mejorar la capacidad tecnológica de sus modelos.

La operación se produce en plena carrera por financiar infraestructuras de inteligencia artificial cada vez más costosas. Meta ha elevado a 97.500 millones de dólares su plan de captación de capital, aunque una parte importante corresponde a una futura emisión de acciones todavía pendiente de concretar. Nvidia aportará 3.000 millones a la operación, mientras que AMD, otro de sus principales proveedores de procesadores, ha anunciado una inversión adicional de 1.000 millones. El objetivo es reforzar una infraestructura capaz de entrenar modelos avanzados y ejecutar millones de tareas mediante sistemas de IA.

La alianza tiene una particularidad: Nvidia no solo suministrará tecnología a Meta, sino que también invertirá en uno de sus grandes clientes. Es una relación que permite financiar nuevos proyectos y, al mismo tiempo, aumentar la demanda de los equipos necesarios para desarrollarlos. Una fórmula cada vez más habitual en el sector tecnológico, aunque no exenta de dudas sobre la dependencia financiera entre sus protagonistas.

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Meta busca 97.500 millones para financiar su expansión en IA

El anuncio de Nvidia llega apenas un día después de que Meta presentara un ambicioso plan de financiación. La compañía anunció inicialmente una captación potencial de 95.000 millones de dólares, cifra que ha aumentado hasta 97.500 millones tras ampliar una de las emisiones previstas.

La operación contempla una primera fase de 37.500 millones de dólares, repartidos entre 25.000 millones en acciones ordinarias y otros 12.500 millones mediante títulos preferentes convertibles. Estos últimos ofrecen un dividendo anual del 6,5 % y se convertirán en acciones ordinarias, salvo conversión anticipada, en 2029.

El resto corresponde a un programa futuro de venta de acciones de hasta 60.000 millones de dólares. Esa emisión todavía no está comprometida y dependerá de las condiciones del mercado y de las decisiones de Meta. Por tanto, no significa que la empresa vaya a recibir inmediatamente los 97.500 millones.

La tecnológica prevé cerrar las dos ofertas iniciales el 29 de octubre de 2026, siempre que se cumplan las condiciones correspondientes. En el caso de las acciones ordinarias, el ingreso efectivo de los fondos también depende de acuerdos financieros cuya liquidación está prevista, como máximo, para noviembre de 2027.

La dimensión de la operación refleja las necesidades de una empresa que calcula inversiones de capital de entre 135.000 y 145.000 millones de dólares en 2026. Buena parte de ese esfuerzo se destinará a centros de datos, capacidad de procesamiento y otros componentes fundamentales para sus servicios digitales.

Meta no está financiando únicamente un asistente. Está ampliando la infraestructura tecnológica sobre la que pretende desarrollar su siguiente etapa de crecimiento.

Qué es Muse, la inteligencia artificial que impulsa Meta

Muse es el agente personal de inteligencia artificial de Meta, presentado en septiembre de 2026. Su principal diferencia respecto a los asistentes conversacionales tradicionales es que está diseñado para realizar tareas en nombre del usuario, no limitarse a ofrecer respuestas.

Puede gestionar determinados correos electrónicos, organizar citas, ayudar a reservar viajes, completar formularios y efectuar compras cuando dispone de los permisos correspondientes.

Por ejemplo, una persona puede pedirle que organice un viaje teniendo en cuenta sus compromisos del calendario. El sistema puede consultar servicios conectados, buscar alternativas y avanzar en las gestiones, aunque determinadas operaciones requieren autorización del usuario antes de completarse.

Meta asegura que Muse funciona mediante un entorno virtual dedicado, denominado Muse Secure VM, y permite controlar las aplicaciones y los datos a los que accede. También contempla mecanismos de supervisión para operaciones sensibles.

Su funcionamiento exige una considerable capacidad de cálculo: interpretar instrucciones, consultar información, decidir acciones, interactuar con aplicaciones y comprobar resultados. Todo ello requiere ejecutar modelos de inteligencia artificial de forma continuada.

La apuesta inicial ha encontrado una respuesta considerable. Meta comunicó que Muse había superado los 10 millones de cuentas creadas en Estados Unidos y Canadá durante sus primeras semanas. La empresa también señaló que las compras se habían convertido en una de sus principales aplicaciones.

De Muse Spark a Muse Wonder: modelos cada vez más complejos

Muse no es un único modelo de inteligencia artificial. Se trata de una plataforma que utiliza diferentes sistemas especializados y una familia de modelos que Meta continúa ampliando.

La compañía presentó inicialmente Muse Spark como tecnología fundamental para su agente personal. Posteriormente, el 12 de octubre, anunció Muse Wonder y Muse Wonder Full, dos modelos orientados a tareas más complejas, entre ellas la programación, el análisis documental y la resolución de problemas profesionales.

Estos desarrollos están concebidos para abordar trabajos que requieren mantener el contexto, utilizar herramientas y encadenar operaciones, en lugar de resolver únicamente consultas aisladas.

Muse Wonder está disponible para desarrolladores mediante herramientas de Meta, mientras que Wonder Full se ha ofrecido a suscriptores de Muse Code.

El acuerdo con Nvidia pretende mejorar tanto el entrenamiento de estos sistemas como su inferencia, el proceso mediante el cual un modelo ya entrenado genera respuestas, analiza información o ejecuta instrucciones.

Esta última actividad tiene una importancia económica considerable. Entrenar un modelo avanzado es costoso, pero mantenerlo funcionando para millones de personas también. Cada consulta y cada tarea consumen recursos informáticos.

Nvidia aportará procesadores Vera Rubin y nuevas redes

La ampliación de la colaboración tecnológica contempla un mayor despliegue de la infraestructura de Nvidia en los centros de datos de Meta.

Entre los productos mencionados figuran la plataforma Vera Rubin y los procesadores Vera, desarrollados para afrontar cargas de trabajo de inteligencia artificial con mayores exigencias de rendimiento y eficiencia energética.

Meta también utilizará tecnologías de comunicación como Spectrum-X Ethernet y BlueField-4, destinadas a mejorar el intercambio de información y la gestión de los recursos dentro de los grandes sistemas informáticos.

No se trata únicamente de instalar más procesadores. Cuando miles de chips trabajan conjuntamente, la velocidad de comunicación entre ellos puede convertirse en un factor que limite el rendimiento del conjunto.

La colaboración pretende optimizar precisamente ese funcionamiento. Las dos empresas trabajarán para mejorar el rendimiento durante el entrenamiento y la ejecución de modelos, con especial atención al coste total de la infraestructura.

También estudiarán una posible colaboración en OpenShell y Sentry, herramientas de Nvidia relacionadas con la ejecución segura de agentes y la supervisión de su comportamiento. Por ahora, se trata de posibilidades de cooperación, no de despliegues adicionales confirmados.

El consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, considera que los agentes representan una nueva forma de utilizar los ordenadores, basada en programas capaces de comprender objetivos y emplear herramientas para completar trabajos.

Mark Zuckerberg, por su parte, sitúa Muse en el centro de su ambición de desarrollar lo que denomina «superinteligencia personal», una expresión que describe su objetivo tecnológico, no una capacidad que pueda darse por alcanzada.

AMD también invertirá 1.000 millones en Meta

Nvidia no es el único fabricante de chips que participará en la ampliación de capital.

AMD ha confirmado una inversión de 1.000 millones de dólares y ha anunciado el fortalecimiento de su colaboración tecnológica con Meta.

La compañía dirigida por Lisa Su participa en diferentes áreas de su infraestructura informática. Sus procesadores EPYC se utilizan en los entornos de procesamiento de Muse, mientras que sus aceleradores Instinct contribuyen a determinadas tareas de inteligencia artificial.

AMD también ha comunicado que Meta está probando sus sistemas Helios, diseñados para instalaciones de gran escala, antes de un despliegue más amplio.

La colaboración incluye optimizaciones para los modelos Muse Spark Open y Muse Glimmer, además de trabajos conjuntos en herramientas y programas informáticos relacionados con el entrenamiento de IA.

La presencia simultánea de Nvidia y AMD tiene otra lectura. Aunque Meta mantiene importantes acuerdos con ambos fabricantes, no quiere depender exclusivamente de una única tecnología para desarrollar sus futuros servicios.

Disponer de diferentes proveedores puede facilitar la planificación de nuevas instalaciones, mejorar la capacidad de negociación y reducir determinados riesgos de suministro.

La inversión circular en IA preocupa a Wall Street

El acuerdo también pone de relieve una cuestión cada vez más debatida en los mercados financieros: la relación entre los fabricantes de tecnología y sus principales compradores.

Nvidia obtiene ingresos vendiendo infraestructura para inteligencia artificial. Meta necesita adquirir esa infraestructura para desarrollar sus modelos y servicios. Al invertir en su cliente, Nvidia contribuye a financiar una compañía que seguirá necesitando capacidad informática.

Este tipo de operaciones puede beneficiar a ambas partes. Meta consigue financiación y apoyo tecnológico; Nvidia estrecha su relación con uno de los grandes compradores de sus productos.

Sin embargo, también plantea riesgos.

La inversión circular se produce cuando el capital circula entre empresas de un mismo ecosistema que, a su vez, mantienen importantes relaciones comerciales. No implica necesariamente ninguna irregularidad, pero puede dificultar la evaluación independiente de la demanda y de la rentabilidad de determinados proyectos.

Los inversores deben distinguir entre el dinero destinado a financiar infraestructuras y los ingresos que esas instalaciones serán capaces de generar.

Meta cuenta con un negocio publicitario consolidado, pero sus inversiones en inteligencia artificial están creciendo con mucha rapidez. En el tercer trimestre de 2026 registró 64.600 millones de dólares de ingresos, un 26 % más que un año antes.

La cuestión es si los nuevos servicios, incluido Muse, conseguirán producir suficientes ingresos y ventajas operativas para justificar semejante gasto.

La inversión de Nvidia tampoco equivale a una adquisición del agente Muse. Los 3.000 millones se destinan a participar en la operación de capital de Meta, no a comprar la propiedad del producto ni a financiarlo mediante un presupuesto independiente.

Muse todavía no tiene fecha de lanzamiento en España

Para los usuarios españoles, la operación no supone una disponibilidad inmediata del nuevo asistente.

Muse comenzó su despliegue en Estados Unidos y posteriormente se extendió a Canadá. Meta no ha comunicado una fecha oficial de lanzamiento general en España, donde el agente continúa sin estar disponible de forma ordinaria.

Conviene distinguir, además, entre Muse y Meta AI, el asistente conversacional que la compañía incorpora a servicios como WhatsApp, Instagram y Facebook. Aunque pertenecen al mismo grupo tecnológico, ofrecen funciones diferentes y su distribución geográfica no tiene por qué coincidir.

La llegada de agentes capaces de utilizar el correo electrónico, comprar productos o gestionar calendarios plantea igualmente nuevos desafíos de privacidad.

Meta sostiene que Muse permite revocar permisos, consultar un registro de determinadas actuaciones y solicitar autorización antes de operaciones sensibles. También asegura que el sistema mantiene protegidas las credenciales y ofrece opciones de control sobre el uso de las interacciones para entrenar modelos.

Son mecanismos importantes, aunque su existencia no elimina todos los riesgos asociados a conceder acceso a información personal o permitir que un programa actúe en nombre de alguien.

La seguridad, la protección de datos y la capacidad de supervisión serán factores determinantes para su expansión internacional, especialmente en mercados como el europeo.

Una alianza para competir por el futuro de la inteligencia artificial

La inversión de Nvidia en Meta confirma que la competencia en inteligencia artificial está entrando en una etapa en la que el acceso a la infraestructura resulta tan importante como el desarrollo de los modelos.

Ya no basta con presentar un sistema capaz de resolver problemas complejos. Las grandes tecnológicas necesitan ejecutarlo a una escala suficientemente amplia, con costes sostenibles y garantías de funcionamiento.

Nvidia busca consolidar su posición como proveedor de esa capacidad de procesamiento. Meta, por su parte, pretende convertir Muse en una plataforma de uso cotidiano capaz de generar nuevas oportunidades comerciales y reforzar sus servicios existentes.

La operación anunciada el 27 de octubre representa un paso importante para ambas compañías, pero no garantiza que sus objetivos se cumplan.

El éxito dependerá de cuánto mejore realmente Muse, de la aceptación de sus funciones entre los usuarios y, sobre todo, de si Meta consigue transformar sus gigantescas inversiones en un negocio rentable.

Los 3.000 millones de Nvidia son una apuesta por ese futuro. La rentabilidad de la apuesta todavía está por demostrar.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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