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Dimite el policía que mató a un bebé en Misisipi tras ser exculpado

Un agente de Senatobia mató a Kohen Wiley, de un año, en un Walmart. Ha dimitido tras ser exculpado y la familia exige una investigación federal

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Dimite el policía

Resumen

  • Un policía mató de un disparo a Kohen Wiley, un bebé de un año
  • El agente ha dimitido tras quedar exculpado por la Fiscalía de Misisipi
  • La familia pide una investigación federal y cuestiona la versión oficial

El policía de Misisipi que mató de un disparo a Kohen Wiley, un bebé de un año, cuando abrió fuego contra un coche en el aparcamiento de un Walmart ha dimitido después de que la Fiscalía General del estado concluyera que su actuación estaba justificada y descartara presentar cargos penales contra él. La salida del agente llega mientras la familia reclama una investigación federal y cuestiona frontalmente la versión oficial del tiroteo.

El agente, Hunter Foster, pertenecía al Departamento de Policía de Senatobia, una pequeña ciudad del norte de Misisipi. La junta municipal aceptó su renuncia el 21 de octubre y el alcalde Greg Graves confirmó posteriormente que ya no trabajaba para la ciudad. La jefa interina de Policía, Angelica Maze, también ha dejado el puesto de máxima responsable del departamento, aunque continuará formando parte del cuerpo.

El caso se remonta al 14 de junio de 2026. Una intervención policial por un supuesto hurto en un Walmart acabó con un niño muerto, otra persona herida de gravedad y una controversia que cuatro meses después sigue lejos de cerrarse.

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Qué ocurrió en el aparcamiento del Walmart

Los agentes se encontraban en el establecimiento por otro asunto cuando un empleado les avisó de que dos mujeres estaban saliendo del comercio. Las imágenes difundidas posteriormente muestran a Vellesiya Wiley, madre de Kohen, llevando al pequeño en brazos mientras ella y una amiga cruzan el aparcamiento y se meten en un vehículo.

Cinco policías se aproximaron al coche con las armas desenfundadas y ordenaron a sus ocupantes que se detuvieran. El vehículo dio marcha atrás, chocó contra otro automóvil estacionado y después comenzó a avanzar. Foster se colocó delante del coche con la pistola en la mano; cuando este aceleró, se apartó mientras el automóvil pasaba a su lado y abrió fuego. Uno de los disparos atravesó la ventanilla delantera del lado del acompañante, donde Kohen viajaba sobre el regazo de su madre.

El niño fue trasladado a un hospital, pero murió. La conductora sufrió heridas graves. La madre resultó físicamente ilesa.

La investigación inicial del Mississippi Bureau of Investigation sostuvo que el vehículo se había dirigido hacia los policías y estuvo a punto de alcanzar a uno de ellos. Esa circunstancia se convirtió en el elemento central para valorar jurídicamente la actuación de Foster.

Misisipi considera justificados los disparos

La oficina de la fiscal general de Misisipi, Lynn Fitch, anunció el 19 de octubre que había completado la revisión del caso y consideraba justificado el uso de la fuerza. Una comunicación más extensa enviada al responsable estatal de Seguridad Pública señaló que las pruebas eran insuficientes para acreditar una conducta delictiva, por lo que el procedimiento penal quedaba cerrado.

Foster no afrontará, por tanto, cargos estatales por la muerte de Kohen con la información conocida hasta el momento.

Su abogado, Martin Zummach, sostiene que el policía no tenía otra opción que disparar porque el vehículo se dirigía contra él. Tras conocerse la dimisión, explicó que Foster había abandonado el departamento por el bien de la ciudad y para facilitar que la comunidad pudiera superar el episodio.

Las imágenes, sin embargo, han abierto una discusión más incómoda que la breve resolución administrativa. No tanto sobre si el coche llegó a representar un peligro para Foster en algún instante, sino sobre en qué momento exacto efectuó los disparos y si la amenaza seguía existiendo entonces.

El vídeo y la autopsia enfrentan dos versiones

Las grabaciones policiales muestran a Foster aproximándose a la trayectoria del vehículo y apartándose cuando este comienza a pasar a su lado. El disparo que alcanzó al niño entró a través de la ventanilla lateral derecha del coche. La defensa del agente considera que la secuencia demuestra que estuvo a punto de ser atropellado; los abogados de la familia creen que demuestra precisamente lo contrario respecto al disparo mortal.

Una autopsia independiente encargada por la familia determinó que el proyectil entró por el lado derecho del cuerpo de Kohen y salió por el izquierdo. Ben Crump, conocido abogado estadounidense especializado en derechos civiles y representante de la familia, utiliza esa trayectoria para sostener que Foster se encontraba ya al costado del vehículo cuando se produjo el impacto mortal.

El vídeo tampoco ha acabado con la discusión entre especialistas. John P. Gross, experto en uso policial de la fuerza contra vehículos, consideró que Foster no debería haberse situado delante del coche y señaló que una sospecha de hurto no justificaba utilizar fuerza letal contra una persona que huía. Añadió que, cuando el agente disparó, el automóvil ya estaba pasando junto a él.

Charles “Joe” Key, antiguo teniente de la Policía de Baltimore y también experto en este tipo de casos, llegó a una conclusión diferente: a su juicio, la conductora utilizó aparentemente el vehículo como un arma y la actuación de Foster fue objetivamente razonable. Es decir, incluso viendo las mismas imágenes, dos especialistas pueden situar la frontera de la legítima defensa en lugares distintos.

Las mujeres no han sido acusadas por el supuesto hurto

Las autoridades han vinculado la intervención policial a una denuncia por supuesto robo en el Walmart. La familia sostiene que la acusación se refería a pañales y productos para el bebé y niega que las mujeres cometieran el hurto.

Hasta el momento, ni Vellesiya Wiley ni la mujer que conducía el coche han sido acusadas judicialmente por ese supuesto robo, según los registros estatales y del condado consultados por medios estadounidenses.

Ese dato ha aumentado la indignación de la familia. Lo que comenzó como una actuación por una sospecha de delito menor terminó con cinco agentes rodeando un vehículo con las armas preparadas y con un niño de un año muerto por un disparo policial.

La familia pide que intervenga el Departamento de Justicia

La dimisión de Hunter Foster no satisface a los familiares de Kohen. Sus abogados han reclamado al Departamento de Justicia de Estados Unidos que abra una investigación federal independiente sobre el tiroteo y examine si se vulneraron derechos civiles. También quieren que Foster pierda su certificación profesional para impedir que pueda incorporarse a otro cuerpo policial.

Crump ha insistido en que la renuncia del agente no puede sustituir a una investigación sobre sus actos. La familia tampoco acepta la decisión de la Fiscalía General de Misisipi y considera que las imágenes y la trayectoria del disparo contradicen la conclusión de que la fuerza empleada estuvo justificada.

Hay otro elemento que alimenta la desconfianza. La decisión de exonerar penalmente al policía fue comunicada antes de que las imágenes completas fueran difundidas públicamente. La familia denunció además que conoció por los medios que el estado había cerrado el caso. La abuela materna del niño, Veronica Roberson, afirmó que la palabra “justificado” la perseguía desde que se anunció la decisión.

Kohen habría cumplido dos años a comienzos de noviembre.

Una policía local sumida en otra crisis

La marcha de Foster no ha sido el único movimiento dentro del Departamento de Policía de Senatobia. Angelica Maze, nombrada jefa interina en septiembre, ha renunciado a esa responsabilidad. Lamorris Hampton, hasta entonces número dos del cuerpo, ha asumido provisionalmente el mando.

Maze había llegado al puesto después de que el anterior jefe, Harold Vanderford, fuera despedido en septiembre tras publicarse informaciones sobre mensajes privados en los que utilizaba insultos racistas contra personas negras. Kohen Wiley era negro y su muerte había agravado unas relaciones ya tensas entre parte de la comunidad y la policía local.

El propio Foster aparece, además, como demandado en al menos dos litigios anteriores relacionados con el uso excesivo de la fuerza durante etapas en otros organismos policiales. Esos antecedentes no implican por sí mismos responsabilidad en el caso Wiley, pero han añadido otra capa al debate sobre su trayectoria profesional.

Un caso cerrado para el estado, pero no para la familia

Para las autoridades de Misisipi, la cuestión penal está resuelta: la investigación estatal considera que Hunter Foster actuó justificadamente y no existe base suficiente para procesarlo. Para los familiares de Kohen Wiley, el caso está muy lejos de haber terminado.

La discusión se concentra ahora en unos segundos de vídeo. Un coche avanza, el agente se aparta y dispara. La defensa sostiene que reaccionó ante un peligro inmediato; la familia argumenta que el proyectil mortal fue disparado cuando Foster estaba ya al lado del automóvil y fuera de su trayectoria.

El hecho indiscutible queda en medio de esas dos interpretaciones: una intervención iniciada por una denuncia de supuesto hurto acabó con un bebé de un año muerto de un disparo policial. Cuatro meses después, el agente ha dejado el cuerpo, la jefa interina también ha abandonado su cargo y los familiares preparan la siguiente batalla, esta vez ante las autoridades federales.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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