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Economía

Ryanair gana un 15% menos pese a llevar 125,8 millones de pasajeros

Ryanair gana un 15% menos en su primer semestre fiscal pese a aumentar pasajeros e ingresos, lastrada por el fuerte encarecimiento del combustible.

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Ryanair gana un 15% menos

Resumen

  • Ryanair gana un 15% menos y cierra el semestre con 2.150 millones
  • El tráfico sube un 6%, hasta 125,8 millones de pasajeros
  • El combustible eleva los costes y obliga a rebajar la previsión anual

Ryanair cerró su primer semestre fiscal, de abril a septiembre, con un beneficio neto de 2.150 millones de euros, un 15% menos que los 2.540 millones obtenidos en el mismo periodo del ejercicio anterior. La aerolínea transportó más viajeros y elevó sus ingresos, pero el fuerte encarecimiento del combustible terminó pesando mucho más en la cuenta de resultados.

El contraste es bastante claro. El tráfico aumentó un 6%, hasta 125,8 millones de pasajeros, mientras los ingresos crecieron un 3%, hasta 10.080 millones de euros. Los costes operativos, sin embargo, avanzaron un 10%, hasta 7.690 millones. Ryanair sigue llenando aviones; convertir ese volumen en más beneficio se ha vuelto bastante más difícil.

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El combustible se come parte del crecimiento de Ryanair

El principal lastre fue el combustible que Ryanair no tenía cubierto mediante contratos de protección frente a las oscilaciones del petróleo. Ese tramo representa alrededor del 20% de sus necesidades y su precio prácticamente se duplicó, hasta situarse cerca de los 130 dólares por barril.

La subida explica buena parte del aumento de los costes unitarios, que crecieron un 5%. La compañía mantiene protegido el 80% de sus necesidades de combustible para el ejercicio fiscal 2027 a unos 67 dólares por barril, lo que ha amortiguado parcialmente un mercado energético mucho más caro. Para el siguiente ejercicio, sin embargo, la cobertura es menor: alrededor del 25% a unos 95 dólares.

No es un matiz menor. Las aerolíneas pueden contratar con antelación parte del combustible a precios pactados para reducir el impacto de las subidas del petróleo. Cuando esas coberturas terminan y deben renovarse a precios superiores, el coste real de operar cada vuelo empieza a subir. Y bastante.

Más pasajeros, pero con tarifas un 4% más bajas

Ryanair consiguió llevar más pasajeros durante el semestre, aunque lo hizo con tarifas medias más bajas. El precio medio del billete descendió un 4%, desde 58 hasta 55,70 euros.

Los ingresos por pasajero retrocedieron un 3%. La compañía atribuye la evolución de las tarifas, entre otros factores, a un calendario de Semana Santa menos favorable en abril y a una mayor cautela de los consumidores por el conflicto en Oriente Próximo, que impulsó las reservas más próximas a la fecha de salida.

Aun así, los ingresos totales aumentaron. La facturación por billetes alcanzó unos 7.000 millones de euros, mientras que los ingresos complementarios —equipaje, selección de asiento y otros servicios— crecieron un 6%, hasta 3.080 millones.

El negocio crece, pero los costes crecen mucho más

Ahí está una de las fotografías más útiles del semestre: los ingresos avanzaron un 3%, pero los costes operativos subieron un 10%. La diferencia ayuda a explicar por qué transportar más pasajeros no se ha traducido esta vez en un beneficio mayor.

No todo se explica por el queroseno. Ryanair también dejó de recibir determinadas compensaciones de proveedores tras completar en primavera las entregas previstas de sus Boeing 737-8200 “Gamechanger”. Al mismo tiempo, la compañía afronta mayores costes laborales, de mantenimiento y relacionados con tasas ambientales europeas.

En el segundo trimestre fiscal, que incluye buena parte de la temporada alta de verano, el beneficio después de impuestos fue de 1.610 millones de euros, un 6% menos. El tráfico aumentó un 5%, hasta 64,5 millones de pasajeros, y la tarifa media bajó un 2%.

Ryanair reduce su previsión de pasajeros para este ejercicio

La aerolínea ha rebajado su objetivo de tráfico anual desde 216 hasta 214 millones de pasajeros. La decisión busca, entre otras cosas, limitar durante el invierno la exposición al combustible comprado sin cobertura.

Con esa programación, Ryanair espera que el tráfico entre noviembre y marzo permanezca aproximadamente estable respecto al año anterior. Para el siguiente ejercicio pretende volver a crecer por encima de los 220 millones de viajeros, apoyada en la llegada prevista de nuevos Boeing 737 MAX 10.

La compañía espera recibir los primeros 16 Boeing 737 MAX 10 durante la primavera de 2027. Estos aviones tendrán un papel importante en su estrategia porque permiten transportar más pasajeros con un menor consumo de combustible por asiento, un detalle especialmente valioso cuando llenar el depósito se convierte en uno de los grandes problemas de la cuenta de resultados.

Ryanair mantiene además 126 nuevas rutas a la venta y prevé abrir una nueva base en Rímini. El crecimiento sigue sobre la mesa, aunque la compañía está seleccionando con más cuidado dónde coloca su capacidad.

El próximo problema puede ser una factura de 2.000 millones más

La preocupación no termina en las cifras publicadas este lunes. Ryanair calcula que su factura anual de combustible podría aumentar alrededor de 2.000 millones de euros en el ejercicio que terminará en marzo de 2028 si se mantienen los actuales precios a futuro.

La compañía considera probable que las tarifas aéreas de corto radio en Europa suban de manera relevante para absorber parte del encarecimiento del combustible y la menor capacidad disponible en el mercado. Pero incluso ese aumento de precios podría resultar insuficiente para compensar todo el golpe energético.

Por eso Ryanair está revisando prácticamente todas sus partidas de gasto. Entre las opciones planteadas figuran nuevas negociaciones con aeropuertos, congelaciones salariales temporales en determinados acuerdos laborales, ajustes en las necesidades de tripulación y una mayor utilización de inteligencia artificial en tareas operativas y administrativas.

Para los pasajeros, este es probablemente el punto más relevante de cara a 2027: Ryanair continúa defendiendo su modelo de tarifas bajas, pero el combustible puede obligar a todo el sector europeo a trasladar una parte mayor de los costes al precio de los billetes.

Sin previsión cerrada de beneficio para todo el año

Pese a la fortaleza de la demanda, Ryanair todavía evita ofrecer una previsión concreta de beneficio para el conjunto de su ejercicio fiscal.

La compañía señala que las reservas se están realizando cada vez más cerca de las fechas de vuelo, lo que reduce su visibilidad sobre las tarifas de los próximos meses. Para el tercer trimestre, los precios evolucionan ligeramente por encima de los registrados un año antes, aunque Navidad y las reservas de última hora serán determinantes.

También pesan factores externos difíciles de controlar: la evolución de los conflictos en Oriente Próximo y Ucrania, el precio del combustible no cubierto, posibles perturbaciones económicas y las huelgas o problemas de capacidad del control aéreo europeo.

Mientras tanto, la posición financiera sigue siendo sólida. Ryanair terminó septiembre con 2.600 millones de euros de efectivo bruto, después de amortizar deuda, invertir en su flota y repartir capital entre sus accionistas. La compañía ha anunciado además un dividendo interino de 0,273 euros por acción y un nuevo programa de recompra de acciones de 800 millones de euros.

Más viajeros no garantizan más beneficio

Las cifras de Ryanair dejan una paradoja bastante sencilla: la aerolínea transporta más pasajeros y factura más, pero gana menos. El combustible ha cambiado las cuentas mucho más deprisa de lo que el crecimiento del tráfico puede compensarlas.

El grupo conserva una protección importante frente al petróleo durante el actual ejercicio gracias a sus coberturas, pero esa defensa será menor después de marzo de 2027. El precio del queroseno y la evolución de las tarifas serán, por tanto, dos de las variables decisivas para saber si Ryanair puede mantener su ventaja de costes sin trasladar una parte importante de la factura al pasajero.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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