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Irán condena a Jafar Panahi a 5 años y un mes y le confisca sus bienes

Irán condena al cineasta Jafar Panahi a cinco años y un mes de prisión y a la confiscación de sus bienes. Su defensa denuncia falta de notificación.

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Jafar Panahi

Foto: Kacy Bao / WikiPortraits (CC BY-SA 4.0).

Resumen

  • Irán condena a Jafar Panahi a cinco años y un mes de cárcel
  • La sentencia ordena confiscar sus bienes y limita sus viajes
  • Su defensa denuncia que no le notificaron la vista judicial

La Justicia de Irán ha condenado al cineasta Jafar Panahi a cinco años y un mes de prisión, además de ordenar la confiscación de todos sus bienes. La sentencia, dictada en rebeldía por el Tribunal Revolucionario de Teherán, también le prohíbe salir del país y utilizar las redes sociales durante dos años. El director, ganador de la Palma de Oro del Festival de Cannes en 2025, vuelve a enfrentarse a una dura resolución judicial después de décadas de enfrentamientos con las autoridades iraníes.

La decisión ha sido comunicada este martes, 27 de octubre, por su abogado, Mostafa Nili, quien ha confirmado que la Sala 26 del Tribunal Revolucionario ha dispuesto la confiscación tanto de los bienes muebles como de los inmuebles del cineasta. La nueva condena agrava considerablemente su situación judicial y se suma a otros procedimientos abiertos contra él, relacionados con su actividad artística y sus posiciones críticas con la República Islámica.

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La Justicia iraní dicta la sentencia sin notificar la vista a Panahi

La nueva resolución presenta una particularidad que la defensa considera especialmente relevante: Panahi no habría recibido la notificación de la vista judicial correspondiente al procedimiento en el que ha sido condenado.

Según ha explicado Nili a medios iraníes, el equipo jurídico conoció la existencia de la sentencia después de que el cineasta comunicara que sus cuentas bancarias habían sido bloqueadas la semana anterior. Al acudir a la oficina de ejecución de sentencias de la Fiscalía de Cultura y Medios de Comunicación, descubrieron que existía una condena dictada en ausencia.

El abogado sostiene que en el expediente judicial figuraba que Panahi se encontraba fuera de Irán. Sin embargo, el director había regresado al país a finales de marzo de 2026, después de varios meses de viajes internacionales para promocionar su última película.

La circunstancia no es menor. El cineasta estaba en territorio iraní cuando se tramitaron actuaciones relacionadas con sus causas judiciales, según la versión de su defensa. La falta de notificación de la vista introduce un nuevo elemento de controversia sobre las garantías procesales del caso.

Tres procedimientos judiciales contra el cineasta iraní

La condena de cinco años y un mes no es la primera que recibe Panahi durante los últimos meses. En diciembre de 2025, un tribunal iraní le impuso un año de prisión por propaganda contra la República Islámica, junto con restricciones para viajar y participar en organizaciones políticas y sociales.

Aquella sentencia fue confirmada en junio de 2026 por el Tribunal Revolucionario de Teherán. Entre los motivos esgrimidos figuraban la realización de películas sin autorización, el respaldo a presos políticos y su apoyo a las movilizaciones del movimiento «Mujer, Vida, Libertad».

La nueva resolución corresponde a otro procedimiento judicial, según ha precisado su abogado. No se han difundido suficientes detalles sobre los cargos concretos que justifican esta última condena, por lo que no cabe atribuirle automáticamente las mismas acusaciones del proceso anterior.

Nili también ha explicado que actualmente existen tres expedientes judiciales abiertos relacionados con Panahi.

Una orden de detención mientras comparecía ante otro tribunal

El abogado ha denunciado otra irregularidad: la Sección 16 de la Fiscalía de Cultura y Medios de Comunicación había emitido una orden de detención contra el director el pasado mayo, precisamente el mismo día en que este compareció ante la Sala 26 del Tribunal Revolucionario por otro procedimiento.

La defensa sostiene que esa coincidencia demuestra que las autoridades judiciales podían conocer su presencia en Irán.

En septiembre se abrió otro expediente en la misma Fiscalía, ante la que Panahi también compareció. Estos antecedentes complican su situación legal, aunque todavía no se ha aclarado públicamente cómo evolucionarán los distintos procedimientos ni si la nueva sentencia será recurrida.

De ganar la Palma de Oro en Cannes a una nueva condena

La noticia llega poco más de un año después del reconocimiento internacional más importante de la carrera de Panahi. En mayo de 2025 ganó la Palma de Oro del Festival de Cannes con Un simple accidente, una película rodada en Irán sin someterse a los mecanismos habituales de autorización de las autoridades.

La obra aborda las consecuencias de la represión a través de un grupo de antiguos presos que creen reconocer a quien pudo haber sido uno de sus torturadores. El encuentro desencadena un conflicto en torno a la memoria, la violencia y la posibilidad de ejercer justicia por cuenta propia.

La historia está vinculada a las experiencias del propio cineasta durante sus periodos de encarcelamiento. Panahi ha convertido esas vivencias en materia cinematográfica, explorando los efectos que la vigilancia estatal y la privación de libertad tienen sobre las personas.

Un simple accidente también logró dos nominaciones a los Oscar de 2026. La película, seleccionada por Francia para competir en los premios de la Academia de Hollywood, consolidó la proyección internacional de un director que llevaba años trabajando bajo restricciones oficiales.

Mientras sus películas recorrían los principales festivales, su situación judicial seguía agravándose en Irán. El reconocimiento artístico nunca se tradujo en una protección efectiva frente a las decisiones de los tribunales de su país.

Una carrera marcada por la censura y las prohibiciones

La relación de Jafar Panahi con las autoridades iraníes lleva más de dos décadas marcada por las detenciones, los procesos judiciales y las restricciones a su actividad profesional.

En 2010 fue condenado a seis años de cárcel y veinte años de prohibición para dirigir películas, escribir guiones, conceder entrevistas y abandonar Irán. Las autoridades lo acusaron de actividades contra el sistema político establecido.

Pese a aquellas limitaciones, siguió trabajando. Algunas de sus películas fueron realizadas de manera clandestina, con equipos reducidos y métodos de producción adaptados a las dificultades que imponía la censura.

Uno de los ejemplos más conocidos es Taxi Teherán, ganadora del Oso de Oro de Berlín en 2015. La película utiliza un taxi como espacio narrativo para mostrar conversaciones y situaciones cotidianas de la sociedad iraní.

Antes ya había obtenido el León de Oro del Festival de Venecia por El círculo, en 2000, y la Cámara de Oro de Cannes por El globo blanco, en 1995.

Su prestigio internacional contrastaba con las dificultades para desarrollar su trabajo en su propio país.

En julio de 2022 fue detenido cuando acudió a interesarse por la situación de otros cineastas encarcelados. Permaneció aproximadamente siete meses en prisión y recuperó la libertad en febrero de 2023, después de iniciar una huelga de hambre.

Aunque posteriormente consiguió volver a viajar al extranjero y presentar sus películas en festivales internacionales, los procedimientos judiciales continuaron.

La confiscación de bienes agrava la situación de Jafar Panahi

La diferencia más significativa entre la nueva sentencia y las anteriores es la dimensión económica del castigo. La orden de confiscar todos sus bienes muebles e inmuebles supone una medida que va más allá de la privación de libertad.

De ejecutarse íntegramente, afectaría a su patrimonio personal. A ello se suman las prohibiciones de utilizar redes sociales y salir de Irán durante dos años, medidas que pueden limitar su comunicación pública y sus desplazamientos profesionales.

Conviene distinguir, no obstante, entre las sanciones impuestas y su ejecución. La defensa ha confirmado el bloqueo de las cuentas bancarias, pero no se ha acreditado públicamente que la totalidad del patrimonio del cineasta haya sido confiscada.

Tampoco se ha comunicado que Panahi haya ingresado en prisión para cumplir esta última pena. La información conocida hasta el momento se refiere a la sentencia dictada en rebeldía y a las explicaciones ofrecidas por su representante legal.

La situación plantea otra cuestión de fondo: las consecuencias de acumular procedimientos judiciales contra un creador cuya obra y actividad pública han sido consideradas contrarias a los intereses del Estado.

Para Panahi, que regresó voluntariamente a Irán después de participar en festivales y ceremonias internacionales, el riesgo de volver a prisión deja de ser una posibilidad remota. La nueva sentencia concreta ese riesgo en cinco años y un mes de cárcel, acompañados de una confiscación patrimonial de enorme alcance.

El director que ganó Cannes en 2025 continúa siendo una de las figuras más reconocidas del cine iraní. Pero el prestigio internacional no ha detenido sus problemas con la Justicia de Teherán. La nueva condena muestra hasta qué punto su libertad personal, su patrimonio y su capacidad para seguir haciendo cine permanecen condicionados por las decisiones del poder judicial iraní.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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