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Erin Patterson, cadena perpetua sin libertad por las setas venenosas
La justicia australiana mantiene la condena de Erin Patterson y elimina la libertad condicional por el envenenamiento con setas de tres familiares.
Resumen
- Erin Patterson cumplirá cadena perpetua sin libertad condicional
- Fue condenada por matar a tres familiares con setas venenosas
- Su recurso fracasó y la Fiscalía logró endurecer la pena
Erin Patterson pasará el resto de su vida en prisión. El Tribunal de Apelaciones de Victoria, en Australia, ha rechazado su recurso contra las condenas por el asesinato de tres familiares y ha aceptado, al mismo tiempo, la petición de la Fiscalía para endurecer la pena. La consecuencia es contundente: desaparece la posibilidad de que pueda solicitar la libertad condicional después de cumplir 33 años.
Patterson fue declarada culpable de asesinar a sus exsuegros, Don y Gail Patterson, y a Heather Wilkinson, hermana de Gail, después de servirles en julio de 2023 un almuerzo de solomillo Wellington que contenía Amanita phalloides, una de las setas más tóxicas conocidas. Ian Wilkinson, marido de Heather, también comió el plato y estuvo gravemente enfermo, pero sobrevivió.
La mujer siguió la lectura de la resolución por videoconferencia desde la prisión femenina Dame Phyllis Frost, en Melbourne, donde permanece recluida. Su recurso buscaba derribar las condenas; el resultado ha sido justo el contrario. No solo siguen vigentes, sino que su horizonte penitenciario se ha endurecido hasta convertirse en una cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Erin Patterson pierde la posibilidad de salir de prisión
La sentencia original, dictada en septiembre de 2025, ya imponía a Patterson prisión perpetua, aunque establecía un periodo mínimo de 33 años antes de poder solicitar la libertad condicional. En la práctica, habría podido pedirla en 2056, cuando tendría más de 80 años.
La Fiscalía consideró que aquella posibilidad no reflejaba adecuadamente la gravedad de los crímenes y recurrió la pena. El Tribunal de Apelaciones le ha dado la razón y ha eliminado ese horizonte de excarcelación.
Los jueces tuvieron en cuenta la planificación del envenenamiento, el número de víctimas, la relación de confianza que Patterson mantenía con ellas y su conducta posterior al almuerzo. El tribunal consideró especialmente grave el carácter premeditado y calculado de los hechos y concluyó que el caso justificaba que no existiera un periodo tras el cual pudiera aspirar a recuperar la libertad.
La resolución elimina así el margen que mantenía la primera sentencia. Patterson no tiene una fecha futura a partir de la cual pueda presentarse ante las autoridades penitenciarias y solicitar su excarcelación. Su condena significa, en términos prácticos, permanecer en prisión de por vida.
El almuerzo con setas venenosas que acabó con tres vidas
Los hechos se remontan al 29 de julio de 2023, cuando Patterson reunió a varios familiares en su vivienda de Leongatha, una localidad del estado de Victoria. Preparó porciones individuales de solomillo Wellington, un plato de carne recubierta habitualmente con una mezcla de setas y envuelta en hojaldre.
A la comida acudieron Don y Gail Patterson, padres de Simon Patterson, marido del que Erin estaba separada; Heather Wilkinson, hermana de Gail, y su esposo, Ian Wilkinson. Simon también había sido invitado, pero finalmente no asistió al almuerzo.
Los cuatro comensales enfermaron tras la comida. Heather Wilkinson y Gail Patterson murieron el 4 de agosto. Don Patterson falleció al día siguiente. Ian Wilkinson logró sobrevivir después de permanecer 54 días hospitalizado, sometido a tratamiento por los graves efectos de la intoxicación.
La investigación determinó que el Wellington contenía oronja verde o Amanita phalloides, conocida en inglés como death cap. Patterson sostuvo durante el proceso que no había añadido deliberadamente las setas tóxicas y mantuvo su inocencia. El jurado no aceptó esa versión y en julio de 2025 la declaró culpable de tres asesinatos y de la tentativa de asesinato de Ian Wilkinson.
Por qué los jueces rechazaron el recurso de Patterson
La defensa intentó anular las condenas alegando diferentes irregularidades que, a su juicio, habían impedido celebrar un proceso completamente justo. Uno de sus principales objetivos era conseguir que se revocara el veredicto de culpabilidad o que se ordenara un nuevo juicio.
Uno de los argumentos estaba relacionado con el alojamiento del jurado durante las deliberaciones. Los miembros del jurado estuvieron hospedados en el mismo hotel que un importante testigo policial y miembros del equipo de la Fiscalía. Los abogados de Patterson consideraban que esa coincidencia podía afectar a la apariencia de independencia del proceso.
Había un problema para sostener esa tesis: no se aportaron pruebas de que hubiera existido comunicación directa entre los jurados y los integrantes de la acusación. El tribunal no consideró que esa circunstancia justificara anular las condenas.
La defensa cuestionó también la forma en la que Patterson fue interrogada durante cinco días por la Fiscalía, que consideraba excesivamente agresiva, y discutió el uso de determinadas pruebas, entre ellas datos relacionados con la localización de su teléfono y publicaciones en redes sociales.
Otro punto del recurso se centró en el supuesto cambio de posición de la acusación sobre el móvil de los crímenes. La defensa alegaba que la Fiscalía había introducido durante sus conclusiones planteamientos distintos de los expuestos al inicio del juicio.
El Tribunal de Apelaciones no encontró motivos suficientes para anular los veredictos. Las tres condenas por asesinato y la condena por tentativa de asesinato permanecen intactas.
La Fiscalía logra una pena todavía más severa
Mientras Patterson trataba de conseguir que se repitiera el juicio o que sus condenas fueran anuladas, la Fiscalía pidió exactamente lo contrario en materia penitenciaria: que nunca pudiera salir de la cárcel. El ministerio público sostuvo que el periodo mínimo de 33 años resultaba insuficiente ante la extraordinaria gravedad de los hechos.
Los fiscales defendieron que la pena inicial no reflejaba adecuadamente el nivel de premeditación apreciado durante el proceso. Los magistrados compartieron ese razonamiento y aceptaron endurecer la sentencia.
El tribunal consideró relevante que la intención homicida no se limitara al momento de servir la comida. También valoró la conducta posterior de Patterson mientras las víctimas estaban gravemente enfermas y los médicos intentaban averiguar qué había provocado la intoxicación mortal.
Para los jueces, no se trató de una decisión puntual tomada durante una comida, sino de una conducta sostenida en el tiempo, acompañada por engaños y por una ruptura especialmente grave de la confianza familiar. Ese análisis ha sido determinante para retirar cualquier posibilidad futura de libertad condicional.
Amanita phalloides: una seta capaz de provocar un fallo hepático
La especie presente en el envenenamiento añade una dimensión especialmente inquietante al caso. La Amanita phalloides está considerada una de las setas silvestres más peligrosas y puede resultar mortal incluso en cantidades relativamente pequeñas.
Una sola seta puede contener una cantidad de toxinas suficiente para provocar una intoxicación potencialmente mortal en un adulto. Cocinarla, secarla o pelarla no elimina sus toxinas, de modo que su aspecto culinario puede resultar engañosamente normal.
El envenenamiento tiene además una característica peligrosa: los primeros síntomas pueden tardar varias horas en aparecer. Son frecuentes el dolor abdominal, las náuseas, los vómitos y la diarrea. Después puede producirse una aparente mejoría. Y ahí está parte del peligro.
Mientras disminuyen los síntomas gastrointestinales, las toxinas pueden seguir causando daños graves en el hígado y, en los casos más severos, también en los riñones. El fallo hepático puede aparecer varios días después de la ingestión.
Esa evolución explica por qué una intoxicación por Amanita phalloides constituye una emergencia médica y por qué conocer con rapidez qué ha ingerido el paciente puede resultar decisivo para orientar el tratamiento.
Qué opciones legales le quedan a Erin Patterson
La decisión del Tribunal de Apelaciones reduce drásticamente las posibilidades de Patterson de modificar su situación judicial, aunque todavía existe una vía: intentar llevar el asunto ante el Tribunal Superior de Australia, la máxima instancia judicial del país.
No se trata, sin embargo, de una nueva apelación automática. Para que el caso llegue a ser examinado, Patterson debe conseguir primero que el Tribunal Superior acepte intervenir. La mera presentación de una solicitud no implica que el tribunal vaya a revisar las condenas.
El listón es elevado. La máxima corte australiana no repite un proceso simplemente porque una persona condenada discrepe del resultado. Normalmente debe existir una cuestión jurídica relevante o un posible error de suficiente importancia como para justificar su intervención.
La legislación de Victoria contempla también circunstancias excepcionales en las que pueden plantearse nuevas actuaciones cuando aparecen pruebas nuevas y convincentes capaces de cuestionar una condena. No es una segunda oportunidad ordinaria para reproducir los argumentos que los tribunales ya han rechazado.
Por el momento, las decisiones centrales del caso son inequívocas: tres condenas por asesinato, una por tentativa de asesinato y una pena que ya no contiene ninguna puerta penitenciaria de salida.
Una sentencia que transforma para siempre el futuro de Patterson
El recurso que podía haber abierto la puerta a un nuevo juicio ha terminado produciendo el escenario penal más severo para Erin Patterson. La justicia de Victoria mantiene que asesinó deliberadamente a tres familiares y trató de matar a un cuarto utilizando setas extremadamente tóxicas introducidas en una comida preparada en su propia casa.
La pena inicial ya hacía muy improbable que recuperara la libertad. La nueva resolución elimina incluso esa posibilidad remota. Los 33 años que separaban a Patterson de una eventual solicitud de libertad condicional han desaparecido de la ecuación.
Salvo que el Tribunal Superior de Australia llegue a intervenir y altere el rumbo del proceso, Erin Patterson permanecerá encarcelada de por vida. El almuerzo de Leongatha, convertido en uno de los procesos criminales más seguidos de Australia, termina por ahora con la pena efectiva más dura para la mujer condenada por matar a tres de sus familiares con setas venenosas.
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