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Un ingeniero cuenta cómo triplica los presupuestos de reformas con IA

Un ingeniero asegura que el uso de IA ha triplicado los presupuestos de reformas en dos semanas. La tecnología agiliza tareas, pero exige supervisión.

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presupuestos de reformas con IA

Resumen

  • Un ingeniero asegura que su equipo triplicó los presupuestos en dos semanas
  • La IA agiliza tareas de oficina, pero los cálculos exigen revisión humana
  • Más presupuestos no implica más contratos ni mayor rentabilidad

La inteligencia artificial empieza a transformar uno de los trabajos más laboriosos de las empresas de construcción: preparar presupuestos de obras y reformas. Daniel Beguería, ingeniero de obra, asegura que su equipo ha conseguido triplicar la cantidad de presupuestos elaborados en apenas dos semanas gracias a la incorporación de herramientas de IA y procesos automatizados.

El resultado, según explica el profesional, no consiste en construir más deprisa ni en sustituir a los trabajadores de una obra. La mejora aparece antes de empezar los trabajos, cuando toca calcular materiales, organizar partidas, revisar costes y preparar propuestas económicas. Beguería sostiene que la tecnología les permite asumir una carga de trabajo administrativo considerablemente mayor, aunque reconoce que todavía necesita supervisión humana y que los resultados no siempre son correctos.

La experiencia se ha conocido a través de una conversación entre Beguería y el especialista en inteligencia artificial Agustín Medina, difundida el 6 de noviembre. Durante el encuentro, el ingeniero abordó tanto los avances conseguidos como las dificultades de gestionar una empresa constructora que factura cantidades importantes, pero no necesariamente obtiene beneficios proporcionales.

Su testimonio refleja una transformación que empieza a cobrar fuerza en un sector tradicionalmente asociado al trabajo manual. La construcción sigue necesitando albañiles, electricistas, fontaneros y técnicos sobre el terreno. Lo que está cambiando es buena parte del trabajo de oficina que acompaña a cada proyecto.

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Tres veces más presupuestos en solo dos semanas

El dato más llamativo de la experiencia de Beguería es el aumento de productividad conseguido en un periodo muy corto. Según relata, su empresa está elaborando tres veces más presupuestos de reformas que en las semanas anteriores a la aplicación de estas herramientas.

El ingeniero plantea incluso un objetivo más ambicioso: reducir a una semana el tiempo necesario para preparar y entregar las propuestas económicas. No afirma haber alcanzado ese plazo de manera generalizada, pero considera que la automatización puede acercar a su equipo a esa meta.

Conviene distinguir dos cuestiones. Triplicar los presupuestos elaborados no significa triplicar la facturación, ni tampoco que las propuestas terminen convirtiéndose en contratos. El avance descrito corresponde a la capacidad de preparar ofertas para posibles clientes, una fase fundamental para las empresas que trabajan con numerosas solicitudes de reformas.

El beneficio potencial es evidente. Una empresa que tarda demasiado en responder a una petición comercial puede perder oportunidades, especialmente cuando el propietario de una vivienda está solicitando varias ofertas al mismo tiempo. Reducir ese tiempo permite atender más encargos sin dedicar necesariamente el triple de horas a las tareas administrativas.

El problema de las constructoras que facturan mucho y ganan poco

Beguería también ha explicado una situación que conoce por experiencia: una facturación elevada no garantiza una empresa rentable.

El ingeniero asegura que llegó a facturar cerca de dos millones de euros, pero que los márgenes de beneficio eran reducidos debido a las dificultades de organización y gestión interna.

El problema no estaba necesariamente en la falta de clientes. Una constructora puede gestionar numerosos proyectos, comprar materiales, contratar profesionales y mover importantes cantidades de dinero sin conseguir que esa actividad se traduzca en ganancias suficientes.

Los retrasos administrativos, las estimaciones incorrectas, los trabajos no contemplados en el presupuesto y las desviaciones de costes pueden reducir rápidamente el beneficio previsto.

En este contexto, Beguería defiende que el objetivo de introducir inteligencia artificial no debe limitarse a producir más documentos o conseguir mayor volumen de negocio. Lo importante es mejorar la rentabilidad de cada proyecto.

La diferencia entre trabajar con un margen del 10% o del 20%, por ejemplo, resulta decisiva. Aunque ambas empresas facturen la misma cantidad, la segunda dispone de un margen mayor para afrontar imprevistos, realizar inversiones o soportar una caída de la actividad.

La tecnología no crea ese margen por sí sola. Puede ayudar a controlar determinados procesos, pero sigue siendo necesario presupuestar correctamente, conocer los gastos reales y comprobar que cada obra se ejecuta dentro de las condiciones previstas.

Cómo utiliza la inteligencia artificial una empresa de reformas

Una de las aplicaciones más prácticas de la IA en construcción es la preparación automatizada de presupuestos. Se trata de organizar la información necesaria para calcular el coste de una actuación y convertirla en una propuesta económica comprensible.

En el mercado existen herramientas capaces de procesar descripciones de obras, documentos técnicos y, dependiendo del sistema, planos o mediciones. A partir de esa información pueden generar borradores con partidas de albañilería, instalaciones, revestimientos y otros trabajos.

Algunas soluciones permiten incorporar bases de precios y exportar los resultados a programas de gestión de presupuestos. Otras se centran en ordenar documentación, recuperar información de proyectos anteriores o automatizar tareas repetitivas.

Eso no significa que Beguería utilice necesariamente todas estas funciones. El ingeniero no identifica una herramienta concreta en la información publicada ni detalla el procedimiento técnico completo empleado por su empresa.

La aplicación práctica puede entenderse con un ejemplo. Para presupuestar la reforma de un baño, una empresa necesita determinar las superficies, los materiales, las instalaciones que deben sustituirse, la mano de obra y los costes indirectos.

Un sistema automatizado puede ayudar a estructurar esos datos, preparar las partidas y realizar cálculos preliminares. El profesional debe comprobar después que las cantidades, los precios y las condiciones se corresponden con la vivienda y con el trabajo realmente solicitado.

La IA todavía necesita corregir parte de sus resultados

Beguería reconoce que la automatización no resuelve todo el proceso. Al comentar uno de los presupuestos preparados recientemente, estima que aproximadamente el 80% del resultado era correcto.

Se trata de una valoración del propio ingeniero, no de una medición independiente de la precisión del sistema ni de una tasa de acierto aplicable a otras empresas.

El dato es importante porque muestra tanto el potencial como las limitaciones actuales de estas herramientas. Si una parte considerable del documento necesita pocas correcciones, el ahorro de trabajo puede ser relevante. Pero los errores restantes pueden afectar a cuestiones decisivas.

Un presupuesto aparentemente bien elaborado puede resultar económicamente inviable si contiene una medición equivocada, omite un trabajo necesario o utiliza precios que no corresponden a los proveedores y condiciones reales de la obra.

Por eso, generar un presupuesto rápidamente no equivale a garantizar su exactitud.

Los riesgos de confiar demasiado en los presupuestos automáticos

Las reformas de viviendas presentan dificultades que no siempre aparecen reflejadas en una descripción inicial o en un plano.

Una instalación eléctrica antigua, una tubería deteriorada o una pared con problemas de humedad pueden modificar el alcance de los trabajos. También influyen la accesibilidad del inmueble, los permisos necesarios, la retirada de residuos y la coordinación entre distintos profesionales.

La inteligencia artificial puede procesar la información disponible, pero no tiene por qué conocer las condiciones ocultas de una vivienda ni detectar problemas que todavía no se han identificado durante una inspección técnica.

De ahí que la revisión profesional siga siendo fundamental, especialmente antes de entregar un presupuesto cerrado o asumir compromisos económicos con un cliente.

También existe una cuestión de responsabilidad. Aunque un programa prepare gran parte de la documentación, la empresa que presenta la oferta debe asegurarse de que sus importes, partidas y condiciones contractuales son correctos.

Un error puede convertirse en un sobrecoste para el propietario o en una pérdida para el contratista. Y ninguna de esas situaciones desaparece por haber utilizado una herramienta tecnológica.

La inteligencia artificial empieza a cambiar el trabajo de oficina en la construcción

El caso de Daniel Beguería muestra una aplicación bastante concreta de la IA: reducir el tiempo dedicado a preparar propuestas comerciales y liberar recursos para otras tareas de gestión.

No es un cambio menor. En una empresa de reformas, elaborar presupuestos implica invertir horas en encargos que quizá nunca lleguen a contratarse. Cuanto más eficiente resulte ese trabajo, mayor capacidad tendrá el negocio para atender solicitudes sin disparar sus costes administrativos.

Las herramientas disponibles también empiezan a extenderse a la planificación, la clasificación de documentos y el seguimiento económico de los proyectos. Su utilidad depende, sin embargo, de la calidad de los datos y de que los procedimientos de la empresa estén suficientemente organizados.

La experiencia del ingeniero aporta un resultado prometedor, aunque limitado a su propio equipo: tres veces más presupuestos en dos semanas, según sus declaraciones, sin que se hayan publicado cifras independientes sobre el ahorro económico o el incremento de contratos conseguidos.

El verdadero examen llegará al comprobar si esa mayor velocidad permite mantener la precisión de las ofertas, reducir errores y mejorar los márgenes de beneficio. Porque en construcción sigue habiendo una diferencia fundamental entre presentar muchos presupuestos y ejecutar obras rentables.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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