España
La Guardia Civil desactiva un proyectil a 2.300 metros al pie del Aspe
Un proyectil hallado junto al pico Aspe, a 2.300 metros de altitud, obliga a intervenir a especialistas de la Guardia Civil con apoyo aéreo.
Resumen
- La Guardia Civil desactiva un proyectil a 2.300 metros junto al pico Aspe
- En el operativo participan especialistas TEDAX, GREIM y un helicóptero
- Los explosivos antiguos pueden seguir siendo peligrosos aunque estén oxidados
La Guardia Civil ha desactivado un proyectil explosivo localizado a unos 2.300 metros de altitud en las inmediaciones del pico Aspe, en el Pirineo aragonés. El artefacto apareció en una zona de alta montaña perteneciente al término municipal de Aísa, en la provincia de Huesca, y obligó a desplegar un dispositivo especializado para neutralizarlo.
La intervención requirió la participación del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de Jaca, especialistas en desactivación de explosivos TEDAX-NRBQ y medios aéreos de la Guardia Civil. La complicada ubicación del proyectil hizo necesaria la coordinación entre unidades acostumbradas a trabajar en terrenos de difícil acceso.
El hallazgo vuelve a poner de manifiesto un peligro que persiste en distintas zonas del Pirineo: la presencia de munición sin explosionar, potencialmente peligrosa incluso después de décadas de exposición a las condiciones meteorológicas. No es un caso aislado. Durante este mismo año se han registrado otras intervenciones para retirar artefactos antiguos en las montañas oscenses.
Un proyectil localizado a 2.300 metros junto al pico Aspe
El artefacto fue encontrado al pie del pico Aspe, una de las montañas más conocidas del Pirineo occidental aragonés, situada en el entorno del valle de Aísa.
La localización, a unos 2.300 metros sobre el nivel del mar, complicaba cualquier intervención convencional. En estas zonas, las pendientes, las condiciones del terreno y la dificultad para transportar equipos obligan a recurrir a procedimientos adaptados a la alta montaña.
El operativo contó con el apoyo de un helicóptero de la Guardia Civil, además de los agentes del GREIM de Jaca y los especialistas encargados de neutralizar el explosivo.
La información difundida sobre esta intervención no permite precisar el calibre, la antigüedad ni la procedencia del proyectil. Tampoco se ha confirmado que perteneciera a la Guerra Civil, aunque otros artefactos recuperados anteriormente en el Pirineo sí tenían ese origen.
El GREIM y los TEDAX, claves para retirar explosivos en montaña
La operación exigió la colaboración de dos especialidades de la Guardia Civil con funciones distintas.
El GREIM de Jaca dispone de preparación y medios para intervenir en entornos montañosos de difícil acceso. Su trabajo resulta especialmente importante cuando el terreno impide llegar con vehículos o transportar material por las rutas habituales.
Por su parte, los TEDAX-NRBQ son especialistas en la detección, identificación, neutralización y desactivación de artefactos explosivos y otras amenazas peligrosas.
Por qué un proyectil antiguo puede seguir siendo peligroso
El paso del tiempo no garantiza que una munición haya perdido su capacidad explosiva. Algunos proyectiles conservan su carga interior durante décadas y pueden resultar especialmente peligrosos si alguien intenta moverlos, golpearlos o desmontarlos.
La corrosión exterior tampoco demuestra que el explosivo se haya degradado hasta dejar de representar una amenaza. De hecho, el deterioro de determinadas piezas puede aumentar la incertidumbre sobre su estado.
Por eso, ante un hallazgo de estas características, la intervención debe quedar en manos de especialistas en desactivación de explosivos. La aparente antigüedad de un objeto militar no permite considerarlo inofensivo.
Otro proyectil de la Guerra Civil apareció en junio en el Pirineo
El caso del pico Aspe tiene un antecedente reciente.
El 27 de junio de 2026, un senderista encontró una granada de mortero de 50 milímetros procedente de la Guerra Civil en la Colladeta del ibón de Plan, a más de 2.300 metros de altitud.
El descubrimiento se produjo en el término municipal de Plan, en una zona de montaña próxima al valle de Chistau. La Guardia Civil organizó entonces un operativo con especialistas en explosivos, efectivos del GREIM de Boltaña y apoyo aéreo.
El artefacto fue retirado y destruido de forma controlada. La intervención se dio a conocer públicamente el 6 de julio.
No era tampoco el primer antecedente. En otra operación realizada dos años antes, los especialistas tuvieron que desplazarse hasta las inmediaciones de la Peña Montañesa, en el municipio oscense de Laspuña, para neutralizar una granada de mano de la Guerra Civil localizada cerca de una ruta frecuentada por montañeros.
Estos hallazgos recuerdan que determinadas áreas del Pirineo conservan restos materiales de los conflictos del siglo XX. La presencia de antiguos explosivos no siempre resulta evidente, especialmente cuando han permanecido enterrados o expuestos a la erosión.
Qué hacer si aparece un proyectil durante una excursión
La Guardia Civil recomienda extremar las precauciones ante cualquier objeto que pueda ser munición o material explosivo.
La primera indicación es no tocarlo, moverlo ni intentar recogerlo. Tampoco debe transportarse a otro lugar, aunque parezca oxidado, deteriorado o vacío.
Lo adecuado es alejarse, impedir que otras personas se aproximen y recordar la ubicación exacta para comunicarla a las autoridades. Si es posible señalar el lugar sin acercarse ni manipular el objeto, esa información puede facilitar el trabajo de los especialistas.
El aviso debe realizarse a través del 062 de la Guardia Civil o del 112 de emergencias, aportando la localización más precisa posible y cualquier referencia que permita encontrar el artefacto.
En zonas montañosas, facilitar coordenadas GPS puede resultar especialmente útil, siempre que puedan obtenerse sin asumir riesgos.
Los explosivos sin detonar siguen apareciendo en el Pirineo
La desactivación del proyectil junto al Aspe vuelve a recordar que las montañas no están completamente libres de restos explosivos antiguos.
Las intervenciones registradas en distintos puntos de Huesca demuestran que estos hallazgos pueden producirse incluso en áreas utilizadas habitualmente para practicar senderismo y montañismo.
El trabajo conjunto de los especialistas en explosivos, los grupos de montaña y las unidades aéreas permite responder a situaciones en las que el acceso constituye una dificultad añadida.
La recomendación para quienes frecuentan el Pirineo es sencilla: ante un objeto sospechoso, mantener la distancia y avisar a las autoridades. Un proyectil sin detonar puede seguir siendo peligroso, por muchos años que lleve abandonado en la montaña.
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