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Cultura

Víctor Manuel recuerda el saqueo falangista que sufrió su familia

Víctor Manuel recupera el saqueo de la casa de su abuela, el fusilamiento de su abuelo Ángel y el largo silencio familiar que dejó la represión.

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Víctor Manuel

Por Ruben Ortega - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons

Resumen

  • Víctor Manuel recuerda el saqueo falangista sufrido por su familia
  • Su abuelo Ángel fue fusilado en Oviedo en 1941 y quedó en una fosa común
  • El cantante vincula aquella historia con el silencio de la posguerra española

Víctor Manuel ha recuperado uno de los episodios más duros de su historia familiar: el saqueo de la casa de su abuela por falangistas después de que su abuelo fuera detenido y enviado a la cárcel de Oviedo, donde acabaría fusilado. El cantautor asturiano relató que se llevaron prácticamente todo lo que había en la vivienda, desde enseres hasta colchones. Solo se salvó una máquina de coser porque estaba prestada a una vecina.

El recuerdo desembocó en una frase que resume su posición ante quienes defienden dejar atrás los crímenes de la Guerra Civil y la dictadura: «Lo que está mal enterrado habrá que enterrarlo bien». No hablaba en abstracto. Su abuelo Ángel fue fusilado en 1941 y sus restos permanecen en la fosa común del cementerio de Oviedo, un lugar estrechamente ligado a la represión franquista en Asturias.

El saqueo de la casa de su abuela que Víctor Manuel no olvida

El episodio salió a la luz durante la participación de Víctor Manuel en Hora 25, en una edición de Un país desde un lugar conducida por José Luis Sastre desde un bar del centro de Madrid. La conversación giraba alrededor de la polarización política, la memoria y la manera en que determinados discursos terminan entrando en la vida cotidiana. Entonces el músico llevó el asunto del terreno teórico al salón de su propia familia y recordó lo ocurrido tras la detención de su abuelo.

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Según su relato, los falangistas llegaron a casa de su abuela después de que su abuelo hubiera sido encarcelado. La vivienda quedó prácticamente vacía. Aquello no consistió simplemente en requisar un objeto concreto o registrar la casa: Víctor Manuel lo describió como un arrasamiento, con la desaparición incluso de los colchones.

La historia guarda todavía un detalle casi cinematográfico, aunque poco tiene de ficción. Unos 20 años después, el padre del cantante acudió al mercado y reconoció en una mujer unos pendientes que habían pertenecido a su madre. Según contó Víctor Manuel, cuando el hombre identificó las joyas, la mujer le pidió que no montara un escándalo y aseguró que se las devolvería. Los objetos domésticos tienen a veces una memoria más obstinada que los discursos: un par de pendientes puede atravesar dos décadas y contar bastante más que una consigna.

Ángel, el abuelo fusilado en Oviedo en 1941

La historia familiar de Víctor Manuel alrededor de la represión franquista no aparece por primera vez en esta conversación. El cantante, nacido en Mieres en 1947, ha explicado durante años que su abuelo Ángel fue fusilado en Oviedo en 1941, una vez terminada la Guerra Civil, cuando se encontraba preso en la cárcel de la ciudad. Fue enterrado en la fosa común del cementerio ovetense.

Su padre, Jesús, quedó siendo adolescente al frente de una familia numerosa. El episodio quedó después envuelto en uno de esos silencios familiares de la posguerra tan habituales en España: se sabía que había ocurrido algo terrible, pero se hablaba poco y mal de ello, casi siempre a media voz.

La versión de la «cesta de huevos» que escuchó de niño

Víctor Manuel ha contado que durante su infancia preguntaba a su padre por qué habían matado a su abuelo. La respuesta era siempre parecida: por haber robado una cesta de huevos. Durante años aquella explicación fue prácticamente todo lo que recibió.

Ya adulto, y después de la muerte de su padre, investigó el expediente. Según ha relatado anteriormente, encontró una denuncia relacionada con el supuesto robo de dos estufas, una acusación que precedió al encarcelamiento y posterior fusilamiento de Ángel. El propio cantante ha interpretado durante años el silencio paterno como producto del miedo instalado en una generación que había aprendido que hablar podía salir muy caro.

Es un matiz importante. Víctor Manuel no presenta ahora una historia recién descubierta, sino una pieza nueva de una memoria familiar que lleva décadas reconstruyendo. El saqueo de la vivienda, los colchones desaparecidos, la máquina de coser que se libró por casualidad y aquellos pendientes encontrados mucho después completan el paisaje doméstico de una represión que rara vez terminaba en el momento de una detención.

«Lo que está mal enterrado habrá que enterrarlo bien»

De ahí procede la frase que ha convertido sus palabras en asunto de actualidad. Víctor Manuel rechazó la idea de que recordar aquellos hechos equivalga a vivir permanentemente anclado en el pasado. Para él ocurre justamente lo contrario: cuando hay historias familiares sin resolver, cadáveres en fosas y generaciones educadas en el silencio, olvidar por decreto no resuelve el pasado.

El cantante utilizó palabras bastante menos ceremoniosas para referirse a quienes reclaman ese olvido. Después llegó la sentencia que ha trascendido: «Lo que está mal enterrado habrá que enterrarlo bien». La metáfora resulta especialmente literal en su caso. Su abuelo está enterrado en una fosa común y su padre pasó buena parte de su vida evitando hablar de lo ocurrido.

También introdujo una paradoja generacional. Recordó cuánto lamenta no haber preguntado más a los mayores de su familia y explicó que observa algo parecido, desde el otro lado del espejo, en su propia nieta, poco interesada por conocer determinados episodios de su vida. La memoria familiar suele llegar tarde: parece aburrida mientras está disponible y adquiere otro peso cuando quienes podían contarla ya no están.

La fosa de Oviedo vuelve al centro de la memoria

El lugar donde está enterrado Ángel no es un escenario menor dentro de la historia asturiana. La fosa común del cementerio de Oviedo está considerada el mayor enterramiento colectivo de Asturias relacionado con la represión desencadenada tras el golpe de Estado de 1936, la Guerra Civil y la posterior dictadura. En julio de 2026, el Ejecutivo asturiano inició formalmente el procedimiento para declararla Lugar de Memoria Democrática.

La documentación oficial asturiana ha cifrado en 1.316 las personas asesinadas durante la represión franquista cuyos restos reposan allí. No es, por tanto, únicamente el lugar al que una familia de Mieres acudía a llevar flores sin poder señalar con exactitud dónde descansaba el abuelo. Es uno de los grandes espacios físicos de la represión franquista en Asturias.

Ese contexto da otra dimensión a la frase de Víctor Manuel. No se trata solo de una disputa retórica sobre qué debe recordar un país. En muchos casos hay nombres, expedientes, objetos confiscados y familias quebradas, además de lugares perfectamente localizables. La Historia con mayúscula suele presentarse en manuales; en las casas entra por una puerta bastante más pequeña.

Una memoria que vuelve mientras Víctor Manuel sigue cantando

El episodio aparece, además, en un momento de plena actividad para el músico. Víctor Manuel tiene 79 años y continúa sobre los escenarios con la gira de Solo a solas conmigo, su vigesimoctavo álbum de estudio. Este sábado tiene prevista una nueva actuación en Baluarte, en Pamplona, donde combinará las canciones recientes con un repertorio que lleva varias generaciones instalado en la memoria popular.

Quizá por eso sus palabras han tenido eco más allá de la entrevista. No proceden de un historiador ante un archivo ni de un dirigente durante un debate parlamentario, sino de alguien que reconstruye una historia doméstica: un abuelo fusilado, una casa saqueada y un padre educado en el miedo, mientras el nieto acabó buscando las piezas que faltaban.

Ochenta años después, aquellas piezas siguen apareciendo. Un expediente, una fosa, unos pendientes vistos inesperadamente en un mercado. Ahí reside el fondo de lo que Víctor Manuel ha vuelto a poner sobre la mesa: el pasado puede hacerse viejo; desaparecer por no hablar de él es otra cosa.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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