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Abascal acusa al Gobierno de mentir por el AVE y el accidente de Urda

Abascal vincula Urda con el posible cierre temporal del AVE Madrid-Barcelona y acusa al Gobierno de mentir sobre la seguridad ferroviaria española

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Abascal acusa al Gobierno

Imagen: Vox España, dominio público.

Resumen

  • Abascal acusa al Gobierno de mentir sobre el accidente de Urda
  • Transportes estudia cortar el AVE Madrid-Barcelona durante las obras
  • La investigación sigue abierta y analiza decisiones y sistemas de seguridad

Santiago Abascal ha acusado al Gobierno de mentir sobre las causas del accidente ferroviario de Urda después de que el ministro de Transportes, Óscar Puente, planteara la posibilidad de interrumpir temporalmente la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona mientras se acometen sus próximas obras de renovación.

El presidente de Vox sostiene que existe una contradicción entre el foco puesto inicialmente sobre un posible fallo humano en el control ferroviario y la decisión de estudiar un cierre completo de otra línea de alta velocidad durante unas obras. Abascal ha ido más allá y ha responsabilizado políticamente al Ejecutivo de la tragedia de Toledo, que deja hasta el momento 69 fallecidos.

La comparación, sin embargo, mezcla dos asuntos relacionados por el debate sobre la seguridad ferroviaria pero distintos desde el punto de vista técnico. El corte del Madrid-Barcelona no está decidido y Transportes lo estudia como una fórmula para acelerar una renovación integral de la infraestructura. Mientras tanto, las causas y responsabilidades del accidente de Urda continúan bajo investigación.

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Abascal vincula el posible cierre del AVE con Urda

La nueva ofensiva del líder de Vox llegó este sábado después de que Puente reconociera que su departamento analiza la posibilidad de suspender durante un periodo determinado la circulación de alta velocidad entre Madrid y Barcelona.

Abascal utilizó ese anuncio para cuestionar la explicación ofrecida tras el accidente de Urda. A su juicio, si la tragedia hubiera dependido únicamente de una actuación humana incorrecta, no tendría sentido estudiar medidas más drásticas sobre la explotación de otras infraestructuras.

El dirigente de Vox acusó directamente al Ejecutivo de “mentir” y de ser responsable de lo sucedido. También volvió a elevar el tono contra el Gobierno al calificarlo de “organización criminal”.

La acusación política es clara. La conclusión técnica, bastante menos. Hasta que finalicen las investigaciones no puede establecerse que las decisiones sobre las obras del Madrid-Barcelona demuestren cuál fue el origen del choque ocurrido en Toledo.

Qué ha planteado realmente Transportes para Madrid-Barcelona

Óscar Puente explicó que el Ministerio está valorando si resulta conveniente cerrar temporalmente la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona durante determinadas obras de renovación.

No se trata, por ahora, de un cierre aprobado ni existe un calendario definitivo comunicado a los viajeros. Es una de las alternativas sobre la mesa para afrontar una remodelación que afecta a una de las principales arterias ferroviarias españolas.

Puente argumentó que mantener una línea abierta mientras se ejecutan trabajos de gran envergadura puede alargar considerablemente los plazos y generar problemas de fiabilidad, puntualidad y explotación. El Ministerio estudia si resulta preferible concentrar los trabajos durante un periodo más corto, aunque eso implique dejar temporalmente sin servicio ferroviario determinados trayectos.

La línea Madrid-Barcelona, pendiente de una decisión

Una de las actuaciones que se aproxima es la renovación del tramo Madrid-Calatayud. Puente reconoció que determinadas partes de la infraestructura presentan condiciones mejorables y defendió la necesidad de decidir cómo ejecutar las obras antes de que comiencen los trabajos de mayor alcance.

El dilema no es menor. Mantener los trenes circulando permite conservar el servicio para millones de viajeros, pero obliga a trabajar durante las franjas disponibles, generalmente nocturnas, y multiplica las restricciones operativas. Cortar completamente la circulación permite actuar con más rapidez, aunque el impacto sobre los pasajeros y sobre las conexiones entre Madrid, Zaragoza y Barcelona sería enorme.

El modelo de cortes intensivos para acortar las obras

Transportes ha señalado como referencia el modelo aplicado en otros países europeos, donde determinadas renovaciones ferroviarias se afrontan suspendiendo la circulación mientras se interviene de manera intensiva sobre la infraestructura.

Puente ha planteado que trabajos que podrían prolongarse durante varios años con una línea funcionando pueden reducirse notablemente mediante un corte total y concentrado. Esa posibilidad se estudia también en España en un momento especialmente delicado para la alta velocidad.

No es solo una cuestión de seguridad. El propio ministro ha hablado de múltiples razones operativas, entre ellas los tiempos de ejecución y las dificultades de compatibilizar una reforma integral con cientos de circulaciones diarias.

Urda: el foco sigue en el centro de control de Atocha

El accidente de Urda se produjo después de un fallo del sistema de seguridad LZB, utilizado para supervisar y controlar la circulación de los trenes en determinados tramos de alta velocidad.

Al caer ese sistema, la gestión del tráfico pasó a depender de los procedimientos previstos para este tipo de incidencias. En ese contexto, un AVE de Renfe recibió autorización para continuar la marcha mientras un tren de Iryo permanecía detenido varios kilómetros más adelante en la misma vía.

La orden para que el AVE recuperase una circulación normal está en el centro de las pesquisas. Puente la calificó de difícil explicación y señaló que desde el centro de control de Atocha podía observarse en las pantallas la posición de los dos convoyes.

Eso explica que los primeros indicios hayan dirigido buena parte de la atención hacia la actuación de los responsables del tráfico. Pero una cosa es el indicio inicial y otra, bastante distinta, convertirlo prematuramente en una causa definitiva.

Los investigadores deberán reconstruir las comunicaciones, los registros técnicos, los protocolos aplicados, el funcionamiento de los sistemas de seguridad y las decisiones adoptadas en los minutos previos a la colisión. También se analizan las cajas negras de los trenes y el material disponible en los sistemas ferroviarios.

Hablar simplemente de “error humano” puede resultar demasiado corto para una investigación de esta magnitud. Incluso si finalmente se confirma una decisión incorrecta, quedará por determinar en qué circunstancias se produjo, qué información tenía el operador y qué barreras de seguridad podían haber impedido que desembocara en una catástrofe.

El choque político se endurece a un mes del 29N

La tragedia ha irrumpido también en una campaña electoral ya cargada de enfrentamientos. Las elecciones generales están convocadas para el 29 de noviembre y la gestión ferroviaria se ha convertido en uno de los principales frentes políticos contra el Ejecutivo.

Abascal ha elevado especialmente el tono contra Pedro Sánchez y Óscar Puente y ha rechazado que las responsabilidades puedan limitarse a un trabajador o una decisión concreta del centro de control.

El Gobierno, por su parte, insiste en que será necesario esperar a las investigaciones técnicas y judiciales. Pedro Sánchez ha reconocido que existe una “confianza quebrada” en la alta velocidad después de los accidentes registrados este año y ha prometido reforzar la seguridad ferroviaria.

Ese reconocimiento alimenta inevitablemente el debate político. No demuestra, por sí solo, una relación causal entre las deficiencias de una infraestructura y el choque de Urda, pero sí evidencia que el Ejecutivo considera necesario revisar procedimientos y decisiones sobre la red.

Y ahí está el terreno que explota Vox: convertir las dudas sobre el sistema ferroviario en una cuestión de responsabilidad política del Gobierno.

La investigación marcará dónde están las responsabilidades

El posible cierre temporal del AVE Madrid-Barcelona durante su renovación no prueba que el accidente de Urda tuviera una causa estructural. Son decisiones distintas y la propuesta de Transportes está vinculada a unas obras previstas, aunque la tragedia haya modificado inevitablemente el contexto en el que se analiza cualquier actuación ferroviaria.

Tampoco puede darse por cerrado el accidente atribuyéndolo únicamente a una equivocación individual. Con 69 víctimas mortales, determinar qué falló exige analizar tanto las decisiones humanas como los sistemas técnicos, los protocolos y las barreras de seguridad que deberían impedir que un error termine en una colisión.

Abascal ha colocado esa aparente contradicción en el centro de su ataque al Gobierno. La respuesta definitiva, sin embargo, no llegará desde el enfrentamiento político ni desde un mensaje publicado en redes sociales.

Llegará cuando las investigaciones permitan establecer por qué un AVE recibió autorización para avanzar mientras otro tren permanecía detenido en su vía, qué información existía en ese momento y si el sistema tenía mecanismos suficientes para evitar el impacto. Ahí se decidirá qué fue un error, qué pudo fallar alrededor de él y, sobre todo, dónde estaban realmente las responsabilidades.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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