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Anthropic logra beneficio operativo y abre dudas sobre el coste de IA

Anthropic logra beneficio operativo mientras su S-1 revela enormes contratos de cómputo y deja dudas sobre cuánto pesan los descuentos pactados

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el coste real de su IA

Resumen

  • Anthropic ganó 974 millones a nivel operativo en el segundo trimestre
  • El coste de cómputo cayó del 201% al 55% de los ingresos semestrales
  • Los descuentos pactados impiden saber cuánto de la mejora es estructural

Anthropic ha conseguido algo que hasta hace poco parecía bastante más difícil que entrenar otro modelo gigante: ganar dinero con su actividad ordinaria de inteligencia artificial durante un trimestre. La compañía registró un beneficio operativo de 974 millones de dólares entre abril y junio de 2026, después de perder 1.667 millones en los tres meses anteriores. Los ingresos trimestrales saltaron hasta 11.555 millones.

El cambio más llamativo está en la factura informática. Durante el primer semestre de 2026, Anthropic gastó 8.945 millones de dólares en cómputo e infraestructura, equivalentes al 55% de sus ingresos. Un año antes ese coste ascendía al 201% de la facturación semestral. En el segundo trimestre, la proporción bajó todavía más, hasta aproximadamente el 48%. Es una transformación enorme. Lo que la documentación no permite saber con la misma precisión es cuánto procede de eficiencia tecnológica, cuánto del crecimiento de los ingresos y cuánto de las condiciones comerciales negociadas con sus proveedores.

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Anthropic pasa de gastar dos dólares a ingresar casi dos por cada uno

Las cifras explican por qué el S-1 presentado por Anthropic ante la SEC ha llamado tanto la atención. En los seis primeros meses de 2025, la empresa ingresó 1.163 millones de dólares y gastó 2.334 millones únicamente en cómputo e infraestructura. Dicho de otra manera, necesitaba aproximadamente dos dólares de capacidad informática por cada dólar facturado.

Doce meses después, la fotografía cambia por completo. Anthropic ingresó 16.286 millones en el primer semestre de 2026 mientras sus gastos de cómputo alcanzaban 8.945 millones. El coste absoluto casi se cuadruplicó, pero los ingresos crecieron mucho más deprisa. De ahí sale ese ratio del 55%.

La empresa atribuye esta mejora a una combinación de crecimiento y eficiencia. Su argumento es sencillo: los modelos son capaces de producir más trabajo por unidad de cómputo y, al mismo tiempo, la infraestructura contratada previamente puede atender a un volumen mucho mayor de clientes. El propio S-1 reconoce, sin embargo, que buena parte del cómputo se contrata por adelantado y no fluctúa automáticamente con la demanda de cada trimestre.

El segundo trimestre fue el verdadero punto de inflexión

Entre enero y marzo de 2026, Anthropic todavía perdió 1.667 millones de dólares a nivel operativo sobre unos ingresos de 4.731 millones. En el trimestre siguiente facturó 11.555 millones y obtuvo 974 millones de beneficio operativo.

Su gasto trimestral en cómputo pasó de 3.387 millones a 5.558 millones. Subió con fuerza, sí, pero mucho menos que los ingresos. El resultado fue que la factura informática pasó de representar aproximadamente el 72% de la facturación a cerca del 48% de los ingresos.

Ese es el dato realmente importante. Anthropic no ha descubierto cómo producir inteligencia artificial casi gratis. Está gastando cantidades cada vez mayores. Simplemente está consiguiendo, por ahora, que la facturación crezca más deprisa que el coste de las máquinas.

El acuerdo con SpaceX introduce un matiz importante

Aquí aparece una de las piezas más interesantes del puzle. SpaceX comunicó que en mayo de 2026 alcanzó acuerdos para proporcionar capacidad informática a Anthropic mediante Colossus y Colossus II. La tarifa anunciada inicialmente era de 1.250 millones de dólares mensuales, pero durante mayo y junio se aplicaría una tarifa inferior mientras aumentaba progresivamente la capacidad disponible.

La coincidencia temporal es evidente: mayo y junio forman parte precisamente del trimestre en el que Anthropic consiguió su primer beneficio operativo de los periodos detallados en su documentación bursátil.

Pero coincidencia no significa causalidad. Los documentos públicos no permiten calcular cuánto pagó exactamente Anthropic a SpaceX durante esos dos meses, ni cuánto del ahorro respecto a la tarifa completa terminó reflejándose en el gasto trimestral. Tampoco permiten atribuir el salto de rentabilidad a ese descuento concreto.

Presentarlo como la explicación demostrada de los beneficios sería ir demasiado lejos. Presentarlo como un factor relevante para interpretar las cuentas, no.

Y la relación ha crecido desde entonces. Entre mayo y octubre se firmaron y modificaron varios acuerdos con SpaceX.AI por hasta 120.500 millones de dólares, con un gasto que podría alcanzar aproximadamente 3.100 millones mensuales una vez entregada toda la capacidad prevista. Las tarifas varían durante los periodos de puesta en marcha.

Amazon y Google añaden otra incógnita a la factura

SpaceX no es ni mucho menos el único proveedor. Anthropic ha construido una red gigantesca de contratos con Google, Amazon, Microsoft, Broadcom, Nscale, Lambda y otros suministradores de infraestructura. Esa dependencia convierte el precio efectivo del cómputo en una pieza esencial para entender sus márgenes.

La compañía detalla compromisos de al menos 114.500 millones de dólares con Google hasta 2033 y otros 110.000 millones con Amazon hasta 2036. También contempla capacidad adicional de TPU cuyo coste futuro se estima entre 125.000 y 150.000 millones de dólares.

La documentación, sin embargo, no ofrece una lista que permita reconstruir para cada trimestre el precio efectivo de cada GPU, TPU o unidad equivalente de cómputo contratada. Y ahí está precisamente una de las limitaciones a la hora de interpretar la espectacular mejora del ratio de costes.

Las grandes tecnológicas negocian contratos a medida. Los precios públicos de los servicios en la nube sirven para un cliente ordinario, pero una compañía que compromete decenas de miles de millones juega en otra liga comercial.

Por eso el descenso del coste de cómputo como porcentaje de los ingresos es real desde el punto de vista contable, pero no demuestra por sí solo que el coste económico estructural de la inteligencia artificial se haya reducido en esa misma proporción.

La relación se complica porque Amazon y Google no son simples vendedores de servidores. También mantienen vínculos financieros con Anthropic, mientras una parte importante de los ingresos de la compañía pasa por mercados de proveedores de nube. Eso no demuestra que exista una subvención encubierta ni que las cuentas sean incorrectas. No hay pruebas públicas que permitan sostenerlo. Sí significa que comparar el coste de Anthropic con la tarifa estándar que pagaría una empresa convencional puede resultar engañoso.

Los contratos incluyen compromisos mínimos, precios pactados, periodos de despliegue, financiación y cláusulas distintas. El precio real de esa capacidad informática es, en buena medida, información comercial que no se desglosa con detalle suficiente.

Anthropic sigue teniendo una factura descomunal por delante

El giro hacia el beneficio operativo tampoco convierte a Anthropic en una empresa convencional de software con servidores baratos. Todo lo contrario. La compañía reconoce que el cómputo y la infraestructura seguirán siendo su mayor gasto operativo durante el futuro previsible.

Los compromisos de capacidad informática detallados o estimados alrededor de la empresa suman cientos de miles de millones de dólares. Al mismo tiempo, Anthropic disponía de unos 132.000 millones entre efectivo e inversiones a corto plazo y generó 3.929 millones de flujo de caja operativo durante el primer semestre de 2026.

La escala es difícil de exagerar. Con Microsoft, Anthropic se ha comprometido a gastar al menos 44.900 millones hasta 2033; con Google, al menos 114.500 millones; con Amazon, 110.000 millones; y los acuerdos con SpaceX.AI pueden alcanzar 120.500 millones. A eso se añaden arrendamientos de equipos de Broadcom por unos 161.200 millones, entre otras obligaciones.

Algunos contratos pueden cancelarse bajo determinadas condiciones; otros no. El acuerdo con SpaceX contempla periodos iniciales no cancelables y después permite terminarlo con 90 días de preaviso. Esa flexibilidad reduce parte del riesgo, aunque introduce otro: si Anthropic necesita desesperadamente capacidad cuando un proveedor decide retirarla, encontrar sustitutos con rapidez puede salir mucho más caro.

La pérdida de 80.748 millones tampoco cuenta toda la historia

Hay otra cifra capaz de despistar en dirección contraria. Anthropic declaró una pérdida neta de 80.748 millones de dólares durante los seis primeros meses de 2026, frente a 12.969 millones un año antes. Vista sin contexto, parece incompatible con cualquier conversación sobre rentabilidad.

La mayor parte no corresponde, sin embargo, a dinero quemado operando Claude. Alrededor de 72.400 millones proceden de ajustes contables relacionados con instrumentos financieros, como pagarés convertibles y derivados. La subida de la valoración de Anthropic eleva contablemente determinadas obligaciones y genera pérdidas que no equivalen a una salida de caja del mismo tamaño.

Para estudiar el negocio cotidiano resulta por eso más informativo observar el resultado operativo: 693 millones de pérdidas en el conjunto del semestre, pero 974 millones de beneficio durante el segundo trimestre.

Ni una cifra ni la otra permiten proclamar que la batalla económica de la inteligencia artificial esté resuelta.

La prueba real será mantener los márgenes

Anthropic ha demostrado algo relevante: una empresa dedicada a modelos de frontera puede alcanzar beneficio operativo trimestral incluso gastando miles de millones en infraestructura. Es un cambio importante respecto a 2025 y cuestiona la idea de que cada dólar generado por la inteligencia artificial tenga necesariamente que producir pérdidas durante años.

Lo que todavía no demuestra la documentación es que ese margen sea estable.

La propia estructura de costes hace que los márgenes puedan fluctuar cuando entren en servicio nuevas tandas de capacidad ya contratada. Los ingresos tendrán que continuar creciendo a una velocidad suficiente para absorber compromisos informáticos extraordinariamente grandes.

Los descuentos iniciales, las condiciones especiales con los grandes proveedores y el calendario de activación de los centros de datos pueden alterar mucho la fotografía de un trimestre concreto. Lo prudente es separar lo comprobado de lo posible: la mejora de Anthropic es real; cuánto de esa mejora es estructural todavía está por demostrar.

Ahí estará la prueba importante. No en conseguir un trimestre espectacular, sino en mantener esos márgenes cuando desaparezcan las tarifas de lanzamiento, llegue toda la capacidad contratada y la factura completa de la carrera por la inteligencia artificial empiece a pasar por caja.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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