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Feijóo se señala al hablar de “jetas” y el lapsus agita la campaña

Feijóo se señala al pronunciar “jetas” en un acto en Toledo. El gesto se viraliza y el PSOE lo convierte en munición contra el líder del PP.

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Feijoo en una ponencia

Imagen: Alberto Núñez Feijóo / Facebook.

Resumen

  • Feijóo se señaló al decir “jetas” durante un acto político en Toledo
  • El gesto se hizo viral y eclipsó buena parte del contenido de su discurso
  • Sánchez y otros dirigentes del PSOE lo usaron como arma de precampaña

Alberto Núñez Feijóo quería dejar una de esas frases diseñadas para sobrevivir al mitin. Y lo consiguió, aunque no exactamente como pretendía. El líder del PP aseguró este viernes en Toledo que su política se dirigiría a los “currantes” y no a los “jetas”. Justo al pronunciar esta última palabra, movió la mano hacia su propio pecho y pareció señalarse a sí mismo. El gesto, captado por las cámaras, convirtió una consigna electoral en material viral en cuestión de horas.

No hubo un lapsus verbal: Feijóo dijo lo que quería decir. El desliz fue gestual, un segundo de descoordinación entre discurso y cuerpo que las redes hicieron suyo enseguida. El episodio ha llegado, además, en plena precampaña de las elecciones generales del 29 de noviembre, cuando cada gesto se mira con lupa y un vídeo de unos segundos puede viajar mucho más lejos que un discurso entero. Pedro Sánchez ya ha utilizado la escena contra su rival y Óscar Puente fue uno de los primeros dirigentes socialistas en amplificarla.

El gesto que convirtió una frase de campaña en un meme

Feijóo intervenía en Toledo en un acto organizado por la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural, AFAMMER, cuando lanzó la frase que acabaría dominando buena parte de la conversación política. Su formulación era sencilla, casi de eslogan: política para los currantes, no para los jetas.

Entonces llegó el dedo. Mientras pronunciaba “los jetas”, el presidente del Partido Popular llevó la mano hacia sí mismo. Apenas un instante. El suficiente para que el gesto de Feijóo comenzara a circular por redes sociales separado ya del resto de su intervención.

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La política audiovisual tiene estas pequeñas crueldades. Un dirigente puede preparar durante días una intervención, pulir cifras, propuestas y ataques al adversario, pero luego aparece un gesto de medio segundo y se come el escenario, las medidas económicas y hasta el atril. No hace falta atribuirle ningún significado psicológico profundo para entender por qué funcionó en redes: la contradicción visual era demasiado limpia. Se hablaba de unos y la mano apuntaba al orador.

Óscar Puente aprovechó precisamente esa lectura y comentó el vídeo con una referencia al “subconsciente”. Pedro Sánchez fue un poco más lejos durante un acto socialista en Fuenlabrada y recordó la escena para ironizar sobre su adversario: Feijóo hablaba de jetas y, al hacerlo, se señalaba a sí mismo. La anécdota había dejado de ser un clip de redes para incorporarse al repertorio de la precampaña.

“Currantes” frente a “jetas”, un mensaje calculado

Conviene separar el accidente de la intención. La mano pudo traicionarle; la palabra, no.

El contraste entre “currantes” y “jetas” forma parte de la línea política con la que Feijóo intenta presentarse ante el electorado: esfuerzo frente a privilegio, trabajo frente a aprovechamiento, sacrificio frente a quienes supuestamente viven a costa de los demás. Es una división muy vieja en política, aunque vestida aquí con lenguaje de barra de cafetería. Se entiende a la primera, que es precisamente su virtud electoral.

De hecho, el propio Partido Popular ha incorporado expresamente la idea de una España de currantes, no de jetas a su discurso político durante esta precampaña. No estamos, por tanto, ante una ocurrencia que se escapó sobre la marcha, sino ante un marco que el PP pretende explotar camino de las urnas.

La frase no fue improvisada

La intervención encajaba también con otro concepto repetido por Feijóo durante la precampaña: el sacrificio. El candidato popular ha situado el esfuerzo individual, la gestión y el trabajo como parte central de su propuesta de cambio político. El terreno semántico está claro. “Currante” funciona como identidad positiva; “jeta”, como antagonista casi de tebeo.

El problema para cualquier campaña es que un lema tan simple también se presta extraordinariamente bien a la parodia. Y cuando la imagen parece contradecir al texto, internet hace el resto sin necesidad de comité electoral.

El acto de Toledo tenía bastante más contenido que el vídeo

La paradoja es que Feijóo había acudido a Toledo para presentar un paquete bastante más sustancial de propuestas sobre el mundo rural. Durante su intervención planteó 14 medidas centradas en fiscalidad, emprendimiento, vivienda y reducción de burocracia. Entre ellas figuraban una cuota de autónomos de 50 euros al mes durante tres años para menores de 40 años, una reducción del 50 % del IRPF en los dos primeros años de actividad y un bono de incorporación rural de hasta 15.000 euros.

También defendió avales públicos de hasta el 80 % de la inversión para determinados proyectos, una revisión de normas para reducir al menos un 30 % de la carga burocrática, una futura ley de fiscalidad agraria y ventajas tributarias para quienes adquieran una vivienda habitual en municipios afectados por la despoblación. Feijóo prometió asimismo defender el presupuesto de la Política Agraria Común frente a posibles recortes europeos.

Todo eso quedó parcialmente sepultado bajo un dedo.

Es una buena fotografía de la política contemporánea, y no solo de la española. Catorce propuestas caben mal en un vídeo vertical de diez segundos; un político señalándose al decir “jetas” cabe perfectamente. El algoritmo tiene sus preferencias y rara vez coinciden con las del BOE.

Sánchez convierte el tropiezo en munición electoral

El PSOE detectó inmediatamente el regalo. Primero fue Óscar Puente, habitual de la pelea política en X. Después llegó Pedro Sánchez, que incorporó el episodio a su discurso ante los socialistas en Fuenlabrada, en un acto celebrado en plena movilización electoral del partido.

Sánchez utilizó la escena para caricaturizar la campaña de su rival y enlazarla con otro de los debates abiertos estos días: quién tendrá que asumir los “sacrificios” de los que habla el PP si Feijóo llega a La Moncloa. El presidente trató así de convertir una anécdota cómica en argumento político, algo bastante previsible a pocas semanas de unas elecciones.

También ahí conviene poner una raya. El gesto no demuestra nada sobre las políticas de Feijóo ni sobre su carácter. Es un movimiento desafortunado captado en el momento perfecto. Otra cosa es su valor comunicativo. Ese sí resulta evidente: ofrece al adversario una imagen sencilla, divertida y fácilmente reconocible, justo la mercancía más cotizada en una campaña cada vez más disputada desde el móvil.

Cuando una campaña cabe en unos segundos

Los lapsus políticos no son nuevos. Lo novedoso es su velocidad y permanencia. Antes podían quedar enterrados en una intervención de una hora; ahora alguien recorta el fragmento, otro le añade un comentario y unas pocas horas después el candidato tiene que competir no solo contra sus adversarios, sino también contra su propia versión convertida en meme.

Feijóo ya ha protagonizado otros tropiezos verbales que circularon ampliamente por redes. Pero este tiene una característica especialmente eficaz: no necesita explicación. La frase y el gesto pueden entenderse incluso sin sonido. Eso multiplica su capacidad para viajar fuera del público que sigue habitualmente la información política.

Y ahí aparece un problema mayor para todos los partidos. La campaña para el 29-N empieza a librarse tanto en los programas y los mítines como en esa sucesión de clips breves donde el contexto suele llegar bastante después, cuando llega. PP, PSOE, Vox y el resto compiten por imponer un marco político; las redes, mientras tanto, escogen muchas veces otra cosa. Un dedo, una mueca, una frase torcida. Material pequeño con una vida enorme.

El dedo pasará; la batalla por el relato, no

El lapsus de las “jetas” difícilmente decidirá unas elecciones. Probablemente desaparecerá cuando aparezca el siguiente vídeo, la siguiente polémica o el siguiente error. Así funciona este ecosistema: memoria corta y archivo infinito.

Pero el episodio sí retrata con bastante precisión el tipo de campaña que comienza. Feijóo intenta construir una identidad electoral alrededor del esfuerzo y los “currantes”, junto a una promesa de cambio; el PSOE busca cualquier contradicción que permita cuestionar ese relato. En medio están las redes, encantadas de reducir semejante batalla a una imagen de dos segundos.

Feijóo quería señalar a los “jetas”. Durante un instante se señaló a sí mismo. No hay que invocar a Freud para contar lo ocurrido. Con una cámara delante y una precampaña en marcha, bastaba con eso.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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