Síguenos

Economía

El CEO de Volvo Cars arriesga 16 millones de coronas tras el desplome

El hundimiento bursátil de Volvo Cars amenaza las inversiones de su consejero delegado, Håkan Samuelsson, mientras la compañía prepara despidos.

Publicado

el

Håkan Samuelsson

Foto: Matti Blume (CC BY-SA 4.0).

Resumen

  • El CEO de Volvo Cars arriesga casi 16 millones de coronas tras el desplome
  • Sus opciones para comprar acciones podrían vencer sin valor en mayo de 2027
  • Volvo Cars registra pérdidas y anuncia otros 2.500 recortes de empleo

El consejero delegado de Volvo Cars, Håkan Samuelsson, afronta un importante revés financiero después del desplome bursátil del fabricante sueco. El directivo, que invirtió millones de su patrimonio personal en acciones y opciones de compra de la compañía, acumula una depreciación estimada de 10,7 millones de coronas suecas en determinadas inversiones. La cifra podría acercarse a los 16 millones de coronas, aproximadamente 1,5 millones de euros, si sus opciones terminan perdiendo todo su valor.

El golpe llega tras la publicación de los resultados del tercer trimestre de 2026, que provocaron una fuerte caída de las acciones de Volvo Cars. Samuelsson había apostado por la recuperación de la empresa cuando regresó a la dirección en abril de 2025, pero la evolución del mercado ha ido en sentido contrario. Su inversión personal está ahora bajo presión, aunque conviene distinguir entre las pérdidas contables por la caída de las acciones y el dinero que realmente haya perdido al venderlas. No consta que haya materializado esas pérdidas, y parte del importe estimado depende de lo que suceda en bolsa durante los próximos meses.

Canal oficial
El Folio en WhatsApp
Recibe las noticias más importantes, alertas y última hora.

Håkan Samuelsson invirtió diez millones en Volvo Cars tras regresar como CEO

La historia comienza el 29 de abril de 2025. Apenas unas semanas después de volver a ponerse al frente de Volvo Cars, Samuelsson adquirió 600.000 acciones de la compañía a un precio de 16,66 coronas suecas por título. La operación supuso un desembolso cercano a los diez millones de coronas.

Era una inversión considerable y, sobre todo, una señal de confianza. El máximo responsable del fabricante decidió comprometer parte de su propio dinero con el futuro bursátil de Volvo Cars, la empresa que acababa de recuperar.

Durante los primeros meses, la apuesta parecía funcionar. En otoño de 2025, aquella participación llegó a alcanzar un valor aproximado de 13 millones de coronas. Sin embargo, el deterioro de las perspectivas comerciales de Volvo Cars terminó por cambiar las expectativas.

Con las acciones cotizando a 10,81 coronas el 26 de octubre de 2026, los 600.000 títulos adquiridos en abril de 2025 tenían un valor de mercado de aproximadamente 6,49 millones de coronas. Es decir, unos 3,51 millones menos de lo que había pagado.

Samuelsson tampoco dejó de comprar cuando empezaron a acumularse las dificultades.

El 17 de julio de 2026 adquirió otras 50.000 acciones, esta vez a un precio de 19,295 coronas por título. Desembolsó 964.750 coronas, cerca de un millón adicional.

A los precios del 26 de octubre, aquella segunda operación estaba valorada en unas 540.500 coronas. La depreciación superaba las 424.000 coronas, alrededor del 44 % de la inversión inicial en poco más de tres meses.

Entre ambas compras, realizadas desde su regreso a la dirección, el descenso acumulado de valor rondaba los 3,94 millones de coronas.

Las opciones sobre acciones amenazan con agravar las pérdidas

El mayor riesgo para el patrimonio bursátil del directivo no procede únicamente de las acciones ordinarias.

En mayo de 2025, Samuelsson compró 2,5 millones de opciones de compra vinculadas a Volvo Cars, emitidas por Nordea Bank. La inversión ascendió a 5.005.000 coronas suecas.

Estas opciones le permiten comprar acciones de la compañía a un precio predeterminado de 53 coronas por título, bajo las condiciones establecidas en los contratos.

El mecanismo es relativamente sencillo: si las acciones suben suficientemente por encima del precio pactado, el inversor puede obtener un beneficio. Si permanecen por debajo cuando vence la opción, ejercer ese derecho no resulta económicamente interesante.

En este caso, la diferencia resulta especialmente llamativa.

Con Volvo Cars cotizando alrededor de 10,81 coronas, el precio de mercado se encuentra casi un 80 % por debajo de las 53 coronas fijadas para ejercer las opciones.

Mayo de 2027, una fecha decisiva para su inversión

Las opciones adquiridas por Samuelsson vencen en mayo de 2027. Si entonces las acciones no superan el precio de ejercicio, podrían expirar sin valor y provocar la pérdida íntegra de los cinco millones de coronas invertidos.

Hay otro detalle importante. El directivo pagó una prima media cercana a dos coronas por opción, de modo que necesitaría una cotización de aproximadamente 55 coronas por acción para recuperar también ese desembolso y empezar a obtener beneficios mediante su ejercicio.

No basta, por tanto, con que las acciones vuelvan a subir ligeramente. Haría falta una recuperación bursátil muy importante desde los niveles registrados en octubre de 2026.

El riesgo es considerable, aunque todavía no constituye una pérdida definitiva. El resultado dependerá del precio de los títulos y de las condiciones de ejercicio cuando llegue el vencimiento.

Samuelsson también conserva participaciones anteriores a su regreso a la dirección. Entre las operaciones documentadas figuran 1,2 millones de acciones obtenidas mediante un antiguo programa de opciones y otras 99.458 acciones adquiridas alrededor de la salida a bolsa de Volvo Cars en 2021.

La depreciación de esas posiciones explica que el cálculo global alcance los 10,7 millones de coronas en pérdidas latentes sobre las acciones documentadas. Si se añade la eventual pérdida total de las opciones, el revés se acercaría a los 16 millones de coronas.

La cifra no describe necesariamente la evolución de todo su patrimonio: el directivo dispone de otras acciones cuyo coste original es distinto y que no están incluidas en ese cálculo.

Volvo Cars pierde 5.600 millones de coronas en un trimestre

El problema de Samuelsson refleja una crisis empresarial mucho más amplia.

El 23 de octubre, Volvo Cars presentó unos resultados correspondientes al tercer trimestre de 2026 que pusieron de manifiesto el deterioro de su negocio.

La compañía registró una pérdida operativa de 5.600 millones de coronas suecas, frente al beneficio de 6.400 millones obtenido en el mismo periodo del año anterior.

La facturación también se resintió. Los ingresos disminuyeron desde 86.400 millones hasta 66.900 millones de coronas, lo que supone un retroceso cercano al 23 %.

Si se excluyen determinados elementos extraordinarios y los resultados de sociedades participadas, la pérdida operativa ajustada fue de 3.700 millones de coronas.

Son cifras que ayudan a comprender la reacción de los inversores. Tras conocerse los resultados, las acciones sufrieron un desplome que llegó a acercarse al 30 % durante la jornada del viernes 23 de octubre.

La cotización quedó en niveles históricamente bajos. Para Samuelsson, que había incrementado su exposición al fabricante en distintos momentos de su trayectoria, la caída afectaba directamente al valor de una parte importante de sus inversiones personales.

China, Estados Unidos y la presión sobre los márgenes

Los resultados no responden a un único problema.

En China, Volvo Cars afronta una competencia especialmente intensa por parte de fabricantes locales, capaces de lanzar nuevos modelos a precios muy competitivos. Los ingresos de la compañía en ese mercado retrocedieron casi un 50 % interanual durante el tercer trimestre.

Estados Unidos tampoco ofrece un panorama favorable. Los aranceles, las modificaciones de los incentivos para vehículos electrificados y el debilitamiento de la demanda han complicado las operaciones del fabricante.

El cambio tecnológico añade presión. Volvo Cars mantiene una estrategia de electrificación, pero necesita gestionar inversiones industriales elevadas mientras el mercado evoluciona a distintas velocidades según el país.

Hay un dato que introduce cierto matiz: los coches completamente eléctricos representaron el 32 % de las ventas de Volvo Cars durante el trimestre, frente al 22 % registrado un año antes.

La electrificación gana peso dentro de sus entregas, pero eso no garantiza por sí solo la rentabilidad. Fabricar y vender vehículos eléctricos en mercados muy competitivos continúa siendo un desafío económico.

En paralelo, el fabricante está intentando reducir costes, mejorar sus márgenes y adaptar su producción a las condiciones comerciales de cada región.

Volvo anuncia 2.500 recortes de empleo para contener la crisis

La depreciación de las inversiones de Samuelsson es llamativa por su cuantía y por tratarse del máximo responsable de la empresa. Sin embargo, las consecuencias de los malos resultados alcanzan directamente a la plantilla.

Volvo Cars ha anunciado una nueva reducción estructural de aproximadamente 2.500 puestos de trabajo, de los cuales unos 2.000 corresponden a Suecia.

La compañía prevé aplicar las medidas mediante la finalización de contratos de consultoría, las bajas que no se cubran y acuerdos de salida con trabajadores.

El ajuste forma parte de un programa destinado a conseguir 5.000 millones de coronas adicionales de ahorro, con efectos financieros completos previstos para finales de 2027.

Estas medidas se suman a los recortes de empleo y costes que la empresa ya había comunicado anteriormente.

La diferencia entre las consecuencias individuales y empresariales resulta evidente. Samuelsson conserva unas acciones cuyo precio podría recuperarse. Para los trabajadores afectados, la reestructuración puede significar la pérdida de su empleo, aunque la empresa consiga estabilizar sus cuentas.

No deja de resultar paradójico que quien apostó millones a una recuperación bursátil tenga que gestionar un programa de austeridad. Pero las dificultades de Volvo Cars no se reducen a la mala evolución de una inversión particular.

La dirección necesita recuperar la rentabilidad en mercados estratégicos, mejorar la generación de caja y reducir unos costes que resultan difíciles de sostener con las actuales ventas.

Samuelsson prepara su salida mientras Volvo busca recuperarse

Håkan Samuelsson conoce bien la compañía. Fue consejero delegado de Volvo Cars entre 2012 y 2022, una etapa marcada por la expansión internacional del fabricante y su transformación tecnológica.

Regresó en abril de 2025 con el encargo de contribuir a definir una nueva estrategia y estabilizar el negocio durante un periodo especialmente complicado para la industria del automóvil.

Ahora su segunda etapa tiene fecha de relevo.

El consejo de administración anunció el 20 de septiembre de 2026 el nombramiento de Klaus Zellmer, procedente de Škoda Auto, como próximo presidente y consejero delegado. Su incorporación deberá producirse, como máximo, el 1 de octubre de 2027.

Samuelsson participa en la transición, mientras Volvo Cars intenta recuperar la confianza del mercado.

El fabricante, controlado mayoritariamente por el grupo chino Geely, ha presentado una estrategia que contempla 13 nuevos modelos hasta 2030, una gama adaptada a las necesidades de distintas regiones y mayores sinergias industriales con su principal accionista.

No se trata únicamente de introducir nuevos coches eléctricos. La empresa también quiere racionalizar inversiones, aprovechar componentes compartidos y ajustar sus instalaciones industriales para operar de forma más eficiente.

Los desafíos siguen siendo importantes. Una mayor competencia en China, las barreras comerciales estadounidenses y la necesidad de financiar la renovación de sus vehículos condicionarán los próximos ejercicios.

La recuperación de Volvo decidirá el resultado de la apuesta

La situación bursátil de Håkan Samuelsson permite observar una particularidad de las inversiones realizadas por altos directivos: conocer una empresa desde dentro no garantiza acertar con el momento adecuado para comprar sus acciones.

Samuelsson ha comprometido cantidades importantes de dinero en Volvo Cars y, por el momento, el mercado ha castigado aquella decisión.

Según los precios utilizados en el cálculo del 26 de octubre, sus posiciones documentadas acumulaban una depreciación cercana a 10,7 millones de coronas, mientras que otros cinco millones invertidos en opciones seguían expuestos a una posible pérdida total.

El importe definitivo no está determinado. Las acciones pueden recuperar valor o seguir cayendo y las opciones tienen un vencimiento que limita el tiempo disponible para que la cotización remonte.

Para Volvo Cars, el desafío es bastante mayor que la rentabilidad de las inversiones de su consejero delegado. La compañía necesita demostrar que puede volver a ganar dinero, sostener su transformación industrial y recuperar la confianza de inversores y clientes sin que los ajustes laborales se conviertan en una sucesión interminable.

La evolución de las cuentas y de la cotización durante los próximos meses decidirá si la apuesta personal de Samuelsson termina siendo un error millonario o si todavía consigue recuperar parte del terreno perdido.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído