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Salud

Las listas de espera de Ayuso dejan fuera 366.603 pruebas y consultas

Las memorias del Sermas revelan 366.603 consultas y pruebas sin fecha en Madrid al cierre de 2025. La espera sin cita se quintuplicó desde 2023.

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Las listas de espera de Ayuso

Resumen

  • En 2025, Madrid tenía 366.603 consultas y pruebas sin fecha
  • Las solicitudes sin cita se multiplicaron por cinco desde 2023
  • La reforma para contar toda la espera fue rechazada el 23 de octubre

La sanidad pública de la Comunidad de Madrid cerró 2025 con 366.603 consultas médicas y pruebas diagnósticas pendientes de recibir una fecha. Son solicitudes de atención sanitaria que no aparecen en los balances mensuales de listas de espera publicados por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, aunque sí figuran en la memoria anual del Servicio Madrileño de Salud (Sermas). La cifra se ha multiplicado por cinco en apenas dos años.

El desglose permite conocer la dimensión del problema: 253.738 primeras consultas con especialistas y 112.865 pruebas diagnósticas carecían de fecha asignada al finalizar 2025. En 2023, el conjunto de solicitudes en esa situación ascendía a 71.755. La diferencia es de 294.848 atenciones pendientes más, un incremento del 411%.

La situación plantea un problema de transparencia sanitaria. Una cosa es esperar dos meses para acudir al traumatólogo y otra, bastante distinta, llevar semanas o meses esperando que el hospital comunique cuándo podrá atenderte. En ambos casos hay una demora asistencial, pero no necesariamente aparece reflejada de la misma manera en las estadísticas públicas.

Conviene precisar algo importante: las 366.603 solicitudes no equivalen necesariamente a otras tantas personas diferentes. Un mismo paciente puede estar pendiente de una consulta y de una resonancia magnética, por ejemplo. Tampoco significa que esas solicitudes hayan desaparecido de todos los registros administrativos. Están recogidas en las memorias oficiales, pero quedan fuera del desglose mensual de pacientes con fecha de cita, el indicador más accesible para conocer las demoras de la sanidad madrileña.

La diferencia no es pequeña. Y afecta directamente a la interpretación de las cifras con las que el Ejecutivo autonómico defiende su gestión sanitaria.

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Las estadísticas oficiales ofrecen dos imágenes distintas de las esperas

La memoria del Sermas correspondiente a 2025 contabiliza 965.548 primeras consultas pendientes con especialistas. De ellas, 253.738 todavía no tenían fecha asignada.

Sin embargo, el balance mensual publicado por la Comunidad de Madrid para diciembre de ese mismo año recogía 711.810 pacientes en espera de una primera consulta, exactamente la diferencia entre el total anual y quienes carecían de cita.

Las dos cifras proceden de la Administración madrileña. La primera ofrece una visión más completa del volumen de solicitudes pendientes; la segunda se limita a los pacientes distribuidos en tramos de espera según su fecha de cita.

Esta distinción también afecta al tiempo medio anunciado. Madrid cerró 2025 con una demora oficial de 68,38 días para una primera consulta hospitalaria. El dato sirve para conocer la situación de los pacientes incluidos en ese cálculo, pero no permite medir todo el tiempo transcurrido desde que se solicita la atención hasta que finalmente se produce.

El problema aparece antes incluso de entrar en la consulta. Cuando un médico de Atención Primaria deriva a un paciente a un especialista y la agenda hospitalaria no ofrece fechas disponibles, la solicitud puede quedar pendiente de programación. Hasta que se asigna un día concreto, esa espera no aparece en el reparto mensual por tramos.

Es una diferencia administrativa con consecuencias muy reales. La enfermedad, desde luego, no espera a que se abra una agenda.

Las solicitudes sin fecha se multiplican por cinco desde 2023

La evolución resulta especialmente significativa porque el aumento se concentra en un periodo relativamente corto.

A finales de 2023 había 44.383 primeras consultas y 27.372 pruebas diagnósticas sin fecha asignada. Dos años después, las consultas en esa situación habían alcanzado las 253.738 y las pruebas, las 112.865.

Es decir, mientras las solicitudes pendientes de pruebas diagnósticas se multiplicaron por algo más de cuatro, las consultas con especialistas sin cita aumentaron casi seis veces.

El incremento coincide con una etapa de elevada presión asistencial, crecimiento de la población y dificultades para absorber la demanda sanitaria. La Comunidad de Madrid ha ganado habitantes y pacientes potenciales, pero el crecimiento demográfico no explica por sí solo una subida del 411% en las solicitudes sin fecha.

También hay una diferencia relevante entre aumentar la actividad y reducir las esperas. Un sistema puede realizar más consultas que el año anterior y, al mismo tiempo, acumular un mayor número de pacientes pendientes si las nuevas solicitudes crecen más deprisa que su capacidad de atención.

La cifra de 366.603 no demuestra por sí misma una manipulación deliberada de los registros. Sí acredita que los balances mensuales ofrecen una información incompleta sobre las personas que están esperando una prestación sanitaria.

Traumatología y ginecología, dos especialidades especialmente afectadas

Las dificultades no se reparten por igual entre todos los servicios hospitalarios.

Traumatología acumulaba 44.726 primeras consultas sin fecha asignada al terminar 2025, frente a las 2.300 registradas en 2023. El incremento es especialmente llamativo en una especialidad que atiende lesiones, problemas articulares, enfermedades musculoesqueléticas y otras patologías que pueden limitar la movilidad o impedir desarrollar una actividad normal.

En ginecología, las consultas pendientes sin día asignado alcanzaban las 18.968, cuando dos años antes eran 864. Se trata de una multiplicación cercana a 22 veces.

No todos los pacientes requieren la misma rapidez asistencial. Una revisión ordinaria no tiene la misma prioridad que una sospecha clínica relevante. Precisamente por eso, las demoras deberían permitir distinguir con claridad entre situaciones de diferente gravedad clínica y conocer cuánto tiempo lleva esperando cada persona desde la indicación médica.

La falta de una fecha también complica la organización del paciente. No saber cuándo se podrá acudir al especialista significa desconocer durante cuánto tiempo continuará pendiente una valoración médica, una posible prueba complementaria o una decisión sobre el tratamiento.

Resonancias, ecografías y mamografías sin fecha

El atasco alcanza igualmente a las pruebas diagnósticas, una parte esencial de la asistencia porque permite confirmar o descartar enfermedades antes de establecer un tratamiento.

Las cifras oficiales de 2025 muestran 42.999 resonancias magnéticas sin fecha asignada y otras 29.267 ecografías pendientes de programación.

La situación de las mamografías merece especial atención. De las 19.556 primeras mamografías que figuraban en espera estructural, 9.073 carecían todavía de cita. Es decir, aproximadamente el 46% de las solicitudes pendientes no tenían un día establecido para realizar la exploración.

Estos datos no permiten concluir que todas esas pruebas respondieran a sospechas de enfermedades graves ni determinar cuántas demoras tuvieron consecuencias clínicas. Las solicitudes tienen distintas indicaciones y prioridades. Pero sí muestran la magnitud de un problema de programación que afecta a exploraciones utilizadas habitualmente para orientar diagnósticos.

La espera diagnóstica tiene, además, un efecto acumulativo: un paciente puede necesitar primero la consulta con un especialista, después una prueba y finalmente otra visita para conocer los resultados. Cada retraso añade tiempo al proceso asistencial, aunque las estadísticas contabilicen esas etapas por separado.

El Gobierno de Ayuso rechaza hablar de listas ocultas

La Consejería de Sanidad madrileña rechaza que estas solicitudes puedan calificarse como una lista de espera oculta. Su argumento es que los pacientes sin fecha aparecen en las memorias anuales del Sermas y también forman parte de la información comunicada al Ministerio de Sanidad, aunque esta última no se presente con el mismo desglose.

El Ejecutivo autonómico atribuye parte del incremento a la adaptación de la actividad sanitaria después de la pandemia y al aumento de la población atendida.

Según los datos defendidos por la Consejería, el sistema madrileño realizó 13,7 millones de consultas hospitalarias en 2025, frente a los 13,5 millones de 2019. También destaca que la población regional ha aumentado en más de 440.000 personas desde 2020.

Sanidad sostiene, asimismo, que las solicitudes sin cita no constituyen un grupo homogéneo. Dentro de esa categoría pueden encontrarse situaciones diferentes, incluidas reprogramaciones y derivaciones organizadas según criterios de prioridad clínica.

La Administración asegura que trabaja para reducir las demoras mediante una mejor priorización de los pacientes, la asignación de citas a quienes llevan más tiempo esperando dentro de una misma categoría clínica, las derivaciones a centros con menor demora y el uso de consultas telemáticas.

Son explicaciones relevantes para entender la posición del Gobierno regional. Sin embargo, no resuelven la principal cuestión que plantean las cifras: por qué los balances mensuales no ofrecen de forma diferenciada el número de solicitudes pendientes sin fecha asignada.

No se trata únicamente de saber cuántos pacientes han conseguido una cita, sino también de conocer cuántos siguen esperando que se la asignen.

Las listas de 2026 siguen creciendo y la reforma estatal se bloquea

Los últimos datos mensuales disponibles, correspondientes a septiembre de 2026, tampoco permiten conocer cuántas solicitudes continúan sin fecha asignada en el conjunto del sistema madrileño.

El balance publicado por la Comunidad recoge 747.337 pacientes en espera de una primera consulta hospitalaria, con una demora media de 73,78 días. De ellos, 465.784 figuraban en el tramo de más de 90 días.

Las pruebas diagnósticas y terapéuticas acumulaban 182.709 pacientes en el balance mensual, con una espera media de 61,02 días.

La situación quirúrgica también ha empeorado. En septiembre había 126.726 pacientes pendientes de una operación, 25.267 más que un año antes. La demora media estructural alcanzaba los 69,59 días.

Estas cifras muestran que las dificultades de acceso a la atención hospitalaria persisten durante 2026. No obstante, no son directamente comparables con el total de solicitudes sin fecha de 2025, porque corresponden a indicadores y periodos distintos.

La controversia coincide con el intento del Ministerio de Sanidad, dirigido por Mónica García, de reformar el sistema nacional de información sobre listas de espera.

La propuesta presentada en septiembre pretendía que el tiempo de espera empezara a contabilizarse desde la indicación médica, con independencia de que existiera una fecha disponible en las agendas. También contemplaba impedir los registros paralelos, incorporar indicadores específicos sobre pacientes sin cita y ampliar la información pública sobre las demoras.

El proyecto, sin embargo, sufrió un importante revés el 23 de octubre. Las comunidades gobernadas por el PP, junto con Castilla-La Mancha, rechazaron la propuesta en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.

La consejera madrileña de Sanidad, Fátima Matute, justificó su oposición alegando que faltaban informes y herramientas de medición suficientemente definidas. El Ministerio defendió la necesidad de avanzar hacia criterios comunes y anunció que continuaría con la tramitación, pese a la falta de acuerdo.

La reforma no está aprobada y sigue pendiente resolver las discrepancias técnicas y políticas. Mientras tanto, continúa vigente el sistema de información establecido en 2003, con las limitaciones que el propio Ministerio pretende corregir.

Una lista de espera que empieza antes de recibir la cita

El caso de las 366.603 solicitudes sin fecha pone de manifiesto una debilidad del sistema de información sanitaria: conocer cuánto esperan quienes ya tienen una cita no equivale a conocer cuánto esperan todos los pacientes que necesitan atención.

La distinción es fundamental para valorar correctamente el funcionamiento de un servicio público. También para comparar los resultados de diferentes hospitales y comunidades autónomas sin confundir una mejora estadística con una mejora efectiva de la asistencia.

El Gobierno de Ayuso puede defender legítimamente el aumento de consultas realizadas, su capacidad hospitalaria o las medidas adoptadas para reducir las demoras. Son datos que deben tenerse en cuenta. Pero una actividad asistencial elevada no elimina las solicitudes pendientes ni explica, por sí sola, por qué tantas personas todavía carecen de fecha.

Y tampoco basta con publicar la información en un documento anual de cientos de páginas cuando los resúmenes mensuales, mucho más accesibles, ofrecen una visión parcial.

La transparencia sanitaria exige contar todas las esperas, incluidas aquellas que comienzan antes de recibir una cita. Porque para un paciente que lleva meses pendiente de una consulta, la diferencia entre figurar o no en una determinada estadística puede ser importante para la Administración. Para su salud, lo verdaderamente importante sigue siendo recibir la atención que necesita.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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