España
El Iryo accidentado en Urda pasó una revisión integral dos días antes
El Iryo 6076 fue revisado íntegramente en Madrid el 26 de octubre, dos días antes de la colisión de Urda. La investigación analiza fallos del LZB.
Foto: Sergioorozco96, CC BY-SA 4.0.
Resumen
- El Iryo 6076 pasó una revisión integral 48 horas antes del accidente
- La inspección del 26 de octubre incluyó los sistemas de señalización
- Se investigan la avería del LZB y las órdenes de circulación al AVE
El tren Iryo 6076, que fue embestido por un AVE de Renfe el pasado 28 de octubre en Urda (Toledo), había pasado una revisión integral apenas dos días antes del accidente. La inspección se efectuó el lunes 26 de octubre en el taller ferroviario de Santa Catalina, en Madrid, e incluyó los sistemas de señalización del convoy, según ha confirmado la propia compañía.
La información, conocida este jueves 5 de noviembre, incorpora un nuevo elemento a la investigación de la tragedia ferroviaria, que dejó 69 personas fallecidas y más de un centenar de heridos. Iryo sostiene que el material utilizado para prestar el servicio había sido sometido a una inspección completa antes del siniestro, aunque ese mantenimiento no permite descartar por sí solo cualquier incidencia técnica posterior.
El dato adquiere especial relevancia porque las pesquisas se concentran en la avería del sistema de seguridad LZB y en las instrucciones que recibió el AVE para continuar circulando mientras el tren de Iryo permanecía detenido en la misma vía. La investigación deberá determinar cómo se produjo esa situación y por qué no funcionaron las medidas destinadas a impedir una colisión.
El tren había sido revisado el 26 de octubre en Madrid
Fuentes de Iryo han confirmado que el servicio 6076 se prestó con material ferroviario cuya última revisión se había realizado el 26 de octubre, en las instalaciones de Santa Catalina, situadas en Madrid.
La compañía describe aquella intervención como una inspección integral, que también comprendió los sistemas de señalización. Se trata de un dato importante para establecer el estado de mantenimiento del tren antes de su último recorrido, aunque no se han difundido los resultados detallados de las comprobaciones efectuadas sobre cada componente.
La revisión se produjo únicamente 48 horas antes del choque, registrado durante la mañana del miércoles 28 de octubre. No consta, por la información facilitada hasta el momento, que Iryo hubiera comunicado alguna anomalía detectada en aquella inspección.
Conviene distinguir, sin embargo, entre los equipos instalados a bordo de un tren y los sistemas que gestionan la circulación desde la infraestructura ferroviaria. Son elementos relacionados, pero no equivalentes. Que un convoy haya pasado sus controles de mantenimiento no demuestra que todos los dispositivos de la línea funcionasen correctamente durante su recorrido.
Qué ocurrió durante el accidente ferroviario de Urda
El siniestro tuvo lugar el 28 de octubre de 2026, a las 8.53 horas, en las proximidades de la estación de Urda, dentro de la línea de alta velocidad que conecta Madrid con Sevilla.
El tren Iryo 6076 se encontraba detenido ante una señal de entrada a la estación cuando recibió el impacto por detrás del AVE 2080 de Renfe, que circulaba por la misma vía.
La colisión provocó el descarrilamiento de varios coches. Cuatro vagones de la parte trasera del Iryo cayeron por un terraplén y quedaron gravemente deformados por la violencia del impacto.
Según la estimación inicial de los investigadores, el AVE circulaba a una velocidad de entre 160 y 200 kilómetros por hora cuando alcanzó al Iryo. La velocidad exacta deberá establecerse mediante el análisis de los registros embarcados.
La avería del LZB y las instrucciones al AVE
La reconstrucción provisional sitúa el comienzo de la incidencia que precedió al accidente alrededor de las 8.31 horas.
En ese momento se produjo una avería del LZB, un sistema de control y supervisión de la circulación ferroviaria que permite transmitir información de seguridad a los trenes y controlar su velocidad.
El problema afectó a un tramo de aproximadamente 63 kilómetros de la línea Madrid-Sevilla y obligó a detener varios convoyes, entre ellos los dos que terminaron implicados en el accidente.
Tras la caída del sistema, la circulación debía gestionarse mediante procedimientos alternativos de señalización y comunicaciones entre los maquinistas y el Centro de Regulación y Control de Adif, situado en Madrid-Atocha.
Uno de los aspectos fundamentales de la investigación es la autorización transmitida al AVE para que reanudase su marcha con normalidad, pese a que el Iryo seguía detenido más adelante.
La orden se comunicó alrededor de las 8.36 horas, aproximadamente 17 minutos antes del impacto. Los investigadores examinan si se aplicó correctamente el procedimiento previsto para circular en esas condiciones y qué información tenían los responsables del tráfico ferroviario.
La revisión del Iryo no explica por sí sola el siniestro
La confirmación de que el tren había recibido mantenimiento dos días antes aporta información sobre su historial técnico, pero no resuelve las circunstancias de la colisión.
La Autoridad Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes (AITAT) considera, en su primera evaluación provisional, que pudo producirse una sucesión de averías, instrucciones y actuaciones que desembocaron en el accidente sin que intervinieran las barreras de seguridad necesarias.
Esta hipótesis obliga a examinar distintos elementos del funcionamiento ferroviario. Entre ellos figuran los equipos de los trenes, la infraestructura de señalización, las comunicaciones con el centro de control y los protocolos de seguridad utilizados cuando un sistema de protección deja de funcionar.
El historial de mantenimiento del Iryo constituye una parte de ese conjunto de pruebas. Su revisión puede ayudar a descartar o identificar posibles deficiencias del material, pero no sustituye el análisis de las decisiones operativas adoptadas durante los minutos anteriores al choque.
Tampoco permite atribuir responsabilidades a una empresa o a un trabajador concreto. La autoridad investigadora ha advertido expresamente de que las hipótesis continúan abiertas y de que todavía no existen conclusiones definitivas.
La investigación examina las comunicaciones y los protocolos de Adif
Las pesquisas avanzan por dos vías diferentes. La investigación judicial está dirigida por el Tribunal de Instancia de Orgaz, en Toledo, y permanece bajo secreto de sumario. Paralelamente, la AITAT desarrolla una investigación técnica destinada a determinar las causas del siniestro y proponer medidas para evitar accidentes similares.
Entre las pruebas relevantes se encuentran las grabaciones de las comunicaciones entre el centro de control y los maquinistas, los registros de funcionamiento de los sistemas ferroviarios y la información almacenada en los dispositivos embarcados.
La Guardia Civil también ha tomado declaración a trabajadores vinculados con la gestión de la circulación durante aquella mañana. Las pesquisas intentan establecer qué instrucciones se transmitieron, en qué momento y con qué información disponible.
Un aspecto especialmente delicado es comprobar si la orden de reanudar la marcha en condiciones normales respondió a una aplicación incorrecta de los protocolos de seguridad y si situaciones semejantes pudieron producirse anteriormente en la misma línea.
La revisión de estos antecedentes permitirá determinar si lo ocurrido en Urda fue un episodio aislado o si existían prácticas operativas que debieron haberse corregido antes del accidente.
El mantenimiento del tren, otra pieza para reconstruir la tragedia
Ocho días después del accidente, la confirmación de que el Iryo había pasado una inspección integral el 26 de octubre añade un dato verificable a una investigación todavía abierta.
La información conocida permite establecer que el convoy había sido revisado en Madrid poco antes del siniestro y que aquella intervención comprendió los sistemas de señalización. No acredita, por sí sola, cuál fue el estado de todos los equipos durante el accidente ni permite determinar la causa del fallo que afectó a la circulación.
El examen de los registros técnicos, las comunicaciones y las decisiones adoptadas desde Atocha será determinante para comprender cómo un tren detenido terminó siendo alcanzado por otro que había recibido autorización para continuar su recorrido.
La cuestión fundamental sigue siendo establecer por qué fallaron las medidas de protección que debían impedir que dos trenes coincidieran peligrosamente en la misma vía.
La revisión del Iryo forma parte de esa reconstrucción. Pero el esclarecimiento de lo sucedido en Urda exige identificar toda la secuencia de fallos y decisiones que precedió a una colisión que costó la vida a 69 personas.
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