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Milei llama «ladrón corrupto» a Sánchez y entra en la campaña española
Javier Milei retoma sus ataques contra Pedro Sánchez, cuestiona la política migratoria española y expresa su apoyo a PP y Vox ante las elecciones.
Imagen: Vox España / CC0.
Resumen
- Milei vuelve a llamar «ladrón corrupto» a Pedro Sánchez desde Buenos Aires
- El presidente argentino acusa al PSOE por inmigración y nacionalidad
- También desea una victoria de PP y Vox en las elecciones del 29-N
Javier Milei ha vuelto a cargar contra Pedro Sánchez apenas dos días después de su polémica visita a Madrid. Ya en Buenos Aires, durante la cena anual de la Fundación Faro, el presidente argentino llamó otra vez «ladrón corrupto» al jefe del Gobierno español y convirtió parte de su discurso sobre Europa, inmigración y natalidad en un nuevo ataque contra el líder socialista.
Esta vez fue más allá del insulto personal. Milei vinculó las políticas migratorias españolas y la concesión de la nacionalidad a descendientes de españoles con una supuesta estrategia electoral de la izquierda, una acusación para la que no presentó pruebas, y expresó abiertamente su deseo de que PP y Vox se impongan en las elecciones generales del 29 de noviembre. El enfrentamiento entre ambos presidentes, lejos de enfriarse tras el viaje a España, vuelve así a subir de temperatura.
Milei retoma en Buenos Aires el choque abierto en Madrid
Era el primer gran discurso de Milei en Argentina después de regresar de Madrid. El escenario elegido, la Fundación Faro, tampoco era precisamente neutral: el centro de pensamiento ha servido como espacio ideológico próximo al proyecto político del presidente argentino y como escaparate de buena parte de sus ideas económicas y culturales.
Mientras hablaba del futuro de Occidente, Milei situó a España como uno de sus ejemplos negativos. Al referirse a Sánchez recuperó la expresión «ladrón corrupto», la misma línea de ataque que había empleado durante su estancia en la capital española. El auditorio respondió con aplausos.
El presidente argentino también cuestionó la política europea frente a la caída de la natalidad y la inmigración. Según su interpretación, Europa habría tratado de cubrir sus desequilibrios demográficos mediante una apertura migratoria excesiva. España apareció entonces en el centro de su discurso, con Sánchez convertido de nuevo en antagonista político.
No fue una referencia de pasada. Milei acusó al Gobierno español de haber regularizado inmigrantes con una finalidad electoral favorable al PSOE. Es una afirmación política del mandatario argentino, no un hecho acreditado. Del mismo modo, relacionó la concesión de la nacionalidad a descendientes de españoles con una supuesta intención de beneficiar electoralmente a la izquierda.
De la inmigración a la Ley de Memoria Democrática
Aunque Milei no citó expresamente la norma por su nombre, sus palabras aludían a las posibilidades de acceso a la nacionalidad abiertas por la Ley de Memoria Democrática a determinados descendientes de españoles que sufrieron exilio o pérdida de nacionalidad como consecuencia de la Guerra Civil y la dictadura franquista.
El presidente argentino sostuvo que esas nacionalizaciones tendrían una finalidad electoral. La legislación, sin embargo, establece los supuestos jurídicos para solicitar la nacionalidad; atribuirle como propósito que los nuevos ciudadanos voten a una fuerza política concreta supone una interpretación de Milei que este no acompañó de evidencias.
Ahí el discurso dejó de ser únicamente una disputa personal con Sánchez. Entró de lleno en asuntos internos españoles —inmigración, nacionalidad y elecciones— precisamente cuando España se encuentra en campaña para las generales del 29 de noviembre.
El viaje a Madrid había elevado ya la tensión
La nueva andanada llega después de una visita a Madrid particularmente bronca. El miércoles, Milei había llamado a Sánchez «dictador», «corrupto» y «ladrón» durante un desayuno informativo, además de defender que había que sacar a los socialistas del poder, unas palabras que provocaron una respuesta inmediata del Gobierno español.
El Ministerio de Asuntos Exteriores condenó entonces los insultos y calificó de «indigno» que un jefe de Estado viajara a España para alimentar la polarización política. También rechazó cualquier injerencia exterior en las instituciones y en el debate democrático español. Pese a la dureza del comunicado, no se anunció una nueva medida diplomática contra Buenos Aires.
Milei no mantuvo ningún encuentro con Sánchez durante su estancia. Sí se reunió con Isabel Díaz Ayuso, mantuvo contactos con responsables de Vox y conversó por videollamada con Santiago Abascal, que se encontraba de campaña fuera de Madrid. Alberto Núñez Feijóo tampoco se reunió con el dirigente argentino.
La visita dejó además diferencias dentro del propio espacio conservador español. Mientras Ayuso mantuvo su cercanía con Milei, otros dirigentes populares censuraron sus descalificaciones contra el presidente del Gobierno. Una misma visita, varias derechas y no exactamente la misma música.
Hubo también un episodio institucional revelador. El equipo de Milei había trasladado de manera informal su interés por encontrarse con Felipe VI, pero desde Zarzuela se recordó la práctica habitual de acompañar una reunión del Rey con un jefe de Estado extranjero de un encuentro con el presidente del Gobierno. Verse con Sánchez no estaba en los planes de Milei.
Sánchez responde y convierte a Milei en argumento electoral
Pedro Sánchez tampoco ha tratado de esconder el choque. El PSOE recibió la visita del argentino con una lona en su sede de Ferraz reivindicando el término «zurdo», empleado habitualmente por Milei de forma despectiva contra la izquierda. Sánchez difundió además una imagen escuchando Fanático, la canción de Lali Espósito asociada públicamente a su enfrentamiento con el mandatario argentino.
El presidente español respondió también contraponiendo datos económicos y laborales de ambos países y advirtió de que un Gobierno formado por PP y Vox aplicaría en España políticas similares a las de Milei. El argentino ha quedado así convertido en argumento de precampaña tanto para sus aliados ideológicos como para sus adversarios.
No es la primera crisis entre los dos gobiernos. En 2024, unas declaraciones de Milei sobre Begoña Gómez, esposa de Sánchez, provocaron una grave disputa diplomática. España llegó a retirar a su embajadora en Buenos Aires antes de normalizar posteriormente la representación diplomática. El desacuerdo ideológico, desde entonces, nunca desapareció del todo.
Milei toma partido ante las elecciones españolas
El componente más novedoso del discurso de Buenos Aires está en la claridad con la que Milei ha tomado posición ante las elecciones españolas. El argentino deseó que la denominada «ola azul» llegara también a España y manifestó su deseo de una victoria de PP y Vox el 29 de noviembre.
Eso convierte sus declaraciones en algo distinto de una simple pelea verbal entre dos dirigentes con escasa simpatía mutua. Milei no se limita a cuestionar las políticas de Sánchez: entra directamente en la competición electoral española, identifica a los partidos que prefiere y señala el resultado político que considera deseable.
La circunstancia explica buena parte de la reacción del Ejecutivo español. Exteriores no solo protestó por los calificativos dirigidos contra Sánchez; puso el foco precisamente en la soberanía española y en la intervención de un jefe de Estado extranjero en un momento electoral especialmente sensible.
El episodio resulta incómodo también para la derecha española. Vox mantiene una relación política e ideológica estrecha con Milei y Santiago Abascal ha defendido públicamente su sintonía con el argentino. En el PP, en cambio, la fotografía es bastante menos uniforme: Ayuso cultiva la cercanía mientras otros dirigentes prefieren marcar distancias ante los insultos.
Una disputa que ya supera el terreno personal
Milei regresó a Argentina, pero la bronca con Sánchez viajó con él. En apenas unos días ha repetido los ataques, ha cuestionado decisiones sobre inmigración y nacionalidad y ha expresado su deseo de un cambio político en España favorable a PP y Vox.
El enfrentamiento tiene una dimensión ideológica evidente. Milei utiliza a Sánchez como símbolo europeo de la izquierda que combate; Sánchez presenta al presidente argentino como ejemplo del modelo de recortes que atribuye a sus adversarios conservadores. Los dos incorporan el choque a su propio relato político. La diplomacia queda en medio, intentando que el estruendo no se lleve por delante una relación bilateral mucho más amplia que sus protagonistas.
La diferencia esta vez es el calendario. Con las elecciones españolas del 29 de noviembre acercándose, cada frase pronunciada desde Buenos Aires pesa algo más en Madrid. Y Milei, después de una visita que ya había dejado un reguero de titulares, ha demostrado que el viaje terminó en el aeropuerto, pero la pelea no.
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