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Los jóvenes de banderas rojas contra Vox: quiénes son y qué defienden

La Coordinadora da Mocidade Socialista explica parte del nuevo activismo juvenil gallego: comunismo, vivienda, antifascismo y protesta contra Vox.

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Coordinadora da Mocidade Socialista
Protesta de la Coordinadora da Mocidade Socialista por las cargas policiales de A Coruña / Cedida

Resumen

  • La CMS es una organización juvenil comunista nacida en Galicia en 2024
  • Sus banderas rojas ganaron visibilidad en las protestas contra Vox
  • El grupo combina antifascismo, vivienda y crítica a la izquierda institucional

Las banderas rojas que ocuparon las primeras filas de la protesta contra Santiago Abascal en A Coruña no pertenecían a un colectivo improvisado para la ocasión. Buena parte correspondían a militantes de la Coordinadora da Mocidade Socialista (CMS), una organización juvenil comunista nacida en Galicia en 2024 y vinculada al denominado Movimiento Socialista, una corriente que pretende reconstruir una política revolucionaria al margen de los partidos tradicionales de la izquierda.

Su presencia se hizo especialmente visible el 21 de octubre en la plaza de María Pita. Alrededor de 5.000 personas, según las cifras manejadas por la Policía, participaron en la concentración contra el acto de Vox, al que acudieron unos 300 simpatizantes. Hubo momentos de tensión, lanzamiento de objetos y cargas policiales; los incidentes continuaron después en otros puntos de la ciudad. El balance terminó con tres detenidos, una docena de agentes lesionados y manifestantes heridos. Los arrestados quedaron posteriormente en libertad con cargos.

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Qué es la Coordinadora da Mocidade Socialista

La CMS se presentó públicamente en septiembre de 2024 como evolución del espacio político Creba Socialista. No es una organización juvenil vinculada al PSOE, pese a lo que pueda sugerir su nombre a primera vista. Su socialismo es de raíz marxista y revolucionaria, con una crítica frontal al capitalismo y también a buena parte de la izquierda parlamentaria.

La organización plantea como horizonte una sociedad comunista y considera insuficiente limitar la acción política a reformas dentro de las instituciones. En su discurso aparece de forma recurrente una idea: recuperar una política autónoma de la clase trabajadora, organizada fuera de unas estructuras que considera integradas en el propio sistema. PSOE, Sumar y también el BNG entran, con diferentes matices, dentro de esa crítica.

Ahí aparece una de sus peculiaridades. La CMS puede compartir una manifestación con organizaciones nacionalistas gallegas y mantener, al mismo tiempo, una distancia política considerable respecto a ellas. La coincidencia en la calle no significa necesariamente compartir proyecto. En las movilizaciones contra Vox, por ejemplo, convergen grupos con tradiciones ideológicas distintas que encuentran un terreno común en el antifascismo.

Comunistas, pero no nacionalistas gallegos

La Coordinadora coloca la cuestión de clase por encima de la construcción nacional gallega. Su planteamiento no pasa por convertir la independencia de Galicia en el eje central de su actividad, sino por impulsar una transformación socialista de alcance más amplio.

Eso la separa políticamente de Galiza Nova, las juventudes del BNG, aunque ambos espacios hayan coincidido en movilizaciones antifascistas, feministas, lingüísticas o contra actos de Vox. La protesta de A Coruña volvió a mostrar esa convivencia circunstancial: organizaciones diferentes, símbolos distintos y una misma plaza durante unas horas.

Entre quienes participaron en la movilización había integrantes de la CMS, organizaciones nacionalistas, colectivos estudiantiles y movimientos relacionados con la vivienda. Muchos eran jóvenes y estudiantes, una franja generacional sobre la que estas nuevas organizaciones socialistas están concentrando buena parte de su actividad política.

Las banderas rojas también aparecieron en las protestas por la vivienda

La imagen no nació en A Coruña. Las banderas rojas lisas, los bloques compactos de jóvenes y las consignas socialistas ya habían ganado una notable visibilidad durante las movilizaciones por la vivienda y la acampada de la Puerta del Sol en Madrid.

En la capital opera la Coordinadora Juvenil Socialista (CJS), integrada en el mismo espacio político que la organización gallega. Sus militantes participaron activamente en las protestas por la vivienda, defendiendo posiciones más radicales que las habituales propuestas de regulación del alquiler o aumento del parque público.

Su planteamiento va bastante más lejos: cuestiona la vivienda como mercancía y activo de inversión, critica el rentismo y plantea medidas como la expropiación de propiedades vinculadas a la especulación. No es, por tanto, una discusión sobre retocar dos artículos de una ley. El diagnóstico del Movimiento Socialista parte de que el problema está en la propia estructura económica que convierte el acceso a una casa en una fuente de rentabilidad.

Una red política que supera Galicia

La Coordinadora da Mocidade Socialista forma parte de una red más amplia. En otros territorios actúan organizaciones juveniles socialistas con una orientación semejante, mientras en Euskadi y Navarra tiene presencia Gazte Koordinadora Sozialista. También existen estructuras estudiantiles vinculadas al mismo ecosistema político.

No funcionan como las juventudes clásicas de un partido parlamentario. Su identidad se construye precisamente alrededor del rechazo a ese modelo: militancia estable, formación marxista, actividad en barrios y universidades y una considerable desconfianza hacia una política reducida a elecciones, campañas y escaños.

La utilización de la bandera roja tampoco es decorativa. El símbolo se reivindica como emblema histórico de la clase trabajadora y no únicamente como logotipo de una organización concreta. Una iconografía que durante años parecía recluida en fotografías del siglo XX ha vuelto a aparecer entre militantes que, en muchos casos, ni siquiera habían nacido cuando cayó el Muro de Berlín.

De la vivienda a las protestas contra Vox

El crecimiento de estas organizaciones se está produciendo alrededor de conflictos muy concretos. Vivienda, salarios, precariedad, feminismo y antifascismo sirven como terreno para una política que intenta conectar problemas cotidianos con una crítica general al capitalismo.

La crisis de la vivienda muestra bien la diferencia respecto a otros movimientos sociales. Mientras sindicatos de inquilinos y partidos de izquierda reclaman límites a los precios, nuevas promociones públicas o modificaciones legislativas, el Movimiento Socialista sostiene que esas medidas no eliminan la raíz del problema mientras la vivienda continúe funcionando como fuente de beneficio privado.

De ahí también su participación en la movilización alrededor de la huelga de alquileres prevista para el 11 de noviembre de 2026. Organizaciones juveniles del movimiento han impulsado comités con el propósito de extender la protesta entre trabajadores jóvenes y estudiantes, dos de los grupos que soportan con mayor crudeza la combinación de salarios bajos y alquileres elevados.

La misma lógica se traslada a las protestas contra Vox. Para la CMS, el partido de Santiago Abascal no es únicamente un rival electoral, sino la expresión política de una corriente reaccionaria a la que considera necesario combatir mediante organización social y movilización en la calle.

Qué ocurrió tras los incidentes de María Pita

La jornada del 21 de octubre dejó dos momentos diferentes. Primero se produjo la concentración contra Abascal en María Pita, que acabó con enfrentamientos entre algunos manifestantes y la Policía. Horas después se celebró otra protesta contra la actuación de los agentes; también hubo incidentes, cargas, barricadas y contenedores quemados.

La Coordinadora da Mocidade Socialista denunció posteriormente una actuación policial que consideró desproporcionada, difundió imágenes de personas lesionadas y reclamó responsabilidades políticas. La Delegación del Gobierno defendió, por su parte, la intervención de los agentes y sostuvo que los actos violentos procedieron de una minoría de manifestantes.

Vox trasladó después el enfrentamiento al terreno judicial y presentó una querella relacionada con lo sucedido. Las autoridades defendieron que las convocatorias comunicadas habían seguido los procedimientos establecidos y que el dispositivo policial evitó un choque directo entre quienes acudieron al acto de Vox y los participantes en la protesta contraria.

La tensión política no terminó aquella noche. Para el domingo 25 de octubre se convocaron concentraciones en varias ciudades gallegas contra la actuación policial en A Coruña, con participación de organizaciones políticas, sindicales y juveniles, incluida la propia CMS.

Una izquierda juvenil que vuelve a vestir de rojo

La imagen tiene algo de otra época: jóvenes, pancartas y un mar de banderas rojas. El fenómeno que hay detrás, sin embargo, es muy contemporáneo. Estas organizaciones buscan crecer entre una generación marcada por los alquileres elevados, los empleos precarios y una relación bastante fría con la política institucional.

La Coordinadora da Mocidade Socialista intenta ocupar precisamente ese espacio. No pretende convertirse en una versión juvenil de los partidos existentes ni esconde demasiado su vocabulario. Habla abiertamente de comunismo, clase trabajadora y capitalismo, términos que durante años habían perdido peso en buena parte del debate político español y que este movimiento intenta recuperar.

Su peso electoral es otra cuestión —ni siquiera concentra ahí su actividad—, pero su capacidad de movilización empieza a hacerla visible. Ocurrió alrededor de las protestas por la vivienda y ha vuelto a suceder en Galicia con las movilizaciones contra Vox.

Las banderas rojas de A Coruña, por tanto, no eran atrezo ni una ocurrencia nacida al calor de una manifestación. Detrás existe una organización juvenil definida ideológicamente y conectada con una red política más amplia que pretende disputar a la izquierda institucional una parte del descontento de las nuevas generaciones. Sigue siendo un espacio pequeño frente a los grandes partidos y sindicatos. Pero pequeño y silencioso, a estas alturas, ya no significan exactamente lo mismo.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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