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Antonio Maestre recuerda que Rufián avaló listas con el PSOE al Senado

Antonio Maestre recuerda que Gabriel Rufián apoyó una plataforma de listas conjuntas al Senado con el PSOE, pese a sus reproches a Frente Amplio.

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Antonio Maestre

Imagen: Instituto 25M / YouTube, CC BY 3.0.

Resumen

  • Maestre recuerda que Rufián apoyó listas con el PSOE para el Senado
  • El pacto del PSOE y Frente Amplio al Senado desata críticas de Podemos
  • ERC y Podemos van juntos en Cataluña, pero separados del Frente Amplio

El periodista y analista político Antonio Maestre ha puesto en cuestión la coherencia del discurso de Gabriel Rufián después de recordar que el candidato de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) respaldó un manifiesto que proponía candidaturas conjuntas de las fuerzas progresistas, incluido el PSOE, para las elecciones al Senado. La revelación llega cuando Rufián e Irene Montero cuestionan precisamente el acuerdo electoral alcanzado entre los socialistas y el Frente Amplio.

En una columna publicada en laSexta el 26 de octubre, Maestre recupera la iniciativa ciudadana Senadoræs por la Democracia, impulsada durante 2026 para evitar que la fragmentación del voto progresista facilite una nueva mayoría de la derecha en la Cámara Alta. El nombre de Rufián aparece entre las 115 personalidades destacadas que se adhirieron al manifiesto. No se trata, por tanto, de una supuesta declaración recuperada de las redes sociales: su apoyo figura en la relación pública de firmantes de la plataforma.

La controversia ha adquirido mayor relevancia tras el primer acto conjunto de Rufián y Montero en Barcelona y su posterior aparición en La Revuelta, donde ambos justificaron el fracaso de las negociaciones con el Frente Amplio por su proximidad al PSOE. La contradicción que denuncia Maestre reside en que el republicano respaldó anteriormente una fórmula de colaboración electoral que ahora se utiliza como argumento para marcar distancias con sus antiguos interlocutores.

Hay, eso sí, una diferencia importante: apoyar un manifiesto favorable a la unidad en el Senado no equivale a suscribir cualquier acuerdo concreto entre partidos. Esa distinción no elimina la controversia, pero permite situarla donde corresponde: en la evolución de la estrategia política de Rufián ante las elecciones generales del 29 de noviembre.

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El manifiesto que Gabriel Rufián respaldó junto a otras 114 personalidades

El origen de la polémica se remonta al 18 de marzo de 2026, cuando un grupo de intelectuales, juristas y representantes de la sociedad civil publicó un artículo colectivo titulado El Senado importa. Y se puede ganar para la democracia.

Entre sus impulsores figuraban Cristina Almeida, Santiago Alba Rico, Gloria Elizo, Javier Pérez Royo y Cristina Monge. Su planteamiento era que las organizaciones progresistas debían prestar especial atención al Senado, una institución en la que la dispersión electoral puede traducirse en una representación muy inferior al porcentaje de votos obtenido.

De aquella propuesta surgió Senadoræs por la Democracia, una plataforma que defendía candidaturas compartidas entre el PSOE y otras fuerzas progresistas para competir con mayor eficacia frente al PP y Vox.

La iniciativa reunió alrededor de 8.000 adhesiones, y sus promotores destacaron públicamente a 115 firmantes por su relevancia social, cultural o política. Gabriel Rufián figura en esa relación junto a personas como Javier Bardem, Elvira Lindo, Luis Tosar, Ana Pardo de Vera, Julio Rodríguez o Joaquín Estefanía.

El objetivo del manifiesto era claro: impulsar listas unitarias al Senado en las circunscripciones electorales para aumentar las posibilidades de obtener una mayoría progresista. No establecía una coalición específica para el Congreso ni suponía que sus firmantes aceptaran integrarse en el PSOE.

Precisamente por eso, el dato resulta políticamente significativo. Rufián había respaldado una estrategia de colaboración con los socialistas en la Cámara Alta antes de que ese tipo de acuerdo se convirtiera en uno de los principales motivos de enfrentamiento entre Podemos y Frente Amplio.

Qué reprocha Antonio Maestre a Gabriel Rufián

La crítica de Antonio Maestre no se limita al contenido del manifiesto. El periodista considera que existe una falta de coherencia entre las posiciones que Rufián defendió durante los meses anteriores y el discurso adoptado tras su acuerdo electoral con Podemos.

En su columna, Maestre recuerda que el portavoz de ERC había insistido en la necesidad de evitar divisiones dentro de la izquierda. Sin embargo, el entendimiento alcanzado con Irene Montero ha desembocado en una campaña diferenciada de la candidatura encabezada por Ada Colau.

El analista también cuestiona que se desacredite al Frente Amplio por concurrir junto al PSOE al Senado cuando Rufián había apoyado públicamente ese mismo principio de cooperación electoral.

Maestre considera especialmente relevante la hemeroteca del dirigente republicano y sostiene que sus posiciones anteriores dejan en una situación incómoda el discurso actual. Su reproche es político: no presenta la firma del manifiesto como una irregularidad, sino como una prueba de la distancia entre las propuestas iniciales y la estrategia finalmente adoptada.

La discusión afecta a una cuestión de fondo. Una cosa es defender que la izquierda debe alcanzar acuerdos para impedir una mayoría de PP y Vox; otra, determinar cuáles son los límites de esa colaboración y qué partidos pueden participar en ella sin perder su autonomía.

El pacto entre el PSOE y Frente Amplio que ha provocado el enfrentamiento

El acuerdo que ha reabierto la controversia se anunció el 16 de octubre. El PSOE y diversas organizaciones integradas en el Frente Amplio pactaron concurrir conjuntamente al Senado en 43 provincias, bajo la denominación Senado de Progreso.

La fórmula establece una distribución de candidaturas en la que los socialistas ocupan aproximadamente el 70 % de los puestos y sus socios progresistas el 30 %. La colaboración incluye a organizaciones como Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y otras fuerzas territoriales.

El objetivo consiste en disputar al PP la mayoría de la Cámara Alta mediante una mayor concentración del voto. La estrategia tiene especial importancia porque el sistema electoral del Senado favorece a las candidaturas que reciben más apoyos en cada circunscripción.

El pacto, sin embargo, se limita al Senado. Tanto el PSOE como el Frente Amplio han aclarado que no supone la integración de sus respectivas candidaturas al Congreso de los Diputados.

Este matiz resulta esencial para comprender el enfrentamiento. El Frente Amplio mantiene una oferta electoral diferenciada de los socialistas para el Congreso, mientras que Podemos considera que compartir papeleta con el PSOE en la Cámara Alta compromete la independencia política de la izquierda alternativa.

Por qué el Senado es tan importante en las elecciones del 29-N

A diferencia del Congreso, donde los escaños se distribuyen mediante un sistema proporcional, el Senado cuenta con un modelo de listas abiertas y voto limitado. En las provincias peninsulares se eligen normalmente cuatro senadores y cada elector puede votar hasta a tres candidatos.

Esto favorece que la fuerza más votada consiga habitualmente tres representantes y la segunda obtenga uno. La dispersión de apoyos entre candidaturas ideológicamente próximas puede facilitar una mayoría amplia a sus adversarios.

En las elecciones de 2023, el PP logró una mayoría absoluta entre los senadores elegidos directamente, aunque no obtuvo la mayoría absoluta de los votos.

La composición de la Cámara Alta también tiene consecuencias institucionales. Entre sus competencias figura la elección de cuatro magistrados del Tribunal Constitucional, además de su participación en el procedimiento legislativo y otras funciones de control.

Por eso, la propuesta respaldada inicialmente por Rufián planteaba la colaboración electoral como un instrumento para impedir que la derecha concentrara demasiado poder institucional.

Rufián e Irene Montero defienden su alianza frente a Ada Colau

El enfrentamiento político se hizo evidente el 24 de octubre durante el primer acto conjunto de Gabriel Rufián e Irene Montero en la plaza Mayor de Nou Barris, en Barcelona.

Ante unas 2.000 personas, los dos dirigentes presentaron su colaboración electoral bajo el lema Casa, vida, futuro. El encuentro contó con la presencia del presidente de ERC, Oriol Junqueras, y de la secretaria general de Podemos, Ione Belarra.

Montero cargó contra la proximidad del Frente Amplio al PSOE y sostuvo que compartir candidatura con los socialistas en el Senado no resolvería los problemas sociales. Rufián defendió, por su parte, la necesidad de construir una izquierda capaz de condicionar las decisiones de un eventual Gobierno socialista.

El acuerdo entre ERC y Podemos establece que la formación morada no presente una candidatura propia en Cataluña y apoye las listas republicanas, que incorporan a algunos de sus representantes como independientes. A cambio, Rufián participa junto a Montero en actos electorales fuera de Cataluña.

Esta fórmula permite a ERC conservar su identidad política y a Podemos evitar la competencia directa con los republicanos en territorio catalán. Sin embargo, no ha servido para alcanzar una candidatura unitaria con el Frente Amplio, que mantiene a Ada Colau como referente electoral y a Emilio Delgado como cabeza de lista por Madrid.

La tensión volvió a quedar de manifiesto el 27 de octubre, cuando Rufián y Montero acudieron a La Revuelta, el programa de David Broncano en TVE.

Durante la entrevista, ambos defendieron que intentaron alcanzar un acuerdo más amplio, pero señalaron la cercanía del Frente Amplio al PSOE como uno de los principales obstáculos. Rufián insistió en que existen votantes progresistas que desean frenar a PP y Vox sin apoyar directamente a los socialistas.

Al mismo tiempo, reconoció que su objetivo sigue siendo favorecer un Gobierno encabezado por el PSOE, aunque condicionado por fuerzas como Podemos, ERC, EH Bildu, BNG, Compromís o el propio Frente Amplio.

Esa combinación de cooperación parlamentaria y competencia electoral constituye una de las principales dificultades estratégicas de la izquierda ante los comicios.

La contradicción señalada por Maestre llega en plena campaña del 29-N

La controversia entre Antonio Maestre y Gabriel Rufián refleja un problema que va más allá de las diferencias entre dos figuras públicas. La izquierda alternativa al PSOE afronta las elecciones generales del 29 de noviembre sin haber conseguido la candidatura unitaria que varios de sus dirigentes defendieron durante meses.

El reparto territorial de los acuerdos demuestra que la cooperación ha sido posible en determinados lugares. Podemos y las fuerzas del Frente Amplio comparten alianzas en la Comunidad Valenciana y Canarias, mientras que en otros territorios competirán por un electorado parcialmente coincidente.

En Cataluña, la alianza entre ERC y Podemos mantiene una competencia directa con los Comuns, integrados en el Frente Amplio. En Madrid, Irene Montero y Emilio Delgado encabezan proyectos electorales diferentes.

La unidad defendida durante los meses anteriores ha terminado convertida en varios acuerdos parciales, con estrategias distintas según el territorio y la institución.

La firma recuperada por Antonio Maestre no demuestra por sí sola que Rufián haya renunciado a todos sus planteamientos anteriores. Sí confirma que respaldó una iniciativa favorable a compartir candidaturas al Senado con el PSOE, precisamente la fórmula que ahora genera rechazo en su nueva alianza política.

La distinción importa. Los partidos pueden cambiar de estrategia y los dirigentes tienen derecho a revisar sus posiciones. Lo que exige una explicación es por qué una propuesta considerada conveniente para frenar a la derecha pasa a presentarse como un obstáculo para la independencia de la izquierda.

A un mes de las elecciones generales, el debate sobre la coherencia de Rufián se incorpora así a una disputa más amplia: la de una izquierda que comparte buena parte de sus objetivos políticos, pero que todavía no ha conseguido ponerse de acuerdo sobre cómo acudir a las urnas.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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