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La protesta ultra por el accidente de Urda acaba con cargas en Madrid

Más de mil personas protestaron ante Transportes en Madrid tras el accidente de Urda, que dejó 68 muertos. Hubo cargas y uso de gas lacrimógeno.

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Cargas policiales en Madrid

Resumen

  • La Policía cargó contra manifestantes ultras frente a Transportes en Madrid
  • Los incidentes incluyeron bengalas y el uso policial de gas lacrimógeno
  • La protesta reclamaba respuestas por el accidente de Urda, con 68 muertos

La Policía Nacional ha cargado contra varios manifestantes de ultraderecha durante una concentración celebrada este miércoles 28 de octubre frente al Ministerio de Transportes, en Madrid. La protesta, convocada para exigir responsabilidades por el accidente ferroviario de Urda (Toledo), que ha dejado al menos 68 muertos, terminó con enfrentamientos, lanzamiento de objetos y el uso de gas lacrimógeno por parte de los antidisturbios.

Más de un millar de personas participaron en una movilización impulsada por Falange y Revuelta. Lo que comenzó como una protesta contra la gestión del Gobierno derivó en incidentes cuando varios asistentes se agolparon contra el cordón policial. La tensión aumentó con el lanzamiento de bengalas y otros objetos, hasta que los agentes intervinieron para disolver la concentración.

Los altercados se produjeron apenas unas horas después de una de las mayores tragedias ferroviarias de los últimos años en España. Mientras los equipos de emergencia continuaban trabajando entre los vagones accidentados en Toledo, la indignación por el siniestro llegaba a las puertas del departamento que dirige Óscar Puente.

La protesta también dejó consignas fascistas, banderas franquistas y ataques verbales contra dirigentes políticos, inmigrantes y periodistas. Una combinación que terminó desplazando buena parte de la atención desde las reivindicaciones sobre seguridad ferroviaria hacia los disturbios registrados en la capital.

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Cargas policiales y gas lacrimógeno frente al Ministerio de Transportes

La concentración estaba convocada a las 20.00 horas en la plaza de San Juan de la Cruz, donde se encuentra la sede del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.

Durante casi dos horas, los participantes permanecieron en las inmediaciones del edificio, protegido por un dispositivo de la Policía Nacional.

El primer momento de especial tensión llegó cuando algunos manifestantes presionaron contra el cordón de seguridad. Los agentes antidisturbios respondieron con cargas policiales y gas lacrimógeno para contener a quienes trataban de superar la barrera.

Los incidentes continuaron. Varios participantes lanzaron bengalas y otros objetos, lo que provocó nuevas intervenciones policiales. Finalmente, la Policía disolvió la concentración.

La actuación de los antidisturbios se produjo después de que parte de los asistentes protagonizara los episodios violentos. No todos los participantes estuvieron implicados en los enfrentamientos, una distinción importante para entender el desarrollo de la protesta.

Falange, Revuelta y Solidaridad: los grupos presentes

La movilización había sido promovida por Falange y Revuelta, organizaciones situadas en la extrema derecha española. A la concentración también llegaron participantes procedentes de otra marcha organizada por Solidaridad, sindicato vinculado a Vox.

Esta segunda convocatoria había partido de la plaza de Cibeles y tenía como destino el propio Ministerio de Transportes. La coincidencia de ambas movilizaciones contribuyó a reunir a más de un millar de personas frente al edificio.

Entre los asistentes predominaban las banderas españolas, aunque también se exhibieron enseñas falangistas y algunas banderas franquistas. Parte de los manifestantes llevaba el rostro cubierto y vestía ropa oscura con símbolos o mensajes de carácter fascista.

Las consignas se dirigieron principalmente contra Pedro Sánchez y Óscar Puente, a quienes los convocantes responsabilizaban políticamente del deterioro de la seguridad ferroviaria.

También se escucharon ataques contra el PSOE, el Partido Popular y sus organizaciones juveniles. Los insultos alcanzaron a personas migrantes, periodistas y participantes en una acampada de la Puerta del Sol.

La convocatoria se había difundido a través de las redes sociales con mensajes de fuerte confrontación política. Durante la concentración, algunos representantes de Falange endurecieron ese discurso con acusaciones contra el Gobierno y llamamientos a su salida del poder.

El accidente de Urda que desencadenó las protestas

El origen de la movilización está en la colisión de dos trenes de alta velocidad registrada a las 8.53 horas del miércoles 28 de octubre en la provincia de Toledo.

Un AVE de Renfe que cubría el trayecto Madrid-Sevilla alcanzó por detrás a un tren de Iryo que permanecía detenido en la vía, en las inmediaciones de Urda. El impacto provocó el descarrilamiento de varios coches y la caída de algunos vagones por un terraplén.

El balance provisional comunicado por el Gobierno de Castilla-La Mancha ascendía a 68 fallecidos, de los cuales 44 viajaban en el tren de Iryo y 24 en el AVE. También se contabilizaban más de un centenar de heridos de distinta consideración.

El presidente autonómico, Emiliano García-Page, advirtió de que la cifra de víctimas mortales podría aumentar durante los trabajos para mover los vagones accidentados.

La tragedia obligó a interrumpir la circulación ferroviaria entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía. Los servicios de emergencia, la Guardia Civil y la Unidad Militar de Emergencias participaron en las operaciones de rescate y atención a las víctimas.

Un fallo en la señalización y una autorización bajo investigación

Las primeras explicaciones ofrecidas por el ministro de Transportes apuntan a una combinación de problemas en el sistema de seguridad ferroviaria y una decisión adoptada desde el centro de control de Adif.

Según expuso Óscar Puente, alrededor de las 8.30 horas se produjo una avería en el sistema de señalización LZB, utilizado en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. El fallo provocó la detención de varios trenes que circulaban por el tramo afectado.

Posteriormente, desde el centro de control de Adif se autorizó al AVE de Renfe a reanudar su marcha pese a que existía una señal roja y otro convoy permanecía detenido más adelante.

Puente calificó esa decisión de inexplicable y errónea. Sin embargo, las causas definitivas del accidente siguen bajo investigación y las primeras hipótesis no equivalen a una determinación oficial de responsabilidades.

Precisamente esa secuencia de acontecimientos ha situado la gestión de Adif, los protocolos de seguridad ferroviaria y la supervisión del Ministerio de Transportes en el centro del debate político.

Óscar Puente, en el centro de las críticas tras dos tragedias ferroviarias

Las protestas contra el ministro adquieren una dimensión especialmente delicada por el precedente de Adamuz (Córdoba), donde otro accidente ferroviario ocurrido en enero de 2026 dejó 46 fallecidos.

Los dos siniestros se han producido con menos de un año de diferencia en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla y durante la etapa de Puente al frente del Ministerio de Transportes.

Esa circunstancia ha intensificado las exigencias de explicaciones sobre el funcionamiento de la red ferroviaria española, especialmente en materia de mantenimiento, sistemas de protección y decisiones operativas.

Ahora bien, la coincidencia de dos accidentes bajo una misma responsabilidad ministerial no demuestra por sí sola que compartan causas ni establece automáticamente responsabilidades penales o técnicas.

Determinar qué falló en Urda exige analizar las comunicaciones entre los maquinistas y el centro de control, los registros de señalización y las condiciones de circulación anteriores al impacto.

La responsabilidad política puede debatirse desde el primer momento. Las responsabilidades técnicas y judiciales requieren pruebas, peritajes y una reconstrucción precisa del accidente. Son cuestiones relacionadas, pero no idénticas.

Tres días de luto oficial mientras continúa la investigación

El Gobierno ha declarado tres días de luto oficial, desde el 29 hasta el 31 de octubre, por las víctimas del accidente ferroviario de Urda. Durante ese periodo, las banderas ondearán a media asta en los edificios públicos y los buques de la Armada.

La tragedia también ha provocado actos de recuerdo en distintos municipios españoles y ha abierto un nuevo debate sobre la seguridad de la alta velocidad.

Los disturbios de Madrid reflejan hasta qué punto el accidente ha adquirido una dimensión política inmediata. La protesta reunió a ciudadanos que exigían responsabilidades, pero terminó marcada por la actuación de grupos ultraderechistas, las consignas extremistas y los enfrentamientos con la Policía.

Quedan pendientes las explicaciones sobre la cadena de decisiones que permitió que un AVE reanudara la marcha cuando otro tren seguía detenido en su trayectoria. Es el asunto que determinará buena parte de las responsabilidades por el siniestro.

Más allá de los altercados frente al ministerio, 68 personas han perdido la vida en una colisión cuyas causas todavía deben esclarecerse por completo. La exigencia de respuestas no desaparece con la disolución de una manifestación.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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