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Dos explosiones sacuden Riad tras interceptar un misil balístico hutí

Riad registra dos fuertes explosiones tras una alerta aérea. Arabia Saudí confirma que interceptó un misil balístico lanzado por los hutíes de Yemen

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explosiones sacuden Riad

Resumen

  • Dos explosiones sacudieron Riad tras una alerta por amenaza aérea
  • Arabia Saudí afirma que interceptó un misil balístico lanzado desde Yemen
  • No se notificaron víctimas ni daños materiales en este ataque sobre la capital

Dos fuertes explosiones han sacudido Riad durante la madrugada de este sábado 24 de octubre, pocos minutos después de que las autoridades saudíes activaran una alerta por una amenaza aérea. La coalición encabezada por Arabia Saudí confirmó posteriormente que sus defensas habían interceptado y destruido un misil balístico lanzado por los hutíes de Yemen contra la capital.

El aviso comenzó a difundirse poco después de las cuatro de la madrugada, hora local, a través de la plataforma de alerta temprana de Defensa Civil. Alcanzó a Riad, Najrán y Wadi al Dawasir. Minutos después, dos estruendos se escucharon en la capital saudí. Las primeras comunicaciones oficiales sobre la interceptación no notificaron víctimas ni daños materiales relacionados con este episodio.

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Arabia Saudí confirma el derribo del misil dirigido contra Riad

La explicación llegó desde la coalición militar que respalda al Gobierno reconocido internacionalmente de Yemen. Su portavoz, Turki al Malki, aseguró que las defensas antiaéreas saudíes habían interceptado el proyectil balístico lanzado por los hutíes hacia Riad. Antes, las fuerzas saudíes habían informado también de la destrucción de un dron en la Provincia Oriental del país.

La secuencia encaja con la mecánica de los últimos ataques: aviso en los teléfonos móviles, activación de las defensas y, pocos minutos después, explosiones provocadas durante la respuesta antiaérea. En este caso, las autoridades no han atribuido directamente cada uno de los dos estruendos escuchados en Riad a una causa concreta. Lo confirmado es el lanzamiento del misil hutí y su interceptación antes de alcanzar el objetivo.

La madrugada tampoco cerró el episodio. Horas después, Defensa Civil emitió nuevas advertencias para La Meca, Yeda, Taif y Yanbu. La coalición anunció posteriormente la interceptación de otros dos misiles balísticos hutíes dirigidos contra Taif y Yanbu. Las alertas fueron retiradas unos minutos después al considerar que el peligro había pasado.

Los ataques hutíes sobre Arabia Saudí se multiplican

Riad lleva semanas viviendo algo que durante años parecía haber quedado atrás. Misiles, drones y avisos de emergencia han regresado a una capital que había disfrutado de una relativa calma desde la tregua auspiciada por Naciones Unidas en 2022.

El alto el fuego nunca resolvió la guerra de Yemen, pero redujo durante años los ataques transfronterizos. Esa frágil estabilidad terminó por romperse este verano. Los combates volvieron a intensificarse en julio y los hutíes han aumentado desde entonces la presión sobre aeropuertos, instalaciones energéticas e infraestructuras estratégicas saudíes.

No se trata únicamente de una sucesión de alarmas. La nueva escalada ha vuelto a dejar muertos dentro del territorio saudí y ha provocado importantes alteraciones del tráfico aéreo. Los hutíes han demostrado que conservan capacidad de ataque a larga distancia, obligando a Arabia Saudí a mantener desplegada una costosa red de defensa aérea sobre ciudades, aeropuertos y complejos energéticos.

El precedente del aeropuerto de Riad pesa sobre cada nueva alarma

El episodio de este sábado adquiere otra dimensión por lo sucedido apenas dos semanas antes en el aeropuerto internacional Rey Khalid de Riad. Un ataque contra sus instalaciones dejó 13 muertos y más de 300 heridos en los recuentos posteriores, además de graves problemas en las operaciones aéreas. Fue uno de los golpes más mortíferos sufridos por Arabia Saudí en más de una década.

Desde entonces, cualquier alarma sobre la capital se recibe de otra manera. El ruido de una interceptación ya no pertenece a una guerra lejana al otro lado de la frontera, sino a una amenaza que ha alcanzado directamente una de las principales ciudades del Golfo. Riad vuelve a sentirse vulnerable, pese a disponer de algunos de los sistemas de defensa más avanzados de la región.

La aviación civil se ha convertido, además, en uno de los puntos más sensibles de esta escalada. Los ataques anteriores obligaron a suspender o limitar vuelos y provocaron desvíos, cancelaciones y advertencias de seguridad. Estados Unidos ordenó esta semana la salida de empleados gubernamentales no esenciales y sus familiares destinados en Arabia Saudí ante el aumento de los ataques hutíes.

Riad afronta una presión militar difícil de contener

Los hutíes disponen de una combinación de misiles balísticos, misiles de crucero y drones de ataque que les permite someter las defensas saudíes a una presión constante. Derribar un proyectil evita el impacto buscado, pero no elimina todos los riesgos: los restos de una interceptación también pueden caer sobre zonas habitadas o infraestructuras.

Ese desgaste plantea un problema bastante incómodo para Riad. Arabia Saudí posee sistemas antiaéreos avanzados, pero debe proteger un territorio enorme, ciudades muy pobladas, aeropuertos, refinerías, puertos y una red energética de importancia mundial. Basta que una pequeña parte de los proyectiles atraviese el escudo defensivo para causar daños graves.

La ecuación es desigual también desde el punto de vista económico. Una defensa sofisticada puede destruir un misil o un dron relativamente barato, pero cada interceptación consume recursos caros y obliga a mantener personal, radares y baterías en alerta permanente. La guerra moderna tiene esas ironías: el proyectil más barato puede obligar a desplegar la defensa más cara.

El petróleo y los aeropuertos vuelven al centro del conflicto

La elección de objetivos tampoco parece casual. Los ataques y amenazas recientes han afectado a instalaciones de Saudi Aramco, aeropuertos y ciudades conectadas con los grandes corredores energéticos del reino. Esta semana, Aramco llegó a pedir a trabajadores de su sede de Dhahran que abandonaran las instalaciones en medio del deterioro de la situación de seguridad.

Yanbu, una de las ciudades que recibió alertas este sábado, tiene un peso especial. Alberga un importante complejo industrial y petrolero en la costa del mar Rojo. Amenazar este tipo de instalaciones permite a los hutíes extender el impacto del conflicto mucho más allá del campo de batalla yemení: la energía saudí es una pieza central del mercado internacional.

Los aeropuertos son otro punto especialmente delicado. Un ataque que obligue a cerrar una terminal internacional no solo causa daños físicos; altera rutas, deja pasajeros en tierra, fuerza desvíos y golpea la imagen de estabilidad que Arabia Saudí intenta proyectar mientras transforma su economía y multiplica su apuesta por el turismo y la inversión extranjera.

La guerra de Yemen vuelve a cruzar la frontera

Detrás de las explosiones de Riad está una guerra mucho más antigua. Los hutíes tomaron Saná, la capital yemení, en 2014. Arabia Saudí intervino militarmente al año siguiente al frente de una coalición que respaldaba al Gobierno yemení reconocido internacionalmente. El resultado fue un conflicto devastador, con cientos de miles de muertos entre víctimas directas e indirectas y una enorme crisis humanitaria.

Durante un tiempo, la tregua de 2022 pareció haber congelado al menos la parte más peligrosa de esa guerra para Arabia Saudí. No había paz, pero sí menos proyectiles cruzando la frontera. Ese paréntesis se ha roto y el conflicto ha recuperado una dimensión regional que vuelve a colocar a las grandes ciudades saudíes dentro del radio de los ataques.

Teherán ha negado su implicación en las ofensivas hutíes después de que Arabia Saudí acusara a Irán de alentar la escalada. Los hutíes mantienen una estrecha relación política y militar con la República Islámica, pero poseen también una estructura propia y controlan Saná y amplias zonas de Yemen, una realidad que hace especialmente difícil encontrar una salida rápida al conflicto.

Riad vuelve a mirar al cielo

Las dos explosiones escuchadas este sábado no han dejado, según las primeras informaciones oficiales, el balance de víctimas de otros ataques recientes. Eso es lo esencial. El misil dirigido contra Riad fue interceptado y no se comunicaron daños derivados de este episodio en la capital.

Pero la normalidad saudí tiene ahora un sonido extraño: el de las alertas en los móviles y los sistemas antiaéreos entrando en acción de madrugada. El mismo sábado, nuevas amenazas alcanzaron otras ciudades y las defensas interceptaron dos misiles adicionales hacia Taif y Yanbu, mientras La Meca y Yeda también recibían avisos preventivos.

La presión hutí, por tanto, ya no parece un incidente aislado sino una campaña sostenida. Riad vuelve a estar dentro del radio efectivo de la guerra de Yemen, y cada nuevo lanzamiento pone a prueba algo más que sus baterías antimisiles: también la capacidad de Arabia Saudí para proteger a su población, sus aeropuertos y una infraestructura energética de la que depende mucho más que el propio reino.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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