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Ciencia

Marta Shahbazi y Tamara González, dos científicas fallecidas en Urda

Shahbazi dirigía un grupo en Cambridge y González investigaba en Viena. Las dos murieron en Urda mientras viajaban a un congreso científico en Huelva.

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Marta Shahbazi y Tamara González

Resumen

  • Marta Shahbazi y Tamara González murieron en el accidente de Urda
  • Ambas viajaban juntas a Huelva para participar en un congreso científico
  • Trabajaban en centros de investigación de Cambridge y Viena

Las científicas españolas Marta Shahbazi Alonso y Tamara González Costa han sido identificadas entre las víctimas mortales del accidente ferroviario de Urda, en Toledo. Las dos investigadoras, vinculadas a León y con carreras desarrolladas en algunos de los centros biomédicos más destacados de Europa, viajaban juntas hacia Huelva para participar en un congreso de la Sociedad Española de Biología del Desarrollo.

Ambas se encontraban en el coche 8 del AVE de Renfe implicado en la colisión del miércoles 28 de octubre. González Costa tenía 31 años y desarrollaba su carrera científica en Viena; Shahbazi Alonso, de 41, dirigía su propio grupo de investigación en Cambridge. La confirmación de sus fallecimientos pone fin a varios días de incertidumbre para sus familias y compañeros y añade dos nombres relevantes de la ciencia española al balance de la tragedia.

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Dos científicas que viajaban al mismo congreso en Huelva

Marta Shahbazi y Tamara González tenían un mismo destino: El Rompido, en Huelva, donde se celebraba el congreso de la Sociedad Española de Biología del Desarrollo. No era un desplazamiento circunstancial. Las dos se dirigían a una reunión estrechamente relacionada con los campos científicos en los que habían desarrollado sus respectivas carreras.

Shahbazi iba a recibir allí el Premio José Luis Gómez-Skarmeta 2026 a la excelencia científica, concedido por sus aportaciones al conocimiento de las primeras etapas del desarrollo humano. La investigadora también formaba parte del comité científico encargado de preparar el encuentro.

González Costa viajaba igualmente al congreso. La investigadora berciana ocupaba una plaza en el mismo coche en el que viajaba Shahbazi. Su familia perdió el contacto con ella después del accidente y su fallecimiento fue confirmado el sábado, tres días después del siniestro.

La muerte de Shahbazi se confirmó posteriormente, después de permanecer desaparecida desde el accidente y mientras su familia esperaba los resultados del proceso de identificación. Las dos viajaban, por tanto, en el mismo tren, hacia la misma reunión científica y con una trayectoria profesional construida fuera de España.

Marta Shahbazi, referente del desarrollo embrionario humano

Marta Shahbazi Alonso había construido una trayectoria internacional alrededor de una de las áreas más complejas de la biología contemporánea: comprender cómo se organiza el embrión humano durante sus primeras etapas y de qué manera las células comienzan a asumir funciones diferentes.

Tras estudiar Biología y cursar un máster en Biomedicina Molecular en la Universidad Autónoma de Madrid, realizó su doctorado en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. Más tarde se trasladó a Cambridge para investigar el desarrollo embrionario de los mamíferos durante la implantación.

En 2020 comenzó a dirigir su propio equipo en el MRC Laboratory of Molecular Biology de Cambridge, uno de los centros de investigación biomédica de mayor reconocimiento internacional. Su grupo estudiaba cómo los embriones coordinan la formación de tejidos y cómo las células adoptan los distintos destinos que acabarán configurando el organismo.

Parte de ese trabajo recurría a modelos derivados de células madre y organoides, herramientas que permiten estudiar determinados procesos del desarrollo temprano en condiciones controladas. También investigaba cómo las alteraciones cromosómicas pueden afectar al embrión y a la placenta, un ámbito directamente relacionado con el fallo embrionario y la pérdida gestacional.

Un premio que debía recoger durante el viaje

El reconocimiento que Shahbazi iba a recibir en Huelva destacaba precisamente sus aportaciones al estudio de las primeras etapas del desarrollo humano. Su investigación había adquirido una proyección considerable dentro de la biología del desarrollo y la medicina reproductiva.

La científica no solo participaba como ponente o invitada. Formaba parte del comité científico del congreso, lo que reflejaba su peso dentro de la comunidad investigadora especializada en este campo. El viaje que terminó en Urda debía ser, en realidad, una de esas citas profesionales en las que se presentan resultados, se discuten nuevas líneas de trabajo y se crean colaboraciones.

Tamara González, de Bembibre a la investigación en Viena

Tamara González Costa, nacida en Bembibre, había desarrollado a sus 31 años una carrera científica centrada en la biología molecular, la medicina regenerativa y la investigación cardiovascular. Trabajaba en el Instituto de Biotecnología Molecular, conocido como IMBA, en Viena.

Era doctora en Biociencias Moleculares por la Universidad Autónoma de Madrid. Durante su formación había trabajado en mecanismos relacionados con el desarrollo y las enfermedades cardiovasculares y había pasado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, el CNIC, antes de continuar su carrera en Austria.

Su trabajo se situaba en un territorio donde convergen la biología cardiovascular y la medicina regenerativa, dos áreas que buscan comprender los mecanismos moleculares de los tejidos y cómo ese conocimiento puede acabar teniendo aplicaciones en la prevención o tratamiento de enfermedades.

También había mostrado interés por el estudio de las enfermedades raras. Su trayectoria era más corta que la de Shahbazi, por una cuestión evidente de edad, pero ya había pasado por instituciones de investigación de referencia dentro y fuera de España.

El accidente de Urda deja 69 fallecidos

La muerte de Shahbazi y González forma parte del balance del grave accidente ferroviario de Urda, ocurrido el miércoles 28 de octubre en Toledo, cuando un tren de alta velocidad de Renfe colisionó con un convoy de Iryo que se encontraba detenido en la vía.

El siniestro ha dejado 69 personas fallecidas y decenas de heridos. Los equipos forenses han trabajado durante varios días en la identificación de las víctimas, un proceso especialmente complejo por el número de pasajeros y por la presencia de viajeros de distintas nacionalidades.

Las causas exactas del choque continúan bajo investigación. Los trabajos deberán establecer qué ocurrió antes de la colisión y determinar las eventuales responsabilidades técnicas y operativas. Hasta que concluya ese análisis, cualquier explicación definitiva del accidente exige prudencia.

El impacto humano, mientras tanto, se va conociendo nombre a nombre. Y esa dimensión es la que devuelve la magnitud real a una cifra que, por sí sola, corre el riesgo de convertirse demasiado pronto en estadística.

Dos carreras científicas truncadas camino de Huelva

Marta Shahbazi y Tamara González no coincidieron casualmente en aquel tren. Viajaban a Huelva para encontrarse con otros investigadores, compartir resultados y participar en una de las principales reuniones españolas dedicadas a la biología del desarrollo.

Una dirigía un grupo en Cambridge y había alcanzado reconocimiento internacional por sus investigaciones sobre el desarrollo embrionario humano. La otra avanzaba desde Viena en una carrera especializada en biología molecular, regenerativa y cardiovascular.

Las dos representaban generaciones diferentes de investigadores españoles que han desarrollado buena parte de su carrera fuera del país. Una realidad habitual en la ciencia: formación en España, movilidad internacional y trabajo en instituciones donde los proyectos cruzan fronteras con bastante más facilidad que los presupuestos.

La ciencia española pierde dos trayectorias en plena progresión

La tragedia de Urda supone también una pérdida considerable para la comunidad científica española. No porque unas víctimas puedan pesar más que otras —cada una de las 69 vidas deja familias, trabajos y proyectos interrumpidos—, sino porque en los casos de Shahbazi y González puede medirse también el conocimiento que estaban construyendo.

Marta Shahbazi debía recibir un premio por una carrera que había logrado situarla en la primera línea de la investigación sobre desarrollo humano. Tamara González estaba consolidando en Viena una trayectoria internacional vinculada a la biología cardiovascular y regenerativa.

Las dos viajaban para hacer exactamente aquello alrededor de lo que habían organizado su vida profesional: investigar, compartir conocimiento y encontrarse con otros científicos. El accidente de Urda dejó ese viaje a medio camino y dos carreras que todavía tenían mucho por delante.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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