España
Vox pacta con el PP su retirada del Senado en seis provincias el 29N
Vox no presentará listas al Senado en seis provincias tras un pacto con el PP y llevará un solo candidato en otras 14 circunscripciones para el 29N.
Resumen
- Vox no se presentará al Senado en seis provincias tras pactar con el PP
- En otras catorce circunscripciones concurrirá con un solo candidato
- El acuerdo busca reforzar a la derecha frente a la alianza de izquierdas
Vox ha decidido no presentar candidaturas propias al Senado en seis provincias para las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. La formación de Santiago Abascal renuncia a concurrir en Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, Valencia, Castellón y Baleares. También ha anunciado que presentará un único candidato en otras catorce circunscripciones, una reducción significativa de su presencia electoral en la Cámara Alta.
La decisión, comunicada este lunes 26 de octubre, forma parte de un acuerdo electoral entre Vox y el Partido Popular para evitar que la división del voto de la derecha favorezca a sus adversarios. El movimiento afecta exclusivamente a las candidaturas al Senado: Vox mantiene su participación en las elecciones al Congreso de los Diputados, donde los ciudadanos votarán también el 29 de noviembre.
El anuncio se produce el último día del plazo para registrar las candidaturas electorales. PP y Vox llevaban días estudiando fórmulas de colaboración ante el acuerdo alcanzado por el PSOE y Frente Amplio para concurrir conjuntamente a la Cámara Alta. La retirada de candidaturas puede favorecer a los populares en territorios disputados, aunque eso dependerá del comportamiento de los votantes y de los resultados de las urnas.
Las seis provincias en las que Vox renuncia a presentarse al Senado
La decisión afecta a territorios de cuatro comunidades autónomas. En Canarias, Vox prescinde de candidaturas propias en Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife. En la Comunidad Valenciana, la retirada comprende Valencia y Castellón, mientras que en Andalucía afecta a Cádiz. La sexta provincia es Baleares.
La selección no es irrelevante. Valencia y Cádiz figuran entre los territorios donde las proyecciones electorales apuntan a una competición especialmente ajustada entre la derecha y la candidatura conjunta de las izquierdas. En circunscripciones así, unos cuantos puntos de diferencia pueden alterar notablemente el reparto de senadores.
Las provincias insulares tienen, además, una particularidad que conviene recordar: para elegir senadores, las islas funcionan como circunscripciones electorales diferenciadas. Gran Canaria, Tenerife y Mallorca eligen tres representantes cada una, mientras que las islas menores eligen uno. No se aplica, por tanto, exactamente el mismo sistema que en las provincias peninsulares.
La otra parte de la decisión afecta a catorce circunscripciones en las que Vox concurrirá con una sola persona. El anuncio inicial no concreta cuáles son esos catorce territorios ni identifica a todos los candidatos que encabezarán esas papeletas.
Por qué la retirada de Vox puede cambiar el reparto del Senado
El Senado utiliza un sistema electoral muy diferente del Congreso. Mientras que los diputados se eligen mediante listas cerradas y un reparto proporcional de escaños, en la Cámara Alta los ciudadanos pueden seleccionar individualmente a los candidatos de distintas formaciones.
En las provincias peninsulares se eligen cuatro senadores, pero cada elector puede votar como máximo a tres personas. Esto provoca que, habitualmente, el partido que consigue más apoyos obtenga tres representantes y el segundo se quede con uno.
No es un reparto automático. Los escaños corresponden a los candidatos que reciben más votos, con independencia de las siglas bajo las que concurran. Aun así, el sistema favorece claramente a las formaciones capaces de concentrar el respaldo electoral.
La consecuencia política es evidente: un partido puede conseguir un porcentaje considerable de votos y quedarse sin representación si sus candidatos no alcanzan los primeros puestos. Eso le ocurrió a Vox en las elecciones generales de 2023, cuando no obtuvo ningún senador de elección directa pese al respaldo recibido por sus candidaturas.
Qué cambia al presentar un solo candidato en catorce circunscripciones
La reducción a un único aspirante responde a una lógica electoral distinta de la retirada completa. Vox sigue ofreciendo a sus simpatizantes la posibilidad de votar a un representante propio, pero deja de competir con varios candidatos en la misma circunscripción.
Esta fórmula permite concentrar los apoyos de la formación en una sola persona. También deja margen para que los electores puedan escoger candidatos de otras fuerzas, incluido el PP, siempre dentro del número máximo de votos permitido.
Eso no significa que los sufragios de Vox se transfieran automáticamente a los populares. Cada ciudadano decide a quién votar, y la estrategia solo tendrá consecuencias favorables para una eventual mayoría de derechas si una parte suficiente del electorado actúa de esa manera.
Tampoco supone, por sí misma, que exista una candidatura conjunta entre ambos partidos. Renunciar a competir, reducir el número de aspirantes e integrar candidatos de distintas formaciones en una misma papeleta son decisiones diferentes.
El PP y Vox pactan para contrarrestar el acuerdo de las izquierdas
El movimiento de Vox se entiende mejor a partir de la negociación mantenida entre Santiago Abascal y Alberto Núñez Feijóo, que ha desembocado en un acuerdo para tratar de conservar la mayoría de la derecha en el Senado.
El PSOE y Frente Amplio han alcanzado un acuerdo para acudir juntos a la Cámara Alta bajo la denominación Senado de Progreso. Su objetivo es concentrar el voto de las fuerzas participantes y disputar al Partido Popular el control de una institución en la que cada circunscripción puede resultar determinante.
Ante esa alianza, las direcciones del PP y Vox han mantenido conversaciones para estudiar fórmulas que permitan aprovechar mejor sus respectivos apoyos electorales.
Feijóo ya había manifestado el pasado viernes 23 de octubre que consideraba lógico que Vox renunciara a competir en provincias donde tuviera pocas posibilidades de conseguir senadores. El presidente popular también se mostró dispuesto a valorar políticamente ese gesto.
Entre las posibilidades examinadas durante las negociaciones se encontraba la incorporación de candidatos vinculados a Vox en determinadas papeletas populares y la eventual cesión de senadores por designación autonómica como contrapartida.
Estos últimos no son elegidos directamente en las elecciones generales, sino designados por los parlamentos de las comunidades autónomas. Su reparto responde a reglas distintas y depende de la representación existente en cada cámara territorial.
La decisión anunciada por Vox encaja con parte de la estrategia que ambos partidos habían debatido. Sin embargo, la retirada de las seis provincias no permite conocer por sí sola todas las condiciones del pacto, especialmente las posibles compensaciones políticas o parlamentarias.
Una negociación que afecta al poder institucional
La importancia de esta operación va bastante más allá de obtener algunos escaños adicionales.
El Senado participa en la tramitación de las leyes, ejerce funciones de control del Gobierno y desempeña un papel relevante en determinadas decisiones institucionales. Entre ellas figuran los nombramientos que requieren mayorías parlamentarias reforzadas.
Por eso, PP y Vox no solo estudian cómo alcanzar una mayoría absoluta. También está en juego la posibilidad de reunir tres quintos de los miembros de la Cámara, un umbral necesario para determinadas designaciones, entre ellas las de magistrados del Tribunal Constitucional que corresponde elegir al Senado.
Las simulaciones electorales publicadas durante los últimos días muestran que las decisiones sobre las candidaturas pueden modificar sensiblemente el equilibrio de fuerzas. No obstante, esas estimaciones dependen de las encuestas y de hipótesis sobre el trasvase de votos que no tienen por qué cumplirse el 29 de noviembre.
La concentración del voto no garantiza una victoria, como tampoco basta con sumar mecánicamente los porcentajes de dos partidos para anticipar cuántos senadores conseguirán.
El calendario electoral determinará las candidaturas definitivas
La renuncia de Vox se ha conocido en una jornada decisiva para los partidos políticos.
El plazo para registrar las candidaturas al Congreso y al Senado finaliza este lunes 26 de octubre. Según el calendario electoral, las listas presentadas se publicarán inicialmente en el Boletín Oficial del Estado el miércoles 28 de octubre.
Después se abrirá el procedimiento previsto para revisar y subsanar posibles irregularidades. La proclamación definitiva de candidaturas está programada para el 2 de noviembre, con publicación oficial al día siguiente, sin perjuicio de los recursos electorales que puedan plantearse.
La campaña comenzará el 13 de noviembre y terminará el día 27. Los ciudadanos acudirán a las urnas el domingo 29 de noviembre para elegir a sus representantes en ambas cámaras.
Será entonces cuando se compruebe si la decisión de Vox beneficia realmente al PP, permite a los candidatos del partido de Abascal conservar opciones de representación en las circunscripciones donde compiten o termina favoreciendo un reparto diferente del previsto.
Vox reduce su presencia electoral para disputar el control del Senado
La decisión de Vox introduce una modificación relevante en la competición por la Cámara Alta. La formación renuncia a presentar candidaturas propias en seis provincias y reduce a una persona su representación electoral en otras catorce circunscripciones, mientras mantiene su participación en la carrera por el Congreso.
El movimiento también refleja hasta qué punto el sistema de elección del Senado condiciona las estrategias de los partidos. No siempre concurrir con más candidatos significa conseguir más representación. En ocasiones, retirarse de determinadas circunscripciones puede ayudar a un aliado, aunque el coste sea renunciar a votos propios.
Para el PP, la medida puede facilitar la concentración del voto conservador en territorios donde compite estrechamente con la izquierda. Para Vox, supone asumir una menor visibilidad electoral en determinadas provincias a cambio de una posible ventaja política más amplia.
El resultado dependerá de dos factores que ninguna negociación puede garantizar: cómo voten finalmente los ciudadanos y cuántos escaños consiga cada candidatura. El 29 de noviembre se sabrá si esta retirada parcial ha contribuido a cambiar las mayorías del Senado o si sus efectos han sido más limitados de lo que esperan sus protagonistas.
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