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Economía

Zaragoza diseña los nuevos contenedores contra las ratas de Nueva York

Zaragoza se incorpora al proyecto de contenedores antirratas de Nueva York: Aitiip y Moses aportan tecnología a un contrato liderado por Contenur.

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contenedores antirratas de Nueva York

Resumen

  • Aitiip y Moses, de Zaragoza, participan en los contenedores de Nueva York
  • Contenur suministrará depósitos de 3.000 litros con recogida automatizada
  • Mamdani quiere extender el sistema a toda la ciudad a finales de 2031

El centro tecnológico Aitiip y su empresa derivada Moses Productos, ambos con sede en Zaragoza, participan en el diseño y la fabricación de los contenedores de basura que Nueva York está incorporando a sus calles para combatir uno de sus problemas urbanos más persistentes: la acumulación de residuos y la proliferación de ratas. El proyecto forma parte de un gran contrato adjudicado a Contenur, compañía española con sede en Getafe, encargada del suministro, instalación y mantenimiento de los nuevos depósitos.

Los contenedores, conocidos en Estados Unidos como Empire Bins, tienen una capacidad aproximada de 3.000 litros y están preparados para su recogida mediante camiones automatizados de carga lateral. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció en abril de 2026 que extendería el sistema a los cinco grandes distritos de la ciudad, con el objetivo de completar su implantación a finales de 2031. Su mensaje en redes sociales fue bastante menos técnico: «Un día duro para las ratas, un buen día para los neoyorquinos».

La operación tiene también una dimensión industrial española que va bastante más allá de exportar contenedores. Combina conocimientos de ingeniería, transformación de plásticos, fabricación y logística internacional. Y sitúa a varias empresas españolas en una de las mayores transformaciones recientes del servicio de recogida de residuos de Nueva York.

La imagen de las bolsas negras amontonadas sobre las aceras, tan habitual en Manhattan y otros barrios, podría tener los días contados. No será inmediato. Sustituir ese sistema exige adaptar miles de edificios, redistribuir espacios públicos y poner en circulación vehículos de recogida que hasta hace poco ni siquiera se utilizaban en Norteamérica.

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Aitiip y Moses: la tecnología de Zaragoza llega a Nueva York

La participación aragonesa se articula alrededor de Aitiip Centro Tecnológico, una entidad fundada en 1995 y especializada en ingeniería industrial, desarrollo de materiales, transformación de plásticos y fabricación avanzada.

Sus instalaciones se encuentran en el polígono Empresarium de Zaragoza, donde desarrolla proyectos para sectores tan diferentes como la automoción, la aeronáutica o el equipamiento urbano.

Junto a Aitiip trabaja Moses Productos, una empresa nacida en 2018 como spin-off del propio centro tecnológico. Su actividad se centra en la fabricación de componentes plásticos, la ingeniería de producto y tecnologías industriales como la inyección y el rotomoldeo.

Ambas entidades participan en el proyecto vinculado a los nuevos contenedores neoyorquinos, cuya adjudicataria principal es Contenur. La colaboración permite incorporar capacidades especializadas de desarrollo y fabricación a un contrato internacional de gran envergadura.

Conviene distinguir las responsabilidades. Contenur es la empresa titular del contrato con Nueva York y ha situado la producción en serie de los contenedores en su planta de Getafe. La participación de Aitiip y Moses corresponde a la aportación tecnológica e industrial aragonesa. No significa que todas las unidades destinadas a Estados Unidos se fabriquen en Zaragoza.

La empresa madrileña prevé producir cerca de 80.000 contenedores durante cinco años, según las cifras difundidas sobre el contrato. Se trata de una previsión de suministro, no de la cantidad que ya está instalada en las calles.

Así son los contenedores que pretenden acabar con las bolsas de basura

Los Empire Bins proceden del modelo Oval, desarrollado por Contenur y adaptado a las necesidades del sistema de recogida neoyorquino.

Su principal diferencia respecto a los tradicionales cubos de basura está en su tamaño, su ubicación permanente en la calle y el procedimiento utilizado para vaciarlos.

Cada depósito puede almacenar aproximadamente 3.000 litros de residuos, el equivalente a unas 25 bolsas grandes de basura. Dispone de mecanismos de apertura accesibles, mientras que el vaciado se realiza mediante camiones equipados con sistemas automáticos de carga lateral.

Esto permite recoger los residuos sin que los trabajadores tengan que levantar manualmente las bolsas depositadas en las aceras.

Los recipientes están fabricados con materiales reciclados y pueden reciclarse al finalizar su vida útil. Contenur también destaca que su producción se desarrolla en instalaciones que utilizan electricidad de origen renovable.

Sin embargo, la principal innovación para Nueva York no está en el plástico ni en el diseño exterior. Está en mantener la basura dentro de depósitos cerrados, fuera del alcance de los roedores y protegida de la lluvia, las roturas y la dispersión de desperdicios.

Quién podrá utilizar los nuevos contenedores

El sistema introduce obligaciones distintas según el tamaño de los edificios residenciales.

Los inmuebles con más de 30 viviendas deberán utilizar los grandes Empire Bins cuando el programa llegue a su zona. Los edificios de entre 10 y 30 viviendas podrán escoger entre estos depósitos estacionarios y otros contenedores oficiales de menor tamaño.

Las propiedades con entre una y nueve viviendas deben utilizar los cubos individuales homologados por la ciudad, una obligación que entró en vigor el 1 de junio de 2026.

Hay otra particularidad: los Empire Bins no funcionan como los contenedores públicos habituales en España. Están asignados a edificios concretos y solo el personal autorizado dispone de tarjetas para abrirlos.

La intención es evitar que se conviertan en puntos de acumulación indiscriminada de residuos y facilitar el control de la recogida.

Mamdani amplía un proyecto que comenzó con Eric Adams

Aunque el actual alcalde ha convertido la iniciativa en uno de sus compromisos municipales más visibles, el programa no nació con Zohran Mamdani.

Su antecesor, Eric Adams, impulsó la modernización de la recogida de residuos y la sustitución progresiva de las bolsas depositadas directamente en la vía pública.

En marzo de 2024 se convocó el concurso que terminó adjudicándose Contenur. El acuerdo incluía el suministro de contenedores, su instalación y servicios posteriores de mantenimiento y limpieza durante un periodo de diez años.

La primera experiencia se desarrolló en West Harlem, en Manhattan, donde durante 2025 se implantaron alrededor de 1.100 depósitos.

Mamdani, que asumió la Alcaldía el 1 de enero de 2026, decidió ampliar considerablemente el alcance del programa y fijar un calendario para extenderlo al conjunto de la ciudad.

El alcalde anunció en abril una nueva inversión de 15 millones de dólares en gasto corriente y 35,5 millones en inversiones de capital, repartidas estas últimas entre dos ejercicios presupuestarios.

La política municipal tiene aquí una peculiaridad interesante. Un proyecto iniciado por un alcalde demócrata moderado ha encontrado continuidad en otro situado claramente a su izquierda. La recogida de basura resulta menos atractiva que los grandes debates ideológicos, pero afecta bastante más a la vida cotidiana de los vecinos.

Los barrios de Nueva York que recibirán los nuevos contenedores

El Departamento de Saneamiento de Nueva York (DSNY) estableció como primer objetivo ampliar el programa a seis nuevos distritos comunitarios antes de finalizar 2027.

La expansión incluye Crown Heights, Prospect Heights y Weeksville, en Brooklyn; Hunts Point, Longwood, University Heights, Mount Hope, Morris Heights y Fordham Heights, en el Bronx.

También contempla West Village, SoHo, Little Italy, Greenwich Village y Nolita, en Manhattan; Sunnyside, Hunters Point y Woodside, en Queens; y distintas zonas del norte de Staten Island.

El plan municipal prevé instalar más de 6.500 Empire Bins para atender a más de 3.500 edificios residenciales de densidad media y alta en esta fase de expansión.

Si se cumplen los objetivos anunciados, a finales de 2027 habrá ocho distritos comunitarios plenamente incorporados al nuevo sistema, con presencia en los cinco grandes distritos administrativos de Nueva York.

La transformación tiene una dificultad añadida. Los depósitos necesitan espacio permanente en la vía pública, lo que obliga a reorganizar parte del estacionamiento y adaptar las rutas de los camiones.

No es simplemente colocar contenedores y esperar a que desaparezcan las bolsas. Supone modificar una parte importante de la infraestructura urbana de una ciudad con millones de habitantes y calles sometidas a una enorme actividad diaria.

Las primeras cifras de la lucha contra las ratas

La proliferación de roedores es uno de los motivos principales de esta operación.

Durante décadas, Nueva York ha depositado buena parte de sus residuos en bolsas de plástico directamente sobre las aceras. El sistema facilita la recogida, pero también deja restos de alimentos accesibles para las ratas cuando las bolsas se rompen.

Los contenedores cerrados reducen esas oportunidades de alimentación. No eliminan las poblaciones de roedores por sí solos, aunque sí atacan una de las condiciones que favorecen su presencia.

Los primeros resultados de West Harlem apuntan en esa dirección.

En abril de 2026, el comisionado de Saneamiento, Gregory Anderson, explicó que las quejas ciudadanas relacionadas con ratas habían disminuido alrededor de un 25 % en el distrito respecto al mismo periodo del año anterior.

El dato es relevante, pero necesita una precisión: mide las denuncias recibidas a través del servicio municipal 311, no una reducción directamente comprobada del 25 % en la población de ratas.

Tampoco permite atribuir toda la mejoría exclusivamente a los nuevos contenedores, puesto que pueden intervenir otras medidas de limpieza y control de plagas.

Aun así, constituye un primer indicador favorable para una iniciativa que persigue mejorar la salubridad de las calles.

Mamdani ha aprovechado esa evolución para reforzar su mensaje político. El problema es sencillo de entender: mientras existan bolsas abiertas con restos de comida, las ratas seguirán encontrando alimento. Cambiar esa situación exige mantener los residuos protegidos y garantizar una recogida regular.

El desafío pendiente: transformar toda Nueva York

La participación de Aitiip y Moses demuestra la capacidad de la industria española para incorporarse a proyectos urbanos internacionales de gran escala. En este caso, la tecnología desarrollada en Zaragoza se integra en una operación liderada por Contenur que aspira a modificar la gestión de residuos de una de las ciudades más conocidas del planeta.

El contrato también representa una oportunidad para la empresa de Getafe, que ha manifestado su interés en ampliar su presencia en Estados Unidos y estudiar nuevas posibilidades industriales en ese mercado.

Queda, sin embargo, una cuestión fundamental: cumplir los plazos.

Mamdani mantiene como objetivo político finalizar la implantación en 2031, aunque la documentación informativa del propio Departamento de Saneamiento recoge también 2032 como horizonte de finalización. La diferencia entre ambas fechas indica que el calendario todavía debe interpretarse con cierta cautela.

La puesta en marcha depende de la fabricación y distribución de miles de unidades, la disponibilidad de camiones adaptados, la coordinación con los responsables de los edificios y la reorganización del espacio público.

Nueva York quiere resolver con contenedores un problema que durante décadas ha parecido inseparable de su paisaje urbano. Y parte de la respuesta industrial llega desde España, con Zaragoza y Getafe involucradas en un proyecto cuyo éxito se medirá de una forma bastante sencilla: menos bolsas sobre las aceras, menos comida disponible para las ratas y calles más limpias.

Para una ciudad acostumbrada a las grandes transformaciones, esta quizá no sea la más espectacular. Pero puede resultar una de las más visibles en el día a día de sus habitantes.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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