Tecnología
El sexting con IA entra en la intimidad: 33 de 378 adultos lo probaron
El 8,7% de 378 adultos italianos afirmó haber practicado sexting con IA, asociado en el estudio a búsqueda sexual y pornografía problemática.
Resumen
- El 8,7% de 378 adultos italianos afirmó haber practicado sexting con IA
- El 75,8% de quienes lo probaron eran hombres dentro de la muestra
- El estudio vincula la práctica con pornografía problemática y búsqueda sexual
La inteligencia artificial ya no se limita a resolver dudas, resumir textos o ayudar con el trabajo. También ha entrado en la esfera sexual. Un estudio realizado en Italia ha analizado el llamado sexting con inteligencia artificial, es decir, el intercambio de mensajes de contenido sexual con chatbots, y ofrece una de las primeras aproximaciones empíricas al fenómeno en ese país.
Los investigadores encuestaron de forma anónima a 378 adultos italianos de entre 18 y 35 años. De ellos, 33 aseguraron haber practicado sexting con una IA, aproximadamente el 8,7% de la muestra. Dicho de otro modo, alrededor de uno de cada 11 participantes había mantenido este tipo de conversación con un sistema artificial.
El dato llama la atención, pero necesita una cautela importante desde el principio: el estudio utiliza una muestra de conveniencia y sus propios autores advierten de que los resultados son preliminares. Ese 8,7% no permite afirmar que uno de cada 11 jóvenes italianos practique sexting con chatbots. Describe únicamente lo ocurrido entre las personas estudiadas.
Qué es el sexting con inteligencia artificial
El sexting con IA consiste en mantener conversaciones de carácter sexual o erótico con un chatbot basado en inteligencia artificial, en lugar de intercambiar esos mensajes con otra persona.
La diferencia no es menor. En el sexting tradicional existen dos interlocutores humanos. Aquí, uno de ellos es un sistema diseñado para generar respuestas a partir de las instrucciones, el contexto de la conversación y los modelos con los que ha sido desarrollado. El usuario puede recibir mensajes adaptados al diálogo, pero su interlocutor no es una persona.
La investigación, titulada Sexting with AI: Emerging Questions and Preliminary Evidence from Italy, ha sido elaborada por investigadores de la Universidad Sapienza de Roma y la Universidad del Valle de Aosta. El trabajo aborda un comportamiento todavía poco estudiado dentro de la psicología y la sexualidad digital.
Las relaciones online, el consumo de pornografía o el sexting entre personas llevan años siendo objeto de investigación. La aparición de sistemas capaces de sostener conversaciones íntimas aparentemente personalizadas introduce una variable distinta: la IA como interlocutor dentro de la intimidad.
El 75,8% de quienes lo practicaron eran hombres
Dentro del grupo de 33 participantes que declaró haber practicado sexting con IA, el 75,8% eran hombres. La cifra describe a quienes reconocieron esta conducta dentro de la muestra y no puede trasladarse automáticamente al conjunto de los usuarios de inteligencia artificial.
En cuanto a la orientación sexual, los participantes que habían practicado sexting con chatbots se repartían de forma casi equilibrada entre personas exclusivamente heterosexuales y aquellas que no se definían como exclusivamente heterosexuales.
Con solo 33 casos dentro del grupo analizado, cualquier intento de construir un perfil cerrado sería precipitado. El valor del trabajo está en constatar que la práctica existe en una muestra real y comenzar a observar qué variables aparecen asociadas a ella.
Qué características psicológicas aparecen relacionadas
Los análisis exploratorios encontraron asociaciones entre el sexting con inteligencia artificial y dos variables concretas: una mayor búsqueda de sensaciones sexuales y el uso problemático de pornografía en internet.
La primera hace referencia a una tendencia a buscar experiencias sexuales nuevas, intensas o estimulantes. La segunda aborda patrones de consumo problemático de pornografía online. Son variables estudiadas previamente en psicología, pero su relación con los chatbots sexuales constituye un campo mucho más reciente.
Hay una distinción esencial. Encontrar una asociación estadística no significa demostrar una relación de causa y efecto. El estudio no prueba que consumir pornografía conduzca al sexting con IA, ni que mantener conversaciones sexuales con un chatbot origine después un determinado comportamiento psicológico.
Lo que señala es que, dentro de la muestra analizada, esas variables aparecieron relacionadas. Correlación no significa causalidad, algo especialmente importante cuando el número de participantes que declaró haber mantenido este tipo de conversaciones fue reducido.
La IA entra en un terreno que hasta hace poco era humano
Que una persona hable con una máquina sobre sexo podía parecer hace pocos años una rareza tecnológica. Cada vez lo es menos. Los chatbots modernos son capaces de mantener conversaciones extensas, adaptar respuestas al contexto y reproducir un lenguaje que puede resultar personalizado e íntimo.
Esa capacidad está desplazando a la inteligencia artificial desde el terreno puramente funcional hacia espacios tradicionalmente vinculados a la compañía, las relaciones personales y la sexualidad. Ahí cambia también el tipo de interrogantes que plantea la tecnología.
La cuestión ya no consiste únicamente en saber para qué tareas se utiliza una IA, sino en entender qué papel empieza a desempeñar cuando alguien busca interacción emocional, afectiva o sexual. No es lo mismo pedir a un chatbot que redacte un correo que convertirlo, aunque sea durante unos minutos, en un interlocutor íntimo.
También existe un componente cultural. Buena parte de las plataformas conversacionales diseñadas para relaciones personales se han desarrollado pensando inicialmente en usuarios anglófonos. Estudiar el fenómeno en otros idiomas y sociedades permite observar si el uso de estas herramientas varía según el contexto social y cultural.
Lo que el estudio no permite afirmar
La cifra del 8,7% es probablemente el dato más llamativo, pero también el que exige más cuidado. Los 378 participantes no forman una muestra representativa de toda Italia. El trabajo es exploratorio y no constituye una estimación nacional sobre la frecuencia del sexting con inteligencia artificial.
Por eso sería incorrecto extrapolar el porcentaje y concluir que el 8,7% de los jóvenes italianos mantiene conversaciones sexuales con chatbots. La cifra corresponde exclusivamente a la muestra estudiada.
La información procede, además, de un cuestionario online anónimo respondido por los propios participantes. Como ocurre en muchos estudios sobre conductas íntimas, los resultados dependen de lo que cada persona recuerda, interpreta y decide comunicar sobre su propia experiencia.
El reducido número de usuarios que declaró sexting con IA —33 personas— limita también la posibilidad de establecer perfiles detallados. Los autores consideran sus resultados un punto de partida y plantean la necesidad de trabajar con muestras mayores antes de alcanzar conclusiones firmes sobre motivaciones, bienestar o relaciones personales.
Una práctica que todavía necesita más investigación
El interés científico pasa precisamente por comprender por qué una persona recurre a una IA para este tipo de interacción. Puede haber motivaciones diferentes y el estudio italiano no pretende reducirlas a una única explicación ni presentar la práctica como necesariamente problemática.
La curiosidad, la experimentación tecnológica, la búsqueda de determinadas sensaciones o nuevas formas de explorar la intimidad pueden formar parte de un fenómeno más amplio que todavía está empezando a medirse. Los investigadores plantean estudiar con mayor profundidad las motivaciones y los significados que los usuarios atribuyen a esas experiencias.
Los autores también llaman a evitar interpretaciones automáticas o patologizantes. Haber practicado sexting con un chatbot no constituye por sí mismo un diagnóstico psicológico ni permite deducir cómo son las relaciones personales de quien lo utiliza.
Para avanzar harán falta investigaciones con muestras más amplias y diseños capaces de distinguir entre experiencias ocasionales, usos frecuentes y comportamientos que puedan resultar problemáticos. También será necesario estudiar qué efecto tienen estas interacciones sobre el bienestar y las relaciones humanas a medio y largo plazo.
De asistente digital a interlocutor íntimo
La principal aportación del estudio no consiste en demostrar que el sexting con inteligencia artificial esté ampliamente extendido. Todavía no existen datos suficientes para sostener algo así. Lo relevante es que una conducta difícil de imaginar hace pocos años ya aparece en investigaciones sobre sexualidad y comportamiento digital.
Entre los 378 adultos jóvenes analizados, 33 dijeron haberla experimentado. Es una cifra modesta, pero suficiente para mostrar que la relación entre personas y sistemas de IA está atravesando una frontera nueva: la de la intimidad sexual mediada por chatbots.
La inteligencia artificial lleva tiempo entrando en oficinas, aulas y teléfonos. El estudio italiano señala que también empieza a ocupar espacios bastante más privados. Y ahí quedan todavía por aclarar sus efectos sobre la intimidad, el bienestar y las relaciones entre personas.
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