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Un palé destapa en Águilas un alijo de cocaína de hasta 10 toneladas

Un palé caído en una nave de Águilas destapó miles de kilos de cocaína. La Guardia Civil investiga dos naves y un posible alijo de 10 toneladas

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Águilas un palé caído

Resumen

  • Un palé caído destapó más de 5.000 kilos de cocaína en una nave de Águilas
  • La investigación llevó a una segunda nave y el recuento sigue abierto
  • El alijo podría rondar las 10 toneladas, pero la cifra aún no es definitiva

Un palé que cayó al suelo, una carretilla elevadora abandonada con el motor en marcha y un trabajador que salió huyendo han acabado destapando un enorme alijo de cocaína en Águilas, Murcia. La Guardia Civil investiga dos naves del polígono industrial El Labradorcico donde el cargamento podría acercarse a unas 10 toneladas, aunque esa cantidad continúa siendo una estimación y el recuento no ha concluido.

En la primera instalación ya se habían contabilizado más de 5.000 kilos de cocaína. El registro llevó después a una segunda nave, también relacionada con el almacenamiento de droga, mientras los agentes continuaban este domingo 1 de noviembre retirando palés y examinando el material intervenido. La investigación permanece abierta y, por el momento, no existe una cifra oficial definitiva sobre el peso total.

La peculiaridad del caso está en cómo comenzó. No fue una investigación que culminase tras meses de seguimientos ni una persecución en alta mar. El detonante fue algo bastante más prosaico: un aparente accidente laboral que despertó las sospechas de quienes se encontraban en el polígono.

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Un trabajador huye y deja la carretilla elevadora arrancada

Los hechos comenzaron el viernes por la mañana en una nave de El Labradorcico. Varios trabajadores alertaron a la Policía Local de Águilas después de observar una situación extraña: la puerta del almacén llevaba abierta durante horas, no había empleados en el interior y una carretilla elevadora permanecía arrancada junto a un palé caído.

El operario que manejaba el vehículo había abandonado precipitadamente el lugar después de que se le cayera la carga. La primera posibilidad era bastante lógica: podía haberse producido algún accidente laboral y el trabajador quizá había salido para pedir ayuda. Pero la situación resultó ser muy distinta.

Una patrulla de la Policía Local acudió al recinto y comprobó que allí no había nadie. Dentro aparecieron numerosos palés embalados y cajas cerradas con un material que llamó la atención de los agentes. Al inspeccionar la mercancía caída encontraron paquetes prensados que contenían lo que resultó ser cocaína.

Aquello cambió por completo el servicio. Lo que parecía una incidencia rutinaria en una zona industrial se convirtió en una operación contra el narcotráfico de dimensiones poco habituales.

La primera nave condujo a un segundo almacén con más droga

Tras el hallazgo inicial, la Guardia Civil asumió la investigación y aseguró la zona. La primera nave carecía de un rótulo que identificara claramente su actividad y disponía de un sistema cerrado de videovigilancia, elementos que pasaron a formar parte de las pesquisas.

La inspección de esa instalación condujo posteriormente hasta una segunda nave del mismo polígono. Desde el viernes, los investigadores han ido retirando cajas y palés mientras se mantiene un dispositivo de seguridad alrededor de las instalaciones.

El volumen explica la prudencia con las cifras. Solo en la primera nave se habían contabilizado ya más de cinco toneladas y las estimaciones manejadas durante el operativo apuntan a que el conjunto podría acercarse a los 10.000 kilos. El inventario, sin embargo, sigue pendiente de completarse.

Por eso, dar por incautadas exactamente 10 toneladas sería adelantarse al resultado final. Lo que sí está acreditado es un cargamento de varios miles de kilos y la existencia de una segunda instalación vinculada al hallazgo inicial.

La investigación busca quién controlaba las dos naves

Una de las principales líneas de trabajo consiste en determinar quién utilizaba realmente los almacenes, qué relación existía entre ambos y qué personas participaron en la recepción, custodia y posible distribución de la mercancía.

Los investigadores pueden apoyarse ahora en las grabaciones de seguridad, los movimientos de vehículos y la documentación relacionada con las instalaciones para reconstruir la actividad de los últimos días. Con un alijo de semejante tamaño, el interés no está únicamente en quién movía los palés, sino en la estructura criminal capaz de manejar toneladas de cocaína.

Las actuaciones se encuentran bajo secreto de sumario, lo que limita por ahora la información oficial disponible. Tampoco se ha comunicado públicamente un balance definitivo de detenciones ni la cantidad exacta intervenida en el conjunto de las dos naves.

Un cargamento que apunta a una logística de gran escala

La cantidad localizada difícilmente encaja con una red de distribución minorista. Almacenar varias toneladas exige capacidad logística, transporte, lugares seguros y una cadena organizada para recibir y posteriormente mover la droga hacia otros puntos.

En el argot policial, las instalaciones utilizadas para custodiar temporalmente grandes cargamentos de estupefacientes suelen denominarse “guarderías”. Son puntos intermedios donde la mercancía puede permanecer hasta que llega el momento de fraccionarla o trasladarla.

La presencia de dos naves en un mismo polígono y el número de palés intervenidos sitúan el caso de Águilas en una dimensión muy superior al tráfico de pequeña escala. Falta conocer, precisamente, cuál era el destino previsto para la cocaína y cuánto tiempo llevaba funcionando esa infraestructura.

Por qué el polígono de El Labradorcico resulta relevante

El emplazamiento tampoco es un detalle menor. Un polígono industrial ofrece movimiento habitual de furgonetas, camiones, mercancías y maquinaria de carga. En ese entorno, determinadas operaciones logísticas pueden confundirse con la actividad cotidiana de cualquier empresa.

El Labradorcico se encuentra en Águilas, en el litoral de la Región de Murcia, una zona situada cerca de importantes vías de comunicación y del Mediterráneo. La investigación deberá aclarar cómo llegó la cocaína hasta las naves y qué ruta estaba prevista para sacarla de allí.

Con toneladas de droga almacenadas, una de las cuestiones esenciales será determinar si los almacenes funcionaban como un centro de recepción y redistribución hacia otros puntos de España o del mercado europeo. Esa hipótesis dependerá de las pruebas que logren reunir los investigadores.

Un alijo enorme, pero lejos del récord absoluto de España

La magnitud del operativo ha llevado a situarlo entre las grandes incautaciones recientes de cocaína en España. Conviene, sin embargo, poner el dato en contexto. En mayo de 2026, la Guardia Civil interceptó en el Atlántico el buque Arconian con 30.215 kilos de cocaína, la mayor aprehensión registrada en un solo barco.

El caso de Águilas tiene una particularidad diferente: la droga no estaba navegando hacia Europa ni escondida dentro de un contenedor portuario, sino almacenada en tierra, repartida entre instalaciones industriales y aparentemente preparada para continuar su recorrido dentro de la cadena del narcotráfico.

Si el recuento definitivo confirma una cantidad cercana a las 10 toneladas, el hallazgo se situaría entre las grandes operaciones realizadas contra depósitos de cocaína en territorio español. Hasta que termine el pesaje, cualquier clasificación más rotunda debe tomarse con cautela.

Un palé caído que puede desmontar una infraestructura criminal

La investigación entra ahora en una fase menos llamativa, pero probablemente más importante. Identificar matrículas, teléfonos, sociedades, contratos, movimientos de camiones y grabaciones puede permitir establecer quién controlaba las dos naves y qué recorrido estaba previsto para la droga.

Mientras tanto queda una secuencia difícil de olvidar: un palé cae, el operario huye y deja una carretilla arrancada. Una patrulla acude pensando que quizá se ha producido un accidente y termina delante de miles de kilos de cocaína.

La casualidad abrió la puerta. A partir de ahí, será la investigación la que determine cuánta droga había realmente almacenada en Águilas, quién estaba detrás de las instalaciones y hasta dónde llegaba una organización capaz de mover un cargamento de semejante tamaño.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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