Economía
Nvidia pierde casi 1,4 billones en bolsa desde su récord de octubre
Nvidia pierde casi 1,4 billones de dólares de capitalización desde su máximo de octubre. Las dudas sobre la inversión en IA castigan a Wall Street.
Foto: Amir Shtanger, CC BY-SA 4.0.
Resumen
- Nvidia pierde casi 1,4 billones de dólares en bolsa desde su récord de octubre
- Sus acciones llegaron a caer un 24% respecto al máximo de octubre
- El temor a una menor inversión en centros de datos arrastra al Nasdaq
Nvidia, el gigante estadounidense de los semiconductores y principal beneficiario del auge de la inteligencia artificial, atraviesa una de sus mayores correcciones bursátiles recientes. La compañía ha llegado a perder casi 1,4 billones de dólares de valor bursátil desde el máximo alcanzado el 6 de octubre de 2026. La caída se ha acelerado este jueves 5 de noviembre, con descensos superiores al 8% durante la sesión de Wall Street y una creciente inquietud entre los inversores por el futuro de las inversiones en inteligencia artificial.
El desplome ha llevado temporalmente a las acciones de Nvidia (NVDA) por debajo del precio al que terminaron 2025, borrando todas sus ganancias acumuladas durante 2026. El movimiento se produce en medio de una venta generalizada de valores tecnológicos que también golpea a AMD, Micron y otras empresas vinculadas a los centros de datos. El Nasdaq Composite llegaba a retroceder cerca del 5% durante la mañana estadounidense, amenazando con entrar oficialmente en territorio de corrección.
La magnitud del retroceso resulta especialmente llamativa porque Nvidia continúa registrando un fuerte crecimiento de ingresos y beneficios. Su negocio no se ha hundido, ni mucho menos. Lo que está cambiando es la disposición de los inversores a pagar valoraciones extraordinarias por unas expectativas de expansión que, pese al entusiasmo tecnológico, todavía necesitan demostrar su rentabilidad a largo plazo.
Nvidia pierde casi una cuarta parte de su valor desde octubre
El 6 de octubre, las acciones de Nvidia alcanzaron un máximo histórico de cierre de 239,24 dólares, después de llegar a cotizar a 243,37 dólares durante aquella jornada. Era el reflejo de una empresa que había multiplicado su importancia en los mercados gracias a la demanda de chips utilizados para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial.
Un mes después, el escenario es muy diferente.
Durante la sesión del jueves 5 de noviembre, los títulos llegaron a marcar un mínimo intradía de 181,55 dólares, lo que representa una caída aproximada del 24% respecto al récord de cierre de octubre. Posteriormente recuperaron parte del terreno perdido, con cotizaciones próximas a los 187 dólares durante la tarde española, aunque las ventas continuaban presionando al fabricante estadounidense.
La pérdida acumulada de capitalización se ha aproximado así a 1,4 billones de dólares en los momentos de mayor presión vendedora. Conviene precisar qué significa esta cifra: no es dinero que Nvidia haya desembolsado ni una pérdida contable de la empresa. Es la reducción del valor de mercado de sus acciones respecto al máximo anterior, calculada según su cotización y el número de títulos en circulación.
La diferencia es importante. Y también lo es la velocidad de la caída. Una compañía que hace apenas unas semanas representaba una de las mayores apuestas de crecimiento de Wall Street ha pasado a convertirse en uno de los principales focos de preocupación del mercado estadounidense.
Por qué se desploman las acciones de Nvidia
Detrás de la caída confluyen varios factores. El primero es el cambio de expectativas sobre la inversión en inteligencia artificial y el gigantesco desembolso que las empresas tecnológicas están realizando para desarrollar infraestructuras informáticas.
Microsoft, Alphabet, Meta, Amazon y otros grandes operadores han comprometido enormes cantidades de capital para construir centros de datos, adquirir procesadores avanzados y ampliar su capacidad informática.
Nvidia ocupa una posición central en ese negocio. Sus aceleradores gráficos y sistemas especializados son fundamentales para numerosos proyectos de IA, por lo que cualquier duda sobre el ritmo futuro de construcción de centros de datos afecta directamente a las expectativas de ventas del fabricante.
El problema para los inversores no es únicamente cuánto se está gastando, sino cuánto dinero producirán esas inversiones y cuánto tardarán en recuperarse. Las necesidades de electricidad, refrigeración, financiación y equipamiento elevan considerablemente los costes de los proyectos.
Si las grandes tecnológicas retrasan sus inversiones o moderan sus presupuestos, el crecimiento esperado de los proveedores de chips también podría verse afectado.
Las elecciones de Estados Unidos aumentan la incertidumbre
La corrección se ha intensificado después de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre, en las que los demócratas lograron recuperar el control de ambas cámaras del Congreso, con una nueva mayoría que asumirá sus funciones en enero de 2027.
Los mercados están evaluando la posibilidad de que el nuevo equilibrio político favorezca una supervisión más estricta de los proyectos tecnológicos, especialmente de aquellos que requieren grandes cantidades de electricidad y recursos para funcionar.
La preocupación se concentra en los centros de datos de inteligencia artificial. Las restricciones a nuevas instalaciones, los requisitos energéticos y los posibles retrasos administrativos podrían encarecer o aplazar proyectos.
Por el momento, se trata principalmente de expectativas sobre eventuales cambios regulatorios, no de una prohibición general aprobada en Estados Unidos.
A esa incertidumbre se suma el coste de financiación. Los tipos de interés elevados dificultan las inversiones intensivas en capital, y una parte creciente de la infraestructura tecnológica depende de proyectos cuyo retorno económico se materializará durante varios años.
No significa que la demanda de inteligencia artificial haya desaparecido. Significa que Wall Street comienza a distinguir entre el potencial de una tecnología y el precio que está dispuesto a pagar por él.
El desplome de Nvidia arrastra al Nasdaq y a los fabricantes de chips
Las ventas no se limitan a Nvidia. La corrección afecta a buena parte de las empresas que han participado en el auge de la inteligencia artificial durante los últimos años.
Durante la mañana del jueves, AMD llegó a perder cerca del 16% y Micron también registró descensos de dos dígitos. CoreWeave, especializada en infraestructura informática para inteligencia artificial, sufría igualmente fuertes pérdidas.
El índice de semiconductores de Filadelfia retrocedía alrededor del 11%, mientras que el Nasdaq Composite caía cerca del 5% hacia las 17.00 horas de España. El S&P 500 cedía aproximadamente un 3,2%.
Los movimientos reflejan una retirada considerable de capital de las compañías tecnológicas vinculadas a la IA.
El ajuste tiene especial relevancia para los índices estadounidenses porque varias de estas empresas concentran una parte muy importante de su capitalización. Cuando Nvidia y otros gigantes tecnológicos caen simultáneamente, sus descensos repercuten en los fondos indexados y en las carteras de millones de inversores.
El Nasdaq se aproximaba así a una corrección superior al 10% desde su máximo de octubre, una referencia habitual en los mercados para identificar retrocesos significativos.
La caída también evidencia hasta qué punto el crecimiento de la Bolsa estadounidense ha dependido de un grupo relativamente reducido de grandes compañías tecnológicas.
Nvidia sigue creciendo pese al castigo bursátil
La evolución reciente de la cotización contrasta con los resultados financieros publicados por la empresa.
En su segundo trimestre del ejercicio fiscal 2027, finalizado el 26 de julio de 2026, Nvidia registró unos ingresos de 96.221 millones de dólares, un incremento del 106% respecto al mismo periodo del año anterior.
El negocio de centros de datos aportó aproximadamente 89.000 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 117%.
El beneficio neto trimestral alcanzó los 59.688 millones de dólares bajo los principios contables estadounidenses. Son cifras que muestran la extraordinaria expansión de la compañía y su elevada rentabilidad.
La propia Nvidia había anticipado ingresos de unos 108.000 millones de dólares para el tercer trimestre fiscal, con un margen de variación del 2%.
Estas previsiones ayudan a entender la contradicción aparente: una empresa puede continuar aumentando sus ventas y beneficios mientras sus acciones pierden valor.
La cotización no refleja únicamente los resultados actuales, sino también las expectativas sobre los próximos años. Cuando los inversores consideran que esas expectativas son demasiado optimistas, pueden reducir lo que están dispuestos a pagar por cada acción aunque la actividad empresarial siga creciendo.
En el caso de Nvidia, el mercado también observa su dependencia de los presupuestos de inversión de las grandes tecnológicas y la posibilidad de que aparezcan competidores capaces de disputar parte de su negocio.
La presión comercial, las restricciones a las exportaciones de tecnología avanzada y las relaciones entre Estados Unidos y China añaden incertidumbre a un sector estratégico.
El 17 de noviembre será decisivo para las expectativas de Nvidia
La próxima fecha importante para los accionistas será el 17 de noviembre de 2026, cuando Nvidia tiene previsto presentar los resultados correspondientes al tercer trimestre de su ejercicio fiscal 2027.
La presentación de resultados permitirá conocer las nuevas cifras de la compañía y sus perspectivas de negocio.
Los inversores prestarán especial atención al crecimiento de los ingresos procedentes de centros de datos, la evolución de los márgenes y las previsiones de demanda de sus nuevas plataformas de inteligencia artificial.
También será relevante comprobar si los grandes clientes mantienen sus planes de expansión pese a las preocupaciones relacionadas con la financiación, el consumo energético y los posibles cambios regulatorios.
Unos resultados sólidos podrían contribuir a recuperar la confianza, aunque no garantizarían por sí solos un rebote bursátil. Del mismo modo, unas previsiones inferiores a las expectativas podrían prolongar las ventas.
Wall Street pone a prueba el valor del negocio de la inteligencia artificial
La corrección de Nvidia plantea una cuestión económica que va mucho más allá de una sola compañía: la diferencia entre el crecimiento tecnológico y su valoración financiera.
La inteligencia artificial continúa atrayendo enormes inversiones y Nvidia sigue siendo uno de sus principales proveedores. Sin embargo, la pérdida de casi 1,4 billones de dólares de capitalización desde octubre, registrada en los momentos más desfavorables de la sesión, demuestra que incluso las empresas más rentables pueden sufrir desplomes cuando cambian las expectativas.
El 17 de noviembre permitirá comprobar si el crecimiento de Nvidia sigue respaldando las previsiones que habían llevado sus acciones a máximos históricos. Wall Street, entretanto, ha dejado de dar por descontado que el auge de la inteligencia artificial justifique cualquier precio.
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